Buceo y Pesca Submarina, Frikis de la Naturaleza16 June 2009

Estupendo puente el que me he tirado en Asturias, la familia liada con los exámenes se ha quedado en Madrid y yo como un señor he cogido el coche, lo he cargado con los trebejos de buceo y pesca de río (hasta el motor de la zodiac metí) y me he pasado los cuatro dias dedicado solo al disfrute, que total son dos dias y no hay que amargarse. Tenía ganas de dar unos aletazos y de andar el río, así que como encima anunciaron buen tiempo y mar calmada no me lo pensé y me fuí para el norte. Primera agradable sorpresa: ya está abierta casi toda la nueva Autovía de la Meseta, salvo un tramo de 39 kms en Palencia, con lo que el tiempo total desde mi casa a Unquera ha quedado reducido a algo más de tres horas y media, un paseíto oyendo la radio. Este verano la terminarán, así que subirse para arriba va a dar mucha menos pereza.

Tenía además ganas de probar la nueva cámara Canon Powershot 10 bajo el agua, y ver si es capaz de hacer buenas fotos sin apoyo de flash externo o de complicados aparatos de iluminación submarina. Así salieron las cosas:

Una buena pescaJueves 14: día de mar calmado, casi como un plato, el agua muy clara y la marea baja, sólo al final empezando a subir. Estas son las peores condiciones para la pescasub, la visibilidad es estupenda y los colores fuertes, pero el pescado ya se ha retirado de la costa tras comer en la marea alta, y además te ve llegar a kilómetros. No me animé a arrastrar la zodiac, así que salí de peatón por la playa, con la boya de buceo obligatoria. Es la primera vez que pesco tan temprano en el año, así que iba emocionado pensando que habría grandes bandos de lubinas invernales poco maleadas todavía. Estuve en el agua casi cuatro horas, dí toda la vuelta al Castro de La Franca y luego por la costa hasta el final de Santiuste, y vi poco pescado. Bastantes pintos y serranos (lábridos), y bastantes sarguitos. El sargo común es un pez gregario y curioso que se te acerca confiado mientras es pequeño, cuando crece se vuelve desconfiado y huidizo, los gordos hay que buscarlos en las cuevas o acecharlos en la marea alta en la espuma. Tiré a dos sargos normalitos, un sargo breado (sargus cervinus), un pinto gordo que se puso especialmente provocador, un salmonete a mucha distancia, y solo al final, una presa de las buenas: en una cueva formada en un derrumbe me asomé y vi fugazmente un buen sargo, que desapareció por el fondo. Tuve que entrar con cuidado casi todo el cuerpo (tengo alergia al pinchazo del erizo de mar), y lo ví allí, se había metido detrás de una roca suelta y disimulaba. Tiro fácil en un cuerpo tan grande y plano, y tras bastante pelea por desenredarlo de los recovecos de roca, a la boya con él. Buen resultado del día, incluso demasiado para dos personas, porque me pongo como tarea limpiar yo mismo todo el pescado y comerlo, así te autoregulas, que darle al gatillo es demasiado fácil y divertido. Ví también algún buen centollo, pero está prohibido cogerlos buceando, no merece la pena el riesgo.

Viernes 15: Estuve enGusano tubícola la duda de si dedicarme al fusil o a la cámara de fotos, pero tras pensar un rato opté por lo primero, aún no había satisfecho el ansia predadora. Probé esta vez por la derecha de la playa, en la zona de los Viveros, pero el dia estaba decepcionante para la pesca: agua muy clara y parada, solo vi dos salmonetes que merecieran el tiro, y los dos se desgarraron y escaparon. En cambio estuve viendo desde el principio estupendos motivos de foto: gusanos tubícolas, actinias, un raro pececito naranja con una mancha blanca que parecía un pez payaso (pero en el cantábrico no hay peces payaso, y no estaba asociado a una actinia), un pequeño gobio que limpiaba aplicadamente la entrada de una grieta arenosa. Como se supone que este pez suele asociarse con un crustáceo, miré dentro de la grieta y no había bogavante, sino una gran tembladera o torpedo (una raya eléctrica), que me miraba con los ojillos juntos. Seguí viendo cero peces disparables y muchos motivos de foto, más tembladeras, un raro erizo de mar de púas cortas y puntitos morado fosforito, estrellas de mar… Total que me decidí, salí del agua, fuí hasta el coche, dejé el fusil y tomé la cámara.

Empecé haciendo algunas buenas de gusanos tubícolas y pude ver con gusto que la cámara hace muy buenos primeros planos incluso con pobre iluminación (en cambio con el flash no quedan muy bien), sin embargo, ya no encontré los motivos de antes. De repente pasó lo que tenía que pasar: en el fondo de una cueva me esperaba unSargo breado provocador gran sargo breado, más de un kilo, allí estaba tan tranquilo y confiado posando de frente y de perfil y ofreciéndome el flanco para el disparo… de la cámara. Subí a por aire dos o tres veces y allí seguía, esto no es normal, el breado es algo más confiado que el sargo común, pero nunca tanto como este. En cierto momento me cabreé y le hice gestos para que huyera, pero en vez de hacerlo se puso chulo, levantó la aleta dorsal y se puso de lado enseñándome su librea de rayas, casi estuve por tirarle la cámara. Al fin se cansó del juego y se fué nadando despacito.

Esto me trae un pensamiento: mi abuelo, que era cazador, siempre decía que las palomas torcaces distinguen perfectamente cuándo llevas escopeta y cuándo no, se posan lejos, levantan la cabecita enterándose, y si ven el palito negro salen huyendo, si no lo ven son capaces de venirte a comer a la mano. Tal vez sea algo exagerado (como casi todas las cosas que decía mi abuelo), pero este sargo breado parecía saber que sin el fusil yo era un ser inofensivo.

Seguí dando vueltas por allí y mirando, me pareció que la vegetación del fondo (vamos, las algas), son diferentes que en agosto, supongo que tienen su ciclo como las plantas de tierra. No había laminarias, ni esas algas marrones con vegigacytoseiras para flotar (fucus), y en cambio había unas llamativas matas de color del turquesa al verde, que no recuerdo haber visto otras veces. Veo que se llaman cytoseira, buena ocasión para documentarse sobre el tema Algas del Cantábrico. En esto de la fotografía de naturaleza submarina me parece que es lo mismo que en tierra: es fácil hacer sujetos estáticos, como plantas o algas, pero muy difícil hacer una buena de un pez, a ningún animal le gusta sentirse enfocado de cerca por el objetivo de la cámara, un ojo fijo sobre tí es una señal universal de amenaza.

Sábado 16: esperando gentío en la playa opté esta vez por bajar al mar por los acantilados caminando desde la carretera (qué dificil es andar por las rocas cortantes calzado sólo con escarpines). En el borde del mar pude ver que este año hay bastante percebe, se ve que el SEPRONA lo tiene de momento bastante vigilado, y persigue a los piratas esquilmadores. me tiré en zona batida con mi boya, y nada más entrar tiré a un sargo en una grieta estrecha, y oh, desgracia, la varilla, que era nueva, se quedó completamente doblada por la inserción del aletín. Sin herramientas para arreglarla ni repuesto seguí aleteando por allí, en la espeLubina y sargoranza de poder pinchar algo con tan mala herramienta. Llegué a la zona de grandes lajas que hay más allá y empecé a sumergirme, allí los fondos son relativamente grandes (sobre 15 mts), y abajo del todo hay grandes piedrones que un dia debieron de caer desde el acantilado. Me quedé a la espera sobre uno de ellos, y por fin ocurrió lo que ocurre siempre en los vídeos de pescasub, se acercó un bando de lubinas terciadillas que me rodearon con curiosidad a distancia de disparo. Apuntar rápido y pumba, la más gorda pinchada con mi retorcido arpón. Pero ahí se acabó mi suerte, el siguiente tiro dió en roca y partió la flecha, con lo que tuve que dejar la pesca y volver al coche con el escaso botín. Allí tenía repuestos, pero me dió pereza volver a bajar el acantilado, así que terminó mi día y mi puente.

He incluido en la primera foto un vínculo al álbum de las fotos que saqué. Me pareció que la cámara hace unas estupendas fotos bajo el mar, tendré ocasión de seguir probándola este verano, pero tengo que buscar el modo de llevarla encima durante la pesca para poder optar: a tí foto, a tí arponazo. Ya se que la diferencia de trato parece demasiado dura, pero así es el ciclo de la vida bajo el proceloso océano…

Bicicleta de Montaña, Frikis de la Naturaleza23 February 2009

Hacia el SonsazHay que ver, cómo da de sí esto de hablar del tiempo (del wether, no del time). Recuerdo que hace un par de años me propuse no volver a hablar del tiempo en los artículos, pero enseguida rectifiqué: al cabo de narrar la misma ruta cuatro o cinco veces, ¿de qué vas a hablar si no?. Dice una estadística que cuando dos personas que se encuentran en un ascensor llegan a conversar, el 72% de las veces será sobre el tiempo. Es lógico, es un tema que afecta moderadamente a todos, no es ofensivo, no requiere un grado de conocimiento excesivo de la vida del interlocutor, da justo para un ratito… el tema perfecto para romper ese silencio incómodo, en un espacio tan reducido. La estadística esa me la acabo de inventar, pero hablemos del tiempo!

Digo esto porque lleva quince días sin llover ni nevar, pero nosotros seguimos amarrados a las rutas de cotas bajas, por temor a los atascos de la nieve. A partir de los 1.500 sigue habiendo manto blanco, pero hasta ahí está ya todo limpio. No es aún primavera, el campo está marrón o ceniciento, nada ha brotado todavía, bastante hace el suelo con irse calentando poco a poco. Algunos signos se ven de cambio: ayer pasaron por encima del jardín los bandos de grullas, son un espectáculo, varios cientos trompeteando a la vez y dejándose llevar por el viento, volando en círculos, Las Rozas debe ser ruta migratoria y quizá descansan en los encinares de El Pardo, porque todos los años las vemos dos veces, a la ida y a la vuelta. También por los alrededores de casa he encontrado una liebre muerta y el pelo de otra, esto suele ocurrir cuando empiezan el celo, los machos de liebre, normalmente esquivos y difíciles de ver, se vuelven muy libidinosos cuando les dan las calenturas, se ponen a pelear o a copular y se dejan atrapar por los perros de paseante. El año pasado vi una pareja de liebres en medio del campo de futbito, mojadas por la lluvia y expuestas a todo el mundo, copulando alegremente. Aunque todo esto pueda hecer pensar que la primavera está cerca, Ignacio dice que oyó a un gurú del campo que echando cuentas por el tiempo que hacía en no se qué luna del otoño llegaba a la conclusión de que este invierno habría cuatro lunas de nieve, y por ahora solo ha habido tres, así que todos con el sayo puesto.

Nosotros volvimos a quedar por la Sierra Negra, un par de kilómetros antes de llegar al pueblo de Valdepeñas. Esta vez solo Nico, Diego y yo, Ignacio no contestó a las llamadas, y a Rafa no se le ha vuelto a ver desde la tiritona de La Pedriza, dice que tiene un catarro de esos de quita y pon, ahora me marcho, ahora vuelvo. Ya sabemos todos que eso se quita con un palizón ciclista, el cuerpo lo que necesita es un revulsivo. Ya es de dia por completo cuando armamos las bicis a las 8,30, lástima que tenga que venir el cambio de hora para retornarnos al invierno. Por caminos agrícolas nos acercamos a Valdepeñas de la Sierra, uno de esos varios pueblos que están salpicados por este macizo perdido, tan alejado de las carreteras radiales. Ya muy cerca del pueblo vemos un grupo de cinco o seis corzos que suben huyendo por la ladera, han venido esta noche a ver si el hortelano ha sembrado ya los plantones de lechuga, que son una delicatessen al lado de los hierbajos del monte, como diría Ale, son sujetos de observación pervertidos. He puesto en el álbum algunas fotos lejanas, buenas para jugar a "Buscando a Wally". El pueblo ocupa a lo ancho toda una ladera soleada, hay que ver qué bien elegían los emplazamientos nuestros antepasados rurales, les iba el bienestar en ello. Los repechos para entrar por esta zona de olivares son muy duros, hay que empujar. Cruzamos el pueblo saludando a varias señoras madrugadoras en bata, y tomamos por las traseras hasta el cementerio, que está muy limpio y bien cuidado, con las cruces muy ordenadas. Unos kilómetros más allá saludamos de nuevo los restos de lo que fué un animal de peluche de vivos colores y filiación desconocida (burrito o conejito orejón), que lleva tirado en el trigal unos ocho o nueve años, desde que empezamos con la bici. Seguramente se les cayó a los Reyes Magos, o lo dejó allí un niño cabreado por el mal gusto de Sus Majestades. Nosotros lo vemos deteriorarse año tras año, prohibidos los paralelismos. Ahora parece el pellejo de una oveja muerta, a cuántos buitres habrá engañado.

Cogemos el ramal izquierdo que lleva a la Sierra Gorda, algunos se quitan ropa y empezamos la subida buena del dia, yo me encuentro tan fuerte últimamente que ni la ropa me sobra. Los cerezos que plantaron a lo largo de todo el camino para acompañar al caminante se han dado estupendamente, ya triplican su tamaño, pese a los hielos del invierno y los fuegos del verano. Los pinos tienen ese aspecto "despeinado" de cuando han soportado mucha nieve hasta hace poco. Cruzamos el río Sonsaz y seguimos subiendo, y arriba de la sierra paramos a comer y ver el paisaje. Abajo, muy lejos, sobre los sotos del río se ve el pueblo de Valdesotos. Mi madre dice que le gusta la parte en que cuento el menAntesú, esta vez repito turrón canario, me estoy haciendo adicto, y dátiles.Antes

Un largo rato de bajada por la carreterilla, bordeo del río Jarama que con las nieves vuelve a parecer un auténtico río, y subida hasta la presa del pantano de El Vado, hacía meses que no veníamos por aquí. Está a rebosar, soltando agua por la cola central en sonoro y alegre derroche. Nos acercamos a la presa para hacer la tradicional foto con el escudo del águila de fondo, y ¡oh sorpresa!, el escudo no está, algún Zapatero revisionista lo ha arrancado. Cruzamos impresiones sobre esta manía de eliminar símbolos, y DespuésDespuéscoincidimos en que es una canallada, no hacía daño a nadie y resultaba curioso y bueno para hacerse fotos. Aunque supongo que su valor artístico era 0 (era de hormigón), se deben de haber tomado un gran trabajo para eliminarlo, porque era muy grande y colgaba sobre el vacío, ha debido de haber un gran aparato de andamios este invierno. Salvando por supuesto las enormes distancias, no puedo evitar el símil de los Talibanes volando el buda de la montaña ese que era patrimonio de la Humanidad, esperemos que no cojan carrerilla y vayan volando todos los escudos puestos en España por tiranos, porque luego caerán los de Felipe II, Pedro I, los Reyes Católicos… En fin, ahí va una foto de antes y después, para que no se pierda la memoria (a todo esto, mi chaqueta OF3 pronto va a parecerse al burrito de peluche de Valdepeñas…).

Ya se iba haciendo hora del volver y teníamos dos posibilidades, o bien bajar por caminos hasta el Monasterio de Bonaval, o volver por toda la carreterita hasta el cruce, pasando por Valdesotos. Siempre solemos preferir lo primero, pero la vuelta por Bonaval lleva la obligación de atravesar el Jarama por un vado y mojarse los tobillos. Viendo la cantidad de agua que soltaba el pantano estaba claro que la mojadura esta vez iba a ser casi natación, así que carreterita adelante. Desde ella se divisa el rio y las ruinas del monasterio, junto a la gran vega que en su dia debió de alimentar a la congregación. Esta carretera es interminable, venga a subir y bajar, siempre crees que esa loma será la última y aprietas, y así vas perdiendo las fuerzas. En un recodo encontramos arrumbada una gran cosechadora amarilla, los dueños decidieron que le había llegado el momento de su jubilación cuando iba por estos valles perdidos, debió ser de esas itinerantes porque aquí no hay cereal para mantener una cosechadora de plantilla. Seguimos de retorno las grandes tuberías del Canal, y vimos con satisfacción que ya no son azules o amarillas como antes, ahora las pintan de mimético verde militar.

Llegada al coche a las 12,45 después de recorrer 49 kms y 1.200 de ascensión, últimamente vamos que nos salimos. Alrededor el paisaje gris, ya no hay nieve, no es invierno, pero aún tampoco primavera…

Frikis de la Naturaleza10 February 2009

Este domingo yo no salí en bici, tenía otras obligaciones familiares, un descanso de cuando en cuando no viene mal. Sí que salieron por su cuenta Rafa e Ignacio, pero ellos no son escritores, ni foteros, así que no suben blog. Según cuentan estuvieron por la zona baja entre Morcuera y Hoya de San Blas, y aunque no subieron de los 1.300 mts la nevada era tal que no pudieron completar más allá de 20 kms y unos 500 de subida, y buena parte de la ruta con las bicis a cuestas y la nieve casi hasta las rodillas. Nuestro épico artículo de la semana pasada no ha suscitado comentarios, al menos escritos, y lo digo porque mi madre sí que me ha llamado para echarme la charla, ella no sabe subir comentarios pero sabe cómo hacerlos llegar.

Yo aprovecho para escribir el segundo post de los Frikis de la Naturaleza. El primero, http://dieselbike.blogsome.com/2009/01/07/los-pajaros-del-jardin-de-atras/. publicado hace algunas semanas tuvo buena acogida, se ve que hay muchos frikis de la naturaleza, o gente con ganas de llegar a serlo. Solo he tenido un comentario desaprobatorio-cachondeístico, el de mi hijo mayor, que se partía de risa pensando en mí apostado bajo el comedero pasando frío y dejando pasar el rato para pillar una foto del pajarito, me dice que tengo que salir más. En fin, es lo que tiene tener el enemigo en casa, él debió pararse en la advertencia del primer párrafo del artículo y no seguir leyendo, estos chavales de hoy no son frikis de la naturaleza, aunque mal que les pese lo son de muchas otras cosas.

Pues bien, tengo malas noticias de los pájaros, de hecho he dejado de poner grasa y cacahuetes hace unos dias. Como ya contaba, yo cumplía mi parte del trato, ponía un bolo de manteca y una red de cacahuetes, y ellos cumplían su parte, las variadas clases de insectívoros llegaban y comían, echaban una cagadita y se volvían al pinar a seguir su vida salvaje. Ellos pasaban el invierno, yo aprendía algo, y todos contentos. Sin embargo, en las últimas semanas el equilibrio ecológico del jardín se ha alterado. Bandadas de pájaros dominantes se han establecido permanentemente en él, esto se empieza a parecer a la película de Hitchcock.

Primero llegaron los gorriones, bueno, siempre los ha habido, pero se limitaban a picar un poco, nos les gustaba la grasa y no sabían extraer los cacahuetes. Sin embargo, con el frío y las nevadas probaron la grasa y ya se hicieron adictos, monopolizan el comedero y lo defienden frente a otros pájaros, comen sebo a grandes bocados, y un bloque (400 grs) que antes duraba todo el invierno ahora dura apenas una semana. Vieron a los carboneros sacar hábilmente un cacahuete y aprendieron, aunque con su técnica particular, sencillamente pican a lo bruto hasta que pulverizan y sacan los trocitos, no son hábiles, pero tienen determinación. Al principio eran tres o cuatro, ahora se ha corrido el trino de que hay un gil en el barrio que regala comida y se invitan unos a otros, total, es barra libre… 

Después los mirlos, que se han acostumbrado a vivir en exclusiva de los membrillos del suelo, llega a haber hasta diez a la vez, moviéndose sobre la hierba e interactuando entre ellos. Es curioso, nunca se pelean, cuando uno se cansa de su membrillo se va hacia el del otro con aire amenazador y el dueño de este simplemente le deja, aunque sea un pájaro más grande, y luego viceversa. Son como algunas personas, lo hacen todo por evitar el enfrentamiento. Andando por el suelo han encontrado las bolsas de membrillos de reserva que estaban escondidas tras la mesa, y han pasado a servirse ellos mismos.

También los estorninos han aprendido a comer membrillos, estos actúan por saturación, cae desde las antenas un bando de siete u ocho y echan a los mirlos, son más pequeños pero más ruidosos, y estos sí buscan el enfrentamiento y el picotazo. Por último, ya el colmo, han llegado dos urracas y son mala gente, aunque hay que reconocer que es un pájaro grande y bien bonito con el plumaje invernal en su mejor momento, vistas de cerca son muy tornasoladas, azules y verdes. Al principio no comían, nada les gustaba, solo hacían pasadas repentinas sobre el jardín, no se si para intentar pillar algún pájaro despistado (alguna vez las he visto atrapar un gorrión y matarlo a picotazos), o porque se morían de envidia de ver el banquete que se daban los otros, como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer. Sin embargo al final probaron un cacahuete caído y les gustó, pero usan su propia técnica: se plantan encima de la bolsa de red, la arrancan con cuatro fuertes picotazos (da miedo ver con qué fuerza y precisión usan ese pico acerado), y cuando la tienen en el suelo la rompen y devoran todos los cacahuetes, este pa tí, este pa mí, sin masticar.

Cuando me asomo ahora a la ventana hay allí una tropa de haraganes mirando hacia la casa, venga tío que ya estás tardando, tráenos esas cosas ricas que van a durar diez minutos… Panda de vagos, pirañas con alas, ratas emplumadas, me estoy pareciendo al capitán Haddock, el de Tintín, pero yo no trabajo para alimentar triperos. Jesucristo tenía razón, estos no se preocupan de qué comerán mañana, y no me extraña, mientras haya un tonto en el barrio que se preocupe por ellos. Haciendo cuentas, un paquete de cacahuetes vale 1 euro, un bloque de manteca 1,50. Si cada semana caen dos de cada, me encuentro gastando tanto como si fumara, pero además está el suelo del jardín lleno de cagadas, de restos de membrillo y de plumas caídas, parece un bebedero de patos.

En fin, no se si los pajarillos sobrevivirán al invierno sin apoyo, pero yo he dejado ya de alimentarlos, han dejado de ser mi problema, ahora son de la madre naturaleza…

Bicicleta de Montaña, Frikis de la Naturaleza12 January 2009

Ellas Suben SolasEl tremendo temporal de frío siberiano me pilló de viaje en Portugal, pero conseguí aterrizar en Barajas solo tres horas después de lo previsto, por lo que parece tuve mucha suerte. Lo de tremendo temporal es relativo, claro, aún me acuerdo de cuando teníamos en casa a Yola, la cuidadora de niños polaca, que se partía de risa cuando le deciámos que había caído una enorme nevada, porque había 30 cms. En su pueblo bregan todos los años con metro y medio, y los areopuertos y carreteras no dejan de funcionar.

Nosotros decidimos este domingo desoír los consejos de la ministra, y en vez de evitar los viajes al norte nos propusimos subir hasta la nieve para pisarla bien pisada. Nos citamos pues en Cercedilla Rafa Nico y yo, más el añadido de Ignacio Quitanieves, que nunca falta cuando sabe que va a pisar un copo. Calculábamos encontrar como 20 cms máximo de nieve relativamente fresca y no muy pisada, y efectivamente, así fué. Estaba aún esponjosa y con buena adherencia, así que llegaríamos hasta la Fuente de la Reina con mucho esfuerzo, pero sin echar pie a tierra demasiadas veces.

Salida a las 8,15 desde la estación con un frío de los buenos, 7 grados bajo cero, casi nuestro record. Según fuimos subiendo hacia las cumbres soleadas se fué templando con la cosa esa de la inversión térmica, pero no pasó de 2 grados en todo el dia. Curiosamente no había placas de hielo ni resbalones, la bici se clavaba bien y se dejaba llevar. A media subida, parada biológica necesaria, abrirse los cinco forros y buscársela, y ¡oh sensación desagradable!, ver que no te la encuentras. Después de mucho insistir bajo la vista con esfuerzo y veo que la tengo hace rato en la mano, con el frío y la presión del sillín está insensible por completo. Me recordó cuando me operaron de fimosis con anestesia local, era como si le estuvieran cortando la carne a otro. En esos tejemanejes estábamos cuando nos alcanzó Rafa y siguió hacia arriba, a repetir la hazaña de llegar primero.

Et Tu Brute?Poco a poco la nieve va espesando, pero sigue ciclable, hay que mantener la rueda delantera recta y pedalear sin movimientos bruscos, así se guarda el equilibrio. Llegamos hasta los miradores (esta vez adelanto al cuco de Rafa en el último repecho), hacemos unas fotos de sol y nieve y seguimos a intentar llegar a la Fuente de la Reina. Efectivamente lo conseguimos con solo algunos pies a tierra, y allí paramos a comer. Bastantes caminantes superequipados con polainas, bastones de nieve, algún exagerado incluso con crampones, se los habían traído los Reyes y había que estrenarlos. También una pareja hipermontañera con un perrito todo aterido, que nos miraba como diciendo "llevadme lejos de estos locos", pero sí, a buenos otros se iba a confiar… Comida con los restos navideños, mazapanes, polvorones, todo muy calórico. Después de pensar un rato renunciamos a bajar hacia Valsaín, y también a tomar el camino de Marichiva, no conveniene abusar de la suerte, mejor volver por el mismo sitio. En el Mirador de la Reina hacemos parada para fotografiar las cascadas heladas, y hacer un poco el tonto con los carámbanos que se habían formado. No da remordimiento arrancarlos, mañana se formarán de nuevo.

Bajada a buena velocidad, cada cierto rato un susto de caída, pero en cuanto superas dos o tres coges mucha confianza y ya vas a por todas. Tampoco es lo mismo caer en piedras duras que en montones de nieve esponjosa. Llegada a los coches, con solo 27 kms y 650 de subida, pero la dificultad de la nieve aumenta mucho los ratios.

Noticias de los pájaros del jardín: con el tremendo frío y la nieve, el petirrojo y los gorriones han probado la manteca y les ha gustado. Los gorriones, pájaros gregarios, han monopolizado el comedero y están en él todo el dia, mientras uno come los demás se enfrentan a los otros pájaros, una táctica abusiva y matona. Estoy con la eterna duda del naturalista observador, si intervenir o dejar que la naturaleza siga su curso y gane el más fuerte (o se muera el pobre cachorrito…). Una de dos, o me compro una escopeta de perdigón y hago unas bajas, o coloco otro comedero. Veremos por qué me decido.

Hasta el lunes que viene…

Frikis de la Naturaleza7 January 2009

Buenas  tardes a todos, ciclistas y no ciclistas, como veréis he incorporado una nueva categoría al blog: "Frikis de la Naturaleza", y la inauguro con este artículo. Por favor, si no sóis auténticos frikis de la naturaleza pasad de leerlo, o caeré muchos puntos en vuestra estima.

Hace tiempo que quería hablar del jardín de atrás de mi casa, pequeñito, pero querencioso para mí y para los pájaros. Planté en su dia varios árboles, demasiados como siempre que un novato optimista planta, pero con el tiempo han ido quedando los más fuertes, los resistentes a las plagas, o los que impusieron sus ramas a los otros. Yo miro mucho por las ventanas, a mi madre le preocupaba eso cuando vivía en su casa, no sabía si tenía muchas preocupaciones o simplemente estaba alelao. Con los años no se ha curado el vicio, ha ido a peor, y la mayor parte de las veces las miradas se me van al jardín de atrás, a otros más sociables se les van a la calle de delante.

ComederosDesde hace años tomé medidas para hacer este cuadrado de césped querencioso para los pájaros, así que aparte de los árboles y del agua que gotea del riego automático, les vengo poniendo alimentación en invierno. Para quien quiera hacer lo mismo, va el truco: hacer un pequeño tejadito de madera (tipo caseta de nidificar), colgarle dentro un buen bloque de manteca de cerdo, y sentarse a mirar. La grasa atrae a los pájaros insectívoros de manera increíble, cosa que no tiene ningún sentido. Que yo sepa, los insectos no tienen grasa, y un bloque blanco y seboso no debería tener mucho atractivo para picar, pero a los pájaros les vuelve locos. A veces me pregunto si con esto estoy alterando el nivel de colesterol de los plumosos, pero no creo: lo de poner sebo aparece en muchas guías de naturaleza, y además reconozco a algunos pájaros que llevan años viniendo, y parecen la mar de sanos. Este truco solo sirve en invierno, cuando hace mucho frío o llueve (y es fantástico cuando nieva). Según va entrando la primavera los pájaros prefieren dietas más variadas y se van por ahí a buscar insectos y gusanos: la grasa que aún queda se funde y cae al suelo. También coloco una malla de las de naranjas llena de cacahuetes y anudada. He probado con cacahuetes crudos y sin tostar (incomibles para un humano), pero veo que ellos prefieren los grandes cacahuetes tostados y salados. Por último, al barrer las hojas del otoño dejo por el suelo varios membrillos cortados por la mitad, o ensartados en las ramas. A esto se suman las semillas aladas del Arce Negunda de mis vecinos (una pesadilla, caen a montón y germinan), y las migajas de sacudir el mantel después de la comida.

Curruca Cabecinegra MachoEl trasiego de pájaros es constante, no pasan cinco minutos sin que aparezca uno, y son de muchas clases. Desde luego, gorriones, pero esos no tienen mérito, van allá donde haya una miga de pan. Vienen muchos mirlos, el macho muy negro y con el pico naranja, la hembra parda y discreta. Gustan de picar los membrillos durante todo el invierno, seguramente no sacan mucho alimento, pero tienen ahí su reserva por si fallan otras cosas. También pican la hierba en busca de lombrices, ¿alguien ha observado su técnica? dan un salto y ladean la cabeza cerca del suelo, y cuando escuchan el roce de la lombriz que se arrastra, cuatro picotazos, y lombriz. Deben de tener un oído tremendamente selectivo, porque yo les he visto hacer esto en la pradera que hay en el Parque de Atracciones debajo mismo del la montaña rusa (el Siete Picos): ¡entre el ruido ensordecedor de los vagones y de la gente, distinguen el arrastrar de una lombriz!.

Curruca Cabecinegra HembraEntre los insectívoros más raros y de más mérito, vienen dos tipos distintos de curruca: la capirotada y la cabecinegra, a ambas les encanta la grasa. El macho de la curruca cabecinegra es muy llamativo en verano, siempre con el rabo en alto y el ojo de un rojo brillante. La hembra, como siempre, más discreta, toda parda y con boina marrón. Buscándolas en Internet veo que hay al menos ocho tipos de currucas que se ven por España.   http://www.seovanellus.org/webvanellusgalefoto/htm/076currucacabecinegra.htm. La cabecinegra es un pájaro mediterráneo, raro en el centro. También llegan con frecuencia herrerillos, un año criaron en el jardín, tuvieron como siete pollos, qué ajetreo de buscar comida, tanto el padre como la madre… Herrerillo

Los carboneros también vienen todos los dias, tanto el común como el garrapinos, más pequeño y redondeado, con una lista blanca en la nuca. El común tiene fama de hábil con el pico y de aprender rápido: es un ejemplo conocido el de los carboneros comunes del sur de Inglaterra, que aprendieron a romper los precintos de aluminio de las botellas que el lechero deja en los portales, para comerse la nata. Al principio eran unos pocos en una zona localizada, ahora lo hacen por todo el país. Yo doy fe de que son listos y hábiles: la principio picoteaban los cacahuetes con gran esfuerzo a través de la malla, ahora llegan y sacan uno entero manejándolo a través de los hilos. Han ido perfeccionando su técnica, y ahora tardan solo unos segundos. Ningún otro pájaro sabe hacerlo.

Carbonero GarrapinosHay un petirrojo residente, pero no le gusta la grasa, pica los membrillos y deambula por allí. También llegan a veces pinzones y verderones para masticar con paciencia las semillas del arce. Raramente aterriza algún estornino, con lo omnívoros que son estos bichos nada hay sin embargo en el jardín que les guste. ¿Y cuál es la estrella de los pájaros que pueden atraerse? sin duda, el ruiseñor. A mi casa ha estado viniendo uno las últimas primaveras, pero no viene por comida, sino para bañarse en el charco que forma el riego por goteo, y porque le gusta el fresco de los arbustos bajos y verdes y de la hierba. Tener uno cerca es un privilegio, pero también un sacrificio: canta con fuerza en plena noche, a veces desde las 4 de la madrugada, en un momento en que se impone dormir con las ventanas abiertas…

En los últimos años veo bastantes más pájaros que antes, en parte porque en la urbanización ha pasado la moda de tener gatos. Los gatos cazan pájaros, los acechan, les impiden criar. Una vez estábamos mi hijo pequeño y yo mirando por la ventana y vimos un gato cazar un mirlo: después de acecharlo un buen rato, saltó hacia él como desde dos metros, y durante el salto, en décimas de segundo, iba culebreando con el cuerpo, moviendo las caderas para tapar la huida del pájaro. Normalmente estos gatos caseros no se comen el pájaro que cazan (prefieren el Wiskas), lo torturan un poco, o lo diseccionan cuidadosamente en su afán investigatorio: este verano encontré un cadáver de pajarito en el jardín, y supe que el culpable era un gato: lo había decapitado exquisitamente, le había sacado el intestino y lo había extendido con cuidado en la hierba.

Por último, hay otros pájaros que llegan, están un par de meses y se marchan más al sur. Tal hacen por ejemplo los papamoscas, muy fieles en su dia de llegada, y los colirrojos, que prefieren la calle de delante, vacía y desnuda, mejor que el césped del jardín de atrás. En su entorno natural viven en los roquedos, y el duro hormigón es lo que más se parece.

He ilustrado el artículo con unas fotos de poca calidad, están sacadas con una digital sin teleobjetivo, por el simple procedimiento de sentarme bajo la caseta, esperar y apuntar. Para ver el nombre, poner el ratón sobre la foto un poquito…