Dame un Consejo1 October 2009

Cortes Carne Vacuno

He de confesarlo, me gusta la carne, como a casi todo el mundo. De vez en cuando apetece un chuletón de buey o un buen solomillo, pero para comer en el dia a dia hay que encontrar una carne más barata y menos agresiva con el colesterol. Para eso en casa nos gusta la carne de añojo (la ternerilla blanca es un asco, y una pena), y mejor que sea sin nervios, tierna, jugosa, con mucho sabor, un filete fino y con buen aspecto, vamos, que son tontos en mi casa. Cortada así queda estupenda a la plancha (un planchazo rápido y muy caliente), o empanada. He de empezar diciendo que ahora éstán de moda los cortes argentinos, el vacío, la entraña, la tira para asar, lo que produce gran hilaridad a mi carnicero: según él eso aquí fue siempre la carne que vendían para el perro, llena de trozos de grasa o de hueso, nervuda y dura. Así que cuando un cliente sabihondo se los pide él se hace el interesante, se hace de rogar, pero no le molesta vender carne de tercera a precio de exquisitez.

Llevo años comprando carne, aquí vale todo lo dicho en el post Cómo elegir un buen melón (o una buena sandía) sobre los machos proveedores, siempre nos creemos que sabemos comprar mejor que las mujeres. A fuerza de charlar con el carnicero y de mirar lo que compran otros clientes he ido probando casi todos los cortes, incluso esos que dicen que se reserva el carnicero para sí, o el que se dice le guardaban al cura, o ese que llaman "secreto", porque solo lo pedían unos pocos aventajados. Como el carnicero veía mis afanes un dia al fin soltó prenda, sacó un gran pedazo de grasa, se tiró diez minutos cortando y separando y al final dejó en el tajo un trozo triangular muy limpio, me lo hizo filetes y me lo llevé, y la cosa es que  me supo tan bueno que ya no compro otra cosa. Era una tapilla.Ver imagen en tamaño completo

La tapilla está en la pierna trasera por la parte de atrás, más o menos es el antagonista de la babilla o tito. Comparando con los humanos vendría a ser el glúteo, y yo siempre pensé que si tuviera que comerme una persona empezaría por ahí, el glúteo humano debe estar muy tierno, pero el de la vaca más, porque la vaca nunca se sienta sobre el culo. Como decía suele ser carne que guardan en la cámara en bruto (al menos en la carnicería de mi barrio), porque es muy trabajosa de limpiar. Sacan el trozo y se ponen a quitarle toda la grasa exterior, lo que les lleva un rato. El trozo limpio resultante viene a pesar entre 1,1 y 2 kgrs, pero exigen que te lo lleves entero, no se meten en tanto trabajo para vender un par de filetes, así que vuelvo a repetir aquí el mensaje que dimos para los solteros y parejas sin hijos en el post de los melones, aunque claro, también se pueden comer unos filetes y congelar otros. Los filetes salen entreverados, con finas líneas de grasa que se funden en la plancha y desaparecen, así que quedan muy limpios y sabrosos, y no tienen nigún nervio. Eso sí, hay que agobiar al carnicero para que los saque finos como rajas de chorizo, él va al tran tran y procura vender más carne con menos cortes.

Como cada vaca tiene solo dos tapillas (igual que cada bonito tiene solo una ventresca), tengo que andar al acecho para adelantarme a los otros machos proveedores del barrio, se ha corrido la voz y todos quieren el mismo trozo. Como ya nos conocemos todos, si veo en la cola delante de mí a otro cazador de tapillas le maldigo, se que me arrebatará la presa. En tal caso no compro y vuelvo otro dia, porque alguna vez he cogido cadera o babilla pero no es lo mismo, los gourmets de mi jauría no se dejan engañar.

Pues nada, ya está dicho, tapilla en finos filetes para hacer rápido a la plancha, no hay nada mejor. Bueno, si algún lector tiene otro corte favorito (y se que hay algún lector carnicero), que nos lo diga en los comentarios, nos encantará probar. Y si alguno de vosotros vive por Las Rozas, cuidado, nos veremos en la cola de la carne…

Dame un Consejo21 July 2009

Melón Piel de SapoPara romper la monotonía de los artículos de Bici, que no a todos interesan, voy a cumplir un proyecto personal largo tiempo acariciado, el de tratar de resumir lo poco que a estas alturas uno sabe sobre el arriesgado arte de elegir un buen melón y una buena sandía. Comienzo excusándome con los lectores que saben mucho más de estos temas, especialmente con algunos Picanucas, que son del gremio mercantil, aunque no de su rama vegetal. Tal vez ellos lean esto y digan, vaya sarta de chorradas, si es justo al revés de cómo lo dice, en ese caso por favor, no me delatéis. Este año llevo una racha de aciertos con la elección de melones y sandías que me tiene muy crecido, y ya me creo capaz de pontificar sobre el asunto, todo será que mañana mismo escoja un melón torrontero (que es como se llama en Madrid a los que están pasados), o una sandía blanca, y me tenga que callar humildemente.

El melón en su punto, las cerezas gordas negras y las uvas blancas son mis frutas favoritas, así que he dedicado tiempo a observar y probar, por desgracia aquí no hay otra sabiduría que la de Prueba y Error. Dicen los historiadores que los romanos buscaban los buenos melones como posesos, y que eran capaces de cambiar una vaca por un buen melón. Yo lo creo, los romanos sabían vivir y tenían un gran sentido de la proporción. Por otro lado, con la agricultura selectiva y el buen cultivo la cosa ha mejorado mucho, según mi padre cuando él era pequeño más de la mitad de los melones salían pepinudos, por eso te los vendían "a cata y a prueba", pero vete hoy a decirle al frutero que lo quieres catar… En cualquier caso pocas cosas son tan contrarias en la vida como un melón bueno y un melón malo: el primero dura dos dias en la nevera, la gente lo desayuna lo come y lo cena, pero si es malo, se muere de aburrimiento…

Primero de todo, comentar que el hecho mismo de elegir un melón o una sandía tiene mucha enjundia y mucha enseñanza sociológica. Basta que os situéis en el Carrefas al lado del enorme cajón de los melones y estéis un rato observando. ¿Qué véis? muchos hombres tocando, oliendo, sopesando, dando palmaditas, hasta escuchando a las pobres y sufridas frutas. Pero ninguna mujer… De hecho llega una pareja y él dice: "deja que escoja un buen melón", y ella se queda detrás observando a su hombre, y seguramente pensando "a ver si tienes más tino que la última vez…". Creo que en esto de escoger los melones hay algo atávico, el hombre recupera su perdido papel de proveeedor, y ya que no puede matar un alce, al menos hace lo que puede, escoge uno y lo presenta a su hembra, mira, qué bueno soy aportando comida, en fin, para lo que hemos quedado… ¿Qué hace un hombre cuándo llega al cajón de los melones? se pone a sobarlos todos con aire experto. ¿Y qué hace una mujer? busca al frutero y le dice. "escójame un buen melón, que esté dulce y sea para comer hoy mismo". ¿Y qué hace un hombre cuando pincha una rueda? se arremanga, se quita la corbata y se pone a cambiarla sudando bajo el sol. ¿Y qué hace una mujer? saca el certificado del seguro, mira los teléfonos y llama al servicio técnico que tiene gratuítamente incluido en la póliza, y les dice que se den prisa. ¿Verdad que son muy comodonas? ¿Verdad que nosotros demostramos ser más listos?. Bueno, volvamos a los melones, y vayamos entrando en harina que me estoy enrollando.

Primer consejo: no compres fruta fuera de su estación. Es decir, compra sandías en junio y julio y melones en julio y agosto, y con eso ya tienes un 80% de probabilidades de acertar. Ya se, qué listo, pero alguien tenía que decirlo…

Segundo consejo, si no sabes, pídele al frutero que te lo escoja. Vale, otra idea genial, pero imaginemos que el frutero te odia, o es un becario y tiene aún menos idea que tú, o simplemente no hay frutero.

Tercer consejo: limítate a marcas conocidas de melones seleccionados, por ejemplo, Torrelche, El Conejo de Oro, Bollo o similares. Estos se juegan el prestigio y suelen estar casi siempre buenísimos, seguro que desechan un gran porcentaje de su cosecha, y en consecuencia, son muy caros (2,5 € el kilo es muy caro).

Y cuarto consejo: si puedes, compra esos melones o sandías que están abiertos por la mitad y tapados con film.

Sandía negraVale Pero Grullo, dejando las obviedades imagínate que ya estás delante del gran cajón del Carrefas, te apetece comer melón aunque estemos en junio, no hay frutero (nunca lo hay), y estás dispuesto a pagar el melón a 1 € el kilo máximo. ¿Cuál escoges? Ahora viene lo bueno:

Primer consejo: escógelo grande. Durante un par de años yo planté sandías en mi jardincito de adosado, y me pareció que la mata daba una primera fruta grande, que se llevaba todo el sol, el agua y el azúcar, y luego alguna otra medianita al final de la ristra, para rellenar. La primera siempre estaba buena, las demás eran todo pepitas. Desde entonces siempre escojo lo más grande del cajón, y no me falla. Vale, puede haber un melón medianito que esté bueno, pero siempre estará mejor uno grande. Y ya se, esto tiene dos inconvenientes, primero, que el riesgo en caso de cagada es mayor (pero el que no se arriesga no cruza la mar), y segundo, que a los que vivís solos o en pareja sin hijos esto no os trae cuenta. Bueno, yo os aconsejaría entonces que os reprodujérais, comer buen melón compensa de todo.

Segundo consejo: mirad el color y el olor: el melón (el bueno, el piel de sapo) es verde, pero cuando empieza a madurar tiene un fondo algo amarillo que se conoce con la práctica. Cuando ya está pasado, se huele. No he podido sacar conclusiones sobre si están mejor los verdes lisos o esos que tienen rajitas blancas, pero suelo elegir estos últimos. La sandía (la buena, la negra) tiene que estar verde muy oscuro, pero no negro mate, seguramente esa ya está harinosa.

Tercer consejo: tocadlos, pero con criterio. La gente coge el melón y le hunde el pulgar por la parte tocha, por donde se insertaba el tallo, pero al cabo de haber pasado por las manos de tres expertos esa parte está blandorra y no dice nada. En vez de eso apoyad el índice presionando muy levemente la cáscara por la parte picuda. Si no cede nada, está verde, si cede mucho, está pasado. Solo con el tiempo y algunos fracasos se adquiere el tacto para distinguir, y además, no os cargaréis la fruta. En cuanto a la sandía, no tocar, todas tienen el mismo tacto: duro. Hay quien les da bofetaditas, pero todas suenan igual, como un odre lleno. Si acaso sopesar, cuanto más pesan en relación al volumen, mejor. 

En fin, armados con todos estos consejos podéis enfrentaros ya al cajón de los melones y cumplir vuestra función en la vida, y si hay mala suerte, no permitáis que vuestro prestigio en casa baje por tan poca cosa…

Dame un Consejo1 June 2009

Tal como comenté me pongo a escribir un poco sobre el tema, muy motivado tras la experiencia con mi última cámara digital, que ha durado algo menos de cuatro meses. No voy a hacer una comparativa, porque no he probado todas las marcas, pero si os cuento la impresión que me ha dado cada una de las que he tenido: HP, Pentax, Werlisa y Fuji, y otras dos más que he probado.

Como previo que vale para todas, hay que reconocer que las cámaras digitales son una maravilla. Permiten hacer fotos casi profesionales, son muy pequeñas y ligeras, te dejan pasar a un ordenador y visualizar de inmediato, las fotos son gratis, todo son ventajas, sobre todo si lo comparas con lo de antes: grandes cámaras reflex muy pesadas, comprar carrete y revelarlo luego, economizar fotos y luego encima la sorpresa de recoger el sobre: la mitad están desenfocadas. La cámara digital ha cambiado mi vida:  llevo casi siempre una encima y puedes hacer fotos inesperadas, puedes sacarla rápidamente (la cámara) y hacer fotos desde la bici sin pararte, tiras 200 fotos de una ruta y luego te quedas con treinta, ¡y no hay gasto!. Pero hay un gran inconveniente: son delicadísimas, la humedad, el polvo y el frío las matan, y no digamos si les das un golpecito. Leyendo por ahí los foros veo que cualquier buen aficionado ha gastado ya por lo menos tres o cuatro cámaras, qué derroche, ¿quién no tiene por casa una sólida reflex de hace quince años en perfecto estado de uso?.

Como digo, he tenido cuatro cámaras (hasta ahora): tengo muy buen recuerdo de la HP, un ladrillo sólido y resistente que aún funciona, el software era facil y amigable, y el servicio técnico espléndido: se me rompió el boton de apretar y me dieron otra nueva. Se mojaba por dentro a veces, pero la ponías al sol y resucitaba. La Pentax, algo complicada de manejar (demasiados modos de exposición), murió en Asturias un día de húmeda niebla. Aún estaba en garantía, pero no cubren daños de humedad, golpes ni polvo en el objetivo. Ah!, Media Market te hace firmar una leonina cláusula que te compromete a pagar el estudio de presupuesto si decides no arreglar la cámara, y eso ocurre siempre, porque el arreglo vale siempre un 80% del precio de una cámara nueva (ni más ni menos). Yo no lo pagué y se la quedaron ellos. La tercera fué una Werlisa con enorme pantalla de 3" (andaba ya con la presbicia), y me ha dado un resultado  mejor: a base de mantenerla siempre en la funda y cuidarla como a una hija ha durado dos años, pero ya anda con resfríos y humedades interiores, a veces no arranca y no te puedes fiar. Eso sí, tiraba las fotos más bonitas de entre las que he tenido, aún la usé hace quince dias para el post de Ronda. Y por último, la Fuji, una cámara con una espectacular óptica que se despliega al encenderla. La óptica de calidad debe de haber bajado mucho de precio, porque antes eso era lo que diferenciaba a las cámaras buenas de las malas, y ahora todas la tienen. Pues bien, ha resultado tan delicada como parecía, se ha fastidiado a los tres meses. Gracias a Dios fuí previsor y le suscribí la garantía extendida de MM (29€), me la han arreglado bien y gratis, pero ahora tengo miedo de llevarla por ahí…

Me he propuesto pues buscar una cámara superdura que pueda aguantar el rollo del ciclismo de montaña, que yo creía que no era deporte extremo, pero parece que sí. Tiene que aguantar la humedad (niebla y lluvia, no inmersión), polvo y temperaturas bajo cero. Golpes no es necesario, no la andas tirando por ahí, y si te caes de la bici lo de menos es la cámara. He chateado bastante buscando otras experiencias, y he llegado a dos conclusiones: Primera, que hay un montón de gente dedicada a deportes extremos, a tirarse en paracaídas, a bajar por cañones, a remar en piraguas por el mar y cosas peores, y gastan un montón de dinero en irse a islas paradisíacas a practicar sus dolorosas aficiones. Es decir, primera conclusión: hay mucha gente que se lo monta mejor que yo. Segunda, que en este momento solo hay cuatro cámaras digitales conseguibles que puedan aguantar el golpe directo, la inmersión bajo el agua, Ladrillo Vivitarel polvo y el frío extremo:

Vivitar 6200W (también la fabrican Starblitz, Sealife, Werlisa Pentax no antichoquey otras marcas): un ladrillo forrado de goma con grandes botones que tiene una pinta estupenda, muy barata (89 €) pero muy limitada en cuanto a definición y luminosidad.

Pentax Optio W60: Sumergible a 3 mts, pero no resiste golpes, y parece algo más delicada que las otras.

Olympus Tough 8000, y todas las de serie Tough ("Duras"): auténtica escafandra cuadrada con tornillos, parece muy dura y tiene las últimas prestaciones. En contra, dicen que las fotos de interior sin flash salen algo granuladas, y no usa tarjetas SD (aunque sí micro SD, con adaptador). Lleva ya unos cuantos meses en el mercado y la gente sBatiscafo Olympusolo comenta cosas buenas, salvo el tema de interiores.

Canon Powershot D10: la última en aparecer, supermodeSubmarino Canonrna y muy vistosa, parece un pequeño submarino azul. Yo la acabo de ver y me parece algo grande, aunque es bonita. De precio, similar a la Olympus, es decir, cara.

Bueno, dicho y hecho, he comprado la Olympus (mejor dicho, me la han regalado) y me la he llevado al monte. Primera impresión: dura, resistente y algo pesada, pero las fotos me han decepcionado: pobres de color y con mala definición cuando disparas en marcha. Además las fotos en que hay sol y sombra salen bastante quemadas, quizá todo esto se deba a su óptica tan pequeñita. Luego además están las "manías de Olympus": la tarjeta XD que no aceptan los ordenadores, y unos sistemas de funcionamiento propios a los que no me voy a acostumbrar (por ejemplo, no pone las selecciones a cero cuando la apagas y enciendes, con lo que puedes estar tirando fotos en macro sin darte cuenta. Total, que la he devuelto, y me he traído la Canon.

Primeras impresiones, las fotos salen muy ricas de color en interior sin flash (casi un poco increíbles), y tiene un modo "Auto" que se encarga de todo (pero de todo, todo) estupendo para vagos o despistados como yo: detecta incluso cuando se necesita macro, y lo pone y quita ella sola. Por contra sigo pensando que es algo grande, y otro problema, el flash está escondido detrás de esa especie de ojo de buey, con lo que en las fotos con macro y flash puedes dejar media escena a oscuras. El aspecto externo es sin duda discutible, vamos, que es cantosísima, pero a mí me gusta. Este fin de semana la he probado en todo tipo de escenas y tengo más impresiones: las fotos de interiores son espectaculares, lo que parece raro en una cámara para bucear. Tiene un modo de exposición especial para vegetación que realza las fotos de bosque y plantas, parece que estés en la jungla. El visor es muy luminoso, lo que a veces te llega a engañar: las fotos se ven más bonitas en él de lo que han quedado en realidad. Puedes elegir el tamaño de fotos al hacerlas, hasta con un modo panorámico. Por contra, tampoco resuelve demasiado bien los exteriores de sol y sombra (algo quemadas), ni las fotos en movimiento. Por último, tiene una "ayuda de stich" que es estupenda para hacer esas fotos unidas de un gran paisaje (si te gusta hacerlas). No la he probado bajo el agua, eso quedará para este verano, a lo mejor me paso a los pescasub ecológicos. En definitiva, me quedo con esta, estoy satisfecho con la compra (mejor dicho, repito, con el regalo…).

Dame un Consejo3 April 2009

La moto es, yo no.Primero y antes que nada: ¡madre, no leas este artículo!. Escribo el segundo post de la sección "Dame un Consejo", hablando sobre un tema por el que algún amigo me ha preguntado, y es el de pasarse o no a la moto para ir por la mañana a trabajar en Madrid.

Yo no soy motero, nunca lo fuí y no me daba curiosidad especial lo de andar en dos ruedas, es más, me parecía peligroso e incómodo, pudiendo ir totalmente a cubierto, abrigado y oyendo la radio. Sin embargo, hace tres años, a raíz de las faraónicas obras de la M-30, el atasco mañanero de Madrid empezó a resultar ya demasiado insoportable, tardaba sobre una hora y media en recorrer los 25 kilómetros que me separan de mi trabajo y me planteé buscar una solución. Muchas veces estando parado en el atasco veía a los moteros pasar por el arcén a buena velocidad y los envidiaba, y el empujón me vino cuando el Gobierno autorizó a los automovilistas a usar motos de 125 cc sin necesidad de sacarse el carnet.

Seguí entonces el camino lógico que hemos hecho tantos: comprar una moto de 125, estar un año rodándome y examinarme luego para el carnet "A", revender la de 125 y comprar una 400 (la Burgman de la foto es, pero el tío no). La ventaja fué inmediata, pasé de tardar hora y media a tardar 25 minutos, y siempre tardas lo mismo haya el atasco que haya. Hoy en día bajo a Madrid siempre en moto llueva, nieve, o haga sol, es más, los dias de mucha lluvia lo hago con más gusto porque el atasco es tal que ahí es donde de verdad ves la ventaja. Pasé a dormir más tiempo, a desayunar con la familia y aún me sobró tiempo para llegar antes al trabajo, con lo que mi jefe empezó a mirar mi moto con deseo.

Impresiones: la moto es el sistema ideal para Madrid, reduces muchísimo el tiempo de desplazamientos y el tráfico deja de ser una variable de peso en tu vida,  el lunes no desayunas de mala leche pensando en la que te encontrarás, no acumulas rabia y mal genio en atascos imprevisibles, te mueves rápido, aparcas en las aceras (está permitido por la ordenanza), contribuyes a mejorar el tráfico de la capital y a reducir la contaminación, ahorras en combustible (3,6 l. frente a los 12 de mi querida tanqueta), y encima es divertido moverte surfeando por las rotondas.

El riesgo: dice un amigo mío matemático y motero: "Si viajas en moto tienes que asumir que te vas a caer, como media, una vez cada 10.000 kms., y si llevas 20.000 sin caerte no te alegres, porque te vas a caer dos veces". Yo llevo unos 40.000 conducidos y me he caído tres, siempre a baja velocidad y con resultado de raspones por las piernas y traje roto. La caída, aunque sea leve, es desagradable y te deja mal cuerpo y dudas sobre tu capacidad, así que lo mejor que se puede hacer es ser prudente e ir muy protegido. En mi caso, además de la zamarra de motero llena de protecciones llevo ahora un pantalón de Cordura con cazoletas en las rodillas y protección en caderas, y no me lo quito ni en agosto. Ah!, los golpes de chapa en moto son muchísimo más caros y difíciles de arreglar que los de coche, no hay piezas, tardan meses, y no existe el seguro a todo riesgo, ninguna compañía lo hace.

Las normas: el código dice muy claro cómo hay que llevar la moto: ocupando tu lugar en el carril y parando en los atascos como si fueras un coche más. Sin embargo, si lo haces así pierdes toda la ventaja, así que todo el mundo va sorteando los coches, adelantando por el arcén y circulando en el atasco entre las filas de coches parados para ponerse primero en el semáforo. Los conductores enrollados ya se lo saben, así que van dejando espacio central para que les pases, y tienen paciencia con los demasiado listos. Por otro lado, el Ayuntamiento de Madrid es claramente promoto (se rumorea que Gallardón es motero), así que ha habilitado los carriles bus y el VAO para circular y las aceras para aparcar, y ha empezado a pintar en algunos semáforos la señal "avance moto", que te insinúa que debes pasar a los coches parados y ponerte el primero.

La moto: como ya he dicho tengo una Burgman 400, pero todas las llamadas "megascooter" son estupendas para este uso: son suficientemente estrechas y ágiles, tienen un enorme cofre donde puedes meter el casco, el pantalón y la mochila del gimnasio (o un portátil), y llevas las piernas detrás de un gran escudo que te protege del frío y te puede salvar de un golpe. La 125 que tuve primero también era estupenda, pero se quedaba muy corta en el trozo de carretera. Ah!, se revenden muy bien.

Así pues, ¿te vas a animar?. Es una decisión personal, todo depende de tu aversión al riesgo y de lo verdaderamente harto que estés del atasco, pero si lo haces tómatelo con calma, los dos primeros años y los 20.000 primeros kilómetros son de riesgo, aunque te parezca que ya controlas, te faltan la reacción instintiva y la experiencia de por dónde meterte, así que cuidadín. Y por último, recordar que otros han seguido el camino inverso, empezaron con la moto y ahora prefieren el coche, como mi hijo, que se sacó una frase lapidaria: "tener una moto es como tener una amiga, pero tener un coche es como tener tu casa".

Dame un Consejo27 February 2009

Estreno nueva categoría, se trata de hablar de cosas que te han resultado buenas, y quieres recomendar. Libros, películas, viajes, cosas de comer, productos, actitudes ante la vida, vale cualquier cosa. Yo escribiré las mías, pero si alguien tiene otras, por favor, que suba un comentario, yo lo transformaré en artículo. Eh!, tienen que ser cosas verdaderamente buenas, tienes que haberlas probado tú y no un amigo de tu primo, y no valen los calificativos genéricos como decir "esto es buenísimo", hay que decir porqué. Va el primero.

Todos los años con el fin del otoño, llega la duda: dejamos el jardín, la terraza o las macetas abandonados a su suerte hasta la primavera o tratamos de plantar algo que resista las heladas, y en ese caso, ¿qué?. Yo he ido probando varias cosas, normalmente plantas de flor anuales que los viveros traen forzándoles la estación: las sacan muy tempranas, o las hacen brotar tardías. La flor tradicional para esta época es el Pensamiento, pero tiende a crecer "desgalichada", y además los pájaros pican las flores. Hace años descubrí las Prímulas, menudo hallazgo http://es.wikipedia.org/wiki/Primula. Son familia de la prímula europea que florece en primavera en praderas húmedas, es siempre amarilla y da un olor suave muy agradable, mi madre dice que le recuerdAguantaron el inviernoan a Asturias.

Estas variedades cultivadas vienen en varios colores y soportan perfectamente las heladas más duras, la lluvia, la nieve y lo que les caiga encima. Cada llovida, nevada o ventarrón las deja maltrechas, pero a los pocos dias reflorecen con fuerza, y esto todas las veces que haga falta, hasta acabar el ciclo a finales de primavera.

Hoy he salido de casa y he visto la jardinera, después de muchas heladas y de casi un mes bajo un palmo de nieve, han florecido de nuevo y están espléndidas, tanto que me he dicho: "se merecen un artículo…"