Domingo 15 de noviembre. Los Primos del Zumosol.

Por fin, primera vez en este año que pisamos la nieve, ya era hora. Sin embargo esto de hacer un blog durante varios años te da oportunidad de comparar y de hablar con fundamento, porque si te fías del recuerdo siempre exageras el pasado. Así veo que en 2008, año de muchísima nieve, no pisamos el primer copo hasta el 2 de noviembre, una semana antes que este. Así que venga, Señor de Arriba (comoquiera que te llames), aún puedes salvar la temporada con un otoño húmedo y un invierno blanco.
El domingo Miguel Angel nos anunció la incorporación excepcional de su primo de Béjar, Mario, y nos adelantó que en cuestión de bici estaba en un nivel estratosférico, así que quisimos ser dignos de tan estratosférico nivel y marcamos una ruta de las duras duras, la subida al Nevero. Ya hemos dicho que esta ruta es posiblemente nuestro techo en Madrid, como veis por el perfil se llega hasta los 2.200 mts, palabras mayores. Quedamos a las 8,15 en Lozoya Nico, Rafa, los primos y yo, Ignacio hizo rajada tipo SMS, cuando uno prefiere las cenorras a las rutas de bici es que está en franca decadencia. Con
la perspectiva de un dia muy duro por delante cada uno iba a lo suyo, yo a mirar las cunetas, Rafa a pensar dónde se echaría hoy la siesta, hace bastante que no sube hasta arriba, pero su hondonadita querenciosa estaría hoy helada.
Mario nos iba contando del tema de la bici por Béjar, ya se sabe que aquella es tierra de grandes ciclistas, hay tanta afición que la gente sale todos los dias, así cualquiera mantiene la forma. Nos invitó también a pasar un fin de semana ciclista por allí, seguro que lo haremos, pero mejor en primavera. El dia estaba realmente bueno para la bici, fresco y cubierto y con el piso algo húmedo. Nosotros sabíamos que quedaba muchísimo por delante, así que ibamos sin gran prisa, pero sin parar. Aprovechábamos para hablar, y como este hombre es óptico nos contaba sobre las gafas de ciclismo que lleva, chulas de verdad. También me aclaró que no es lo mismo unas gafas de leer de la óptica que unas de la gasolinera. Mira que eso yo ya lo sospechaba… Le pedimos también consejos sobre técnica de bici, él que sale casi todos los dias y con profesionales, y nos da un consejo: "la velocidad es tu amiga, cuanto más rápido bajes, menos probabilidades de caerte…"
Sube y venga a subir y finalmente desembocamos en el puerto de Navafría, varios seteros por todos sitios, y todos con el cesto vacío. Yo seguía mirand
o por los terraplenes sobre la marcha, y de pronto me fijé en un buen grupo de negrillas (Tricholoma Terreum). Esta es una seta pequeña pero agradecida, porque suele salir en grupos abundantes: donde encuentras una sueles encontrar muchas. No traía cesta, pero me puse a rellenar una bolsa mientras los demás seguían hasta el mirador, allí los alcancé y como seguía habiendo puse a Rafa a recolectar mientras yo me comía el almuerzo. Cuando revisé la bolsa vía
que habían caído algunas con tierra, pero claro, no es lo mismo subcontratar que trabajar uno mismo, así que se lo agradecí igual. En las últimas rampas de Navafría vimos varios alerces, nunca nos habíamos fijado en que han repoblado con estos bonitos árboles de norte, como ahora es otoño destacan entre los pinos, son la única conífera de hoja caduca.
Rafa se fué quedando a su marcha pensando en cuál sería su recorrido alternativo, nosotros seguimos a buen ritmo hasta abandonar los pinares a eso de los 2.000 mts., desde aquí son ya las grandes alturas peladas. Comienzan las rampas de casi el 20% y suelo de piedra suelta, el viento lateral que te echa del camino y tú, con el moquillo colgando hasta la rodilla vas pensando "pero ¿qué tengo yo que demostrar? ¿Porqué no me bajo?". Pero no te bajas y sigues procurando mirar solo la rueda, no el camino, para no deprimirte. Vamos, que no subes por piernas, sino por güevos. En lo alto, como 200 mts. más adelante van los dos primos del Zumosol, Mario y Miguel Angel, con fuerzas aún para picarse por ver quién llega antes. Eso es lo que llamamos nivel estratosférico, cuando los normales ya solo resistimos, otros aún van echando carreras. Hacemos Nico y yo la última gran loma barrida por el viento, llegamos al Nevero, y algo ha pasado, algo nos hemos perdido, resulta que somos los primeros. Al cabo de bastante rato llega Mario y nos cuenta que él se ha equivocado y ha tenido que subir por lo peor de la ladera, pero que Miguel Angel encima se ha dejado la mochila en el último cruce y ha tenido que dar la vuelta,
cogerla y meterse la pechada de las rampas peladas por segunda vez, eso se llama ganarse el cielo.
El Nevero hace honor a su nombre y tiene algunas manchas de nieve bastante profunda, aprovechamos para hacer las primeras fotos blancas de la temporada, y luego nos lanzamos montaña abajo por el camino lleno de piedrones, a recuperar el tiempo perdido. Yo voy repitiendo el mantra recién aprendido "la velocidad es tu amiga, la velocidad es tu amiga…", pero en una de esas la rueda trasera coge una piedra y bota para arriba, y recorro como diez metros sobre la rueda delantera, de lado a lado del camino, la bici empeñada en tirarme por las orejas y yo en aguantar con el culo pegado al sillín. Está visto que la velocidad no es mi amiga, así que a partir de ahora mejor echarle algo de prudencia. Con tanto bote voy notando que mi bolsa
de setas se va macerando, habrá que verlas al llegar.
La bajada es por caminos directos hasta el puerto, y desde allí por la carretera, no hacemos caso a Nico que quería ir por el camino, porque aún nos queda más de una hora de coche para llegar a casa. Nos despedimos de Mario reiterando los planes de ir a Béjar a hacer alguna ruta primaveral y nos volvemos para casa. Allí saqué mi bolsa de setas esperando encontrar un desastre, pero logré salvar como el 80% y estaban buenas de verdad. Como véis en los perfiles y mapas, esta es una de las buenas, 45 kms y unos 1.400 mts de subida acumulada, y encima con el acicate de ir tratando de pillar a los primos del Zumosol…

porte serio: cada tres pedaladas yo me paraba a hacer una foto y los demás me iban esperando más o menos, así que la marcha era muy contemplativa. Repartíamos la mirada entre el paisaje y las cunetas, pero estas estaban poco animadas, ni una seta.
a que empezaba a formarse cuando el guarro la pilló. Si no llueve y lo poco que hay se lo comen los marranos, ¿qué nos queda a los buscadores? el paisaje, bueno, no está mal. En la valla un cartel nuevo, que nos sumió en dudas: ¿qué significa? ¿practican el tiro al recluta?.
endo junto a la valla del palacio, pero aquello se empinaba demasiado para quienes tienen ya la sensación del deber cumplido, así que dejamos solo a Nico y nos bajamos a los coches, mejor volver temprano para un día que puedes. Luego me llamó por teléfono y me dijo que había subido empujando hasta casi los 1.700 mts, los hay que no pueden parar.

Atravesamos el pueblo al amanecer, las casas están hechas de granito sin desbastar, las canteras de Valdemanco son, según los datos, de las mayores productoras de granito del mundo. Salida por detrás, el sol pinta de amarillo la cumbre del Mondalindo, desde aquí se ve imponente, pelada y muy arriba. Al poco cruzamos otra ruta conocida, la subida al collado del Medio Celemín, hay flechas naranja pegadas por allí para guiar a los de la prueba colectiva, mejor darse prisa antes de que llegue la marabunta. Subimos las duras y arenosas rampas donde siempre se levantan perdices, pero esta vez no hay de esas y sí un buitre arriba en la ladera, nos paramos a verle un rato y vemos que debe de estar herido porque no sale volando sino que sube hasta el pinar a saltos. No tenemos tiempo para cogerlo y llevarlo al Seprona, mal lo tiene con el monte tan seco.
hideputa se ha divertido rompiéndola con una piedra. Como decíamos el camino no está, y el verde Ignacio quiere tirarse ladera abajo, pero el azul Nico saca el mapa y ve que el verdadero camino debe de salir unos dos kms más allá. Al final hacemos lo último y empezamos un penoso rato de empujar por la cuerda de la sierra, mucha piedra suelta, mucho rastrojo pinchoso, los buitres nos sobrevuelan y allí perdemos el horario y nos resignamos a llegar tarde.
urante unos kilómetros y muere en lo alto de la ladera, en un derrumbadero de piedras. Vuelta para atrás y a seguir la huella de los otros dos, van a marcheta más lenta, pero ya no los alcanzaremos hasta arriba. Las últimas moscas de este verano tardío suben haciéndonos compañía, pero por suerte se ceban con Nico y nos dejan a los demás en paz, él sabrá porqué.
mts. Eso sí que es un paisaje pelado…
Con una semana de retraso empiezo a escribir el artículo del pasado domingo, la semana ha sido muy mala de viajes y todo eso, así que venga, a sacudirse la pereza y darle a la tecla.
os hace duro.
la podría usar de modelo para pintar un bodegón.
e abre más o menos el grifo. Llegamos al fin al pantano y nos quedamos un rato a ver el paisaje con la Cruz de los Caídos al fondo, se estaba muy bien, ninguna gana de empezar a sudar por las subidas. Echamos de menos una tumbona.
as instalaciones militares. Breve paso por el puerto de Guadarrama (¿porqué este bar está siempre lleno de moteros?) y enseguida tomamos el camino que baja a Cercedilla por la Peña del Arcipreste. En enero escribí que el temporal había derribado docenas de pinos, pero ya los forestales se habían encargado, ni un tronco por alli. Hacemos alguna parada para ver el valle, hay unas rocas de granito con un perfil curiososo, como un indio mirando el paisaje, o como esos Moais de Isla de Pascua. La comida al pie del arroyo que baja de la sierra, estrenamos otro menú recomendable para el ciclista, piña natural en dados, qué rica y refrescante, si no fuera tan pesada de pelar.
cercedillano, por eso es buen sherpa de los caminos. Como íbamos bien de tiempo nos invitó a entrar al chalet familiar, allí tuvimos cervecita y baño de piscina (con un agua serrana bien helada), un buen descanso antes de seguir ruta.
Arrancándonos la pereza postvacacional quedamos el domingo para hacer la primera salida en bici del curso. A la hora de elegir recorrido se notó y mucho el distinto estado de forma de la gente, fruto de las distintas concepciones que la gente tiene del verano. Por un lado, los superentrenados que han pasado las vacaciones machacándose con la bici proponían empezar fuerte y elegir algo duro (Nico), por otro los que las han pasado machacándose el estómago a cañas y cenonas (Rafa) pedían árnica y querían empezar poco a poco con algo suavecito… Al final ganaron los segundos, y elegimos Pedriza para empezar, el que se quedara con ganas de más podía subir hasta La Nava.
Rafa se da la vuelta hacia el puerto y nosotros seguimos bajando hacia el pueblo, qué distinto aspecto que la otra vez, que apenas se distinguía entre la niebla, ahora es un pueblo soleado aunque hace honor al nombre, está hundido en el valle y enmedio de un buen robledal. Lo pasamos sin parar y seguimos carretera abajo hasta el cruce con el río de las Aceñas, intentamos ver el viejo molino restaurado pero es privado, no se puede pasar. Nos asomamos al puente y en el agua clarísima se ven peces a montones, aunque la zona es coto de trucha de suelta obligatoria esto no pueden ser truchas, nunca hay tantas juntas salvo que sea el estanque de una piscifactoría. Tras las fotos subacuáticas vemos que efectivamente son ciprínidos, probablemante bogas o cachos.
dueños en el pinar buscando setas? No, nos asomamos y están en el borde del pantano, se han quitado la ropa y se pegan un buen baño, más culos blancos al sol, y estos sí que nos dan envidia, no parecen precisamente estar sufriendo, como el otro… Unos saludos juergueros con los compañeros de deporte, pero no podemos aceptar su invitación, Rafa ya estará en el puerto esperando, hay que darse prisa. A remontar de nuevo en esta larga subida, primero la pista de tierra hasta el Refugio de La Cueva, luego la carreterilla hasta el puerto y allí está Rafa, que nos dice que hemos tardado mucho, con el palizón que llevamos.
O cómo pegarse diez kilómetros y 150 metros de ascensión más de lo debido, por despiste o por ganas de correr. Para este domingo quedamos en el pueblo de Braojos en plena sierra norte, junto a la A1. Por un lado venìan Nico y Diego, y por otro desde la zona oeste Rafa, Miguel Angel y yo mismo, metidos en mi coche transformado en furgoneta, hay que ahorrar combustible y charlar por el camino. Nosotros teníamos esta vez hora de vuelta marcada a hierro, las 13,30, Diego y Nico venían en cambio sin vuelta fija, así que para conciliar posturas y huir de estos calores insoportables quedamos excepcionalmente temprano, a las 8 horas. Si quieres moverte tranquilo y con lo lejos que nos cae Braojos eso implica levantarse a las 5,45, lo que para un domingo es de gilipollas, o de panaderos. Nosotros no somos panaderos, somos deportistas, gilipollas pero deportistas.
haya llevado aún.
cológico, pero es que estábamos aburridos. Ahí en la foto se ve a una iniciando el picado.
ningún otro sitio, no más de 5 cm, pardas y con la cola de un vivo color turquesa, muy llamativas, no las he encontrado en Internet, ¿serán endémicas? tengo que investigar más…