Bicicleta de Montaña28 October 2009

Glorioso Otoño

Aunque sigue sin llover como es debido, la semana pasada, después de muchas alarmas meteorológicas sobre tremendos diluvios, llovió al fin un par de dias, nada extraordinario, lo justo para mojar el suelo. Sin embargo la naturaleza, que es tan agradecida, notó esa llovidita y nos ofreció por un dia su espectáculo especial del otoño de colores.

Esperanzados por esa poca agua, y con las orejas llenas de noticias de gente que había recogido muchísimas setas por aquí y por allá, planeamos una ruta mixta es decir, salimos a ciclar pero si nos encontramos algo por el camino pasamos de bici y nos dedicamos a la recogida. En consecuencia le puse a mi bici ese humillante aditamento de la cestita en manillar, como si fuera a comprar el pan y el peri de los domingos, creo que nunca me lo perdonará.

Quedamos en La Granja a las 8 hs aprovechando el cambio de hora, es decir, más temprano aún que costumbre, que los cuerpos si los dejas enseguida se dan a la molicie. Se hizo raro el volver a llegar al sitio de dia, y con un amanecer rosa de lo más espectacular. Allí nos vimos Rafa, Nico y yo, y enseguida vimos que la elección había sido un acierto: La Granja es un pueblo diseñado para reyes y por tanto bonito en cualquier época del año, pero ahora más, porque está lleno árboles de especies que parecen mezcladas a posta para hacer un  cuadro de colores otoñales.

Salimos como casi siempre por el robledal junto a la fábrica de vidrios pedaleando con pereza, allí no había quién hiciera un poco de deAclarado el misterioporte serio: cada tres pedaladas yo me paraba a hacer una foto y los demás me iban esperando más o menos, así que la marcha era muy contemplativa. Repartíamos la mirada entre el paisaje y las cunetas, pero estas estaban poco animadas, ni una seta.

En una valla estaba la respuesta a mi pregunta del blog del otro dia, ¿de dónde saca Bezoya el agua? Del río, los muy cambrones. Al rato saltamos la pedazo de valla que cierra el acceso a la finca de La Sauceda y por fin empezamos la verdadera subida. El terreno algo húmedo pero no encharcado, ojala lo estuviera.

Muchos árboles raros de repoblación convertidos ya en grandes ejemplares: cedros, cipreses, abetos, como digo, bosques diseñados para pasear. En la bifurcación dudamos si seguir la ruta tradicional, pero preferimos tomar el ramal de la derecha hacia Los Chorros, es una zona que creíamos setera. Hicimos varias paradas, escondimos las bicis y nos lanzamos al monte, con nulo resultado: no hay setas, ni una. Todo el suelo del bosque está hozado de jabalíes, y en los surcos se ve algún “huevo de seta”, es decir, unTiro al Reclutaa que empezaba a formarse cuando el guarro la pilló. Si no llueve y lo poco que hay se lo comen los marranos, ¿qué nos queda a los buscadores? el paisaje, bueno, no está mal. En la valla un cartel nuevo, que nos sumió en dudas: ¿qué significa? ¿practican el tiro al recluta?.

Llegamos  a la zona de Los Chorros,  normalmente son cascadas que caen por la peña de granito, ahora son solo un regatillo que se queda en una charca. Comimos sin merecerlo y fuimos bajando por el sendero que en esta parte se pone trialero, entra en el bosque y cruza varias veces el río. Tras varios intentos logramos que uno se cayera en el agua para hacerle foto, le tocó a Rafa.

Finalmente desembocamos en el paseo que entra otra vez a La Granja, pero el remordimiento era tanto que volvimos a salir por una camino que sube al Reventón bordeando una bonita urbanización donde tiene chalet la exvicepresidenta del gobierno, qué bien eligen estos puñeteros: toda la explanada y la ladera del monte estaban llenos de árboles verdes, rojos y amarillos, creo que me voy a hacer un artículo en la sección Frikis de la Naturaleza describiendo las especies y qué tono cogen.

Fuimos subiColores de Otoñoendo junto a la valla del palacio, pero aquello se empinaba demasiado para quienes tienen ya la sensación del deber cumplido, así que dejamos solo a Nico y nos bajamos a los coches, mejor volver temprano para un día que puedes. Luego me llamó por teléfono y me dijo que había subido empujando hasta casi los 1.700 mts, los hay que no pueden parar.

Al final una ruta que, hay que reconocerlo, solo puede llamarse paseíto, 25 kms y unos 450 de subida, y con los objetivos cumplidos a medias: cero setas pero mucho paisaje. Las fotos están donde siempre, (click en la primera) esta vez merecen la pena. Hay gente que se va a Japón, a Estados Unidos o a Canadá a ver los colores del otoño y resulta que, salvando las distancias, lo tenemos ahí cerca…


 

Bicicleta de Montaña19 October 2009

Perdidos por la cuerdaclick para mapa de rutaVa un test psicológico: imagínate que andas medio perdido por el monte y te encuentras un montañero con buena pinta, le preguntas y te da unas instrucciones contrarias a lo que dice tu mapa, y se va. Llegas al punto conflictivo, y el camino que te ha indicado no se ve. ¿Qué haces? a) te fías de la persona, buscas y perseveras, y te arriesgas a bajar por la ladera. b) piensas que él o tú os habéis equivocado, vuelves a tirar de mapa y sigues el camino que aparece dibujado.

La pregunta no es tonta, puede dar pistas sobre cómo eres en realidad. Hace tiempo fuí a un interesante curso de trabajo en equipo (Insights), que clasificaba a las personas según su modo de trabajar: rojos son los mandones, amarillos los extrovertidos, verdes los empáticos, y azules los técnicos. En la situación planteada al principio, un verde hubiera seguido montaña abajo por el camino indicado, el montañero parecía experto, nada hacía pensar que nos estuviera bacilando y ante la duda el pálpito le hace fiarse de las personas. El azul en cambio hubiera acumulado datos, el mapa estaba claro y él se fía básicamente de la información técnica, trabaja mucho las rutas y casi siempre le sale bien. Nadie lo hace mejor ni peor, simplemente usan fuentes distintas.

Quedamos el domingo para hacer una ruta casi completamente nueva, parece mentira pero aún quedan, la subida al Mondalindo, pese a su cursi nombre es una montaña de puro granito de más de 1.800 mts, justo detrás del pueblo de Valdemanco. Reunión de Sherpas en pleno: Nico, Ignacio, Diego y Miguel Angel, más Perdido, que va chupando rueda de los esfuerzos orientatorios de los demás, y un ciclista nuevo: Juan Manuel, amigo de Miguel Angel, un tío muy montañero (ropa muy técnica pero no de bici), que venía algo asustado por la fama pero que estuvo siempre delante, muy bien. 

Llegada de noche y ya con frío a la explanada que hay a la entrada a Valdemanco, mucho tráfico de coches de beteteros, allí al lado en La Cabrera, había una prueba organizada por Karakol. En la explanada hay un coche a oscuras y con la puerta abierta: ¿parejita? ¿robo?, al rato llega una ambulancia con un tío con la pata vendada que abre el coche y se pone a pegar gritos: "¡ha sido la p… Guardia Civil! ¡Que lo sepa todo el mundo!". Por lo que nos enteramos (el tío balbucea y no cuenta bien las cosas), la Guardia Civil le ha parado por la noche, le han registrado el coche y se lo han inmovilizado con una barra. No dice porqué ni cómo se ha roto la pierna, pero el coche está lleno de medicinas, papeles… Empezamos la ruta sin tener todos los detalles, un amarillo se hubiera quedado hasta enterarse bien de todo.

Esta lindo, el MondalindoAtravesamos el pueblo al amanecer, las casas están hechas de granito sin desbastar, las canteras de Valdemanco son, según los datos, de las mayores productoras de granito del mundo. Salida por detrás, el sol pinta de amarillo la cumbre del Mondalindo, desde aquí se ve imponente, pelada y muy arriba. Al poco cruzamos otra ruta conocida, la subida al collado del Medio Celemín, hay flechas naranja pegadas por allí para guiar a los de la prueba colectiva, mejor darse prisa antes de que llegue la marabunta. Subimos las duras y arenosas rampas donde siempre se levantan perdices, pero esta vez no hay de esas y sí un buitre arriba en la ladera, nos paramos a verle un rato y vemos que debe de estar herido porque no sale volando sino que sube hasta el pinar a saltos. No tenemos tiempo para cogerlo y llevarlo al Seprona, mal lo tiene con el monte tan seco.

Seguimos por las polvaredas, todo está muy amarillo, a ver si esa borrasca que anuncian para mañana llega de verdad y se queda. Tomamos ya por el primer desvío nuevo y entramos en el pinar, algo menos seco, como esto es ladera norte la humedad se ha conservado algo, hay hierba verde y algunas setas. Aprovechamos para parar a comer, traigo otra novedad, una tortita mejicana fría rellena de jamón serrano y queso Brie, supremo tentempié. Abrimos y cerramos varios zarzos (qué bonita palabra), y subiendo subiendo el camino va y se muere y nos deja allí, en medio de la ladera pelada y con la cumbre a la vista. Ignacio y Juan Manuel echan la bici al hombro y se ponen a subir la ladera, los demás damos la vuelta y buscamos el otro ramal que hemos dejado atrás. Lo seguimos pero tampoco lleva a ningún sitio, el mapa está mal. Tiramos por un cortafuegos vertical, a empujar, el día se va torciendo poco a poco , mecagüen la Tienda Verde y sus mapas.

Llegada al final a la cumbre, los otros dos han elegido mejor y ya llevan allí un rato, entonces es cuando aparece el montañero misterioso enviado por el cielo para probar el carácter de cada uno, y nos dice: "llegad al punto geodésico, bajad un poco y tomad el camino de motos, ladera abajo". En el punto geodésico hay una lápida grabada en recuerdo de un profe por sus alumnos, y algúnHay que ser hideputa hideputa se ha divertido rompiéndola con una piedra. Como decíamos el camino no está, y el verde Ignacio quiere tirarse ladera abajo, pero el azul Nico saca el mapa y ve que el verdadero camino debe de salir unos dos kms más allá. Al final hacemos lo último y empezamos un penoso rato de empujar por la cuerda de la sierra, mucha piedra suelta, mucho rastrojo pinchoso, los buitres nos sobrevuelan y allí perdemos el horario y nos resignamos a llegar tarde.

Finalmente aparece el camino, mucho más lejos de lo que decía el mapa, y nos tiramos montaña abajo por caminitos entre zarzales y piornos, cada uno según la prisa que lleva y lo protegidas que tenga las piernas. Piernas contra piornos las primeras llevan las de perder, así que al llegar a los coches hay bastantes rasguños, Ignacio ya termina de recoger y Miguel Angel y Juan Manuel ya se han ido, este último tenía cita para comer en Madrid y llegará tarde, parece que siempre que incorporamos un nuevo le pegamos un palizón que le desanimará de volver. 

En resumen un dia muy duro, 1.300 mts de ascensión por 35 resecos kilómetros, llegada tarde a casa, pero no habíamos mandado nuestras bicis a luchar contra los elementos, y más cuando a las dificultades del dia se suma un mapa mentiroso…

Bicicleta de Montaña6 October 2009

Esto nos motiva especialmenteYa era hora, un dia clásico entre los clásicos, el grupo original en una ruta de las de toda la vida, de las buenas buenas. Unos ciclistas vienen, otros se van, el grupo se agranda y se achica como una ameba, pero de cuando en cuando volvemos a coincidir los cinco del principio, Nico, Rafa, Ignacio, Diego y yo. Solo faltaría que un dia se vinieran Fonso y Jose y nos podríamos hacer una de esas fotos de "diez años después" (que por otro lado, suelen ser bastante deprimentes).

La ruta elegida, como digo un clásico, era la subida al puerto del Pasapán, ya en la provincia de Segovia, junto al pueblo de Ortigosa del Monte. Hace tiempo que no vamos por allí porque está lejos, pero la zona sigue siendo bien bonita. No sabemos porqué ese puerto tiene un nombre tan curioso, quizá venga del nombre vulgar que le daban al gañote o garganta en tiempos del Lazarillo o del Quijote: era el pasapán.

Ahora que han hecho la nueva autovía Madrid-Segovia hay que salirse a la carretera vieja en la indicación de Ortigosa, y pasar junto a la planta embotelladora de Bezoya. Nosotros solemos aparcar junto a un restaurante-hostal que hay allí, pero vemos que ahora han cerrado con valla su parking, así que tenemos que dejar los coches junto a los árboles de la carretera.

Ya estamos llegando de nuevo a los sitios antes del amanecer, se acerca el invierno, pero mientras no haga demasiado frío es soportable. Este recorrido circular empieza en la carretera y sube a lo alto de la sierra que se ve allá a lo lejos, muy alto. Hoy lo haremos en el sentido de las agujas del reloj (al revés es durísimo), así que toca un primer rato de carretera como de dos kilómetros. Vemos, como casi siempre aquí, que hay varios globos aerostáticos empezando a subir en el horizonte, los globeros son el único colectivo que madruga más que nosotros, bueno, y quizá algunos jubilados seteros.

La subida es larga pero tendida, no hay rampas violentas, así que vamos por los pinares en esfuerzo constante pero no agotador, podemos ir charlando de todo, del fiasco de Madrid 16, del Real Madrid, y hasta de política. Los caminos, algo menos secos que en la vertiente madrileña, pero no lo bastante húmedos como para haber setas. Saltamos dos o tres vallas, y llegamos a la salida del pinar, allí arriba se ven ya los canchales de piedra suelta por donde va el camino, más arriba del límite del bosque, en esas alturas el terreno está pelado, y solo crecen arbustos bajos. Llegamos a una primera bifurcación y Rafa e Ignacio siguen por el camino conocido, nosotros tres exploramos un ramal a la izquierda muy ancho y bien construido, pero ya con retamas, lo que indica que no se usa. Es un camino de tala, lo seguimos dLa vaquera de la Finojosaurante unos kilómetros y muere en lo alto de la ladera, en un derrumbadero de piedras. Vuelta para atrás y a seguir la huella de los otros dos, van a marcheta más lenta, pero ya no los alcanzaremos hasta arriba. Las últimas moscas de este verano tardío suben haciéndonos compañía, pero por suerte se ceban con Nico y nos dejan a los demás en paz, él sabrá porqué.

En el collado hay dos pastores echando paja a las vacas y aprovechando para hacer inventario, ¡falta la Pinta! que no, que está allá abajo con el toro, es verdad. Nos llamó la atención el amable cartel de la valla que cerraba el camino, decía escrito con pulcra letra: "Por favor, cierren la puerta. Gracias". ¡Qué buen rollo!, que distinto del "Proibido pasar" habitual, claro, arriba está la explicación, la dueña de la ganadería es una chica joven que nos da los buenos dias amablemente, aquí hay un claro toque femenino. Además aquí arriba se respira la brisa de los montes, el paisaje es bonito y el dia está soleado y fresco, así que el último tramo de subida se nos hace corto. Llegada por fin al final del camino, el Pasapán, el refugio está cada año más cerca de la ruina total. Miramos los altímetros y el GPS, y volvemos a comprobar que marcan 1.997 metros, otros años nos subíamos a la valla o al tejado para hacerlos marcar los 2.000, pero ya somos mayores para niñerías. Estuvimos haciendo inventario de nuestras cinco o seis rutas habituales que suben por encima de los 2.000 mts, empezando por la reina, la subida al Nevero, con 2.200Refugio del Pasapán mts. Eso sí que es un paisaje pelado…

Rápida, y esta vez escasa, comida, disfrutando de la vista de las montañas azules, y vuelta a bajar por el lado izquierdo de la ruta, el verde de la alturas se convierte de nuevo en amarillo de los campos resecos, y baja baja, pasamos varios carteles muy prohibitivos, esos con mal rollo, que nos motivan especialmente para dar el salto y meternos por el camino. Sigue el rápido y emocionante baja por caminos trialeros llenos de piedras, y finalmente llegamos de nuevo a la planta Bezoya, que tiene las puertas abiertas y está llena de coches y camiones, pese a ser domingo. ¿No hacen fiesta estos? ¿De qué llenan ahora las botellas si los ríos del monte bajaban secos? Muchas preguntas son esas…

Por fin cruzamos la carretera y llegamos junto al bar, hay un enorme autobús junto a nuestros coches, el conductor se nos queja amargamente de que le hemos impedido dar el giro para entrar en el aparcamiento, y de que lleva horas esperándonos, bueno, ya serán menos horas. Resumiendo, 45 kms y unos 850 mts todos para arriba y continuos, esta vez no hay subibajas ni repechos. Esta vez sí hay fotos, están donde siempre.

El domingo que viene no hay bici, al menos para mí, quién más quién menos tiene su plan para el puente del Pilar. Y en ausencia de bici, ya se sabe, cualquier tema puede caer en el blog…

Bicicleta de Montaña27 September 2009

Vistas espectacularesCon una semana de retraso empiezo a escribir el artículo del pasado domingo, la semana ha sido muy mala de viajes y todo eso, así que venga, a sacudirse la pereza y darle a la tecla.

De nuevo Nico, Diego y yo nos vimos en Miraflores tan temprano como siempre, deseosos de cumplir con el deporte dominical, si un dia lo dejas, volver se te hace muy cuesta arriba. Aunque tenemos todas las rutas de esta zona bien pisadas, queríamos salir por un ramal nuevo que sale desde arriba del puerto de Canencia, alguna vez vemos beteteros por allí y no puede ser que ellos conozcan una ruta que nosotros ignoremos. Miguel Angel no se incorporó esta vez, está tratando de recomponer su variopinto grupo, pero estos salen al monte a las 9 y vuelven luego ni se sabe a qué hora, así que ese plan no nos encaja.

Comienzo por las calles de Miraflores hacia arriba, ya se sabe que este pueblo es todo en cuesta, pasamos por los señoriales y graníticos chalets de veraneo de hace un siglo, hay muchos y la mayoría han visto tiempos mejores. El puerto de Canencia por la carretera se hace largo y pesadito, los ciclistas de ruta lo consideran una dificultad menor pero a nosotros siempre se n¿Qué significa?os hace duro.

El campo muy seco, esperando las primeras lluvias de otoño, ojalá sea como el del año pasado, húmedo, templado y por tanto, muy setero. Rafa me ha llamado ya para preguntar si ya se puede salir a probar algún sábado, pero no, el suelo está más seco que la mojama, y septiembre nunca fué bueno para setas. Bueno, mientras estoy escribiendo esto está cayendo fuera un tormentón de los buenos, con rayos, truenos y tromba, a ver si la cosa continúa.

Llegados a lo alto del puerto y pasado el cartel del término municipal tomamos a la derecha por esa senda nueva y comenzamos a pasar pinares grandes y abiertos, la zona es bonita de verdad ahora que está reseca, ¿qué será cuando esté bien regada? Hay varias bifurcaciones y elegimos siempre la más empinada, es decir, a la derecha siempre, dejamos un ramal a la izquierda que tiene un cartel que indica algo, adjunto foto, se aceptan teorías: ¿quizá ruta para hombres confundidos y con muelles en los pies?. Vemos varias pintadas reivindicativas de los agentes forestales que piden empleo fijo, por suerte pintan sobre los contenedores, no sobre los árboles. Esta gente es reivindicativa, pero respeta.

En la siguiente bifurcación aparecen tres perros bien bonitos, los dos grandes se ponen a lamernos y hacer fiestas, el pequeño a gruñir y ladrar como corresponde, el tamaño respetable da mucha seguridad en tí mismo. El chico que los lleva nos cuenta más o menos por donde andamos y nos dirige a un mirador que según dice domina los valles, aunque la ruta es muy empinada y llena de piedras. No ha exagerado nada, pero nosotros somos ya expertos en molinillos y equilibrio, así que llegamos a una loma alta con peñas de granito desde donde se ve media provincia, la Bola, Navacerrada, los valles y los pantanos, hasta el de El Pardo. ¿Cómo no conocíamos antes este sitio?. Unas cuantas fotos y a subir aún más arriba, por un camino imposible. Todos se ponen a empujar pero yo me encuentro fuerte y sigo subiendo en equilibrio, hasta que a cinco metros de la cumbre renuncio y me bajo, no era falta de fuerza, es que el corazón se me salía por la boca, esto no puede ser bueno. Ah, Nico me desafía a que cuente la verdad sobre los entrenamientos secretos de cada uno, tiene razón, ahora estoy yendo al gimnasio casi cinco dias por semana, esto se nota. Hacemos parada para comer, hoy hemos coincidido todos con fruta, así puesta toda junta se Bodegón muy sanola podría usar de modelo para pintar un bodegón.

Nos cruzamos con otro betetero de muy buena pinta, pero nos indica mal el camino de bajada y acabamos en medio de ninguna parte, sobre las rodadas de un todoterreno, grandes lomas amarillas por todos lados y ningún camino, no suele haber sitios tan perdidos por Madrid. Encontramos un pastor muy moderno dejando paja para las vacas, lleva pantalones técnicos y unos estupendos prismáticos y es bien amable, nos cuenta que no hay ningún camino de bajada, que tendremos que llegar al borde de las lomas y desde allí bajar al pueblo de Canencia con la bici a hombros, zigzagueando por la ladera. En ese momento se acaban las fotos, se ve que con la vibración y los saltos el enfoque se ha jorobado de nuevo, Dios qué harto estoy de las cámaras digitales.

De esta manera alcanzamos el pueblo por el río, cruzamos por las calles y salimos, y vuelta a subir el puerto de Canencia pero al revés, hay que estar tonto o muy concienciado de la importancia del deporte, para hacer estos derroches tan bobos. Llegada arriba ya haciendo algunas eses y venga a hacer carretera hasta Miraflores, este tramo pestoso y de subibajas es el favorito de Ignacio para hacer emboscadas, crees que le llevas muy atrás y de repente lo sientes en la oreja, tratando de hacerte una de esas pasadas rápidas que humillan. Entramos en Miraflores y de repente oigo ¡Roberto!, y es Jesus Mari, el cuñado de Nico que hace tiempo se pasó al lado oscuro, es decir, dejó la BTT y se compró bici de carretera. Anda por allí con un grupo de gente y estamos un rato charlando, hace años que no le vemos, pero esto me sirve para comprender que la densidad de familiares del Sherpa por kilómetro cuadrado es muy alta en esta esta zona de la sierra.

Llegamos a los coches y recogemos todo, unos 1000 mts de ascensión y 45 kms. El dia ha estado bien, hemos conocido nuevos sitios, esta ruta hay que repetirla. No solo en buena para la bici, además tiene grandes paisajes, y esas lomas de prado tan solitarias me las llevo memorizadas para la cosa de las setas, a ver si este otoño me doy una vuelta por aquí con el cestico, cualquier excusa es buena para salir de Madrid..

Bicicleta de Montaña14 September 2009

La última rampaOlvidadas ya las vacaciones de verano y recuperadas las rutinas laborales, quedamos el domingo para hacer una salida de bici "normal", es decir, con comida y cámara de fotos. Esta vez Nico, Rafa y yo, Luis Carlos al final no se animó, y otros andan aún tomando tierra de las vacaciones, más les vale hacerlo pronto, que el curso es muy largo. La ruta elegida, una de las tradicionales, La Jarosa, aunque con extensiones nuevas hasta el Puerto del León y Cercedilla.

Salida a las 8,15, parece que esa hora nos ha quedado ya fija, alguien nos ha arañado un cuarto de hora de sueño y ni nos hemos dado cuenta. Los pronósticos anunciaban lluvia, pero de eso nada, tuvimos un dia soleado y agradable, vencido ya lo peor del verano se puede volver a decir que un dia soleado es agradable. Aparcamos en el pueblo de Guadarrama, pero en sitio nuevo, en las urbanizaciones no siempre encontrábamos plaza. Empezamos con las rectas asfaltadas que van hacia el pantano pasando bajo el gran viaducto de la subida al puerto, adelantamos bastantes jubilados que subían de paseo con la fresca, qué buen rollo el del jubilado caminante y campestre, no hay vida mejor. El arroyo que baja desde la presa traía bastante agua, pero eso no quiere decir nada, no depende de las lluvias sino del nivel del pantano y de la actividad de la gran depuradora que hay al pie, es decir, es el hombre el quMuerte al mejillóne abre más o menos el grifo. Llegamos al fin al pantano y nos quedamos un rato a ver el paisaje con la Cruz de los Caídos  al fondo, se estaba muy bien, ninguna gana de empezar a sudar por las subidas. Echamos de menos una tumbona.

En el paso de barcas y pescadores han puesto un instructivo cartel: "Stop, evitemos la entrada del mejillón cebra". Parece que este maldito molusco está invadiendo las aguas dulces de Europa y es muy dañino, así que aquí te piden que sean responsable y limpies y desinfectes la barca y las artes de pesca cada vez que cambies de aguas. Como nosotros no metemos la bici en el agua no tuvimos que desinfectarla, así que enfilamos sin más la subida del puerto por el camino de la derecha. Esta subida es corta y muy dura, con rampas de tierra de hasta el 20%, por suerte el ambiente estaba fresco, se notaba que había llovido algo. Seguimos por los pinares, los tres agrupados y resistiendo bien, y por fin desembocamos en la carreterita que hace la cuerda desde el puerto del León hasta el Collado de La Mina, el techo del dia.

Tras un rato de hablar y saludar ciclistas, nos tiramos finalmente a la derecha, hacia el puerto, pasando por las antenas y lMoais de Pascuaas instalaciones militares. Breve paso por el puerto de Guadarrama (¿porqué este bar está siempre lleno de moteros?) y enseguida tomamos el camino que baja a Cercedilla por la Peña del Arcipreste. En enero escribí que el temporal había derribado docenas de pinos, pero ya los forestales se habían encargado, ni un tronco por alli. Hacemos alguna parada para ver el valle, hay unas rocas de granito con un perfil curiososo, como un indio mirando el paisaje, o como esos Moais de Isla de Pascua. La comida al pie del arroyo que baja de la sierra, estrenamos otro menú recomendable para el ciclista, piña natural en dados, qué rica y refrescante, si no fuera tan pesada de pelar.

Entramos en Cercedilla por la zona de la estación, toda revuelta y en obras porque van a soterrar los pasos a nivel, y subimos por la carretera que atraviesa el pueblo, y allí Nico se encontró con su madre, que iba a misa. Nico es medio Parrao, es decir, medioLa Madre es la de blanco cercedillano, por eso es buen sherpa de los caminos. Como íbamos bien de tiempo nos invitó a entrar al chalet familiar, allí tuvimos cervecita y baño de piscina (con un agua serrana bien helada), un buen descanso antes de seguir ruta.

Finalmente llaneo por la carretera Cercedilla-Guadarrama y parada a comprar el pan, pero chasco, eran las 12,30 y ya no tenían pan candeal en la panadería Hernández, desde que les echo tantas flores en el blog parece que suba todo Madrid a comprarlo. Pese a las muchas subidas y a la sensación de ruta larga, lo cierto es que fueron "solo" 900 mts de ascensión y unos 35 kms de distancia. Un buen dia de bici, con cervecita y baño incluido, buena ocasión para conocer los territorios del Sherpa…

Bicicleta de Montaña8 September 2009

Es bonita, pero es de otro dia.Arrancándonos la pereza postvacacional quedamos el domingo para hacer la primera salida en bici del curso. A la hora de elegir recorrido se notó y mucho el distinto estado de forma de la gente, fruto de las distintas concepciones que la gente tiene del verano. Por un lado, los superentrenados que han pasado las vacaciones machacándose con la bici proponían empezar fuerte y elegir algo duro (Nico), por otro los que las han pasado machacándose el estómago a cañas y cenonas (Rafa) pedían árnica y querían empezar poco a poco con algo suavecito… Al final ganaron los segundos, y elegimos Pedriza para empezar, el que se quedara con ganas de más podía subir hasta La Nava.

El domingo a las 7, cuando estoy ya vestido y con todo el material extendido sobre la mesa me empieza a sonar el móvil en el dormitorio, despertando a la familia y haciéndome correr escaleras arriba para cogerlo. Por supuesto, Rafa, que mira que ayer estuve de cena y me encuentro mal, que no voy a ir… En fin, el que habia moderado los ánimos de rutas duras luego pegó plantón. Con el lío y la carrera ya me despisté y me fuí dejando sobre la mesa tanto la cámara como la comida, así que no miréis, no hay fotos y la que se ve es de otras veces. En definitiva, Nico, Diego y yo estrenamos solos la temporada, pero eso sí, nos aplicamos fuerte para trabajar por los que no habían ido.

Dia raro, nube baja allí arriba y momentos de calabobos, mejor eso que el calor. Aparcamos fuera del parque y empezamos a subir los caminos polvorientos, aquí hace falta que llueva, y pronto. Nico se empieza a rezagar, me encuentro flojo, me voy a comer una barrita, cuánto fingimiento si ya sabemos que estás que te sales. En efecto, a los diez minutos nos alcanzan dos beteteros desconocidos que venían subiendo a toda fuerza, y enganchado a su cola el Nico, que no puede soportar que alquien le adelante. Esto de la bici no es cosa de fuerza, sino de motivación. A trechos cuando nos juntamos nos vamos contando el veraneo, yo mis cosas con los peces, él su ruta con los de Mammoth por Austria, desde que nos separamos en Julio dice haber hecho más de 1.600 kms, ¿como va uno a competir con eso? Según dice el recorrido es precioso y está todo muy bien organizado.

Otro ciclista nos adelanta y vuelve a arrastrar a Nico que nos deja, es como un torito que entra a todos los trapos, entre unas cosas y otras hacemos la subida al Collado de los Pastores a todo meter, seguramente con récord. Pinchazo de Diego y retraso sobre el horario previsto, buena excusa para que algunos limitemos el recorrido total. Los ciclistas que nos adelantaban subiendo tan fuerte se dan la vuelta y vuelven a bajar, así yo también corro, los demás seguimos hasta el mirador de los buitres. Allí, y a la hora de pensar lo de la extensión a La Nava nos volvemos todos prudentes, hay que empezar el curso con paz en casa, así que para abajo para llegar temprano. En la bajada muchísimos ciclistas de todos los pelajes, nosotros bajamos disfrutando de la velocidad, y yo cierro a Nico en alguna curva. El tío me la guarda, y cuando en la siguiente me abro para cogerla siento que viene por la derecha a mil por hora intentando adelantarme, toque de manillares, derrapajes y patinazos, parece la carrera de cuádrigas de Ben-Hur, milagrosamente aguantamos los dos el equilibrio, pero ya moderamos la velocidad de bajada, no es cosa de darse un guarrazo el primer dia.

Bueno, finalmente la ruta supera los 1.000 mts de subida acumulada, no está mal para reencontrarse con la bici. Luis Carlos del Dentón (mi compañero de pescasub) ha prometido incorporarse a futuras rutas, y Juannillo también, en cuanto descanse de su luna de miel, veremos si cumplen la palabra que han dado. Nosotros hemos retomado la temporada, sin fotos y sin comida, pero con bici, que el lo que cuenta…

Bicicleta de Montaña21 July 2009

Deportistas NaturistasLa frase la he visto por los foros atribuída a dos toreros por igual, al Guerra y al Gallo. Con este título tan poco original quiero decir que esto de andar en bici por los montes te puede dar grandes sorpresas, y que por normalito que parezca el día, siempre salta por el camino un tema nuevo, un motivo para escribir. Eso es estupendo, porque si no, esto de hacer el blog de cada semana se haría muy cuesta arriba.

En la recta final prevacacional logramos reunirnos tres, Rafa, Nico y yo. Dos extremos a conciliar, por un lado Nico en su última preparación para el atracón de bici que se va a pegar por Austria con los de Mammoth, y por otro Rafa, con su reserva mental sobre su actual estado de forma. Yo enmedio, como casi siempre. Como resultado, y tras mucho pensar, elegimos ruta con recorrido A y recorrido B, para los que no quisieran abusar. Nos decidimos pues por la subida a Malagón desde El Escorial con bajada al pueblo de Robledondo, y una vez allí comida y elección: el que está fuerte, seguir hasta el pantano de Peguerinos, el que no (o el que cree que no), vuelta a subir a Malagón, y esperar allí a los demás.

De nuevo quedamos a las 8 hs, espero que esto sea tema del verano y no se convierta en costumbre, no me veo en los helados y oscuros dias de invierno llegando a los sitios a esa hora, bueno, de hecho no me veo en los oscuros y helados dias del invierno yendo a ningún sitio, ahora que estamos en el espléndido verano, no empecemos a amargarnos cuando aún no han comenzado las vacaciones. Empezamos con tiempo soleado la subida archiconocida por la carretera, curvas de la Penosilla y arriba al pinar, Nico y yo relajados de cháchara, Rafa algo por delante como le corresponde a un portados de maillot amarillo como el suyo, empeñado en no descolgarse para no desanimarse. Coronamos el puerto y de inmediato comenzamos a hacer la cuerda hacia la derecha en dirección Roblehondo. En ese paraje solitario vemos llegar un corredor con maillot color carne, que digo maillot, según se va acercando vemos que su maillot es la carne misma, vestido solo con zapatillas y una cámara en la mano va moviendo el badajo de derecha a izquierda, nos quedamos de piedra por lo inusual del espectáculo, tanta carnecilla blanca al sol de la mañana, espero que se haya echado mucha crema porque el sol aprieta fuerte. Le pedimos permiso para foto pero se tapa la cara, así que respetamos su intimidad, pero cuando ya ha pasado nos ensañamos con su espalda, extraña visión ese culo blanco contra la montaña, y no es que nos llamen demasiado los culos de los tíos, y ni siquiera es un buen culo , ojo Rober, te estás metiendo en un jardín y ya sabes quiénes leen esto.

Comentando divertidos el tema seguimos bajando hasta la entrada del pinar privado donde siguen los destrozos del vendaval de este invierno sin limpiar, y allí nos sentamos en las peñas a comer. De nuevo melón, este se merece un diez, y he traído para repartir. Aquí se separan nuestras rutas, CiprínidosRafa se da la vuelta hacia el puerto y nosotros seguimos bajando hacia el pueblo, qué distinto aspecto que la otra vez, que apenas se distinguía entre la niebla, ahora es un pueblo soleado aunque hace honor al nombre, está hundido en el valle y enmedio de un buen robledal. Lo pasamos sin parar y seguimos carretera abajo hasta el cruce con el río de las Aceñas, intentamos ver el viejo molino restaurado pero es privado, no se puede pasar. Nos asomamos al puente y en el agua clarísima se ven peces a montones, aunque la zona es coto de trucha de suelta obligatoria esto no pueden ser truchas, nunca hay tantas juntas salvo que sea el estanque de una piscifactoría. Tras las fotos subacuáticas vemos que efectivamente son ciprínidos, probablemante bogas o cachos.

Dejamos la investigación ictiológica y sin perder más tiempo entramos en el estrecho desfiladero que sube hasta la presa de Peguerinos, el río trae menos agua así que hacemos los cinco o séis emocionantes vadeos sin caer al agua, pero los pies terminan igual de mojados, justo lo que nos pide el cuerpo, con este calor dan ganas de vadear con el agua al pecho. Llegamos a la presa y pasamos un rato viendo y fotografiando los nidos de avión común y los vencejos pálidos que hay en la presa, y saludamos al aburrido segurata que quizá nos recuerda de la otra vez, en estas soledades es muy raro que pase gente. Comenzamos a bordear el pantano y al poco rato encontramos en el borde del camino cuatro buenas bicis de montaña, ¿estarán susCiclistas de refresco dueños en el pinar buscando setas? No, nos asomamos y están en el borde del pantano, se han quitado la ropa y se pegan un buen baño, más culos blancos al sol, y estos sí que nos dan envidia, no parecen precisamente estar sufriendo, como el otro… Unos saludos juergueros con los compañeros de deporte, pero no podemos aceptar su invitación, Rafa ya estará en el puerto esperando, hay que darse prisa. A remontar de nuevo en esta larga subida, primero la pista de tierra hasta el Refugio de La Cueva, luego la carreterilla hasta el puerto y allí está Rafa, que nos dice que hemos tardado mucho, con el palizón que llevamos.

Bajada hacia los coches cada uno según su capricho, él por la carretera, nosotros por la senda trialera entre los pinos, pero vaya braga de bajada hacemos, las trialeras son para jugarse la dentadura y nosotros vamos más tiempo arrastrando la bici que montados en ella, es lo que tiene ser padre de familia. Finalmente desembocamos en los coches, recogemos y nos despedimos hasta no se sabe cuándo, el domingo que viene Nico está en Austria y mucha gente de vacaciones, a ver cuándo recomenzamos la cosa de la bici, porque yo la verdad ya estoy pensando más en la playa y el buceo. Ah, la ruta, en la media de las últimas, que parece que las calculamos a posta, 54 kms y 1.200 de ascensión.

Es lo bueno que tiene esto del monte los domingos, aunque la ruta esté archipisada siempre sale algo que contar en el blog, a veces cosas buenas y bonitas, a veces cosas de más dudosa estética, pero en fin, tiene que haber gente pa tó…

Bicicleta de Montaña13 July 2009

Los simpáticos perros de BraojosO cómo pegarse diez kilómetros y 150 metros de ascensión más de lo debido, por despiste o por ganas de correr. Para este domingo quedamos en el pueblo de Braojos en plena sierra norte, junto a la A1. Por un lado venìan Nico y Diego, y por otro desde la zona oeste Rafa, Miguel Angel y yo mismo, metidos en mi coche transformado en furgoneta, hay que ahorrar combustible y charlar por el camino. Nosotros teníamos esta vez hora de vuelta marcada a hierro, las 13,30, Diego y Nico venían en cambio sin vuelta fija, así que para conciliar posturas y huir de estos calores insoportables quedamos excepcionalmente temprano, a las 8 horas. Si quieres moverte tranquilo y con lo lejos que nos cae Braojos eso implica levantarse a las 5,45, lo que para un domingo es de gilipollas, o de panaderos. Nosotros no somos panaderos, somos deportistas, gilipollas pero deportistas.

Salida en Braojos delante de la iglesia, bajar las bicis y recibir el saludo de todos los perros, ya hemos dicho varias veces que en Braojos hay muchos, y que desaparecido el perro decano del pueblo que nos mordía los tobillos todos los demás tienen buen rollo y nos vienen a saludar. Yo tengo la bici en revisión, con las polvaredas de estas últimas rutas las junturas suenan como la cama de un vejete vicioso, ya estaba harto de la música. Me traje pues la bici rígida de mi hijo, siempre me da buenas impresiones volver a subir puertos en una bici sin suspensión trasera, parece que el esfuerzo rinda más, pese a que la tiene en un estado de mantenimiento lamentable.

Bajada hasta el túnel bajo la vía del tren (que luego adquirirá un protagonismo inesperado), y en una pedalada mi cámara se escapa de la funda y se va rodando hasta la cuneta. No he dicho que traía la cámara Fuji, la del gran zoom, la Canon antichoque estaba en el trabajo. Desde ese momento las fotos se hacen borrosas y distorsionadas, como si la cámara hubiera tomado LSD, la óptica espectacular ha vuelto a jorobarse, y van dos veces en seis meses. Me lleno de besos de nuevo por tener esta cámara protegida por la garantía especial de Media Market, que buena idea fué, he amortizado más que sobradamente los 29€ que costó. Así pues, no hagáis hoy click sobre la foto, no hay album.

Empezamos a subir montaña, y empieza la bici de mi hijo a darme problemas, el cambio trasero está como torcido y hace siglos que no ve el aceite, la juventud es vaga y no cuida las cosas, eso decía mi abuelo y qué razón tenía. No obstante sigo para adelante, quitando algunos chasquidos del cambio la cosa funciona más o menos y yo sigo mi recuperación y me encuentro como en los buenos tiempos. Llegamos a la zona alta de la montaña pero no paramos a comer, sabemos que la hora está apretada y la distancia que logremos dependerá de la dedicación que le pongamos. Por esta parte los pinos están  bajos y retorcidos , algunos incluso con las ramas bajas apoyando todo el arbol en el suelo, esta es zona de grandes nevadas y solo aguantan los que se apoyan bien. Llegamos a Peña Quemada, un balcón desde donde ya se ven al otro lado las amarillas llanuras segovianas, pero aún seguimos sin parar hasta lo alto del puerto, ahí comeremos y tomaremos las decisiones.

Yo me he traído mi segundo tentempié favorito (después de las uvas blancas), melón fresco cortado a dados. Hago una ronda de cortesía y casi todo el mundo mete la mano, unos más que otros, y yo devoro el resto con avaricia, empieza a apretar el calor y el melón está de miedo, frío y dulce. De hecho, estoy teniendo tanta suerte últimamente con los melones que elijo que creo que me voy a atrever a escribir un artículo en la sección "Dame un Consejo" pontificando sobre cómo escoger un buen melón, ciencia complicada y uno de los saberes más útiles de esta vida. Abrimos debate sobre si darnos ya la vuelta o atrevernos a bajar a Segovia y subir luego el Puerto de Linera, son las once y el tema está apretado. En un cálculo muy exigente pensamos que serán tres cuartos de hora: 10´para bajar, 15´de llaneo y 20´para subir el puerto. Rafa nos esperará tumbado bajo un pino, pero ya le anticipa a Miguel Angel que ese es un cálculo tipo Nico, y que tardaremos dos horas. 

Acicateados por el escepticismo del muy vago nos tiramos monte abajo y vamos a bloque, daremos la vida si es preciso para callarle la boca, los hitos van cayendo y vamos ganando minutos sobre el cálculo, de modo que nos volvemos a plantar en Peña Quemada tres minutos antes del cálculo más optimista, una machada. Esto demuestra que lo de tardar más o menos es cuestión de motivación, de ir en un grupo con un nivel de entrenamiento más o menos parejo y de tener suerte con las averías, claro. Despertamos a Rafa que bajo su pino ya empezaba a cerrar los ojillos, y nos echamos de nuevo para abajo por la vertiente madrileña, Braojos está casi a la vista y a mucho tardar estaremos en los coches a las 12,15, perfecto para cumplir con la familia. Tomamos por un ramal entre los pinos que exploramos Nico y yo en una ocasión anterior y bajamos a todo meter por una senda llena de pinaza, piñas y tronquitos de pino, emoción añadida, hasta el precioso cartel hecho a gubia por un buen carpintero, me parece milagroso que ningún excursionista desaprensivo se lo Mapa de rutahaya llevado aún.

Como digo era un camino desconocido para casi todos, lo que debía haber empujado a la gente a la prudencia, pero ya Rafa se había largado cuesta abajo y ni el polvo se veía, y había arrastrado a Miguel Angel con él, así que naturalmente llegaron a la desviación y se la pasaron. El camino sale a la izquierda un kilómetro más allá, te metes en un reseco bosquecillo de cipreses, bajas al molino, cruzas el mismo río que dejaste a la izquierda en la subida, y ya entras a Braojos, total diez minutos. Pero a partir de ese punto la pista principal se aleja más y más de nuestro destino y entra en los pueblos del valle, Villavieja, La Serna y qué se yo cuántos más. Diego Nico y yo llegamos al buen desvío y allí estuvimos pensando si dejar a los rapidillos a su suerte, bajarnos a la buena ruta y quedarnos en los coches a esperar tranquilamente, pero la final se impuso el compañerismo y nos fuimos detrás de ellos, todos al mismo tonto destino. Llamamos a Rafa por el móvil y ya estaba 5 kms más abajo, en la via del tren, así que nos fuimos detrás, alcanzamos a Miguel Angel y todos hasta la antigua y derruida estación donde por supuesto ya no estaba Rafa, seguía a su bola arrastrándonos a todos. Hubo que hacer el sioux un poco para ver por sus huellas que había tomado por las vìas del tren, le llamamos otra vez y nos dijo que estaba dentro de un túnel muy largo y muy oscuro, pero que ya al final veía la luz. Supusimos que se refería a la ruta y no a la situación político-económica, pero no quisimos entrar en túneles estrechos con peligro de ser arrollados por el tren, así que maldiciendo tiramos por la carretera que sube y baja por todos esos pueblos y ya con toda la calorina nos metimos diez kilómetros de regalo por los valles resecos, como un 25% de ruta de propina. Ahí en el plano, gentilmente suministrado por Miguel Angel, se aprecia la magnitud de la cagada, en vez de unir las rutas por donde subida y bajada se aproximan nos hacemos el inmenso bucle de debajo, en fin, el que quería duro entrenamiento lo tuvo.

Total, 53 kms y 1.200 de subida, menos mal que empezamos muy tempranito y el sol no llegó a castigarnos, Miguel Angel llegó a tiempo de ducharse y hacer su comida familiar así que la sangre no llegó al río, pero esta nos quedará como una rafada de las buenas, estupenda para contar a los nietos…

Bicicleta de Montaña7 July 2009

En la alta montañaCon este invierno tan frío que hemos tenido aún quedan manchitas de nieve en el monte, así que nos habíamos propuesto para el domingo un desafío personal, el llegar a pisar nieve en pleno julio, aunque la mancha no diera más que para rodearnos los zapatos. Para ello nos planteamos la ruta de Lozoya Pueblo-El Nevero, con idea de alcanzar uno de los pegotes de nieve que aún se veían en lo más alto, se trataba de hacer fotos de las de guardar. El desafío era complicado, porque aunque hacemos frecuentemente este destino en esta época del año (en esas cumbres peladas corre siempre una brisa fresca que te hace soportar el calor), esta vez no salíamos de Navafría, sino de Lozoya, lo que le sumó kilómetros a la ruta y al final nos hizo darnos la vuelta justo antes de los últimos repechones. Otro año será, si vuelve a nevar como éste.

Salimos Nico y yo juntos desde Diversia (la próxima vez me toca a mí poner el coche), y quedamos en destino con Javier, su sobrino, triatleta e Inefo en potencia que ya nos ha acompañado otras veces subiendo mucho el nivel del día. Llegamos con la hora justita, porque aquello está lejos, pero entre que Javier no se conocía el sitio, y que tenía que pasar el puerto de Navacerrada con su tartana histórica, nos llegó con casi tres cuarto de hora de retraso, y ya no los pudimos recuperar pese a la buena marcha de la ruta.

Mientras le esperábamos nos dimos una vuelta por la zona de pajares y cuadras de Lozoya, milagrosamente conservada gracias a la crisis del sector inmobiliario, porque todas tienen su cartel anunciando que pronto serán chalets adosados. Hicimos tiempo mirando la gran cantidad de golondrinas, aviones y vencejos que andan por aquella zona, tienen sitio para criar y muchos insectos. Yo creía que eran todos de la misma familia, pero veo que no, los dos primeros son hirundínidos, y el tercero apódido, vamos, que no se puede posar porque tiene las patillas demasiado cortas (como Ale las tiene demasiado largas). Estuvimos un rato delante de la puerta de una cuadra donde entraba una pareja de golondrinas a ver su nido, nos estuvieron gritando y haciendo pasadas, perdón por la molestia y el pasatiempo antiePicado contra los invasorescológico, pero es que estábamos aburridos. Ahí en la foto se ve a una iniciando el picado.

Llegó finalmente Javier, montamos su bici y ya salimos a todo meter para el monte, yo iba bastante asustadete después del bluff del domingo pasado, pero aguanté toda la ruta al ritmo de los entrenados, una prueba de que aquello fué un desliz. Atravesamos el pueblo y para arriba, por los caminos del robledal muchos metros de ascensión pero con buena charla, tío y sobrino recuperaron el tiempo perdido intercambiándose novedades de la familia, yo un metro detrás sin abrir el pico, guardando el resuello para gastarlo con las piernas, no con la lengua. Javier nos contó su triatlón de Austria, nosotros a él nuestros 101, todos semos muy deportistas.

Llegada al empalme con la ruta de San Mamés y subida hasta La Horizontal, allí llegaba en algunos momentos a hacer frío, está muy húmedo y muy alto. Me encontré con unos amigos a los que siempre veo en el veraneo de La Franca, Luis y Rosalía, qué pequeño es el monte. Son seteros de pro y miembros fundadores de la Micológica, así que pegamos la hebra, les contamos lo de nuestros boletus y ellos nos dijeron que justo se habían terminado ya los Cantarellus, es una seta que nunca he recogido. Así charlando se pasaron otros diez minutos y ya vimos que no llegábamos a culminar ruta, nos despedimos a la carrera. Parada para comer en el mirador y Javier sacó otra novedad gastronómica, un pan de pita relleno de membrillo, merienda hipercalórica que él se puede permitir. Seguimos por allí y al poco llegamos al refugio de Navafría, ese que en invierno es centro de esquí de fondo. Esta vez no estaba el chaval que nos hizo el lío, así que entramos por la pista como si fuera nuestra.

Finalmente salimos de los pinares para llegar ya a las zonas peladas de las grandes alturas, a más de 1.900 metros, allí había brisa fresca y mucho pedregal para guardar el equilibrio. Paramos en ese arroyo paradisíaco que baja por un prado alpino de hierba corta, bebimos y volvimos a probar las cámaras sumergibles haciendo fotos del fondo, Nico ha optado por la Pentax, a ver cuál las hace mejor. Cualquier que nos viera, vaya frikis, sacando fotos dentro del arroyo. Justo en aquella curva veo siempre una familia de lagartijas enanas de una especie que no conozco y no he visto enLuis y Rosalía ningún otro sitio, no más de 5 cm, pardas y con la cola de un vivo color turquesa, muy llamativas, no las he encontrado en Internet, ¿serán endémicas? tengo que investigar más…

Al poco llegamos a la bifurcación del camino que ya sube hasta el nevero, y tuvimos la charla negociatoria: eran las 12 y quedaban unos 3 kms de distancia y 250 mts de ascensión ya por puro pedregal, luego bajarte hasta la mancha de nieve para hacer las fotos, es decir, en el reloj mental de Nico eso es como una hora más, en el reloj real son dos, así que nos tiramos prudentemente para abajo, otro año pisaremos la nieve. Todos llevábamos un poco de energía ahorrada para ese duro tramo final, así que lo sentimos.

Bajada rápida, madre mía cuánto debimos ascender a juzgar por cuánto estamos bajando, el terreno muy seco y pedregoso, peligroso, en una curva de tierra suelta se me va la bici de adelante y vuelo por encima del manillar, cuántas decisiones tomas en décimas de segundo, apoyar o no las manos para frenarte (las apoyé, mala decisión), saltar por encima y caer rodando (lo hice, buena decisión), pero en definitiva una caída sin daño ninguno, salvo para el guante. Sacudirse el polvo, mirarse el cuerpo como los toreros  y seguir, no hay cornada. Javier como una moto cuesta abajo, a toda velocidad, la inconsciencia de la juventud, hasta que con tanta inconsciencia reventón de la rueda trasera y mucho rato para cambiar la cámara, la bici es comprada de segunda mano y el dueño anterior, un profesional, había pegado la cubierta y la había llenado de papel de periódico. Menos mal que no subimos al nevero, aquí caen 10 minutos más.

Finalmente a los coches, ha salido una larga ruta de casi 45 kms y 1.200 de ascensión, y eso que la recortamos, con el tiempo pegado pero aún llegamos a casa con la mesa puesta y la gente a punto de sentarse, malas carillas pero tolerables. Retrasos, ruta inesperadamente larga, amigos montañeros y reventones nos impidieron cumplir el objetivo, pero ya habrá nieve de sobra el invierno que viene..

Bicicleta de Montaña29 June 2009

Camino de PaularTras un largo período sin montar en bici volvemos a la ruta dominical, ya metidos en pleno verano. En esta ocasión, con asistencia abundante de Machacas: Nico, Rafa, Diego, Ignacio, Miguel Angel y yo mismo, más la incoporación de otro grupo que conoció Nico en uno de sus entrenamientos solitarios por el monte, los Picanucas, que fueron cuatro esta vez: Jota, Antonio I, Antonio II y Armando. Juntos hacíamos un gran grupo, pero la verdad es que duramos juntos muy poco tiempo, como luego se verá. Por el momento tendremos con ellos otra fusión amistosa, como tuvimos en su dia con los Joses, después quizá el destino lleve a cada grupo por su lado, como parece que suele pasar en esto del BTT. La cosa es conocer gente, medirse y pasarlo bien.

La ruta, un vagabundeo por el valle del Lozoya, se planeó con tres niveles distintos, según objetivos y condición física: ruta, digamos, central, para niveles medios: salida de Miraflores, subida a Morcuera, bajada a Alameda, subida por la Majada del Cojo, y Miraflores de nuevo. Otra con extensión super para gente muy en forma que piensa irse a hacer la Transpirenaica: la misma pero con un +/- 40% más de subidas y distancias. Tercera variante, para gente reservona: la primera pero con truquitos de ahora-me-adelanto, ahora-me-voy por-el-atajo, ahora-os-espero-en-el-refugio. En fin, que entre que había muchas posibilidades y que no conocíamos los niveles y costumbres del otro grupo, el dia acabó siendo un poco el camarote de los hermanos Marx, ahora ibas con uno, ahora te encontrabas a cuatro, yo por el atajo y tú por el río, yo me voy que tengo prisa. Creo que hubo un momento en que había un betetero en cualquier zona del valle que miraras. A esto se unió el que, coincidiendo justo con nuestra ruta, había organizada una prueba de cross a caballo, todo el tiempo estuvimos cruzándonos con jinetes al trote, apartándonos y dejando pasar con cuidado de no asustar a tan estupendos animales.

A todo esto se unió la baja condición física del que escribe, que tras dos meses de fingir que se entrena y pasarse las horas en el sofá pagó con creces y catástrofe dominical. Hace tres meses recuerdo que estaba que me salía, pero desde entonces alguna lesión, el palizón de los 101 (sin continuidad) y mucho de placeres hedonistas me han dejado como en los peores tiempos. Vamos, que en la Majada del CPelea de Lagartijasojo tuve que bajarme hasta tres veces de la bici solo porque no podía más. Enseñanza del día: alcanzar una condición física buena viene a costar un año de entrenamiento constante y paciente, perderla por completo viene a costar dos meses de abandono y cervecitas. ¿Te parece injusto? pues es lo que hay. Y enseñanza dos: cuando estás cuesta abajo en tu rodada te parece que aunque no entrenes mucho siempre mantendrás un nivel medio satisfactorio, que para eso eres un tío habituado al deporte. No te engañes, es mentira también.

Lo cierto es que la prueba, hasta en su variante mediana, era de las duras, 60 kms y algo más de 1.500 de subida, con un dia de mucho calor y unos firmes muy malos de piedra suelta. Empezamos nosotros en Miraflores, como siempre, y admiramos la camiseta nueva de Rafa, bien ajustadita para marcar su también reciente cinturón de la felicidad, tío, o te quitas el cinturón o la camiseta, ambos son incompatibles. Subimos hasta la Fuente del Cura y allí estaban los Picas a medio vestir, saludos y presentaciones y hala cuesta arriba. Largo puerto pero aún con fuelle, llegamos en grupos hasta lo alto. Hice allí foto a dos lagartijas trabadas en un mordisco, no se si era un técnica (poco romántica) para rendir a la hembra, o una pelea de machos. En todo caso, se aprecia que una tiene la cola intacta, mientras que la mordedora la ha tenido que regenerar, sin duda es peleona.Un peligro en el monte

Refugio de La Morcuera y bajada al valle, todo aún muy verde pero ya los arroyos casi secos, aquí empieza a faltar la lluvia. Nos encontramos en el camino con Enrique el Manitas, que fuera Machaca durante unos meses y está intentando recuperar la forma. Pasamos la zona recreativa de Las Presillas, un sitio estupendo con praderas de hierba, sombra, piscina fluvial natural y chiringuitos, pero a las 10,30 ya tenía mucha gente, habrá que verlo a las 13 hs.. Entrada por los pueblos del valle con cuidado por los cruces constantes con los caballos de carreras en estas veredas estrechas, y llegada a Alameda, como siempre muchos buitres allí, negros y leonados. Larga e interminable subida por el robledal que va paralelo a la Majada del Cojo y que para algunos fué la puntilla del dia, paso por el refugio y despedida de los que seguían ruta hasta el puerto de Canencia. Nosotros nos volvimos al puerto de Morcuera y desde allí bajada rápida por la carretera. Pero qué curioso, cuando estás verdaderamente jodido no disfrutas ni las bajadas, cada minuto en la bici molesta, sea cuesta arriba o cuesta abajo.

Despedida en los coches y fervientes propósitos de la enmienda, por mi parte voy a iniciar la operación bikini, gimnasio, piscina, bici, cero cervezas, mucha ensalada, en fin, a ver si aún podemos salvar algo antes del verano. Pues nada, a ver si nos seguimos viendo con estos Picanucas, que están bien en forma…