Bicicleta de Montaña, Setas1 December 2008

Bajadas peligrosasPrimero decir que el truco del artículo pasado no ha funcionado, las visitas se han mantenido dentro de lo normal. Supongo que cuando la gente mete en el buscador "nude boys" tiene por delante como 25.000 páginas explícitas, así que nosotros mantendremos la clientela betetera y setera, y dejaremos la gente escabrosa para otros. Este sábado no hubo salida micológica, demasiada nieve y demasiado frío, o eso creía yo, luego se vió que no. En cuanto al domingo ciclista, como ya hemos dicho nos habíamos propuesto limitarnos un poco en lejanía de los desplazamientos, primero, porque no está la crisis para muchos dispendios gasolineros, y segundo, porque en casa tenemos una época de tolerancia a las ausencias dominicales duramente trabajada, pero tampoco hay que abusar, o no durará. Así pues, en el plan de hacer tres rutas cercanas y una lejana cada mes, esta vez tocó la segunda, y quedamos en El Pontón de la Oliva, por allí por Torrelaguna, a más de 100 kms de Madrid.

El sábado me encontré al Jose Vecino por la calle, y me dijo que no le olvidáramos, que en cuanto se cure su rodilla se apunta de nuevo. En cambio tuvimos a Ignacio, que aunque empezó la temporada perezoso sigue apuntándose a las rutas, y conserva la forma. Entre unos y otros volvimos a juntar al grupo original, salvo el pipiolo de Diego. No debería decir estas cosas, pero entre los cuatro sumamos con seguridad más de 200 años. Se esperaba frío y nieve, y el astro cumplió las expectativas, todo el camino rozando los 0 grados, por arriba o por abajo.

Aparcamos frente a la vieja granja que hay en la subida a la cueva del Reguerillo, está muy solitaria, a mitad de camino entre Torrelaguna y Atazar, pero está habitada, andaban por allí una señora mayor, su nietilla y sus dos perros viejos dando una vuelta mañanera pese al frío, las dos iban con pantuflas y la bata de guatiné, qué bárbaro, y solo eran las 8,30 de la mañana. Bajada al Pontón, esa presa de piedra sillar que forma parte del complejo de grandes tubos, tomas, depósitos y demás que cogen toda el agua de aquella sierra y se la llevan para Madrid, lo construyeron todo hace varios siglos. Lo que queda para el Jarama es bien poquito, seguramente antes de esto todos estos barrancos tenían arroyos, y el río era bien grande y claro.

Iglesia de AlpedreteEmpezamos a subir por las carreterillas del canal, nos dio la impresión de que este año los olivos están menos cargados, y las aceitunas son pequeñitas. Breve parada en el acantilado donde entrenan los escaladores extremos, no había ninguno, pero se veía mucho paisaje, todo marrón y verde pálido y a lo lejos nieve en las montañas, es decir, puro invierno. Se iba a gusto con esa temperatura, la última vez que estuvimos por aquí teníamos varios grados bajo cero. Pasamos Alpedrete, pueblo perdido en medio de las serranías, la gente pasa el invierno con buena provisión de leña y de conversación, siempre me recuerda la web http://www.elpuebloenelquenuncapasanada.com/, visítala, es genial. En la plaza, unos ciclistas bajando las bicis del coche, así ya se puede, quedando a las 10 de la mañana. Ahora que lo pienso, junto a la abuela y la nieta y tres seteros, esas fueron todas las personas que vimos en los 40 kms de ruta, la Sierra Pobre es lo que tiene, mucho espacio y mucha soledad.

En los primeros kilómetros Ignacio nos iba amenizando con sus recuerdos del Bachillerato, que si las tetrástrofas monorimas, que si los endecasílabos y el mester de clerecía. Todo muy ameno, pero a mí me sonaba todo como entre nebulosas, alguna vez me lo debí aprender y ya lo olvidé, mi retentiva no llega a la centésima de la suya.

Entramos en los pinares y vamos mirando de reojo por allí, aquí pinaza, ahí manchas de nieve, ahí un disquito naranja con dibujos concéntricos, vaya, ya empezamos con los níscalos, habíamos hecho propósito de la enmienda, pero es que nos salen al encuentro. Nico no deja pasar la oportunidad, dice que cuando llega a casa con setas le hacen fiestas, así que nos vamos bajando cada vez que vemos alguno, y en un rato cogemos los suficientes para un buen revuelto. Esto de bajar y subir, acelerar y frenar es agotador, al final alcanzamos a los otros dos, que son menos aficionados o más deportistas, y ya echaban pestes de nosotros. Enfilamos la subida de Mataespesa pero pronto empieza la nieve, al principio esa nieve de bolitas que parece corcho blanco desmenuzado, al cabo de un rato, manta gruesa y blanca, pero con agarre y buena para ciclar. Faltando un par de kilómetros para la cumbre nos tuvimos que parar a comer, y decidimos dar la vuelta. Yo llevaba membrillo de la cosecha de este año, pero ya no lo hago yo, regalo por ahí los membrillos a todo el mundo, y a cambio me devuelven material ya hecho. Este era de los mejores que he probado, bien cuajado, fino y de color clarito. Nos hicimos la foto con el reglamentario chubasquero negro, parecemos los Beatles, pero unos lustros después.

Contra la opinión de Nico que quería seguir peleando, nos damos la vuelta y empezamos la bajada a buena velocidad, demasiada para el estado del suelo, ir rápido por la nieve es divertido y emocionante, pero tiene su riesgo. En la bajada por los pinares todo igual que siempre, el mismo tronco caído sobre el camino, el mismo derrumbe de pizarras, la misma pasarela oscilante, aquí el tiempo no pasa. El camino por el valle del Jarama con sus alisos, sus vacas y su barrillo negro que te deja el uniforme y la cara punteados como sarampión. El último tramo hasta los coches no por la carretera, sino por la senda rocosa esa que debieron hacer hace siglos a golpe de pico, estos caminos antiguos, como el de grandes lajas que sube a Tortuero, dan respeto.

Aunque no se completó la ruta salieron 40 kms y 1.200 de subida, a tan buen ritmo que a las 12,30 hs estábamos en los coches, es lo que tienen los viejos rockeros, que son diésel, pero muy fiables… 

Bicicleta de Montaña, Setas26 November 2008

Todavia SecosLo primero, felicidades al Blog que cumple las 10.000 visitas desde que pusimos el contador, creo que no está mal para un sitio de amigos sin grandes pretensiones. Últimamente la media se viene colocando en unas 270 por semana, ha aumentado desde que estamos en otoño, y esto me da idea para un consejo a los bloggeros: si queréis aumentar vuestro índice de visitas, poned por ahí enmedio unas cuantas palabras clave como "boletus", "lactarius" "seta de cardo", o similar, aunque no vengan a cuento, vuestro índice semanal de visitas subirá exponencialmente, aunque, eso sí, el prestigio de vuestro blog caerá en picado en relación inversamente proporcional, la gente no es tonta y no aguanta estos truquitos. Hablando de truquitos, voy a hacer una prueba: "FREE SEX", "NUDE BOYS". La semana que viene os cuento si ha funcionado.

La semana pasada el amigo Finfuncio se quejaba de que no revelábamos nuestros cotos boleteros, pero él sabe que en este mundo setero el más tonto hace relojes y que aquí la información vuela más rápida que en Internet: basta con que le cuentes a tu mejor amigo dónde encontraste un ejemplar para que al sábado siguiente te encuentres allí a diez tíos silenciosos a quienes no conoces, y que ni se conocen entre sí. Se podrían escribir libros con historias de seguimientos y acechos dignas del superagente 86, yo mismo confieso haber participado en alguna.Gyromitra Infula

Pues bueno, el sábado estuve en La Jarosa ya sin esperanzas, tras veinte días sin lluvia y el termómetro bajando. Alguna vez he comentado que el pinar de pinos resineros (Pinaster) me parece más aburrido y polvoriento que el de albares (Silvestris), porque las gruesas y largas agujas hacen una pinaza espesa y pesada que ahoga la hierba y el matorral. Sin embargo ví que no es así, y que en otoño esa pinaza guarda muy bien la humedad, hay mucho musgo y muchas setas. Encontré bastantes níscalos medianitos esperando nuevas lluvias para acabar de crecer, bastantes de Caballero (desde que he decidido no cogerlas las veo a patadas), y una con forma muy rara y asquerosa, como una caca de perro sobre un palo (va foto). Me confirman los de la Micológica que es Gyromitra Infula, peligrosa de comer. A todo esto, estos chicos tienen un servicio de reconocimiento fenomenal, tú les mandas por email una foto y te contestan casi al momento, muchas gracias.

Encontré también un pequeño cráneo de grandes dientes, tras mucho mirar fotos por Internet veo que es de zorro, pobrecito, en el juego de comer o ser comido esa noche le tocó lo segundo, aún tiene sangrecilla en el hocico. Pongo las fotos para que veáis que no es moco, los dientes son idénticos.

Una mala nocheCraneo de zorro 

Por entre los pinos se veían grupos de corzos que huían, fáciles de ver por esa especie de conspicuo tazón blanco que la naturaleza les ha puesto encima del culo, o del orto, que dirían los argentinos. Y hablando del orto, felicidades a los chicos de la Armada española que les dieron pal pelo a esos sobraos: este orto fué el ocaso de Argentina. Ale, ¿aprecias la greguería?. Pues nada, que me lo pasé bien y pillé bastantes más níscalos de lo esperado, y redondeé comprando en Guadarrama el pan candeal, que no me dejan volver a casa sin él.

Bueno, pues yendo a la excursión de bici del domingo, Rafa y yo nos hicimos la del Escorial con subida a Malagón. Se anunciaba mucho frío, así que salimos para allí bien arropados y con guantes nuevos. Día soleado por el lado de acá de la sierra, pero con la nortada asomando por lo alto, en Madrid solo llueve bien cuando el frente viene desde Extremadura, cuando viene del norte la sierra lo retiene en Segovia y Avila. Desde arrba bajaba un cierzo helado y las copas de los árboles hacían mucho ruido, pero nosotros íbamos subiendo protegidos por la ladera, gozando del sol. Solo al enfilar un valle nos teníamos que agarrar bien a la bici y pedalear con fuerza, el viento de frente era como pedalear conta una pared de gelatina. Como no teníamos prisa ni compañeros ansiosos de gestas, nos íbamos metiendo por los ramales de la pista, a explorar un poco. Ensayamos la pista de la izquierda pasada la curva del Arboreto, es en realidad el camino de mantenimiento de la traída de aguas de San Lorenzo, termina a unos tres kilómetros en una especie de túnel antiguo de granito. Volvimos atrás y seguimos subiendo sin viento hasta llegar arriba deCulturillal puerto de Malagón, y allí se nos vino todo el aire encima, qué desapacible. Me fijé por primera vez en un cartel cultural que hay por allí, y ví que lo que creíamos una humilde cuadra es en realidad lo que queda de un antiguo pozo de nieve de hace más de 400 años. Esperanza debería reconstruirlo para visitar, el que han arreglado junto al Cabeza de la Parra es curiosísimo.

Exploramos un poco más y nos acercamos a unas antiguas cuadras en lo más alto del puerto, donde empieza el Valle de Enmedio, y seguimos bajando hacia Peguerinos, pero como ya se hacía tarde entramos a dar una mirada en otra pista que sale a la izquierda tras una barrera roja y blanca. Siguiendo por ella encontamos un extraño recinto de alambrada alta camuflado con retamas y lleno de casitas, tenía pinta de ser un lugar temporal para aclimatar animales de repoblación, vete a saber cuáles.

En ese momento empezó a llegar la barra de nubes con arcoiris por delante y con flecos de nieve, ahí en la foto se aprecia, esos pacíficos caballitos en media hora estarán más mojados que sus primos del mar. Viendo el panorama nos dimos la vuelta y subimos para el puerto a todo pedal, después de comernos aprisa la merienda: me estoy reconciliando con los sandwiches de Nocilla de la niñez, qué pastosos, qué ricos, cuando crees que los has gastado por adelantado. 

Rafa se bajó rafeando el puerto, vamos, que no le ví el pelo, yo más despacito para mantener el frío dentro de lo tolerable. En conjunto debieron de salir casi 900 mts, un día más tranquilo de lo esperado, con un tramo final de huida, con el norte en los talones…

Bicicleta de Montaña, Setas17 November 2008

Arriba del Camino OrtizCon el campo ya reseco y helado subí el sábado a ver qué caía, y a fuerza de andar cayeron cuatro boletus tardíos y algunas cosillas más, pero no hay que engañarse, ya se ha cerrado la temporada, habrá que dedicarse a la bici, se acabó el dilema de los otoños. La única esperanza es que venga ahora un frente cálido que dure un par de semanas y las setas se reaviven, pero eso no suele ocurrir. Me ocurrieron este sábado dos cosas por primera vez en la vida, y mira que llevo años pateando el monte, primera, levanté una becada, salió como un helicóptero a tres metros de mí y se tiró por la ladera, y segunda, se me enganchó una garrapata, ayer me la quité de la corva, qué bicho más asqueroso, y cómo duelen al sacarlas. También cogí como una docena de Setas de Caballero, pero a la vista de las últimas preocupantes noticias sobre su posible toxicidad irán a la basura.

El domingo pasado no hubo blog porque yo pasé de bici, por lo que me han contado fué ruta larga y dura. Esta vez Nico tenía que ir a su pueblo a recoger una bici, así que nada, nos vemos en Cercedilla. La ruta la eligió Diego, que se ha tomado muy en serio su nuevo papel de sherpa. Por si la nieve, planeó un combinado de varias rutas conocidas con mucho subibaja, pero sin pasar de los 1.600 de altura.

Allí nos vimos delante de la estación, nada más bajar de los coches nos mostramos las zapatillas nuevas, mis Secialized baratitas palidecían al lado de las estupendas zapatillas invernales de Nico, y encima se puso doble calcetín con wind-stopper, Nico, ya no eres el mismo, hace unos años te hubieras clavado las calas en la planta del pie y hubieras subido descalzo. Amanecer frío, por debajo de 0 grados, pero el dia iba a ser soleado. Comienzo por las calles hacia la estación, se agradece la subida que calienta, llegamos al pantano y desde allí cruzando el vado del arroyo, el campamento de verano, el pino encadenado y llegada al Ventorrillo. Allí junto al aparcamiento de los quitanieves estaba la misma bandada de piquituertos que hizo dudar a Ale y a Juannillo de mi saber ornitológico, vamos, que me acusaron de tirarme el moco.

Subida hasta el mirador de La Barranca pero no por la pista sino por la senda Ortiz, que está muy pedregosa y con una inclinación a veces del 15%, una buena prueba. Llegamos arriba y comida, mucha gente de todos los pelajes montañeros: maratoneros alpinos, caminantes y ciclistas. Bajada a velocidad limitada por las mareas de gente que subían, clubes de jubilados, colegios con sus profes, familias con cochecito, perritos sin cadena… todos ocupando la pista de lado a lado, al oir el timbrecito se reían, pero no se apartaban, había que meterse por medio diciendo "perdón perdón", "gracias gracias". Hay que ser educados para mantener el buen nombre de los beteteros montañeros, los senderistas hacen un lobby más potente que el nuestro y cualquier dia nos prohíbe Esperanza subir a las pistas. Abajo del todo había un coche de la Guardia Civil controlando el aluvión.

Cruzamos el valle y nueva subida  hasta detrás de Mataelpino, y allí bajada por el Mortirolillo, esas zetas increíbles de cemento que son malas hasta para bajarlas. Había una manada de cabras y me puse a balar, y tan bien lo hice que salió un vejete de la caseta y me gritó "¡a ver si te vi a echar el macho pa que te monte!". Entramos en la senda verde que va paralela a la carretera de Colmenar y que es Camino de Santiago, allí nos aclaró Diego lo de la flecha amarilla que lleva bajo el sillín, es el símbolo del Camino, y nosotros que creíamos otra cosa. En efecto, por allí había muchas pintadas por las piedras. El Camino entra por un bosquete, cruza un río y desemboca a la entrada del pueblo de Navacerrada, que como siempre estaba muy bonito, terracitas soleadas en los bares, olor a pan y choricillos fritos, gente domingueando y todo muy amarillo con el otoño. El rastrillo de antigüedades algo decaído con la crisis. Volvemos a salir y subimos las rampas de la ermita de San Antonio que te dejan ya partido tras toda una ruta, pasamos por el campo de tiro, qué manera de gastar cartuchos, parecía que tiraban con ametralladora. ¿Alguien controlará esas toneladas de plomo que acaban en el monte y en el agua? seguramente no.

Paso por el circuito de motocross y entrada en Cercedilla por el cementerio, qué grande es, seguramente mueren muchos cercedillanos, tantos como nacen. Subida a la estación y llegada a los coches a buena hora, comentando como siempre que a ver si un día nos tomamos una cervecita post ruta en una de las terracitas soleadas del centro del pueblo, que están siempre de lo más animadas. Siempre lo comentamos, pero metemos las cosas en el coche a toda prisa.

Bueno, pues la ruta tuvo finalmente 36 kms y 1.200 metros de ascensión, un jodío subibaja, para ser una ruta de media montaña…

Bicicleta de Montaña4 November 2008

Estética StarskyNos hemos quedado solos Rafa y yo, así que hay que montar una faena de aliño. Puede ser Río Moros, pero Rafa y Diego lo hicieron hace quince días, así que busquemos otro sitio cercano y no muy duro: la Hoya de San Blas. Han empezado las nevadas, arriba se ven los montes llenos de nieve, el frente viene desde Segovia y no se ven los picos, hoy ha habido que quitar la naftalina de los guantes y las chaquetas de invierno, quizá hoy pisemos la nieve por primera vez. Aparcamos como siempre junto al camping de La Fresneda y no sllevamos una sorpresa, llevaba años cerrado y lo han reabierto: al fondo se ven muchas casitas de madera de esas en las que viven muchos norteamericanos, tal vez el dueño espera hacer gran negocio con esto de la crisis, cuando la gente tenga que dejar su alquiler puede que se venga por aquí.

Primero montar el material. El domingo pasado mis zapatillas dijeron basta, así que hoy me he traído como provisionales las que uso para el spinning, son baratitas y ligeras, inadecuadas para la nieve. Tuve que levantarme temprano para ponerles las calas de las viejas (son Time), pero uno de los tornillos se bloqueó y no hubo manera, así que hoy voy con una sola cala, veremos si no acabo por los suelos. Tomamos la carretera junto al pantano, ya no se ven en el prado los cientos de cigüeñas, estas han pasado de cambio climático y se han ido a Africa. Salimos como siempre por la pista hacia los montes, y vamos, a remontar que es lo nuestro.

El campo muy verde por las lluvias, muchas senderuelas en las cunetas (porqué las desprecian los seteros? son estupendas…), y vamos por el tramo de subida contínua que lleva hasta el pie de la sierra. Nos encanta esta zona, hay muchas granjas de vacas, algunas de ganado bravo, pero la gente cuida la estética, los establos son de piedra encalada y las cercas de buena construcción, no de chapa y somieres, como en otros sitios. Llegamos al vado donde Ignacio se bañó aquella vez, el agua baja fuerte y ruidosa, da respeto meterse pero no hay puente: Rafa hace el primer cruce montado en la bici, yo haciendo un vídeo para ver si hay suerte, pero no la hay: el agua llega a los pedales pero no hay revolcón. Pasamos el hórreo ese de algún asturiano trasplantado a Madrid (los asturianos quieren mucho a su tierra, donde pillan un terrenito se hacen un hórreo para que se la recuerde, yo los he visto hasta en Ibiza, en medio del secarral) y al fin entramos en los pinares. La valla impide el paso, y aquí están los coches de los seteros, son multitud.

Las primeras rampas son las mas duras, hay que hacer gala de técnica y fuerza para no echar pie a tierra en este pedregal inclinado, esa pelea te pone a mil pulsaciones, pero pasado ese tramo ya todo es subida continua y sin grandes repechos. Enseguida se llega a la vista de la Hoya de San Blas, unas praderas abiertas con las montañas nevadas detrás y todo el valle por delante, siempre comentamos que es el sitio ideal para hacerte un chalet suizo de madera, si te gusta vivir muy tranquilo, claro… Hacemos las primeras fotos de montaña nevada y seguimos. Arriba de la subida decidimos como siempre alargarlo un poco más y tomamos para el Collado Ventana hasta mitad de camino, muchos ciclistas por allí, pese a ser recorrido de ida y vuelta la vista merece la pena. Nos cruzamos con un ciclista de rojo que nos saludó cuando ya volvíamos, y juraría que es el mismo que nos volvió a saludar cuando bajábamos luego, eso significa que en el Collado Ventana debe haber un ramal ciclable que baja hasta casi el principio de la ruta: tarea de mapas para los sherpas. Digo que era el mismo, porque llevaba un polar muy parecido a la impagable estética Starsky de Rafa, eso no se olvida… Al final de la subida se puso a nevar, no mucho, lo justo para ver el paisaje con copitos.

Bajada muy rápida por la red de caminos, y allí casi tuve mi percance, salté a toda velocidad una riega sin recordar que llevaba el pie suelto y caí de mala manera haciendo eses, pero montado… Dios quiso que no me la pegara, porque yo hice todo lo posible.

Así que nada, unos 650 mts de subida tirando por alto, lo que se dice una faena de aliño, pero bueno para salir, ver nieve y sobre todo no quedarse en casa, como otros…

Bicicleta de Montaña, Setas27 October 2008

Actos IlegalesAvergonzados por las críticas que suscitó nuestra última salida, en la que descaradamente pasamos de las gestas deportivas para dejarnos llevar por la codicia setera, decidimos este domingo "hacer  algo grande" (Nico) aprovechando además el margen extra que nos daba el cambio de hora, ese tiempo de regalo no es para pasarlo en la cama, sino en el monte. Supongo que le pasa a todo el mundo: el reloj mecánico lo cambias en un momento, pero el reloj biológico sigue durante varios días, así que te sobran horas de sueño y a las 6 ya está el ojo abierto. Como además estamos últimamente muy ahorradores en tiempo y gasolina, siempre nos quedamos en la sierra próxima, así que para un dia que íbamos sobraos escogimos salir desde el pueblo de El Tiemblo (Avila) un sitio donde íbamos antes a menudo, en aquéllos tiempos en que la gasolina costaba la mitad y en casa nos toleraban el doble de retraso.

El sábado previo, y a fin de vacunarnos contra el gusanillo de las setas (que no es el que se encuentra en los níscalos viejos), nos subimos Rafa y yo "a donde la otra vez", y pese a las mareas de gente tuvimos otro buen dia de hallazgos: Pardillas, Lepistas, algún níscalo y sobre todo mi récord personal, un Edulis de 1,1 kgs, adjunto la foto para incrédulos: parezco la Sota de Bastos.Sota de Bastos

Para la interminable ida a El Tiemblo quedamos antes en Brunete, y allí nos juntamos Nico, Diego y yo con las bicis en el coche de Nico, que está viejo pero aguanta todos los abusos. El camino, más de hora y cuarto, se hace interminable, y eso que Esperanza ha terminado la Carretera de Los Pantanos contra todas las sentencias de los Tribunales Europeos. Pasamos el pueblo y aparcamos esta vez en Las Cruceras, la antigua colonia de los obreros que hicieron la presa del pantano de El Burguillo. Una asociación ha recuperado el lugar para hacer alojamientos rurales, restaurante y un coto de trucha sin muerte en el río Iruelas. http://www.valledeiruelas.com/ Toda la zona es reserva natural, y hay una importante colonia de buitres negros. 

Normalmente enfilamos al puerto de Casillas, y en los días en que vamos fuertes llegamos a subir al Cabeza de la Parra, pero esta vez queríamos ruta nueva, así que empezamos bordeando el pantano, pasamos el cámping y saltamos la valla de la Reserva de Aves, a riesgo de que los forestales nos echaran o que los buitres nos comieran: si es lo primero no pasa nada, si es lo segundo es morir por la causa biológica. No nos da remordimiento porque los beteteros pasan rápido y en silencio y no alteran el entorno, no como los cafres del quad. Un comienzo frío y húmedo junto al pantano, y enseguida a subir montaña, se agradece entrar en calor.

Como la ruta era completamente nueva hubo que desplegar mapas varias veces, ahí Sherpa I y Sherpa III tuvieron largos diálogos mientras yo me perdía por el pinar, la jodida codicia me puede. Ah!, echamos de menos al Sherpa II, Ignacio, que estaría buscando su camino por el fondo de su cama. La ruta sube y sube hasta la fuente Covachuela, fría y con mucho caudal. Allí, con más despliegue de mapas, decidimos renunciar al objetivo inicial, el puerto de Navaluenga, que se veía lejísimos y defendido por una subida contínua de casi 1000 mts, y tomamos un ramal que según el mapa termina en un cortafuegos junto al pico de El Mirlo, con la idea de subir y volver a bajar. Luego tuvimos la buena sorpresa de que mal que bien lleva por varios caminejos hasta la pista que baja de Casillas, así que hicimos ruta circular.

Más sube y sube, se sale de los pinos y se llega a los 1.600 mts, con paisaje de montaña pelado y pedregoso. Todo está lleno de matasPiornos Acolchados de piornos, hacen un paisaje como de cojines acolchados, pero no se te ocurra tumbarte, están llenos de espinas. Yo hice la prueba de ponerles encima una piedra plana y sentarme, soportaban mi peso perfectamente. Más pruebas de caminos y al fin empezamos a bajar hacia el valle, con el miedo de llegar a un camino sin salida y tener que volver a remontar. Los caminos a menudo se convertían en simples canchales de fuerte pendiente, pero hay que ver la seguridad que da llevar la horquilla recién regulada en el taller: en La Pedriza me tiraba al suelo un simple camino con piedras, aquí pasaba por los derrumbes de piedrones tan seguro. Hubo que echar pie a tierra varias veces, y en uno de esos tramos de piedra suelta mis zapatillas se rindieron sonrientes, como las de Charlot, ni me había dado cuenta de que ya no me quedaba suela.

El camino se suaviza y entra de nuevo en los pinares, allí, con el relajo que da tener una hora más, entramos a buscar algún boletus, que Diego tenía el encargo de su chica de no volver sin uno para probar. Nico encontró uno y se lo cedió. Tras saltar algunas de esas altísimas vallas que hay siempre por Avila, llegamos al Río de la Yedra, que es por donde otras veces subimos, el monte cambia aquí y ya es de grandes robles, castaños y alisos. Una de las vallas anunciaba que es un centro experimental de reproducción del corzo. Así, con buen paisaje, buena temperatura y cuesta abajo fuimos llegando a la zona del coche, cómo mola bajar después de tanta subida.

Una ruta corta, 29 kms, pero altísima, 1.250 mts, lo que significa mucha subida en muy poco rato, los relojes medían a menudo porcentajes del 18 al 22%. Un día para no repetir a menudo por lo largo y lejano, pero mucha exploración, lo que se dice un día para los sherpas…

Bicicleta de Montaña, Setas20 October 2008

Algo tiene que ocultarEsta vez solos Nico y yo, Rafa en Almería rezando para que no haya una segunda gota fría, los demás por aquí y por allá, pero no en la bici. Queríamos volver a la zona de El Tiemblo, pero está muy lejos para ir solo dos, así que buscamos un objetivo más fácil: Cercedilla al Puerto de Guadarrama y luego lo que saliera. Llegamos bien de noche, lloviendo algo, aunque no tanto como la noche anterior, que cayeron ríos de agua. La temperatura templada, y salida antes de amanecer.

Empezamos por las urbanizaciones bajas para evitarnos la subida de los Campamentos, esa que te parte las piernas en frío, y pronto pasamos las vias del tren. Nos adelantaron varios todoterrenos de cazadores, algunos con remolque de rehalas, ha empezado la temporada de caza mayor, y eso le da mucha emoción a lo de la bici, vas oyendo estampidos a ambos lados del camino y tú vas tocando el timbrecito (¿véis como sirve para algo?) y gritando "¡no tirar, que semos cristianos!". Paramos en la valla donde empieza el campo, y echamos un ojo por el suelo, a ver lo que había salido. Enseguida encontramos grupos de senderuelas y algunas buenas setas de cardo, y entonces es cuando te entra el dilema de todos los otoños: ¿vamos a setas o vamos a bici?. Conseguimos resistir esta primera tentación, dejamos a las setas echando sus esporas y subimos a las bicis, a remontar el largo cuestón hasta el Puerto de Guadarrama.

Enseguida entramos en la zona de nieblas, pero no hacía frío, todo lo contrario. Allí a media altura estaban aparcados los de la rehala, esperando la señal para soltar a los perros monte abajo. Nos cruzamos con ellos un saludo reticiente: los cazadores no nos gustan mucho porque matan y son peligrosos, los ciclistas no les gustan mucho a ellos porque les espantan la caza, pero en fin, ellos y nosotros somos a menudo los únicos humanos en todo el monte, hay que saludarse. Nico, previsor, iba de reglamentario color naranja, yo en cambio iba como jabalí viejo: de color pardo clarito y con la cabeza entrecana, así que venga timbrecito.

Llegando a los primeros pinos vemos en la cuneta dos enormes Boletus, y después de mucho admirarlos los tapamos con pinaza y seguimos, pero la tentación iba ya siendo muy fuerte, y nos paramos a dar una vuelta por el pinar. Nico vió enseguida un gran bulto de pinaza y al levantarlo, cuatro grandes Boletus con pinta de Edulis, y además por allí habia bastantes Níscalos y Pardillas, así que el día se iba decantando por las setas en vez de por la bici. Por si las dudas preguntamos a un setero de por allí que nos confirmó que los hongos eran buenos, asíEnormes boletus que decidimos pasar ya del deporte, que de forma estamos sobraos, y dedicar el dia a lo micológico. Encontramos unas bolsas de plástico y nos bajamos por los pinares a investigar. En un bonito prado entre pinos fuimos encontrando hasta seis grandes edulis, y un enorme Boletus Pinícola de más de un kg., qué abundancia, era como la cueva de Aladino, yo nunca había visto cosa igual. Los buenos hongos son raros, y siempre hay un jubilado más vivo o más desocupado que tú que se lo lleva en cuanto asoma, así que todos estos debían haber salido en un par de noches.

Llenamos los bolsones y los colgamos a la espalda debajo de los chubasqueros, está prohibido recoger setas en bolsa bajo pena de multa (nos dijeron una vez que de 400 €), por la cosa de sembrar las esporas. Así, hechos unos Pozís y doblados por los bultos fuimos volviendo a bajar con miedo de ver a la Guardia Civil en cada curva. Llegamos a los coches sin más contratiempo, hicimos el reparto y nos fuimos tan contentos.

Un aviso, si os va el rollo de las setas podéis mirar las fotos de la jornada (como siempre, pinchando en la primera foto de este articulo), pero si no, ahorraros el trabajo, que bici se ve poca… En fin, la altura y kilómetros de la ruta fueron, digamos, discretos, en el dilema de todos los otoños esta vez nos inclinamos por dedicar el día a setas, y cualquiera no lo hacía…

Bicicleta de Montaña6 October 2008

Como Gary GrantA veces nos preguntamos la razón de los nombres tan sonoros de los sitios donde vamos, porque razón deben de tener alguna. Unos sitios tienen nombres atemorizadores: La Fuenfría, Navafría, Riofrío, El Tiemblo, Quebrantaherraduras, La Penosilla, Malagosto, Garganta, El Calvario, nombres merecidos porque normalmente son sitios heladores, empinados o angostos. Otras veces tienen nombres prometedores, pero normalmente inmerecidos, por ejemplo, nunca nos esperaba un queso en lo alto de la Majada de los Quesos, ni uvas en la Cabeza de La Parra. El domingo fuimos a uno de los primeros, el Puerto del Reventón, nombre merecido donde los haya.

Quedamos en Alameda Rafa, Nico Ignacio y yo, todos con buen ánimo, aunque Ignacio bastante rezongón, pese a ser la salida en su segundo pueblo. Su comentario vino a resumir bien lo penoso del tema: "madrugón, una hora de coche, tres de bici y otra hora más de coche a la vuelta". La verdad es que Alameda está en el límite de lo aceptable, un poco demasiado lejos. En adelante elegiremos sitios cercanos, y solo una vez al mes hacemos el extraordinario.

Salida ya bajo cero, por primera vez en esta temporada, con hielo y escarcha por el campo. Este primer frío te pilla desprevenido, no gusta, incomoda, quién diría que habrá días que estemos a casi -10º, con lo mal que llevamos el primer refrescón. Salida remontando todo el valle del Lozoya hasta El Paular y subida por el camino del Palero, con una variante retorcida, según Ignacio para desorientarme a mí (como si eso fuera difícil). Nada más salir extraño pinchazo mío, no había dado contra piedras, ni había pasado por tramos de abrojos, lo que se dice un pinMomento históricochazo inesperado. Subida al puerto del Reventón en una senda interminable, malísima de firme y con muchas curvas a derecha e izquierda, difícil para las piernas y para el equilibrio. A media subida pasamos a un chaval muy alto que iba entregado, ya empujando, y arriba del todo encontramos a sus compañeros, que estaban ya preocupados. Nos dijeron que pensaban seguir por la cuerda hasta Malagosto y bajar luego, según Ignacio ese es un trayecto horrible, de empujar y sufrir. Pero bueno, no les pudimos convencer, y cuando llegó el que les faltaba se fueron a encontrarse con su destino, momento que refleja la foto. No hemos leído hoy nada en el periódico, quizá al final no se los comieron los buitres.

La bajada divertida y exigente con toda aquella pendiente y mal firme, luego entramos en una senda por enmedio del robledal, llena de piedras y piedrones, al límite de lo ciclable. Pasamos como media hora aguantando el peso con los brazos y tratando de no caer, daba ganas de bajarse y pensar un rato en otra cosa, más que cansancio era estrés mental. Allì pinchó Ignacio que llevaba válvula de las finas, y cosa increíble, hecho histórico sin precedentes, Rafa sí que llevaba una cámara de repuesto y se la dió, el momento quedó inmortalizado. Me recuerda al cuadro de La Rendición de Breda.

La vuelta con todas las prisas por la pista lateral, atravesando Oteruelo (que estaba en fiestas). Unos 35 kms y 1.100 de ascensión, pero a mí me pareció bastante más dura que el domingo anterior, que teóricamente era más subida. Está claro que lo que te cansa no es tanto la subida como el mal firme y el ir picado con otro, lo que te hace ir al límite. Una ruta a la que vamos pocas veces, porque está lejos, y porque por algo lo llaman El Reventón…

Bicicleta de Montaña30 September 2008

Grandes AlturasEl domingo me levanté como siempre sobre las 6,45 para empezar una jornada pedalera más, me duele menos este madrugón que los del resto de la semana, ¿porqué será?. A eso de las 7,15 estaba en la cocina preparando la bebida (limonada floja) y la comida (uvas blancas y dátiles), cuando llegó mi hijo mayor de las fiestas de Las Rozas, y me dijo "¡caray, vaya palizas que te pegas!" Y lo decía él. que llevaba 20 horas sin dormir y se había pasado las siete últimas de pie y a la intemperie dando vueltas por el ferial… En fin, cada uno disfruta o sufre con cosas diferentes, pero creo que no hay comparación, yo estaba recién dormido y con un buen desayuno en el cuerpo, y él volvía arrastrao.

Con la enfermería Machaca a tope (a mejorarse, Jose y Juannillo), y la gente disgregada en asuntos varios se nos apuntó por sorpresa Ignacio, que siempre dice que este año no puede, pero una u otra se va sumando. Como venía él pudimos escaquearnos del Rio Moros (no será porque no nos lo propusieron), y quedamos para La Barranca, Calvario, y si había fuerzas, La Bola. Un dia que amenazaba lluvia, pero que se fué templando en algunos sitios, y oscureciendo en otros, vamos, que vimos de todo.

Arrancamos los tres a las 8,30 desde la carretera (un poco más allá del monumento al Meño gigantesco ese que han puesto), y tiramos hacia el hotel de La Barranca. Mi bici, recién sacada del taller de Morenito iba como la seda, gran mecánico este que tienen, eso sí, me sacó los colores cuando me enseñó las pastillas del freno que me había quitado: no es ya que frenara con el metal, es que hasta el metal estaba gastado, parecían cuchillas de afeitar. Día extremoso de estos del otoño de Madrid, frío al comienzo, mucho calor subiendo La Barranca que es una vertiente protegida y soleada, frío helador y húmedo bajándola a toda velocidad, y así todo el tiempo. No se cómo sería la realidad del termómetro, pero la sensación térmica debió oscilar entre los -5º y los 17º. Claro, luego llegan los catarros y no nos cogen, estamos blindados con esta especie de ducha escocesa de cada domingo. Un rato en el mirador de La Barranca, con muchas nubes amenazantes y niebla fría, y abajo hasta el arranque del Calvario, muy seco y pedregoso. Con la suspensión bien regulada y engrasada se sube mejor, solo eché pie a tierra un par de veces.

Nos pasaron unos de un club azul y amarillo, buena pinta los dos primeros: chavales nervudos que subían por las piedras sin desmontar, más normales el resto (de nuestro nivel), incluso al final un farolillo rojo que iba suplicando clemencia y que le esperaran (eso no hay que hacerlo nunca, es patético). Una vez en el puerto nos dividimos, Rafa se bajó por la carretera, decía que estaba flojo de ánimo, Ignacio y yo tiramos para La Bola con intención de dejar la carretera casi arriba para tomar la senda que vuelve a bajar a La Barranca. Como dice Ignacio, hicimos el canelo, estaba tan mal de piedras que tuvimos que volver al puerto por una senda lateral. Nos cruzamos con unos 30 tíos equipados para descenso en una prueba organizada, qué bicis, qué material, qué colores y qué pasta gansa. Yo me quedé con ganas de llegar hasta La Bola, tenía uno de esos días de subidón en que te parece que puedes con todo.

Llegamos al coche una media hora después de Rafa, que se había metido dentro porque volvía a hacer frío. Al final nos salieron más de 1.200 mts de subida, creo que Ignacio se fué contento de ver que todavía esta para la División de Honor. Además nos llevamos en el cuerpo otra inyección de inmunidad antigripes, es lo que tienen estos subibajas térmicos…

Bicicleta de Montaña23 September 2008

Bicis en La NavaUn recuerdo a mi amigo y excompañero de trabajo Carlos M., que hace tiempo decidió cambiar de hábitos para vivir 100 años, y ya lleva cuatro sin fumar y yendo al gimnasio y a la bici los domingos. Lo digo porque me llamó y me contó que había estado en La Pedriza con su grupo de cuarentones triperos (¿y quién no lo es ya a estas alturas?), y me hizo caer en que hace como dos meses que no vamos por allí, así que ¿qué mejor plan para un domingo de aliño?. A La Pedriza que nos fuimos, y van ni se sabe de veces.

Nos faltaban el Sherpa y casi todos los demás, así que Rafa Diego y yo quedamos en Canto Cochino a las 8,30. Diego nos trajo el CD que ha montado su hermano con las fotos y crónicas de años pasados (que fueron más gloriosos). Bastante gente en el aparcamiento, en aquél momento el día aún  no se había decidido, y parecía querer quedarse en soleado. Como se verá luego evolucionó a peor.

Un poco de aire a las ruedas, Diego me prestó esa superbomba de pie estilo retro, le metí a las ruedas una presión tremenda, siempre me parece que subo mejor con las ruedas a reventar.  Comenzamos la subida en el sentido clásico, por la izquierda, Diego y yo mano a mano y Rafa por detrás, algo trabado en los primeros kilómetros. Hacía un calor pegajoso y húmedo y las moscas estaban pesadas, anunciando cambio. A mitad de subida empieza a chispear así que parada para poner el chubasquero, y ya todo el camino así, que cae que no cae.

Llegada al Collado con otros dos que se nos sumaron, comida y paisaje, el pantano se veía con cortinas de lluvia y con corrientes en la superficie, como si fuera el mar. Como sigo sin encontrar tiempo para llevar la bici a revisión iba con las zapatas pegadas y chirriando y la suspensión delantera encabritada (Nico, nos pasamos metiendo aire al rebote), así que me fuí quedando atrás en las bajadas. En el comedero de buitres tiramos para La Nava sin pensarlo siquiera, y allí arriba encontramos mucha gente, cosa rara porque aquello está muy arriba y no se llega fácil.

Bajada a paso de tortuga, era como ir montado en un caballo cabreado, Diego me iba esperando en las curvas, Rafa ni se sabe. Una vez en el aparcamiento vimos que el bareto del aparcamiento tenía mucha gente, nos alegramos porque los nuevos dueños se están esforzando y los pinchos de tortilla están estupendos.

Como todo el mundo sabe, esta ruta hecha así tiene unos 40 kms y 1.150 mts. de subida. Yo siempre salgo de ella satisfecho y nada aburrido, y más si pasan cosas como que llueve o que te encuentras gente. Parece que el otoño está entrando bien este año, a ver si dura y empezamos a mojarnos…

Bicicleta de Montaña17 September 2008

Salto MortalMalas perspectivas tiene el ciclismo de montaña este curso que entra, los muchahos parecen estar en crisis como la economía mundial, ya ni siquiera se presentan a los exámenes de septiembre aunque suspendieron en junio, y el tema no tiene pinta de mejorar. ¿Cuál es la causa de la escasa asistencia? Se podría pensar que las rutas que se marcan son demasiado duras, pero los ausentes no se aplican a rutas más llevaderas en su lugar sino que se quedan en la cama, así que la causa debe ser simplemente el madrugón dominical: uno abre el ojo un domingo a las 6,30 y dice ¿perostamoslocosoqué?, y se da la vuelta bajo las sábanas. Ignacio dice que va a crear una "División de Plata" con rutitas más facilitas, y supongo que con visitas a monumentos y gran consumo de bocadillos, un poco en la filosofía de los Tripo, veremos si es esa la clave.

Nico, Rafa y yo nos reunimos el domingo en La Granja para hacer una ruta cercana a Madrid, Rafa tenía prisas por volver pronto. Siempre que vamos a La Granja estamos con prisas, malos recuerdos me trae la última. Pensábamos hacer una de ida y vuelta con retorno por Los Chorros si había tiempo, pero solo Nico tomó el desvío a la vuelta, Rafa esperaba visita y tenía que estar duchado, peinado y con el bacalao cocinao a tiempo. Salida en la dirección buena, por la fábrica de vidrio y el robledal, para ir remontando por todo el valle. Muy seco el suelo, pedregosísimo y dificil para mantener el equilibrio, además ya se sabe que aquí se sube de firme durante muchos kilómetros. Comida en el vado que hay casi arriba, y llegada hasta el cruce con el camino que va hacia Malagosto, donde nos dimos la vuelta para bajar. Por cierto, vi que efectivamente ese el el sitio donde acabé el dia que nos perdimos Ale y yo, cómo cambian las cosas cuando se ven desde uno u otro lado de la misma portilla. 

Algún paseante, pero ningún ciclista en toda la ruta, comentamos que últimamente se ven muy pocos, salvo en los sitios archiconocidos como Carretera de la República o Pedriza. ¿Está todo el mundo en casa, con las puertas cerradas y no respirando para no gastar? Esta crisis va a acabar con el mundo occidental como lo conocemos… Yo, para ahorrar hoy no pongo foto de pajaritos.

Debieron de salir unos 35 kms y más de 1.000 de ascensión, un dia bueno y con retorno temprano a casa. El paisaje aún muy seco y ya esperando las primeras lluvias buenas, esperemos que este sea un otoño húmedo y no como el del año pasado, cantidad de polvo que tragamos… A ver si vamos pensando en un evento colectivo, que llevamos tiempo sin hacerlo (qué buen rollo el de Cazorla) aunque eso signifique derrochar en gasolina y casa rural, y reírse de la crisis.