Bicicleta de Montaña28 October 2009

Glorioso Otoño

Aunque sigue sin llover como es debido, la semana pasada, después de muchas alarmas meteorológicas sobre tremendos diluvios, llovió al fin un par de dias, nada extraordinario, lo justo para mojar el suelo. Sin embargo la naturaleza, que es tan agradecida, notó esa llovidita y nos ofreció por un dia su espectáculo especial del otoño de colores.

Esperanzados por esa poca agua, y con las orejas llenas de noticias de gente que había recogido muchísimas setas por aquí y por allá, planeamos una ruta mixta es decir, salimos a ciclar pero si nos encontramos algo por el camino pasamos de bici y nos dedicamos a la recogida. En consecuencia le puse a mi bici ese humillante aditamento de la cestita en manillar, como si fuera a comprar el pan y el peri de los domingos, creo que nunca me lo perdonará.

Quedamos en La Granja a las 8 hs aprovechando el cambio de hora, es decir, más temprano aún que costumbre, que los cuerpos si los dejas enseguida se dan a la molicie. Se hizo raro el volver a llegar al sitio de dia, y con un amanecer rosa de lo más espectacular. Allí nos vimos Rafa, Nico y yo, y enseguida vimos que la elección había sido un acierto: La Granja es un pueblo diseñado para reyes y por tanto bonito en cualquier época del año, pero ahora más, porque está lleno árboles de especies que parecen mezcladas a posta para hacer un  cuadro de colores otoñales.

Salimos como casi siempre por el robledal junto a la fábrica de vidrios pedaleando con pereza, allí no había quién hiciera un poco de deAclarado el misterioporte serio: cada tres pedaladas yo me paraba a hacer una foto y los demás me iban esperando más o menos, así que la marcha era muy contemplativa. Repartíamos la mirada entre el paisaje y las cunetas, pero estas estaban poco animadas, ni una seta.

En una valla estaba la respuesta a mi pregunta del blog del otro dia, ¿de dónde saca Bezoya el agua? Del río, los muy cambrones. Al rato saltamos la pedazo de valla que cierra el acceso a la finca de La Sauceda y por fin empezamos la verdadera subida. El terreno algo húmedo pero no encharcado, ojala lo estuviera.

Muchos árboles raros de repoblación convertidos ya en grandes ejemplares: cedros, cipreses, abetos, como digo, bosques diseñados para pasear. En la bifurcación dudamos si seguir la ruta tradicional, pero preferimos tomar el ramal de la derecha hacia Los Chorros, es una zona que creíamos setera. Hicimos varias paradas, escondimos las bicis y nos lanzamos al monte, con nulo resultado: no hay setas, ni una. Todo el suelo del bosque está hozado de jabalíes, y en los surcos se ve algún “huevo de seta”, es decir, unTiro al Reclutaa que empezaba a formarse cuando el guarro la pilló. Si no llueve y lo poco que hay se lo comen los marranos, ¿qué nos queda a los buscadores? el paisaje, bueno, no está mal. En la valla un cartel nuevo, que nos sumió en dudas: ¿qué significa? ¿practican el tiro al recluta?.

Llegamos  a la zona de Los Chorros,  normalmente son cascadas que caen por la peña de granito, ahora son solo un regatillo que se queda en una charca. Comimos sin merecerlo y fuimos bajando por el sendero que en esta parte se pone trialero, entra en el bosque y cruza varias veces el río. Tras varios intentos logramos que uno se cayera en el agua para hacerle foto, le tocó a Rafa.

Finalmente desembocamos en el paseo que entra otra vez a La Granja, pero el remordimiento era tanto que volvimos a salir por una camino que sube al Reventón bordeando una bonita urbanización donde tiene chalet la exvicepresidenta del gobierno, qué bien eligen estos puñeteros: toda la explanada y la ladera del monte estaban llenos de árboles verdes, rojos y amarillos, creo que me voy a hacer un artículo en la sección Frikis de la Naturaleza describiendo las especies y qué tono cogen.

Fuimos subiColores de Otoñoendo junto a la valla del palacio, pero aquello se empinaba demasiado para quienes tienen ya la sensación del deber cumplido, así que dejamos solo a Nico y nos bajamos a los coches, mejor volver temprano para un día que puedes. Luego me llamó por teléfono y me dijo que había subido empujando hasta casi los 1.700 mts, los hay que no pueden parar.

Al final una ruta que, hay que reconocerlo, solo puede llamarse paseíto, 25 kms y unos 450 de subida, y con los objetivos cumplidos a medias: cero setas pero mucho paisaje. Las fotos están donde siempre, (click en la primera) esta vez merecen la pena. Hay gente que se va a Japón, a Estados Unidos o a Canadá a ver los colores del otoño y resulta que, salvando las distancias, lo tenemos ahí cerca…


 

Bicicleta de Montaña19 October 2009

Perdidos por la cuerdaclick para mapa de rutaVa un test psicológico: imagínate que andas medio perdido por el monte y te encuentras un montañero con buena pinta, le preguntas y te da unas instrucciones contrarias a lo que dice tu mapa, y se va. Llegas al punto conflictivo, y el camino que te ha indicado no se ve. ¿Qué haces? a) te fías de la persona, buscas y perseveras, y te arriesgas a bajar por la ladera. b) piensas que él o tú os habéis equivocado, vuelves a tirar de mapa y sigues el camino que aparece dibujado.

La pregunta no es tonta, puede dar pistas sobre cómo eres en realidad. Hace tiempo fuí a un interesante curso de trabajo en equipo (Insights), que clasificaba a las personas según su modo de trabajar: rojos son los mandones, amarillos los extrovertidos, verdes los empáticos, y azules los técnicos. En la situación planteada al principio, un verde hubiera seguido montaña abajo por el camino indicado, el montañero parecía experto, nada hacía pensar que nos estuviera bacilando y ante la duda el pálpito le hace fiarse de las personas. El azul en cambio hubiera acumulado datos, el mapa estaba claro y él se fía básicamente de la información técnica, trabaja mucho las rutas y casi siempre le sale bien. Nadie lo hace mejor ni peor, simplemente usan fuentes distintas.

Quedamos el domingo para hacer una ruta casi completamente nueva, parece mentira pero aún quedan, la subida al Mondalindo, pese a su cursi nombre es una montaña de puro granito de más de 1.800 mts, justo detrás del pueblo de Valdemanco. Reunión de Sherpas en pleno: Nico, Ignacio, Diego y Miguel Angel, más Perdido, que va chupando rueda de los esfuerzos orientatorios de los demás, y un ciclista nuevo: Juan Manuel, amigo de Miguel Angel, un tío muy montañero (ropa muy técnica pero no de bici), que venía algo asustado por la fama pero que estuvo siempre delante, muy bien. 

Llegada de noche y ya con frío a la explanada que hay a la entrada a Valdemanco, mucho tráfico de coches de beteteros, allí al lado en La Cabrera, había una prueba organizada por Karakol. En la explanada hay un coche a oscuras y con la puerta abierta: ¿parejita? ¿robo?, al rato llega una ambulancia con un tío con la pata vendada que abre el coche y se pone a pegar gritos: "¡ha sido la p… Guardia Civil! ¡Que lo sepa todo el mundo!". Por lo que nos enteramos (el tío balbucea y no cuenta bien las cosas), la Guardia Civil le ha parado por la noche, le han registrado el coche y se lo han inmovilizado con una barra. No dice porqué ni cómo se ha roto la pierna, pero el coche está lleno de medicinas, papeles… Empezamos la ruta sin tener todos los detalles, un amarillo se hubiera quedado hasta enterarse bien de todo.

Esta lindo, el MondalindoAtravesamos el pueblo al amanecer, las casas están hechas de granito sin desbastar, las canteras de Valdemanco son, según los datos, de las mayores productoras de granito del mundo. Salida por detrás, el sol pinta de amarillo la cumbre del Mondalindo, desde aquí se ve imponente, pelada y muy arriba. Al poco cruzamos otra ruta conocida, la subida al collado del Medio Celemín, hay flechas naranja pegadas por allí para guiar a los de la prueba colectiva, mejor darse prisa antes de que llegue la marabunta. Subimos las duras y arenosas rampas donde siempre se levantan perdices, pero esta vez no hay de esas y sí un buitre arriba en la ladera, nos paramos a verle un rato y vemos que debe de estar herido porque no sale volando sino que sube hasta el pinar a saltos. No tenemos tiempo para cogerlo y llevarlo al Seprona, mal lo tiene con el monte tan seco.

Seguimos por las polvaredas, todo está muy amarillo, a ver si esa borrasca que anuncian para mañana llega de verdad y se queda. Tomamos ya por el primer desvío nuevo y entramos en el pinar, algo menos seco, como esto es ladera norte la humedad se ha conservado algo, hay hierba verde y algunas setas. Aprovechamos para parar a comer, traigo otra novedad, una tortita mejicana fría rellena de jamón serrano y queso Brie, supremo tentempié. Abrimos y cerramos varios zarzos (qué bonita palabra), y subiendo subiendo el camino va y se muere y nos deja allí, en medio de la ladera pelada y con la cumbre a la vista. Ignacio y Juan Manuel echan la bici al hombro y se ponen a subir la ladera, los demás damos la vuelta y buscamos el otro ramal que hemos dejado atrás. Lo seguimos pero tampoco lleva a ningún sitio, el mapa está mal. Tiramos por un cortafuegos vertical, a empujar, el día se va torciendo poco a poco , mecagüen la Tienda Verde y sus mapas.

Llegada al final a la cumbre, los otros dos han elegido mejor y ya llevan allí un rato, entonces es cuando aparece el montañero misterioso enviado por el cielo para probar el carácter de cada uno, y nos dice: "llegad al punto geodésico, bajad un poco y tomad el camino de motos, ladera abajo". En el punto geodésico hay una lápida grabada en recuerdo de un profe por sus alumnos, y algúnHay que ser hideputa hideputa se ha divertido rompiéndola con una piedra. Como decíamos el camino no está, y el verde Ignacio quiere tirarse ladera abajo, pero el azul Nico saca el mapa y ve que el verdadero camino debe de salir unos dos kms más allá. Al final hacemos lo último y empezamos un penoso rato de empujar por la cuerda de la sierra, mucha piedra suelta, mucho rastrojo pinchoso, los buitres nos sobrevuelan y allí perdemos el horario y nos resignamos a llegar tarde.

Finalmente aparece el camino, mucho más lejos de lo que decía el mapa, y nos tiramos montaña abajo por caminitos entre zarzales y piornos, cada uno según la prisa que lleva y lo protegidas que tenga las piernas. Piernas contra piornos las primeras llevan las de perder, así que al llegar a los coches hay bastantes rasguños, Ignacio ya termina de recoger y Miguel Angel y Juan Manuel ya se han ido, este último tenía cita para comer en Madrid y llegará tarde, parece que siempre que incorporamos un nuevo le pegamos un palizón que le desanimará de volver. 

En resumen un dia muy duro, 1.300 mts de ascensión por 35 resecos kilómetros, llegada tarde a casa, pero no habíamos mandado nuestras bicis a luchar contra los elementos, y más cuando a las dificultades del dia se suma un mapa mentiroso…

Bicicleta de Montaña6 October 2009

Esto nos motiva especialmenteYa era hora, un dia clásico entre los clásicos, el grupo original en una ruta de las de toda la vida, de las buenas buenas. Unos ciclistas vienen, otros se van, el grupo se agranda y se achica como una ameba, pero de cuando en cuando volvemos a coincidir los cinco del principio, Nico, Rafa, Ignacio, Diego y yo. Solo faltaría que un dia se vinieran Fonso y Jose y nos podríamos hacer una de esas fotos de "diez años después" (que por otro lado, suelen ser bastante deprimentes).

La ruta elegida, como digo un clásico, era la subida al puerto del Pasapán, ya en la provincia de Segovia, junto al pueblo de Ortigosa del Monte. Hace tiempo que no vamos por allí porque está lejos, pero la zona sigue siendo bien bonita. No sabemos porqué ese puerto tiene un nombre tan curioso, quizá venga del nombre vulgar que le daban al gañote o garganta en tiempos del Lazarillo o del Quijote: era el pasapán.

Ahora que han hecho la nueva autovía Madrid-Segovia hay que salirse a la carretera vieja en la indicación de Ortigosa, y pasar junto a la planta embotelladora de Bezoya. Nosotros solemos aparcar junto a un restaurante-hostal que hay allí, pero vemos que ahora han cerrado con valla su parking, así que tenemos que dejar los coches junto a los árboles de la carretera.

Ya estamos llegando de nuevo a los sitios antes del amanecer, se acerca el invierno, pero mientras no haga demasiado frío es soportable. Este recorrido circular empieza en la carretera y sube a lo alto de la sierra que se ve allá a lo lejos, muy alto. Hoy lo haremos en el sentido de las agujas del reloj (al revés es durísimo), así que toca un primer rato de carretera como de dos kilómetros. Vemos, como casi siempre aquí, que hay varios globos aerostáticos empezando a subir en el horizonte, los globeros son el único colectivo que madruga más que nosotros, bueno, y quizá algunos jubilados seteros.

La subida es larga pero tendida, no hay rampas violentas, así que vamos por los pinares en esfuerzo constante pero no agotador, podemos ir charlando de todo, del fiasco de Madrid 16, del Real Madrid, y hasta de política. Los caminos, algo menos secos que en la vertiente madrileña, pero no lo bastante húmedos como para haber setas. Saltamos dos o tres vallas, y llegamos a la salida del pinar, allí arriba se ven ya los canchales de piedra suelta por donde va el camino, más arriba del límite del bosque, en esas alturas el terreno está pelado, y solo crecen arbustos bajos. Llegamos a una primera bifurcación y Rafa e Ignacio siguen por el camino conocido, nosotros tres exploramos un ramal a la izquierda muy ancho y bien construido, pero ya con retamas, lo que indica que no se usa. Es un camino de tala, lo seguimos dLa vaquera de la Finojosaurante unos kilómetros y muere en lo alto de la ladera, en un derrumbadero de piedras. Vuelta para atrás y a seguir la huella de los otros dos, van a marcheta más lenta, pero ya no los alcanzaremos hasta arriba. Las últimas moscas de este verano tardío suben haciéndonos compañía, pero por suerte se ceban con Nico y nos dejan a los demás en paz, él sabrá porqué.

En el collado hay dos pastores echando paja a las vacas y aprovechando para hacer inventario, ¡falta la Pinta! que no, que está allá abajo con el toro, es verdad. Nos llamó la atención el amable cartel de la valla que cerraba el camino, decía escrito con pulcra letra: "Por favor, cierren la puerta. Gracias". ¡Qué buen rollo!, que distinto del "Proibido pasar" habitual, claro, arriba está la explicación, la dueña de la ganadería es una chica joven que nos da los buenos dias amablemente, aquí hay un claro toque femenino. Además aquí arriba se respira la brisa de los montes, el paisaje es bonito y el dia está soleado y fresco, así que el último tramo de subida se nos hace corto. Llegada por fin al final del camino, el Pasapán, el refugio está cada año más cerca de la ruina total. Miramos los altímetros y el GPS, y volvemos a comprobar que marcan 1.997 metros, otros años nos subíamos a la valla o al tejado para hacerlos marcar los 2.000, pero ya somos mayores para niñerías. Estuvimos haciendo inventario de nuestras cinco o seis rutas habituales que suben por encima de los 2.000 mts, empezando por la reina, la subida al Nevero, con 2.200Refugio del Pasapán mts. Eso sí que es un paisaje pelado…

Rápida, y esta vez escasa, comida, disfrutando de la vista de las montañas azules, y vuelta a bajar por el lado izquierdo de la ruta, el verde de la alturas se convierte de nuevo en amarillo de los campos resecos, y baja baja, pasamos varios carteles muy prohibitivos, esos con mal rollo, que nos motivan especialmente para dar el salto y meternos por el camino. Sigue el rápido y emocionante baja por caminos trialeros llenos de piedras, y finalmente llegamos de nuevo a la planta Bezoya, que tiene las puertas abiertas y está llena de coches y camiones, pese a ser domingo. ¿No hacen fiesta estos? ¿De qué llenan ahora las botellas si los ríos del monte bajaban secos? Muchas preguntas son esas…

Por fin cruzamos la carretera y llegamos junto al bar, hay un enorme autobús junto a nuestros coches, el conductor se nos queja amargamente de que le hemos impedido dar el giro para entrar en el aparcamiento, y de que lleva horas esperándonos, bueno, ya serán menos horas. Resumiendo, 45 kms y unos 850 mts todos para arriba y continuos, esta vez no hay subibajas ni repechos. Esta vez sí hay fotos, están donde siempre.

El domingo que viene no hay bici, al menos para mí, quién más quién menos tiene su plan para el puente del Pilar. Y en ausencia de bici, ya se sabe, cualquier tema puede caer en el blog…

Dame un Consejo1 October 2009

Cortes Carne Vacuno

He de confesarlo, me gusta la carne, como a casi todo el mundo. De vez en cuando apetece un chuletón de buey o un buen solomillo, pero para comer en el dia a dia hay que encontrar una carne más barata y menos agresiva con el colesterol. Para eso en casa nos gusta la carne de añojo (la ternerilla blanca es un asco, y una pena), y mejor que sea sin nervios, tierna, jugosa, con mucho sabor, un filete fino y con buen aspecto, vamos, que son tontos en mi casa. Cortada así queda estupenda a la plancha (un planchazo rápido y muy caliente), o empanada. He de empezar diciendo que ahora éstán de moda los cortes argentinos, el vacío, la entraña, la tira para asar, lo que produce gran hilaridad a mi carnicero: según él eso aquí fue siempre la carne que vendían para el perro, llena de trozos de grasa o de hueso, nervuda y dura. Así que cuando un cliente sabihondo se los pide él se hace el interesante, se hace de rogar, pero no le molesta vender carne de tercera a precio de exquisitez.

Llevo años comprando carne, aquí vale todo lo dicho en el post Cómo elegir un buen melón (o una buena sandía) sobre los machos proveedores, siempre nos creemos que sabemos comprar mejor que las mujeres. A fuerza de charlar con el carnicero y de mirar lo que compran otros clientes he ido probando casi todos los cortes, incluso esos que dicen que se reserva el carnicero para sí, o el que se dice le guardaban al cura, o ese que llaman "secreto", porque solo lo pedían unos pocos aventajados. Como el carnicero veía mis afanes un dia al fin soltó prenda, sacó un gran pedazo de grasa, se tiró diez minutos cortando y separando y al final dejó en el tajo un trozo triangular muy limpio, me lo hizo filetes y me lo llevé, y la cosa es que  me supo tan bueno que ya no compro otra cosa. Era una tapilla.Ver imagen en tamaño completo

La tapilla está en la pierna trasera por la parte de atrás, más o menos es el antagonista de la babilla o tito. Comparando con los humanos vendría a ser el glúteo, y yo siempre pensé que si tuviera que comerme una persona empezaría por ahí, el glúteo humano debe estar muy tierno, pero el de la vaca más, porque la vaca nunca se sienta sobre el culo. Como decía suele ser carne que guardan en la cámara en bruto (al menos en la carnicería de mi barrio), porque es muy trabajosa de limpiar. Sacan el trozo y se ponen a quitarle toda la grasa exterior, lo que les lleva un rato. El trozo limpio resultante viene a pesar entre 1,1 y 2 kgrs, pero exigen que te lo lleves entero, no se meten en tanto trabajo para vender un par de filetes, así que vuelvo a repetir aquí el mensaje que dimos para los solteros y parejas sin hijos en el post de los melones, aunque claro, también se pueden comer unos filetes y congelar otros. Los filetes salen entreverados, con finas líneas de grasa que se funden en la plancha y desaparecen, así que quedan muy limpios y sabrosos, y no tienen nigún nervio. Eso sí, hay que agobiar al carnicero para que los saque finos como rajas de chorizo, él va al tran tran y procura vender más carne con menos cortes.

Como cada vaca tiene solo dos tapillas (igual que cada bonito tiene solo una ventresca), tengo que andar al acecho para adelantarme a los otros machos proveedores del barrio, se ha corrido la voz y todos quieren el mismo trozo. Como ya nos conocemos todos, si veo en la cola delante de mí a otro cazador de tapillas le maldigo, se que me arrebatará la presa. En tal caso no compro y vuelvo otro dia, porque alguna vez he cogido cadera o babilla pero no es lo mismo, los gourmets de mi jauría no se dejan engañar.

Pues nada, ya está dicho, tapilla en finos filetes para hacer rápido a la plancha, no hay nada mejor. Bueno, si algún lector tiene otro corte favorito (y se que hay algún lector carnicero), que nos lo diga en los comentarios, nos encantará probar. Y si alguno de vosotros vive por Las Rozas, cuidado, nos veremos en la cola de la carne…