Es bonita, pero es de otro dia.Arrancándonos la pereza postvacacional quedamos el domingo para hacer la primera salida en bici del curso. A la hora de elegir recorrido se notó y mucho el distinto estado de forma de la gente, fruto de las distintas concepciones que la gente tiene del verano. Por un lado, los superentrenados que han pasado las vacaciones machacándose con la bici proponían empezar fuerte y elegir algo duro (Nico), por otro los que las han pasado machacándose el estómago a cañas y cenonas (Rafa) pedían árnica y querían empezar poco a poco con algo suavecito… Al final ganaron los segundos, y elegimos Pedriza para empezar, el que se quedara con ganas de más podía subir hasta La Nava.

El domingo a las 7, cuando estoy ya vestido y con todo el material extendido sobre la mesa me empieza a sonar el móvil en el dormitorio, despertando a la familia y haciéndome correr escaleras arriba para cogerlo. Por supuesto, Rafa, que mira que ayer estuve de cena y me encuentro mal, que no voy a ir… En fin, el que habia moderado los ánimos de rutas duras luego pegó plantón. Con el lío y la carrera ya me despisté y me fuí dejando sobre la mesa tanto la cámara como la comida, así que no miréis, no hay fotos y la que se ve es de otras veces. En definitiva, Nico, Diego y yo estrenamos solos la temporada, pero eso sí, nos aplicamos fuerte para trabajar por los que no habían ido.

Dia raro, nube baja allí arriba y momentos de calabobos, mejor eso que el calor. Aparcamos fuera del parque y empezamos a subir los caminos polvorientos, aquí hace falta que llueva, y pronto. Nico se empieza a rezagar, me encuentro flojo, me voy a comer una barrita, cuánto fingimiento si ya sabemos que estás que te sales. En efecto, a los diez minutos nos alcanzan dos beteteros desconocidos que venían subiendo a toda fuerza, y enganchado a su cola el Nico, que no puede soportar que alquien le adelante. Esto de la bici no es cosa de fuerza, sino de motivación. A trechos cuando nos juntamos nos vamos contando el veraneo, yo mis cosas con los peces, él su ruta con los de Mammoth por Austria, desde que nos separamos en Julio dice haber hecho más de 1.600 kms, ¿como va uno a competir con eso? Según dice el recorrido es precioso y está todo muy bien organizado.

Otro ciclista nos adelanta y vuelve a arrastrar a Nico que nos deja, es como un torito que entra a todos los trapos, entre unas cosas y otras hacemos la subida al Collado de los Pastores a todo meter, seguramente con récord. Pinchazo de Diego y retraso sobre el horario previsto, buena excusa para que algunos limitemos el recorrido total. Los ciclistas que nos adelantaban subiendo tan fuerte se dan la vuelta y vuelven a bajar, así yo también corro, los demás seguimos hasta el mirador de los buitres. Allí, y a la hora de pensar lo de la extensión a La Nava nos volvemos todos prudentes, hay que empezar el curso con paz en casa, así que para abajo para llegar temprano. En la bajada muchísimos ciclistas de todos los pelajes, nosotros bajamos disfrutando de la velocidad, y yo cierro a Nico en alguna curva. El tío me la guarda, y cuando en la siguiente me abro para cogerla siento que viene por la derecha a mil por hora intentando adelantarme, toque de manillares, derrapajes y patinazos, parece la carrera de cuádrigas de Ben-Hur, milagrosamente aguantamos los dos el equilibrio, pero ya moderamos la velocidad de bajada, no es cosa de darse un guarrazo el primer dia.

Bueno, finalmente la ruta supera los 1.000 mts de subida acumulada, no está mal para reencontrarse con la bici. Luis Carlos del Dentón (mi compañero de pescasub) ha prometido incorporarse a futuras rutas, y Juannillo también, en cuanto descanse de su luna de miel, veremos si cumplen la palabra que han dado. Nosotros hemos retomado la temporada, sin fotos y sin comida, pero con bici, que el lo que cuenta…