Bicicleta de Montaña29 June 2009

Camino de PaularTras un largo período sin montar en bici volvemos a la ruta dominical, ya metidos en pleno verano. En esta ocasión, con asistencia abundante de Machacas: Nico, Rafa, Diego, Ignacio, Miguel Angel y yo mismo, más la incoporación de otro grupo que conoció Nico en uno de sus entrenamientos solitarios por el monte, los Picanucas, que fueron cuatro esta vez: Jota, Antonio I, Antonio II y Armando. Juntos hacíamos un gran grupo, pero la verdad es que duramos juntos muy poco tiempo, como luego se verá. Por el momento tendremos con ellos otra fusión amistosa, como tuvimos en su dia con los Joses, después quizá el destino lleve a cada grupo por su lado, como parece que suele pasar en esto del BTT. La cosa es conocer gente, medirse y pasarlo bien.

La ruta, un vagabundeo por el valle del Lozoya, se planeó con tres niveles distintos, según objetivos y condición física: ruta, digamos, central, para niveles medios: salida de Miraflores, subida a Morcuera, bajada a Alameda, subida por la Majada del Cojo, y Miraflores de nuevo. Otra con extensión super para gente muy en forma que piensa irse a hacer la Transpirenaica: la misma pero con un +/- 40% más de subidas y distancias. Tercera variante, para gente reservona: la primera pero con truquitos de ahora-me-adelanto, ahora-me-voy por-el-atajo, ahora-os-espero-en-el-refugio. En fin, que entre que había muchas posibilidades y que no conocíamos los niveles y costumbres del otro grupo, el dia acabó siendo un poco el camarote de los hermanos Marx, ahora ibas con uno, ahora te encontrabas a cuatro, yo por el atajo y tú por el río, yo me voy que tengo prisa. Creo que hubo un momento en que había un betetero en cualquier zona del valle que miraras. A esto se unió el que, coincidiendo justo con nuestra ruta, había organizada una prueba de cross a caballo, todo el tiempo estuvimos cruzándonos con jinetes al trote, apartándonos y dejando pasar con cuidado de no asustar a tan estupendos animales.

A todo esto se unió la baja condición física del que escribe, que tras dos meses de fingir que se entrena y pasarse las horas en el sofá pagó con creces y catástrofe dominical. Hace tres meses recuerdo que estaba que me salía, pero desde entonces alguna lesión, el palizón de los 101 (sin continuidad) y mucho de placeres hedonistas me han dejado como en los peores tiempos. Vamos, que en la Majada del CPelea de Lagartijasojo tuve que bajarme hasta tres veces de la bici solo porque no podía más. Enseñanza del día: alcanzar una condición física buena viene a costar un año de entrenamiento constante y paciente, perderla por completo viene a costar dos meses de abandono y cervecitas. ¿Te parece injusto? pues es lo que hay. Y enseñanza dos: cuando estás cuesta abajo en tu rodada te parece que aunque no entrenes mucho siempre mantendrás un nivel medio satisfactorio, que para eso eres un tío habituado al deporte. No te engañes, es mentira también.

Lo cierto es que la prueba, hasta en su variante mediana, era de las duras, 60 kms y algo más de 1.500 de subida, con un dia de mucho calor y unos firmes muy malos de piedra suelta. Empezamos nosotros en Miraflores, como siempre, y admiramos la camiseta nueva de Rafa, bien ajustadita para marcar su también reciente cinturón de la felicidad, tío, o te quitas el cinturón o la camiseta, ambos son incompatibles. Subimos hasta la Fuente del Cura y allí estaban los Picas a medio vestir, saludos y presentaciones y hala cuesta arriba. Largo puerto pero aún con fuelle, llegamos en grupos hasta lo alto. Hice allí foto a dos lagartijas trabadas en un mordisco, no se si era un técnica (poco romántica) para rendir a la hembra, o una pelea de machos. En todo caso, se aprecia que una tiene la cola intacta, mientras que la mordedora la ha tenido que regenerar, sin duda es peleona.Un peligro en el monte

Refugio de La Morcuera y bajada al valle, todo aún muy verde pero ya los arroyos casi secos, aquí empieza a faltar la lluvia. Nos encontramos en el camino con Enrique el Manitas, que fuera Machaca durante unos meses y está intentando recuperar la forma. Pasamos la zona recreativa de Las Presillas, un sitio estupendo con praderas de hierba, sombra, piscina fluvial natural y chiringuitos, pero a las 10,30 ya tenía mucha gente, habrá que verlo a las 13 hs.. Entrada por los pueblos del valle con cuidado por los cruces constantes con los caballos de carreras en estas veredas estrechas, y llegada a Alameda, como siempre muchos buitres allí, negros y leonados. Larga e interminable subida por el robledal que va paralelo a la Majada del Cojo y que para algunos fué la puntilla del dia, paso por el refugio y despedida de los que seguían ruta hasta el puerto de Canencia. Nosotros nos volvimos al puerto de Morcuera y desde allí bajada rápida por la carretera. Pero qué curioso, cuando estás verdaderamente jodido no disfrutas ni las bajadas, cada minuto en la bici molesta, sea cuesta arriba o cuesta abajo.

Despedida en los coches y fervientes propósitos de la enmienda, por mi parte voy a iniciar la operación bikini, gimnasio, piscina, bici, cero cervezas, mucha ensalada, en fin, a ver si aún podemos salvar algo antes del verano. Pues nada, a ver si nos seguimos viendo con estos Picanucas, que están bien en forma…

Buceo y Pesca Submarina, Frikis de la Naturaleza16 June 2009

Estupendo puente el que me he tirado en Asturias, la familia liada con los exámenes se ha quedado en Madrid y yo como un señor he cogido el coche, lo he cargado con los trebejos de buceo y pesca de río (hasta el motor de la zodiac metí) y me he pasado los cuatro dias dedicado solo al disfrute, que total son dos dias y no hay que amargarse. Tenía ganas de dar unos aletazos y de andar el río, así que como encima anunciaron buen tiempo y mar calmada no me lo pensé y me fuí para el norte. Primera agradable sorpresa: ya está abierta casi toda la nueva Autovía de la Meseta, salvo un tramo de 39 kms en Palencia, con lo que el tiempo total desde mi casa a Unquera ha quedado reducido a algo más de tres horas y media, un paseíto oyendo la radio. Este verano la terminarán, así que subirse para arriba va a dar mucha menos pereza.

Tenía además ganas de probar la nueva cámara Canon Powershot 10 bajo el agua, y ver si es capaz de hacer buenas fotos sin apoyo de flash externo o de complicados aparatos de iluminación submarina. Así salieron las cosas:

Una buena pescaJueves 14: día de mar calmado, casi como un plato, el agua muy clara y la marea baja, sólo al final empezando a subir. Estas son las peores condiciones para la pescasub, la visibilidad es estupenda y los colores fuertes, pero el pescado ya se ha retirado de la costa tras comer en la marea alta, y además te ve llegar a kilómetros. No me animé a arrastrar la zodiac, así que salí de peatón por la playa, con la boya de buceo obligatoria. Es la primera vez que pesco tan temprano en el año, así que iba emocionado pensando que habría grandes bandos de lubinas invernales poco maleadas todavía. Estuve en el agua casi cuatro horas, dí toda la vuelta al Castro de La Franca y luego por la costa hasta el final de Santiuste, y vi poco pescado. Bastantes pintos y serranos (lábridos), y bastantes sarguitos. El sargo común es un pez gregario y curioso que se te acerca confiado mientras es pequeño, cuando crece se vuelve desconfiado y huidizo, los gordos hay que buscarlos en las cuevas o acecharlos en la marea alta en la espuma. Tiré a dos sargos normalitos, un sargo breado (sargus cervinus), un pinto gordo que se puso especialmente provocador, un salmonete a mucha distancia, y solo al final, una presa de las buenas: en una cueva formada en un derrumbe me asomé y vi fugazmente un buen sargo, que desapareció por el fondo. Tuve que entrar con cuidado casi todo el cuerpo (tengo alergia al pinchazo del erizo de mar), y lo ví allí, se había metido detrás de una roca suelta y disimulaba. Tiro fácil en un cuerpo tan grande y plano, y tras bastante pelea por desenredarlo de los recovecos de roca, a la boya con él. Buen resultado del día, incluso demasiado para dos personas, porque me pongo como tarea limpiar yo mismo todo el pescado y comerlo, así te autoregulas, que darle al gatillo es demasiado fácil y divertido. Ví también algún buen centollo, pero está prohibido cogerlos buceando, no merece la pena el riesgo.

Viernes 15: Estuve enGusano tubícola la duda de si dedicarme al fusil o a la cámara de fotos, pero tras pensar un rato opté por lo primero, aún no había satisfecho el ansia predadora. Probé esta vez por la derecha de la playa, en la zona de los Viveros, pero el dia estaba decepcionante para la pesca: agua muy clara y parada, solo vi dos salmonetes que merecieran el tiro, y los dos se desgarraron y escaparon. En cambio estuve viendo desde el principio estupendos motivos de foto: gusanos tubícolas, actinias, un raro pececito naranja con una mancha blanca que parecía un pez payaso (pero en el cantábrico no hay peces payaso, y no estaba asociado a una actinia), un pequeño gobio que limpiaba aplicadamente la entrada de una grieta arenosa. Como se supone que este pez suele asociarse con un crustáceo, miré dentro de la grieta y no había bogavante, sino una gran tembladera o torpedo (una raya eléctrica), que me miraba con los ojillos juntos. Seguí viendo cero peces disparables y muchos motivos de foto, más tembladeras, un raro erizo de mar de púas cortas y puntitos morado fosforito, estrellas de mar… Total que me decidí, salí del agua, fuí hasta el coche, dejé el fusil y tomé la cámara.

Empecé haciendo algunas buenas de gusanos tubícolas y pude ver con gusto que la cámara hace muy buenos primeros planos incluso con pobre iluminación (en cambio con el flash no quedan muy bien), sin embargo, ya no encontré los motivos de antes. De repente pasó lo que tenía que pasar: en el fondo de una cueva me esperaba unSargo breado provocador gran sargo breado, más de un kilo, allí estaba tan tranquilo y confiado posando de frente y de perfil y ofreciéndome el flanco para el disparo… de la cámara. Subí a por aire dos o tres veces y allí seguía, esto no es normal, el breado es algo más confiado que el sargo común, pero nunca tanto como este. En cierto momento me cabreé y le hice gestos para que huyera, pero en vez de hacerlo se puso chulo, levantó la aleta dorsal y se puso de lado enseñándome su librea de rayas, casi estuve por tirarle la cámara. Al fin se cansó del juego y se fué nadando despacito.

Esto me trae un pensamiento: mi abuelo, que era cazador, siempre decía que las palomas torcaces distinguen perfectamente cuándo llevas escopeta y cuándo no, se posan lejos, levantan la cabecita enterándose, y si ven el palito negro salen huyendo, si no lo ven son capaces de venirte a comer a la mano. Tal vez sea algo exagerado (como casi todas las cosas que decía mi abuelo), pero este sargo breado parecía saber que sin el fusil yo era un ser inofensivo.

Seguí dando vueltas por allí y mirando, me pareció que la vegetación del fondo (vamos, las algas), son diferentes que en agosto, supongo que tienen su ciclo como las plantas de tierra. No había laminarias, ni esas algas marrones con vegigacytoseiras para flotar (fucus), y en cambio había unas llamativas matas de color del turquesa al verde, que no recuerdo haber visto otras veces. Veo que se llaman cytoseira, buena ocasión para documentarse sobre el tema Algas del Cantábrico. En esto de la fotografía de naturaleza submarina me parece que es lo mismo que en tierra: es fácil hacer sujetos estáticos, como plantas o algas, pero muy difícil hacer una buena de un pez, a ningún animal le gusta sentirse enfocado de cerca por el objetivo de la cámara, un ojo fijo sobre tí es una señal universal de amenaza.

Sábado 16: esperando gentío en la playa opté esta vez por bajar al mar por los acantilados caminando desde la carretera (qué dificil es andar por las rocas cortantes calzado sólo con escarpines). En el borde del mar pude ver que este año hay bastante percebe, se ve que el SEPRONA lo tiene de momento bastante vigilado, y persigue a los piratas esquilmadores. me tiré en zona batida con mi boya, y nada más entrar tiré a un sargo en una grieta estrecha, y oh, desgracia, la varilla, que era nueva, se quedó completamente doblada por la inserción del aletín. Sin herramientas para arreglarla ni repuesto seguí aleteando por allí, en la espeLubina y sargoranza de poder pinchar algo con tan mala herramienta. Llegué a la zona de grandes lajas que hay más allá y empecé a sumergirme, allí los fondos son relativamente grandes (sobre 15 mts), y abajo del todo hay grandes piedrones que un dia debieron de caer desde el acantilado. Me quedé a la espera sobre uno de ellos, y por fin ocurrió lo que ocurre siempre en los vídeos de pescasub, se acercó un bando de lubinas terciadillas que me rodearon con curiosidad a distancia de disparo. Apuntar rápido y pumba, la más gorda pinchada con mi retorcido arpón. Pero ahí se acabó mi suerte, el siguiente tiro dió en roca y partió la flecha, con lo que tuve que dejar la pesca y volver al coche con el escaso botín. Allí tenía repuestos, pero me dió pereza volver a bajar el acantilado, así que terminó mi día y mi puente.

He incluido en la primera foto un vínculo al álbum de las fotos que saqué. Me pareció que la cámara hace unas estupendas fotos bajo el mar, tendré ocasión de seguir probándola este verano, pero tengo que buscar el modo de llevarla encima durante la pesca para poder optar: a tí foto, a tí arponazo. Ya se que la diferencia de trato parece demasiado dura, pero así es el ciclo de la vida bajo el proceloso océano…

Bicicleta de Montaña15 June 2009

El tramo imposibleA dónde va a ser, al Rio Moros, claro. Nos quedamos solos Ignacio, Rafa y yo, y aunque los Joses nos habían dicho que ellos harían la gran ruta Las Rozas-Segovia con vuelta en tren, nosotros últimamente estamos limitándonos a los sitios cercanos que nos permiten volver pronto a casa y fichar casi antes de que la familia se levante. No se si los Joses cumplieron al final su objetivo porque el dia estuvo amenazante, pero nosotros repasamos el post de esa ruta Las Rozas-Segovia y recordamos que son 75 kms con vuelta a eso de las 16 horas, demasiado para los tiempos que corren. Así que le preguntamos a Rafa dónde quería ir, y salió Rio Moros, claro.

No me hallaba yo muy católico, el miércoles había ido al gimnasio, donde hacía más de un mes que no pisaba, y me encontré con que mi varonil clase de Lift-Training había sido sustituída por una nueva de "GAP Brasileño" (Glúteo-Abdomen-Pierna), impartida por una brasileña (nada del otro mundo). A los hombres no nos suelen preocupar demasiado nuestros glúteos porque normalmente van tapados, salvo al que sí le preocupan, y en ese caso, huye de su compañía. Quiero decir que era claramente una clase de tías, pero ya que estaba allí no quise perder la hora y me puse a hacer sentadillas como un poseso, con el resultado de pillar unas agujetas históricas, una semana después aún me duran. Yo creía que las perdería a los diez minutos de pedalear, pero qué va, me acompañaron toda la ruta, era como eso que dicen bocadillo del futbolista, pero no tan fuerte: como si te estuvieran dando con un martillito en todo el muslo a cada pedalada. Unas agujetas bien pilladas no se quitan con nada, ni con aspirina ni con ibuprofeno, es solo cuestión de aguantar.

Pues allí salimos los tres desde la vertiente norte del Alto del León, Rafa estrenando sus regalos de cumpleaños, las gafas Decathlon que se oscurecen y el saco ese de poner en el manillar, más contento que niño con zapatos nuevos. Había llovido por la noche y el ambiente estaba fresco, Rio Moros siempre es zona muy fría. Encontramos la portilla abierta, creo que por primera vez en la vida, y fuimos pedaleando hasta el cruce de caminos donde empieza la subida, saltamos la valla y hale, a darle. Todo muy verde y algún corzo por entre los pinos. Llegados finalmente arriba, Rafa, que iba delante, rehusó (como los caballos de salto) ante el desvío que sube a Marichiva y siguió hasta el arroyo creyendo que no nos íbamos a dar cuenta, pero qué va, Ignacio y yo traíamos ganas de probarnos en el tramo imposible, es la verdadera medida de la condición física para el ciclista madrileño. Para prepararnos comimos en el arroyo, Rafa traía delicias turcas, esta vezAlucinando en el Moros de dátil prensado con almendra y cobertura de azúcar glass, la boca se pone dulce solo de escucharlo, un buen ejercicio para las mandíbulas. Retrocedimos pues un poco y subimos la primera rampa, el firme estaba húmedo y con buen agarre, si no la subimos hoy sin echar pie a tierra no lo haremos ya nunca. Al final más o menos lo de siempre, una o dos caídas inevitables y algún empujón de bici, y llegamos todos arriba con el corazón saliéndose por la boca.

Media vuelta y para abajo, emprendemos la larga y divertida bajada por la derecha de los pantanos y llegamos al puente sobre el verdadero río Moros, allí Rafa no pudo más y se sintió realmente en su sitio, como se ve en la foto. Dejamos la subida de la izquierda que te lleva de nuevo hasta la cabecera y que tomamos cuando estamos con ganas de endurecer el día (hoy no), y seguimos hasta el prado abierto del refugio, a ver ese enorme árbol que simepre creímos un abedul, pero que ahora visto de cerca y ya con hojas resulta ser un tilo. Alguien plantó varios de ellos y construyó una pequeña casita con tejado de pizarra para hacer un rincón agradable para estar, ahora está como para fotos de calendario. Nos dimos unas vueltas mirando al suelEl refugio del tiloo y pillamos unos puñados de senderuelas y algunos champiñones de prado, yo los comí por la noche, estaban buenos pero alguno sabía a vaca, demasiadas de ellas dando vueltas por allí y abonando el prado.

Una vez arriba y de nuevo al otro lado de la valla nos sentíamos poco cansados y con cierto complejo de culpa por el día tan tranquilo, así que el último tramo de subibaja hasta el coche lo hicimos muy picados y a toda velocidad, los tres alternando en la cabeza como la última vuelta de Rossi y Lorenzo en Montmeló. Nos cruzamos con un grupo como de treinta ciclistas muy domingueros (ellos y ellas), la ropa de chándal de felpa, los cascos en la coronilla y los sillines muy bajos.

En fin, esta ruta con todas sus variantes puede llegar a los 1.100 mts, pero no creo que el domingo hiciéramos más de 750. Vamos, un rato para pasear y ver el Río Moros, que siempre merece una visita, aunque algunos no estén de acuerdo…

Dame un Consejo1 June 2009

Tal como comenté me pongo a escribir un poco sobre el tema, muy motivado tras la experiencia con mi última cámara digital, que ha durado algo menos de cuatro meses. No voy a hacer una comparativa, porque no he probado todas las marcas, pero si os cuento la impresión que me ha dado cada una de las que he tenido: HP, Pentax, Werlisa y Fuji, y otras dos más que he probado.

Como previo que vale para todas, hay que reconocer que las cámaras digitales son una maravilla. Permiten hacer fotos casi profesionales, son muy pequeñas y ligeras, te dejan pasar a un ordenador y visualizar de inmediato, las fotos son gratis, todo son ventajas, sobre todo si lo comparas con lo de antes: grandes cámaras reflex muy pesadas, comprar carrete y revelarlo luego, economizar fotos y luego encima la sorpresa de recoger el sobre: la mitad están desenfocadas. La cámara digital ha cambiado mi vida:  llevo casi siempre una encima y puedes hacer fotos inesperadas, puedes sacarla rápidamente (la cámara) y hacer fotos desde la bici sin pararte, tiras 200 fotos de una ruta y luego te quedas con treinta, ¡y no hay gasto!. Pero hay un gran inconveniente: son delicadísimas, la humedad, el polvo y el frío las matan, y no digamos si les das un golpecito. Leyendo por ahí los foros veo que cualquier buen aficionado ha gastado ya por lo menos tres o cuatro cámaras, qué derroche, ¿quién no tiene por casa una sólida reflex de hace quince años en perfecto estado de uso?.

Como digo, he tenido cuatro cámaras (hasta ahora): tengo muy buen recuerdo de la HP, un ladrillo sólido y resistente que aún funciona, el software era facil y amigable, y el servicio técnico espléndido: se me rompió el boton de apretar y me dieron otra nueva. Se mojaba por dentro a veces, pero la ponías al sol y resucitaba. La Pentax, algo complicada de manejar (demasiados modos de exposición), murió en Asturias un día de húmeda niebla. Aún estaba en garantía, pero no cubren daños de humedad, golpes ni polvo en el objetivo. Ah!, Media Market te hace firmar una leonina cláusula que te compromete a pagar el estudio de presupuesto si decides no arreglar la cámara, y eso ocurre siempre, porque el arreglo vale siempre un 80% del precio de una cámara nueva (ni más ni menos). Yo no lo pagué y se la quedaron ellos. La tercera fué una Werlisa con enorme pantalla de 3" (andaba ya con la presbicia), y me ha dado un resultado  mejor: a base de mantenerla siempre en la funda y cuidarla como a una hija ha durado dos años, pero ya anda con resfríos y humedades interiores, a veces no arranca y no te puedes fiar. Eso sí, tiraba las fotos más bonitas de entre las que he tenido, aún la usé hace quince dias para el post de Ronda. Y por último, la Fuji, una cámara con una espectacular óptica que se despliega al encenderla. La óptica de calidad debe de haber bajado mucho de precio, porque antes eso era lo que diferenciaba a las cámaras buenas de las malas, y ahora todas la tienen. Pues bien, ha resultado tan delicada como parecía, se ha fastidiado a los tres meses. Gracias a Dios fuí previsor y le suscribí la garantía extendida de MM (29€), me la han arreglado bien y gratis, pero ahora tengo miedo de llevarla por ahí…

Me he propuesto pues buscar una cámara superdura que pueda aguantar el rollo del ciclismo de montaña, que yo creía que no era deporte extremo, pero parece que sí. Tiene que aguantar la humedad (niebla y lluvia, no inmersión), polvo y temperaturas bajo cero. Golpes no es necesario, no la andas tirando por ahí, y si te caes de la bici lo de menos es la cámara. He chateado bastante buscando otras experiencias, y he llegado a dos conclusiones: Primera, que hay un montón de gente dedicada a deportes extremos, a tirarse en paracaídas, a bajar por cañones, a remar en piraguas por el mar y cosas peores, y gastan un montón de dinero en irse a islas paradisíacas a practicar sus dolorosas aficiones. Es decir, primera conclusión: hay mucha gente que se lo monta mejor que yo. Segunda, que en este momento solo hay cuatro cámaras digitales conseguibles que puedan aguantar el golpe directo, la inmersión bajo el agua, Ladrillo Vivitarel polvo y el frío extremo:

Vivitar 6200W (también la fabrican Starblitz, Sealife, Werlisa Pentax no antichoquey otras marcas): un ladrillo forrado de goma con grandes botones que tiene una pinta estupenda, muy barata (89 €) pero muy limitada en cuanto a definición y luminosidad.

Pentax Optio W60: Sumergible a 3 mts, pero no resiste golpes, y parece algo más delicada que las otras.

Olympus Tough 8000, y todas las de serie Tough ("Duras"): auténtica escafandra cuadrada con tornillos, parece muy dura y tiene las últimas prestaciones. En contra, dicen que las fotos de interior sin flash salen algo granuladas, y no usa tarjetas SD (aunque sí micro SD, con adaptador). Lleva ya unos cuantos meses en el mercado y la gente sBatiscafo Olympusolo comenta cosas buenas, salvo el tema de interiores.

Canon Powershot D10: la última en aparecer, supermodeSubmarino Canonrna y muy vistosa, parece un pequeño submarino azul. Yo la acabo de ver y me parece algo grande, aunque es bonita. De precio, similar a la Olympus, es decir, cara.

Bueno, dicho y hecho, he comprado la Olympus (mejor dicho, me la han regalado) y me la he llevado al monte. Primera impresión: dura, resistente y algo pesada, pero las fotos me han decepcionado: pobres de color y con mala definición cuando disparas en marcha. Además las fotos en que hay sol y sombra salen bastante quemadas, quizá todo esto se deba a su óptica tan pequeñita. Luego además están las "manías de Olympus": la tarjeta XD que no aceptan los ordenadores, y unos sistemas de funcionamiento propios a los que no me voy a acostumbrar (por ejemplo, no pone las selecciones a cero cuando la apagas y enciendes, con lo que puedes estar tirando fotos en macro sin darte cuenta. Total, que la he devuelto, y me he traído la Canon.

Primeras impresiones, las fotos salen muy ricas de color en interior sin flash (casi un poco increíbles), y tiene un modo "Auto" que se encarga de todo (pero de todo, todo) estupendo para vagos o despistados como yo: detecta incluso cuando se necesita macro, y lo pone y quita ella sola. Por contra sigo pensando que es algo grande, y otro problema, el flash está escondido detrás de esa especie de ojo de buey, con lo que en las fotos con macro y flash puedes dejar media escena a oscuras. El aspecto externo es sin duda discutible, vamos, que es cantosísima, pero a mí me gusta. Este fin de semana la he probado en todo tipo de escenas y tengo más impresiones: las fotos de interiores son espectaculares, lo que parece raro en una cámara para bucear. Tiene un modo de exposición especial para vegetación que realza las fotos de bosque y plantas, parece que estés en la jungla. El visor es muy luminoso, lo que a veces te llega a engañar: las fotos se ven más bonitas en él de lo que han quedado en realidad. Puedes elegir el tamaño de fotos al hacerlas, hasta con un modo panorámico. Por contra, tampoco resuelve demasiado bien los exteriores de sol y sombra (algo quemadas), ni las fotos en movimiento. Por último, tiene una "ayuda de stich" que es estupenda para hacer esas fotos unidas de un gran paisaje (si te gusta hacerlas). No la he probado bajo el agua, eso quedará para este verano, a lo mejor me paso a los pescasub ecológicos. En definitiva, me quedo con esta, estoy satisfecho con la compra (mejor dicho, repito, con el regalo…).