Hacia la NevadaRuta completamente nueva la que hicimos el domingo, al menos para el grupo en pleno, algunos habían ya recorrido estos sitios más o menos. Afluencia alta para lo que tenemos últimamente, Nico, Rafa, Ignacio, Miguel Angel y yo mismo, cinco es un buen número, sobre todo si tienen un nivel similar. De nuevo nevadas la semana pasada, y ya vamos a entrar en mayo, así que mucha nieve por encima de los 1.700, se imponía buscar un recorrido prudente sin grandes alturas. Con lo pateada que tenemos ya la provincia de Madrid y limítrofes, aún parece que hay lugar para las rutas nuevas, así que se planificó salir de Valsaín y marchar por el lado segoviano de la sierra (en vez del madrileño como la otra vez), llegar al pantano de Revenga, intentar subir el puerto del Pasapán, con pocas esperanzas a la vista de la nevada, y volver. Tras la mala semana de lluvia y temporal el domingo nos dió un respiro y tuvimos prácticamente de todo, pero más bien soleado y fresco, todo el suelo muy mojado, agradable para la bici.

Salida con el amanecer a través de las calles del pueblo, rico olor a pan, buenos dias señora, buenos dias señor, muchas praderas verdes y muchos caballos y vacas por allí. Varios almacenes de maderas con montones bien clasificados: rama de pino para leña, tronco para tabla, tea para hogueras, grandes tocones de robles que nunca debieron ser cortados. Comienzo de la subida hacia la Cruz de La Gallega y la Fuente de la Reina, pero enseguida torcer hacia la derecha, para tomar el ramal segoviano. Primeros repechos duros por una carreterita de montaña, y en una pradera vemos un grupo de buitres desayunando algo, ni siquiera se asustan. El paisaje es de pradera y encinar, al fondo pinar espeso, y más al fondo la sierra y el pico Montón de Trigo, todo blanco de nieve. Estas praderas tienen una pinta inmejorable para la senderuela y la seta de cardo, pero aún es pronto, no hay ninguna.

Presa Romana OriginalEntramos en el pinar y unos 2 kms más allá atravesamos el arroyo de Las Acebedas, que luego se transforma en el Rio Frío, y buscamos el sendero que según Nico, que se ha documentado, lleva a un sitio histórico, al alaguía o azud del Acueducto de Segovia, es decir, el punto donde toma el agua. El sendero no es ciclable y hay que empujar, pero el paisaje compensa con creces. La caminata se va alargando y no hay azud, se oye algún murmullo (¿de quién?), no estamos acostumbrados a empujar, pero al fin llegamos al sitio, el río se bifurca y se desvía a unos canales de piedra y varias presas, todo está muy sombrío y musgoso, el sitio respira historia. Al parecer hay un tramo romano y varias obras posteriores de varias épocas y no supimos distinguir qué era qué, pero ahora Miguel Angel lo ha investigado, va foto. Hay también un laberinto de presas y esclusas y que según sabemos ahora es un decantador de arenas. Despues de hacer muchas fotos seguimos por la senda que va sobre la canalización y la bici de ignacio resbala sobre una de las arquetas, no puede sacar el pie de la cala y cae a plomo sobre cadera y rodilla con todo muy torcido, menos mal que el ejercicio nos mantiene los huesos duros, porque pudo ser malo. La maneta le ha dado en la ingle una especie de cornada baja, pero el pronóstico es solo reservaSeñal de Acueductodo, no hay afectación de la hombría.

Vamos siguiendo las pintadas amarillas que marcan el acueducto, y que tras mucho pasar por pedreras y jarales nos dejan en un amplio prado a la vista del pantano de Revenga, por un lado, y de la Cañada Real Soriana por otro, a lo lejos se apunta ese zigzag ancho y verde que va subiendo la loma hasta llegar a los prados de los puertos, vaya paisaje para quedarte allí. Como un tropel de ovejas que olfatean el frescor de los prados nos tiramos monte abajo, pasamos varios arroyos y llegamos a la cola del pantano, hay bastantes pescadores pasando una estupenda mañana y empezando a preparar la hoguerita de las chuletas. Pasamos el rio de salida, remontamos, y tras mucho subir llegamos a los prados de montaña que se veían desde lejos, son como brPuesta de Anfibioañas asturianas. En un regato hay algo que parece un cordón, pero que resulta ser la puesta de un anfibio, probablemente un sapo corredor. Paramos a comer con estupenda vista y sentados en un peñón de "gneis glandular" (se nota que ahora tenemos geólogo de plantilla), y ya por buen camino vamos bordeando el pinar buscando una buena entrada para atacar la montaña y tratar de subir el Pasapán, que se divisa arriba a reventar de nieve. Probamos un camino ancho abierto entre los pinos, es tan recto y empinado que parece cortafuegos. Con porcentajes del 9 al 13% y sin una curva ni un llaneo vamos poniendo a prueba la capacidad de sufrimiento, la cabeza baja y el pedaleo al 80% de resistencia, hay que pensar en otra cosa y dejar que las piernas trabajen solas. Llegamos al fin a lo alto del camino, ya con nieve en las cunetas, pero vemos que no va a haber tiempo para intentar lo imposible, el paso del puerto lleno de nieve, así que decidimos hacer la vuelta por la carretera y lo más rápido posible. Por la pista principal descendemos lo ascendido y llegamos a la carretera de Segovia a la altura de Revenga, el pueblo con más asadores por kilómetro cuadrado, luego largo tramo de carretera que sube y baja, a mí me gusta el asfalto para poner a prueba la potencia con mucho desarrollo, y el relevo.

Finalmente a Valsaín de nuevo, no hay tiempo ni para comprar ese pan que tan bien olía. Han sido 45 kms y 950 de desnivel, una ruta completamente nueva y unas cuantas curiosidades históricas para aprender, que no todo va a ser cultivar el cuerpo…