Bicicleta de Montaña27 April 2009

Metiendo la pataVisto que el domingo no conseguimos voluntarios para sufrir, aprovechamos Nico y yo para ir ultimando (él) o comenzando (yo) nuestra preparación para la terrible Ruta Legionaria de los 101 kms, que tendrá lugar el sábado 18 en Ronda. Finalmente ya estamos apuntados y con el hotel relativamente apalabrado así que allí apareceremos con nuestras mujeres, nosotros a sufrir en la bici, ellas a pasear entre los legionarios, que ambas son de familia militar y les va mucho la marcha. Si logramos sobrevivir nos pondremos una medalla y nos haremos muchas fotos con la cabra, va a quedar un artículo de lo más caqui.

Como ya digo, el domingo éramos solos, así que nos pusimos duros objetivos, dos rutas enlazadas en una con salida en El Escorial, subida al puerto de Malagón, bajada al pueblo de Robledondo, pantano de Peguerinos, subida al Refugio de la Cueva, Malagón de nuevo y Escorial. El anuncio del tiempo era muy malo, así que ropa de entretiempo, pero la mochila con chaquetas y chubasqueros. Comenzamos de nuevo en El Tomillar, y van nosecuantas este año, para arriba a buen ritmo pero charlando mucho, cuando uno está fresco se puede permitir el lujo de pedalear y hablar sin por ello perder el resuello. Sol y buen tiempo pese a los agoreros, temperatura de unos 7º y ganas de empujar. Mi bici está fallando de nuevo en los cambios, la maneta del desviador no actúa y tengo que cambiar tirando del cable con los dedos, a ver si el mecánico da con ello de una vez antes del 18, porque ya son bastantes los 101 kms como para hacerlos con ese hándicap.

No hago fotos de momento, he hecho cientos de esta subida, me dedico más bien a mantener el silencioso pique con el compañero, es divertido y te ayuda a superarte. En las primeras rampas de arriba, que son muy duras, hay otro betetero que ha partido la cadena y está dedicado al bricolage, saludos y oferta solidaria de ayuda, pero el hombre sabe lo que hace y tiene de todo. Llegamos al puerto y también como tantas veces lo encontamos repleto de niebla, la temperatura baja de sopetón a los 0º y la humedad sube, hay que parar y echarse encima las chaquetas y los chubasqueros. Los pinos están espolvoreados de nieve de anoche, caray qué año, si estamos entrando en mayo y no se ha cansado aún de nevar. Hace un mes en un día exactamente igual nos dimos la vuelta y renunciamos a conocer la bajada a Robledondo, esta vez seguimos, el paisaje (o lo poco que vemos de él) es de tojo y retamas bajas, es decir, pelado. Paramos a comer algo junto a un muro abrigado, según el cartel es monte privado y se nota, los pinos caídos con el gran ventarrón de hace un par de meses siguen allí, y seguirán hasta que el dueño tenga unos euros para hacer la limpia.

Para comer tengo esta vez barritas de choco-coco, qué buen descubrimiento, a mis hijos no les gusta el coco así que ya no me pasa lo de ir el domingo a llenar la mochila y encontrar las barritas saqueadas, llegué a pensar en comprar un cofre con llave, como Rafa. Claro que yo metería las barritas, él mete el wisky, las anchoas de Santoña, los mantecados y sus otros tesoros. Volvemos a montar y seguimos el descenso, Catch&FreeDios que frío hace de repente, los guantes de entretiempo no valen para esto y las manos vuelven a ser de madera, y además el frío te pilla ya sin la actitud mental necesaria, es Mayo y tienes ya la cabeza en la piscina y el bañador. Por fin llegamos a Robledondo, pueblito perdido en la niebla, efectivamente hundido en un valle estrecho con muchos robles, aquí debe dar el sol muy pocas horas al dia. Hay varios carteles a la entrada y cada uno va a lo suyo, Nico consulta los carteles de mapas y rutas y yo los de pájaros y mamíferos. Como estamos ateridos le ofrezco entrar al pueblo y tomar un café, invito yo, pero rechaza la posibilidad, creo que le parece signo de flojería.

Salimos por la que el cartel llama "ruta de los arroyos", remontando La Aceña (hay en efecto un gran molino de agua restaurado), abandonamos la carreterita y seguimos por un bonito arroyo acotado de pesca (de los de soltar las truchas), que en teoría debe ser el que viene de la presa del pantano de Peguerinos. La pendiente es muy fuerte y el piso lleno de piedrones, así que tenemos reventón y parada, qué tortura quitarse los guantes para ponerse a cambiar la cámara, pero el ejercicio de mover la bomba me hace entrar en reacción, ni que decir tiene que muevo el pistón con mucho más entusiasmo del necesario. Más remonte y más subida y entramos en un valle solitario, muy estrecho y con grandes canchales, qué bonito, parece que estemos en Gredos y estamos al lado de Madrid. El camino sigue por el único espacio libre, por el mismo cauce del río, hay que cruzarlo cuatro o cinco veces, en una de ellas da Nico con una piedra y mete los pies en el agua, en el siguiente me trabo yo en el lodo y hago lo propio. Sorprendentemente el agua helada parece calentarnos los pies, será por la reacción.

Gyromitra esculentaLlegamos finalmente al pie de presa (Jose Vecino dice que estuvo un tiempo en ella por motivos profesionales) y subimos por las rampas de servicio hasta arriba, seguidos de cerca por el jeep del vigilante jurado, creo que más que sospechas lo que tiene son ganas de conversación. Cruzamos y a partir de ahí vamos por la senda que bordea el pantano, este terreno ya no es nuevo, vamos a parar para quitar ropa y comer más barritas. Yo me pierdo por el pinar y por fin encuentro las primeras setas del año, varias grandes Gyromitras, muy buenas para comer si desprecias tu vida (hay que cocerlas bien, y aún así..).

A partir de ahí viene la segunda gran subida del dia, pero qué curioso, como voy mirando a las cunetas y pensando en las setas ni me entero de lo dura que es y llego hasta arriba sin esfuerzo. Contra lo que nos temíamos ya no hay niebla, ya no hace frío, algunos rayos de sol caen sobre la carretera y levantan nubes de vapor, así que todo el frío que temíamos pasar en la bajada al Escorial se queda en nada, va uno de maravilla y disfrutando del sol. Nos mezclamos con un grupo del Club Guadarrama que nos adelanta y llegamos al coche, montamos y a la vuelta (como a la ida), Nico me deja en una rotonda de Las Rozas desde donde voy en bici hasta casa, justo a tiempo, cae una gran llovida y yo la veo desde detrás del cristal sorbiendo mi rica crema de calabacines, qué reconfortante después de los fríos pasados.

En definitiva, 44 kms y 1.300 de subida, un buen entrenamiento para nuestra próxima graduación como duros legionarios, esa será de 101 kms, mariquita el que abandone…

PS. De repente el blog ha pasado de 170 visitas a 330, record absoluto, y veo por la estadística que han sido en su mayoría ávidos seteros buscando información sobre el codiciado perrechico, pues nada, que haya suerte…

Bicicleta de Montaña20 April 2009

Hacia la NevadaRuta completamente nueva la que hicimos el domingo, al menos para el grupo en pleno, algunos habían ya recorrido estos sitios más o menos. Afluencia alta para lo que tenemos últimamente, Nico, Rafa, Ignacio, Miguel Angel y yo mismo, cinco es un buen número, sobre todo si tienen un nivel similar. De nuevo nevadas la semana pasada, y ya vamos a entrar en mayo, así que mucha nieve por encima de los 1.700, se imponía buscar un recorrido prudente sin grandes alturas. Con lo pateada que tenemos ya la provincia de Madrid y limítrofes, aún parece que hay lugar para las rutas nuevas, así que se planificó salir de Valsaín y marchar por el lado segoviano de la sierra (en vez del madrileño como la otra vez), llegar al pantano de Revenga, intentar subir el puerto del Pasapán, con pocas esperanzas a la vista de la nevada, y volver. Tras la mala semana de lluvia y temporal el domingo nos dió un respiro y tuvimos prácticamente de todo, pero más bien soleado y fresco, todo el suelo muy mojado, agradable para la bici.

Salida con el amanecer a través de las calles del pueblo, rico olor a pan, buenos dias señora, buenos dias señor, muchas praderas verdes y muchos caballos y vacas por allí. Varios almacenes de maderas con montones bien clasificados: rama de pino para leña, tronco para tabla, tea para hogueras, grandes tocones de robles que nunca debieron ser cortados. Comienzo de la subida hacia la Cruz de La Gallega y la Fuente de la Reina, pero enseguida torcer hacia la derecha, para tomar el ramal segoviano. Primeros repechos duros por una carreterita de montaña, y en una pradera vemos un grupo de buitres desayunando algo, ni siquiera se asustan. El paisaje es de pradera y encinar, al fondo pinar espeso, y más al fondo la sierra y el pico Montón de Trigo, todo blanco de nieve. Estas praderas tienen una pinta inmejorable para la senderuela y la seta de cardo, pero aún es pronto, no hay ninguna.

Presa Romana OriginalEntramos en el pinar y unos 2 kms más allá atravesamos el arroyo de Las Acebedas, que luego se transforma en el Rio Frío, y buscamos el sendero que según Nico, que se ha documentado, lleva a un sitio histórico, al alaguía o azud del Acueducto de Segovia, es decir, el punto donde toma el agua. El sendero no es ciclable y hay que empujar, pero el paisaje compensa con creces. La caminata se va alargando y no hay azud, se oye algún murmullo (¿de quién?), no estamos acostumbrados a empujar, pero al fin llegamos al sitio, el río se bifurca y se desvía a unos canales de piedra y varias presas, todo está muy sombrío y musgoso, el sitio respira historia. Al parecer hay un tramo romano y varias obras posteriores de varias épocas y no supimos distinguir qué era qué, pero ahora Miguel Angel lo ha investigado, va foto. Hay también un laberinto de presas y esclusas y que según sabemos ahora es un decantador de arenas. Despues de hacer muchas fotos seguimos por la senda que va sobre la canalización y la bici de ignacio resbala sobre una de las arquetas, no puede sacar el pie de la cala y cae a plomo sobre cadera y rodilla con todo muy torcido, menos mal que el ejercicio nos mantiene los huesos duros, porque pudo ser malo. La maneta le ha dado en la ingle una especie de cornada baja, pero el pronóstico es solo reservaSeñal de Acueductodo, no hay afectación de la hombría.

Vamos siguiendo las pintadas amarillas que marcan el acueducto, y que tras mucho pasar por pedreras y jarales nos dejan en un amplio prado a la vista del pantano de Revenga, por un lado, y de la Cañada Real Soriana por otro, a lo lejos se apunta ese zigzag ancho y verde que va subiendo la loma hasta llegar a los prados de los puertos, vaya paisaje para quedarte allí. Como un tropel de ovejas que olfatean el frescor de los prados nos tiramos monte abajo, pasamos varios arroyos y llegamos a la cola del pantano, hay bastantes pescadores pasando una estupenda mañana y empezando a preparar la hoguerita de las chuletas. Pasamos el rio de salida, remontamos, y tras mucho subir llegamos a los prados de montaña que se veían desde lejos, son como brPuesta de Anfibioañas asturianas. En un regato hay algo que parece un cordón, pero que resulta ser la puesta de un anfibio, probablemente un sapo corredor. Paramos a comer con estupenda vista y sentados en un peñón de "gneis glandular" (se nota que ahora tenemos geólogo de plantilla), y ya por buen camino vamos bordeando el pinar buscando una buena entrada para atacar la montaña y tratar de subir el Pasapán, que se divisa arriba a reventar de nieve. Probamos un camino ancho abierto entre los pinos, es tan recto y empinado que parece cortafuegos. Con porcentajes del 9 al 13% y sin una curva ni un llaneo vamos poniendo a prueba la capacidad de sufrimiento, la cabeza baja y el pedaleo al 80% de resistencia, hay que pensar en otra cosa y dejar que las piernas trabajen solas. Llegamos al fin a lo alto del camino, ya con nieve en las cunetas, pero vemos que no va a haber tiempo para intentar lo imposible, el paso del puerto lleno de nieve, así que decidimos hacer la vuelta por la carretera y lo más rápido posible. Por la pista principal descendemos lo ascendido y llegamos a la carretera de Segovia a la altura de Revenga, el pueblo con más asadores por kilómetro cuadrado, luego largo tramo de carretera que sube y baja, a mí me gusta el asfalto para poner a prueba la potencia con mucho desarrollo, y el relevo.

Finalmente a Valsaín de nuevo, no hay tiempo ni para comprar ese pan que tan bien olía. Han sido 45 kms y 950 de desnivel, una ruta completamente nueva y unas cuantas curiosidades históricas para aprender, que no todo va a ser cultivar el cuerpo…

Bicicleta de Montaña13 April 2009

Un descanso junto al mar

Aprovechando los dias de pasión nos hemos ido a Almería, a la zona de Vera, el sitio donde Rafa añora pasar su jubilación cuando le llegue, me refiero a la jubilación laboral, que la ciclística ya sabemos que le está llegando. Aprovechando los tirados precios que la crisis está imponiendo en la costa nos hemos pillado un apartotel con pensión completa, cinco noches por 150 euros, con este precio quién piensa en comprarse una casa por allí, no amortizas en la vida. Rafa tiene aquí casita cerca del mar y sus amigos también, hacen el Lobby de Puerto Rey, y Nico tampoco anda muy lejos, en Velez Rubio. Aunque ya hay bastantes urbanizaciones y hoteles aún puedes encontrar kilómetros de costa virgen, así que este año echamos al coche las bicis desmontadas y salimos a hacer ruta por la carreterilla de la costa entre Puerto Rey y San Juan de los Terreros. Yo ando con prevenciones porque el lunes santo me pegó el tirón de espalda en el gimnasio y ando un poco dobladillo, en postura Chiquito de la Calzada, veremos cómo aguanta el cuerpo ¡no puedorrr!.

Hace ya años que la Semana Santa se viene estropeando sistemáticamente, con Franco esto no pasaba, seguramente porque la gente se dedicaba más a la procesión y menos al bikini, sin duda el de arriba está mosca y nos manda la borrasca. Sin embargo el jueves salió un dia espléndido de sol, así que mientras la familia se bajaba a la playa nosotros montamos las bicis y tomamos ruta, un poco con la duda de qué uniforme llevar, el dia estaba despejado pero fresco, así que yo mantuve las galas invernales y Rafa se atrevió con la manga corta. Estrené las gafas Specialized que se oscurecen con el sol, me tenían mosca porque en las salidas de Madrid seguían claras, pero con el sol almeriense se pusieron negras enseguida, parezco La Martirio. Son estupendas, para olvidarte de que llevas gafas.

Comienzo de la ruta ¡qué lujo! en todo el paseo marítimo, amplio y solitario a esas horas, parecíamos dos vagos por Palm Beach, vamos pasando urbanizaciones (ZP tiene chalet aquí), y dejamos atrás la zona naturista no sin advertir algunos badajos mañaneros, no es que nos interesen, es que te chocan por la falta de costumbre. Recorremos un carril bici o lo que queda de él con los accesos que han ido haciendo a las zonas de chalets y fincas agrícolas, siempre con la Sierra Almagrera al fondo, acaba la zona de pueblo y subimos el primer cuestón, que termina en una torre de vigilancia antigua con un cartel que dice "Playa de La Invencible", supongo que aquí delante fué el tremendo temporal que nos dejó maltrechos y listos para el repaso del inglés. Al poco se pasa por una pequeña factoría química (fué un emprendedor ingeniero de ella el que empezó a urbanizar y se trajo a todos sus amigos belgas a jubilarse aquí), y se llega al primer pueblo del camino, Villaricos, aldea de pescadores camino de convertirse también en sitio de veraneantes.

El agua invita

El pretendido desierto almeriense ha pasado un invierno histórico de lluvias, está verde y lleno de flores y color. Desde este punto ya no hay más casas y la carreterita va bordeando costa virgen, solo muy de cuando en cuando el chalecito de algún espabilado que ha vallado el dominio público para hacerse su lugar en todo el borde del mar, si las cosas funcionan en este país es de esperar que pronto se lo derriben. Huele a azahar y a incienso, y no es que haya una procesión cerca, es que alguna de las plantas que se crían por aquí debe dar ese olor. Disfrutando del sol, las vistas y el olfato vamos haciendo kilometros, solo nos falta la música de Verano Azul, nanariananiano, ninanianoninaniáaaa.

En las ensenadas hay antiguas ruinas de embarcaderos y de actividad minera, largos túneles que bajan de la montaña al mar, chimeneas de aireación, depósitos y tolvas. Leo por ahí que las explotaciones eran de galena argentífera, del siglo XIX. Como el dia está estupendo, mucha gente ha sacado el barquito a la mar, y en las calas hay varias zodiacs con gente buceando, si es que ya todo está inventado… Paramos en algunos miradores a sacar fotos de la costa, con el agua muy clara. Comemos en una de las playas, yo he sacado del desayuno algunos plátanos y paquetes de galletas (prohibido, prohibido), y veo con desgana que son María, y encima de régimen, es como comer cartón.

Hay más pequeñas urbanizaciones de costa, primero en Cuevas de Almanzora y luego en Pulpí, y se han formado varias lagunas de lluvia con pájaros raros, fochas, agachadizas y cigüeñuelas. Callistemon CitrinusTiramos esta foto a un arbusto de flor, juro que no he subido la temperatura de color: yo sostengo que es Callistemon, Rafa que es un Metrosideros, casi da lo mismo porque son primos hermanos, pero juzgad. http://www.arbolesornamentales.com/Myrtaceae.htm.

Abandonamos la carretera y entramos en caminitos de costa, y vamos haciendo el tramo final por los arenales que hay entre Pulpí y San Juan, frente a la isla de Los Terreros, todo muy despoblado salvo por las caravanas que aparecen desperdigadas, ya se sabe que donde haya una playa salvaje habrá un grupo de jóvenes alemanes con un gran furgón destartalado, qué improductivos, qué inconscientes, qué envidia me dan siempre. Muchas palmeras creciendo salvajes, parece que aún no las ha pillado el escarabajo barrenador ese que vino de Polinesia, y que se está cargando las palmeras de Andalucía, entre otras, la del jardín de Rafa. http://articulos.infojardin.com/palmeras/plaga-palmera-picudo-rojo.htm.

Como ya se hace tarde nos damos la vuelta y ya todo por la carretera nos lanzamos al subibaja hasta llegar a la playa de la que salimos, donde rematamos con un helador baño marino, la espalda va de maravilla, si es que ya se sabe que el cuerpo se cura con guerra, no con molicie… Han sido 44 kms, y unos 300 de ascensión, demasiada carretera y poco camino, pero buen clima y bonitos paisajes, de vez en cuando conviene cambiar de aires…

Dame un Consejo3 April 2009

La moto es, yo no.Primero y antes que nada: ¡madre, no leas este artículo!. Escribo el segundo post de la sección "Dame un Consejo", hablando sobre un tema por el que algún amigo me ha preguntado, y es el de pasarse o no a la moto para ir por la mañana a trabajar en Madrid.

Yo no soy motero, nunca lo fuí y no me daba curiosidad especial lo de andar en dos ruedas, es más, me parecía peligroso e incómodo, pudiendo ir totalmente a cubierto, abrigado y oyendo la radio. Sin embargo, hace tres años, a raíz de las faraónicas obras de la M-30, el atasco mañanero de Madrid empezó a resultar ya demasiado insoportable, tardaba sobre una hora y media en recorrer los 25 kilómetros que me separan de mi trabajo y me planteé buscar una solución. Muchas veces estando parado en el atasco veía a los moteros pasar por el arcén a buena velocidad y los envidiaba, y el empujón me vino cuando el Gobierno autorizó a los automovilistas a usar motos de 125 cc sin necesidad de sacarse el carnet.

Seguí entonces el camino lógico que hemos hecho tantos: comprar una moto de 125, estar un año rodándome y examinarme luego para el carnet "A", revender la de 125 y comprar una 400 (la Burgman de la foto es, pero el tío no). La ventaja fué inmediata, pasé de tardar hora y media a tardar 25 minutos, y siempre tardas lo mismo haya el atasco que haya. Hoy en día bajo a Madrid siempre en moto llueva, nieve, o haga sol, es más, los dias de mucha lluvia lo hago con más gusto porque el atasco es tal que ahí es donde de verdad ves la ventaja. Pasé a dormir más tiempo, a desayunar con la familia y aún me sobró tiempo para llegar antes al trabajo, con lo que mi jefe empezó a mirar mi moto con deseo.

Impresiones: la moto es el sistema ideal para Madrid, reduces muchísimo el tiempo de desplazamientos y el tráfico deja de ser una variable de peso en tu vida,  el lunes no desayunas de mala leche pensando en la que te encontrarás, no acumulas rabia y mal genio en atascos imprevisibles, te mueves rápido, aparcas en las aceras (está permitido por la ordenanza), contribuyes a mejorar el tráfico de la capital y a reducir la contaminación, ahorras en combustible (3,6 l. frente a los 12 de mi querida tanqueta), y encima es divertido moverte surfeando por las rotondas.

El riesgo: dice un amigo mío matemático y motero: "Si viajas en moto tienes que asumir que te vas a caer, como media, una vez cada 10.000 kms., y si llevas 20.000 sin caerte no te alegres, porque te vas a caer dos veces". Yo llevo unos 40.000 conducidos y me he caído tres, siempre a baja velocidad y con resultado de raspones por las piernas y traje roto. La caída, aunque sea leve, es desagradable y te deja mal cuerpo y dudas sobre tu capacidad, así que lo mejor que se puede hacer es ser prudente e ir muy protegido. En mi caso, además de la zamarra de motero llena de protecciones llevo ahora un pantalón de Cordura con cazoletas en las rodillas y protección en caderas, y no me lo quito ni en agosto. Ah!, los golpes de chapa en moto son muchísimo más caros y difíciles de arreglar que los de coche, no hay piezas, tardan meses, y no existe el seguro a todo riesgo, ninguna compañía lo hace.

Las normas: el código dice muy claro cómo hay que llevar la moto: ocupando tu lugar en el carril y parando en los atascos como si fueras un coche más. Sin embargo, si lo haces así pierdes toda la ventaja, así que todo el mundo va sorteando los coches, adelantando por el arcén y circulando en el atasco entre las filas de coches parados para ponerse primero en el semáforo. Los conductores enrollados ya se lo saben, así que van dejando espacio central para que les pases, y tienen paciencia con los demasiado listos. Por otro lado, el Ayuntamiento de Madrid es claramente promoto (se rumorea que Gallardón es motero), así que ha habilitado los carriles bus y el VAO para circular y las aceras para aparcar, y ha empezado a pintar en algunos semáforos la señal "avance moto", que te insinúa que debes pasar a los coches parados y ponerte el primero.

La moto: como ya he dicho tengo una Burgman 400, pero todas las llamadas "megascooter" son estupendas para este uso: son suficientemente estrechas y ágiles, tienen un enorme cofre donde puedes meter el casco, el pantalón y la mochila del gimnasio (o un portátil), y llevas las piernas detrás de un gran escudo que te protege del frío y te puede salvar de un golpe. La 125 que tuve primero también era estupenda, pero se quedaba muy corta en el trozo de carretera. Ah!, se revenden muy bien.

Así pues, ¿te vas a animar?. Es una decisión personal, todo depende de tu aversión al riesgo y de lo verdaderamente harto que estés del atasco, pero si lo haces tómatelo con calma, los dos primeros años y los 20.000 primeros kilómetros son de riesgo, aunque te parezca que ya controlas, te faltan la reacción instintiva y la experiencia de por dónde meterte, así que cuidadín. Y por último, recordar que otros han seguido el camino inverso, empezaron con la moto y ahora prefieren el coche, como mi hijo, que se sacó una frase lapidaria: "tener una moto es como tener una amiga, pero tener un coche es como tener tu casa".