Dame un Consejo27 February 2009

Estreno nueva categoría, se trata de hablar de cosas que te han resultado buenas, y quieres recomendar. Libros, películas, viajes, cosas de comer, productos, actitudes ante la vida, vale cualquier cosa. Yo escribiré las mías, pero si alguien tiene otras, por favor, que suba un comentario, yo lo transformaré en artículo. Eh!, tienen que ser cosas verdaderamente buenas, tienes que haberlas probado tú y no un amigo de tu primo, y no valen los calificativos genéricos como decir "esto es buenísimo", hay que decir porqué. Va el primero.

Todos los años con el fin del otoño, llega la duda: dejamos el jardín, la terraza o las macetas abandonados a su suerte hasta la primavera o tratamos de plantar algo que resista las heladas, y en ese caso, ¿qué?. Yo he ido probando varias cosas, normalmente plantas de flor anuales que los viveros traen forzándoles la estación: las sacan muy tempranas, o las hacen brotar tardías. La flor tradicional para esta época es el Pensamiento, pero tiende a crecer "desgalichada", y además los pájaros pican las flores. Hace años descubrí las Prímulas, menudo hallazgo http://es.wikipedia.org/wiki/Primula. Son familia de la prímula europea que florece en primavera en praderas húmedas, es siempre amarilla y da un olor suave muy agradable, mi madre dice que le recuerdAguantaron el inviernoan a Asturias.

Estas variedades cultivadas vienen en varios colores y soportan perfectamente las heladas más duras, la lluvia, la nieve y lo que les caiga encima. Cada llovida, nevada o ventarrón las deja maltrechas, pero a los pocos dias reflorecen con fuerza, y esto todas las veces que haga falta, hasta acabar el ciclo a finales de primavera.

Hoy he salido de casa y he visto la jardinera, después de muchas heladas y de casi un mes bajo un palmo de nieve, han florecido de nuevo y están espléndidas, tanto que me he dicho: "se merecen un artículo…"

Bicicleta de Montaña, Frikis de la Naturaleza23 February 2009

Hacia el SonsazHay que ver, cómo da de sí esto de hablar del tiempo (del wether, no del time). Recuerdo que hace un par de años me propuse no volver a hablar del tiempo en los artículos, pero enseguida rectifiqué: al cabo de narrar la misma ruta cuatro o cinco veces, ¿de qué vas a hablar si no?. Dice una estadística que cuando dos personas que se encuentran en un ascensor llegan a conversar, el 72% de las veces será sobre el tiempo. Es lógico, es un tema que afecta moderadamente a todos, no es ofensivo, no requiere un grado de conocimiento excesivo de la vida del interlocutor, da justo para un ratito… el tema perfecto para romper ese silencio incómodo, en un espacio tan reducido. La estadística esa me la acabo de inventar, pero hablemos del tiempo!

Digo esto porque lleva quince días sin llover ni nevar, pero nosotros seguimos amarrados a las rutas de cotas bajas, por temor a los atascos de la nieve. A partir de los 1.500 sigue habiendo manto blanco, pero hasta ahí está ya todo limpio. No es aún primavera, el campo está marrón o ceniciento, nada ha brotado todavía, bastante hace el suelo con irse calentando poco a poco. Algunos signos se ven de cambio: ayer pasaron por encima del jardín los bandos de grullas, son un espectáculo, varios cientos trompeteando a la vez y dejándose llevar por el viento, volando en círculos, Las Rozas debe ser ruta migratoria y quizá descansan en los encinares de El Pardo, porque todos los años las vemos dos veces, a la ida y a la vuelta. También por los alrededores de casa he encontrado una liebre muerta y el pelo de otra, esto suele ocurrir cuando empiezan el celo, los machos de liebre, normalmente esquivos y difíciles de ver, se vuelven muy libidinosos cuando les dan las calenturas, se ponen a pelear o a copular y se dejan atrapar por los perros de paseante. El año pasado vi una pareja de liebres en medio del campo de futbito, mojadas por la lluvia y expuestas a todo el mundo, copulando alegremente. Aunque todo esto pueda hecer pensar que la primavera está cerca, Ignacio dice que oyó a un gurú del campo que echando cuentas por el tiempo que hacía en no se qué luna del otoño llegaba a la conclusión de que este invierno habría cuatro lunas de nieve, y por ahora solo ha habido tres, así que todos con el sayo puesto.

Nosotros volvimos a quedar por la Sierra Negra, un par de kilómetros antes de llegar al pueblo de Valdepeñas. Esta vez solo Nico, Diego y yo, Ignacio no contestó a las llamadas, y a Rafa no se le ha vuelto a ver desde la tiritona de La Pedriza, dice que tiene un catarro de esos de quita y pon, ahora me marcho, ahora vuelvo. Ya sabemos todos que eso se quita con un palizón ciclista, el cuerpo lo que necesita es un revulsivo. Ya es de dia por completo cuando armamos las bicis a las 8,30, lástima que tenga que venir el cambio de hora para retornarnos al invierno. Por caminos agrícolas nos acercamos a Valdepeñas de la Sierra, uno de esos varios pueblos que están salpicados por este macizo perdido, tan alejado de las carreteras radiales. Ya muy cerca del pueblo vemos un grupo de cinco o seis corzos que suben huyendo por la ladera, han venido esta noche a ver si el hortelano ha sembrado ya los plantones de lechuga, que son una delicatessen al lado de los hierbajos del monte, como diría Ale, son sujetos de observación pervertidos. He puesto en el álbum algunas fotos lejanas, buenas para jugar a "Buscando a Wally". El pueblo ocupa a lo ancho toda una ladera soleada, hay que ver qué bien elegían los emplazamientos nuestros antepasados rurales, les iba el bienestar en ello. Los repechos para entrar por esta zona de olivares son muy duros, hay que empujar. Cruzamos el pueblo saludando a varias señoras madrugadoras en bata, y tomamos por las traseras hasta el cementerio, que está muy limpio y bien cuidado, con las cruces muy ordenadas. Unos kilómetros más allá saludamos de nuevo los restos de lo que fué un animal de peluche de vivos colores y filiación desconocida (burrito o conejito orejón), que lleva tirado en el trigal unos ocho o nueve años, desde que empezamos con la bici. Seguramente se les cayó a los Reyes Magos, o lo dejó allí un niño cabreado por el mal gusto de Sus Majestades. Nosotros lo vemos deteriorarse año tras año, prohibidos los paralelismos. Ahora parece el pellejo de una oveja muerta, a cuántos buitres habrá engañado.

Cogemos el ramal izquierdo que lleva a la Sierra Gorda, algunos se quitan ropa y empezamos la subida buena del dia, yo me encuentro tan fuerte últimamente que ni la ropa me sobra. Los cerezos que plantaron a lo largo de todo el camino para acompañar al caminante se han dado estupendamente, ya triplican su tamaño, pese a los hielos del invierno y los fuegos del verano. Los pinos tienen ese aspecto "despeinado" de cuando han soportado mucha nieve hasta hace poco. Cruzamos el río Sonsaz y seguimos subiendo, y arriba de la sierra paramos a comer y ver el paisaje. Abajo, muy lejos, sobre los sotos del río se ve el pueblo de Valdesotos. Mi madre dice que le gusta la parte en que cuento el menAntesú, esta vez repito turrón canario, me estoy haciendo adicto, y dátiles.Antes

Un largo rato de bajada por la carreterilla, bordeo del río Jarama que con las nieves vuelve a parecer un auténtico río, y subida hasta la presa del pantano de El Vado, hacía meses que no veníamos por aquí. Está a rebosar, soltando agua por la cola central en sonoro y alegre derroche. Nos acercamos a la presa para hacer la tradicional foto con el escudo del águila de fondo, y ¡oh sorpresa!, el escudo no está, algún Zapatero revisionista lo ha arrancado. Cruzamos impresiones sobre esta manía de eliminar símbolos, y DespuésDespuéscoincidimos en que es una canallada, no hacía daño a nadie y resultaba curioso y bueno para hacerse fotos. Aunque supongo que su valor artístico era 0 (era de hormigón), se deben de haber tomado un gran trabajo para eliminarlo, porque era muy grande y colgaba sobre el vacío, ha debido de haber un gran aparato de andamios este invierno. Salvando por supuesto las enormes distancias, no puedo evitar el símil de los Talibanes volando el buda de la montaña ese que era patrimonio de la Humanidad, esperemos que no cojan carrerilla y vayan volando todos los escudos puestos en España por tiranos, porque luego caerán los de Felipe II, Pedro I, los Reyes Católicos… En fin, ahí va una foto de antes y después, para que no se pierda la memoria (a todo esto, mi chaqueta OF3 pronto va a parecerse al burrito de peluche de Valdepeñas…).

Ya se iba haciendo hora del volver y teníamos dos posibilidades, o bien bajar por caminos hasta el Monasterio de Bonaval, o volver por toda la carreterita hasta el cruce, pasando por Valdesotos. Siempre solemos preferir lo primero, pero la vuelta por Bonaval lleva la obligación de atravesar el Jarama por un vado y mojarse los tobillos. Viendo la cantidad de agua que soltaba el pantano estaba claro que la mojadura esta vez iba a ser casi natación, así que carreterita adelante. Desde ella se divisa el rio y las ruinas del monasterio, junto a la gran vega que en su dia debió de alimentar a la congregación. Esta carretera es interminable, venga a subir y bajar, siempre crees que esa loma será la última y aprietas, y así vas perdiendo las fuerzas. En un recodo encontramos arrumbada una gran cosechadora amarilla, los dueños decidieron que le había llegado el momento de su jubilación cuando iba por estos valles perdidos, debió ser de esas itinerantes porque aquí no hay cereal para mantener una cosechadora de plantilla. Seguimos de retorno las grandes tuberías del Canal, y vimos con satisfacción que ya no son azules o amarillas como antes, ahora las pintan de mimético verde militar.

Llegada al coche a las 12,45 después de recorrer 49 kms y 1.200 de ascensión, últimamente vamos que nos salimos. Alrededor el paisaje gris, ya no hay nieve, no es invierno, pero aún tampoco primavera…

Bicicleta de Montaña16 February 2009

Los Sherpas se informanRecupero el tema ciclista, aunque no las tengo todas conmigo. Aunque el blog nació como un sitio de bici de montaña, descubro con sorpresa que hay más visitas cuando hablo de cosas que no tienen que ver con la bici, y la gente comenta que le han gustado o divertido más. Por otro lado, según el contador, el artículo más visitado de la corta historia del Blog es "Vacaciones 2007. Una dia de pescasub." un post sin ruedas, así que me apunto mentalmente el ir introduciendo más temas, que tanta bici igual ya huele, y no solo a grasa.

Quedamos el domingo en intentar una ruta nueva, que aunque parezca mentira, aún existen por Madrid. Bueno, nueva en parte, en otra es coincidente con varias de las que tenemos por el entorno de la A1, los pantanos y las instalaciones del Canal de Isabel II. Se trataba de dar la vuelta completa a los pantanos de El Atazar y El Villar, saliendo desde el pueblo de El Berrueco. Aunque la idea fué de Sherpa III, Diego Tronchacadenas, él había propuesto salir desde Torrelaguna, menos mal que los otros sherpas, más ancianos y prudentes, le demostraron GoogleEarth en mano que eso era un palizón de 80 kms, es lo que tiene la juventud, que es fogosa y hay que ahormarla. Así pues a las 8,30 nos vimos en El Berrueco, pueblo famoso por sus canteras de granito, Mortadelo y Filemón siempre se perseguían con una enorme piedra de Granito Berroqueño. Los asistentes somos Nico, Ignacio, Diego y yo, tres Sherpas juntos, mal se tiene que dar hoy para que no cumplamos horario.

Salimos de la plaza y entramos enseguida en las pistas de tierra que rodean el pantano, con mucho frío y todo el paisaje escarchado. La red de caminos está pensada para los turistas de verano, hay muchos carteles culturales que te explican cualquier cosa que merezca ser explicada: cómo era una cantera, cómo se podaban los fresnos para hacer una fresneda, cómo se exprimía el enebro para hacer la miera para desinfectar las ovejas, en aquellos tiempos no había ni Zotal, ni hormigón, ni piensos compuestos, había que vivir con lo de la tierra. Los caminos que bordean el agua, sea río o lago, siempre tienen subibajas violentos, y estos no eran excepción: sudando y a la vez respirando aire congelado a grandes bocanadas acabas con la tráquea insensible, ya digo que si no morimos salimos reforzados. Por suerte el barro de estas lluvias y nieves estaba helado, así que llegamos a la carreterita del Atazar sin muchas dificultades.

El paisaje por aquí tiene pocos árboles, son grandes lomas llenas de jara y enebro. De cuando en cuando algún cuadrado roturado que fué arrancado al jaral con mucho esfuerzo para cultivar cereal, pero ahora que el arrancador está jubilado o finado, el monte recupera lo suyo. En un valle perdido se ve toda la loma roturada para urbanización, solo hay una casa construida, bien pintada de rojo, el tema de la integración paisajística es lo de menos, lo importante es que atraiga a los mozos solteros. Algún buen corzo por la loma, con la cuerna aún envuelta en piel. Subida hasta el desvío de Patones y un rato contemplando el pantano del Atazar desde el mirador, le faltan unos cinco metros para llegar al límite, pero dicen las malas lenguas que los ingenieros no se atreven a llenarlo del todo, no se fían. Bajada hasta la presa y allí comprendes la prevención, es una obra de ingeniería demasiado atrevida, un inmenso paredón cóncavo (cóncavo de lado a lado y cóncavo de abajo a arriba) que mide muchísimos metros desde el borde hasta abajo, casi ni se divisa el río.

Subida por las rampas del otro lado, yo me adelanto unos metros y Diego salta para traerme al redil, pero como casi siempre se pasa en su fuerza tractora y parte la cadena como brizna de hierba, ya lo lleva en el mote, a ver si aprende a controlarse o no ganará para repuestos. Lección de bricobici o cómo poner un bulón, esta vez tenemos repuestos de todo y no ponemos los "eslabones chinos", que no son un instrumento de tortura ni un juguete sexual. De nuevo arrancar, hago foto a una señal de tráfico llena de flores de plástico y de retrovisores de moto, aquí se ha matado un motero, la tierra está aún revuelta y los pivotes arrancados. Entramos en el jaral por un camino y evitamos pasar poChorro de El Villarr el pueblo del Atazar, hoy no merece la pena porque no habrá ovación.

Llaneo junto al río, paso de la zona recreativa y primeras rampas del puerto, tienen a ratos un 22%, uno empieza a estar cansado pero no se puede mostrar debilidad. Subida hasta las antenas y parada a comer, yo repito con el turrón canario, Nico trae un proyecto de Brownie al que le falta la forma, pero le sobra contenido, un buen bloque de chocolate, sin paliativos. Todos tomamos un pedazo, si conseguimos digerirlo nos pondrá a tope. Paso al otro lado de la sierra y llegada al pantano de El Villar, lleno también de moteros, Nos hacemos unas fotos pese a la bronca del vigilante jurado y seguimos hasta embocar con un camino del Canal que va bordeando el pantano entre encinares hasta llegar nuevamente al Berrueco. Estos caminos del Canal son preciosos y solitarios, antes estaban muy prohibidos pero ahora toleran que pases, eso han salido ganando los madrileños.

Bandadas de moteros llenan El Berrueco haciendo ruido, caballitos, saludos solidarios y demás tonterías. La gente del pueblo debe estar harta de esta invasión dominical, todos salvo el dueño de las máquinas de cerveza. En medio del gran grupo, como tiburón nadando entre pececitos, un todoterreno camuflado de la Guardia Civil lleno de agentes mirando a todos lados, a ver si pillan a alguno. Nosotros miramos los relojes, 43 kms y 1000 de ascensión, no está mal, metemos las bicis en los coches y para Madrid en buen horario.

Buena ruta en total, nuevos sitios para conocer, sobre todo el último rato de encinares junto al ramal del pantano. Tenemos todo bien trillado, pero aún quedan rutas por inventar…

Frikis de la Naturaleza10 February 2009

Este domingo yo no salí en bici, tenía otras obligaciones familiares, un descanso de cuando en cuando no viene mal. Sí que salieron por su cuenta Rafa e Ignacio, pero ellos no son escritores, ni foteros, así que no suben blog. Según cuentan estuvieron por la zona baja entre Morcuera y Hoya de San Blas, y aunque no subieron de los 1.300 mts la nevada era tal que no pudieron completar más allá de 20 kms y unos 500 de subida, y buena parte de la ruta con las bicis a cuestas y la nieve casi hasta las rodillas. Nuestro épico artículo de la semana pasada no ha suscitado comentarios, al menos escritos, y lo digo porque mi madre sí que me ha llamado para echarme la charla, ella no sabe subir comentarios pero sabe cómo hacerlos llegar.

Yo aprovecho para escribir el segundo post de los Frikis de la Naturaleza. El primero, http://dieselbike.blogsome.com/2009/01/07/los-pajaros-del-jardin-de-atras/. publicado hace algunas semanas tuvo buena acogida, se ve que hay muchos frikis de la naturaleza, o gente con ganas de llegar a serlo. Solo he tenido un comentario desaprobatorio-cachondeístico, el de mi hijo mayor, que se partía de risa pensando en mí apostado bajo el comedero pasando frío y dejando pasar el rato para pillar una foto del pajarito, me dice que tengo que salir más. En fin, es lo que tiene tener el enemigo en casa, él debió pararse en la advertencia del primer párrafo del artículo y no seguir leyendo, estos chavales de hoy no son frikis de la naturaleza, aunque mal que les pese lo son de muchas otras cosas.

Pues bien, tengo malas noticias de los pájaros, de hecho he dejado de poner grasa y cacahuetes hace unos dias. Como ya contaba, yo cumplía mi parte del trato, ponía un bolo de manteca y una red de cacahuetes, y ellos cumplían su parte, las variadas clases de insectívoros llegaban y comían, echaban una cagadita y se volvían al pinar a seguir su vida salvaje. Ellos pasaban el invierno, yo aprendía algo, y todos contentos. Sin embargo, en las últimas semanas el equilibrio ecológico del jardín se ha alterado. Bandadas de pájaros dominantes se han establecido permanentemente en él, esto se empieza a parecer a la película de Hitchcock.

Primero llegaron los gorriones, bueno, siempre los ha habido, pero se limitaban a picar un poco, nos les gustaba la grasa y no sabían extraer los cacahuetes. Sin embargo, con el frío y las nevadas probaron la grasa y ya se hicieron adictos, monopolizan el comedero y lo defienden frente a otros pájaros, comen sebo a grandes bocados, y un bloque (400 grs) que antes duraba todo el invierno ahora dura apenas una semana. Vieron a los carboneros sacar hábilmente un cacahuete y aprendieron, aunque con su técnica particular, sencillamente pican a lo bruto hasta que pulverizan y sacan los trocitos, no son hábiles, pero tienen determinación. Al principio eran tres o cuatro, ahora se ha corrido el trino de que hay un gil en el barrio que regala comida y se invitan unos a otros, total, es barra libre… 

Después los mirlos, que se han acostumbrado a vivir en exclusiva de los membrillos del suelo, llega a haber hasta diez a la vez, moviéndose sobre la hierba e interactuando entre ellos. Es curioso, nunca se pelean, cuando uno se cansa de su membrillo se va hacia el del otro con aire amenazador y el dueño de este simplemente le deja, aunque sea un pájaro más grande, y luego viceversa. Son como algunas personas, lo hacen todo por evitar el enfrentamiento. Andando por el suelo han encontrado las bolsas de membrillos de reserva que estaban escondidas tras la mesa, y han pasado a servirse ellos mismos.

También los estorninos han aprendido a comer membrillos, estos actúan por saturación, cae desde las antenas un bando de siete u ocho y echan a los mirlos, son más pequeños pero más ruidosos, y estos sí buscan el enfrentamiento y el picotazo. Por último, ya el colmo, han llegado dos urracas y son mala gente, aunque hay que reconocer que es un pájaro grande y bien bonito con el plumaje invernal en su mejor momento, vistas de cerca son muy tornasoladas, azules y verdes. Al principio no comían, nada les gustaba, solo hacían pasadas repentinas sobre el jardín, no se si para intentar pillar algún pájaro despistado (alguna vez las he visto atrapar un gorrión y matarlo a picotazos), o porque se morían de envidia de ver el banquete que se daban los otros, como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer. Sin embargo al final probaron un cacahuete caído y les gustó, pero usan su propia técnica: se plantan encima de la bolsa de red, la arrancan con cuatro fuertes picotazos (da miedo ver con qué fuerza y precisión usan ese pico acerado), y cuando la tienen en el suelo la rompen y devoran todos los cacahuetes, este pa tí, este pa mí, sin masticar.

Cuando me asomo ahora a la ventana hay allí una tropa de haraganes mirando hacia la casa, venga tío que ya estás tardando, tráenos esas cosas ricas que van a durar diez minutos… Panda de vagos, pirañas con alas, ratas emplumadas, me estoy pareciendo al capitán Haddock, el de Tintín, pero yo no trabajo para alimentar triperos. Jesucristo tenía razón, estos no se preocupan de qué comerán mañana, y no me extraña, mientras haya un tonto en el barrio que se preocupe por ellos. Haciendo cuentas, un paquete de cacahuetes vale 1 euro, un bloque de manteca 1,50. Si cada semana caen dos de cada, me encuentro gastando tanto como si fumara, pero además está el suelo del jardín lleno de cagadas, de restos de membrillo y de plumas caídas, parece un bebedero de patos.

En fin, no se si los pajarillos sobrevivirán al invierno sin apoyo, pero yo he dejado ya de alimentarlos, han dejado de ser mi problema, ahora son de la madre naturaleza…

Bicicleta de Montaña2 February 2009

Con casco de nievePaso ya de andar rebuscando estadísticas, este es decididamente el invierno más crudo del que tenemos memoria ciclística. Repaso hacia atrás el blog y veo que todos los últimos artículos tienen un color uniforme, tanto en las fotos como en lo que se cuenta en ellos, y es el color blanco. No es que seamos del Madrid, es que en Madrid no para, y por lo que veo no parará nunca. En un inverno así se baten récords aunque no se quiera, el domingo pasado fué el de la nevada más intensa y espesa, este ha sido el de mayor número de horas pisando nieve, cinco horas subidos a la bici hollando y hollando, qué bien nos lo pasamos.

Ignacio y Diego cumpliendo deberes familiares, Rafa temiendo estar hecho polvo después de una juerga de sábado noche que resultó no ser tanto, al final solo nos apuntamos Nico y yo. Hablando de Rafa, desmentimos enérgicamente esos rumores que han corrido esta semana de que el otro día salió perjudicado y esté pensando en colgar la burra. Después de la ducha caliente corrió como un jabato al aperitivo, e incluso batió su record de cañas trasegadas. Vamos, que seguirá saliendo en la categoría de honor mientras el cuerpo aguante.

Siendo solos el Sherpa y yo era de esperar paliza máxima y gesta para la historia, de nada sirvieron los negros pronósticos del tiempo que anunciaban blanco por todos sitios, más bien sirvieron de acicate. La idea era ir al puerto de La Quesera, en el límite con Soria, pero viendo que la A1 iba a estar muy perjudicada decidimos empezar más cerca y más bajo, el el Pontón de La Oliva. Quedamos en Diversia y allí nos juntamos en el todoterreno, idea prudente que luego se demostró muy acertada. Yo por supuesto me perdí para llegar allí, madre mía, qué fuerte es la quereEl país de Muy Muy Mojadoncia en los mamíferos, de cien veces que quedemos noventa y cinco tomaré el camino equivocado y acabaré en Alcobendas, y lo peor es que ya voy para allí sabiendo que me equivocaré y que no se puede luchar contra la fatalidad. Así pues, con un ligero retraso de casi media hora tomamos la A1, empezaba a nevar con ganas.

Llegamos al aparcamiento del Pontón, no había vieja ni nietilla esta vez, sí el perro viejo que considera su deber salir a controlar al personal. A las 8,30 montar en las bicis y subir por la carretera, ya con algo de nieve cuajada. Pedaleo con muchas ganas para ir calentando, duro tramo este cuando se coge en frío, y luego bajada ya por la tierra hasta el Lozoya y las alisedas. Llegada al país de Muy, Muy Mojado, el camino hecho un pantano y agua resbalando por todos sitios, de vez en cuando nos íbamos scudiendo como los perros. Pasamos el azud de Navarejos (qué bonitos estos nombres árabes de instalaciones para el agua), preguntándonos porqué no hay peces en este río. Llegada a la presa de La Parra y paso por encima, ante las miradas desconfiadas de dos empleados del canal metidos en un TT: no somos terroristas, solo vamos de excursión. Subida por los pinares, ya con bastante nieve en el suelo, y arriba, en el cruce del camino de Alpedrete, parada para comer y para reconsiderar la situación.

Mi cuñado Raúl ha estado en Canarias y ha traído un paquete de algo que llaman "turrón canario", nada que ver con el turrón, es como un sandwich de barquillo (artesanal) relleno de una especie de toffe con almendras enteras y con sabor a anises, está buenísimo e hipercalórico, es decir, lo que buscamos para la comida de la bici, pero hay que comerlo a pequeños bocados y mascar como unTurrón Canario camello canario. Nos dió muchas fuerzas para ir haciendo el quitanieves. Tras hacer valoración de situación decidimos arriesgar con la gran subida al puerto de Mataespesa, para darnos la vuelta en la nieve siempre habrá tiempo. Empezamos la interminable cuesta pisando mucha nieve, al cabo de un rato el cuerpo y la mente hacen las paces, coges un ritmo redondo y te parece que si no cambian las circunstancias, si la nieve no se hace más profunda o la cuesta más empinada, podrías ir a ese ritmo cien kilómetros, ¡o mil!. Desde abajo hasta la cumbre hay como 700 mts de ascensión, pero el repecho es constante, con el frío el cuerpo pedía subida y no bajada, se me hizo más corto que en verano.

Arriba del todo tomamos el desvío hacia El Atazar, y con el cambio de vertiente y la ladera pelada y sin pinos nos vino todo el viento y la cellisca (qué bonita palabra), y empezamos a bajar muy despacito. En ese momento te entra un instante de pánico, si uno se cae y rompe un brazo, o si nos da el pechugazo (horrible palabra de Rafa), ¿quién va a subir con la nevada a buscarte allí, que es el culo del mundo?. En ese trance sientes que el hilo que te une a la civilización es muy fino, pero en fin, es lo que tiene la inconsciencia de la juventud. Bajando con mil precauciones pasamos el robledal y llegamos finalmente a la subida del pueblo del Atazar, ya se sabe que es dura y de fuertes rampas. Allí había nevado mucho más y la carretera estaba con casi un palmo de nieve, ninguna máquina ni sal, el pueblo estaba aislado. Al pasar por las calles la gente nos aplaudía, pero creo que no era con admiración, más bien como se aplaude al tonto del pueblo que se pone a echar un bailecito en la plaza, con cierto cachondeo. Seguramente fuimos la única distracción del dia para la gente, que no podía salir y se aburría.

Salimos del pueblo por la carretera, como digo cerrada, bastantes bandos de perdices en los lados, escarbando en la nieve como gallinas para encontrar algo que picar. Nos adelantó un gran todo terreno de Bomberos de la Comunidad que iba abriendo paso a un coche particular, quizá el médico rural. El bombero conductor nos adelantó con mala cara, debió pensar "estos gilipollas son los que me van a hacer trabajar hoy". Muy mal, tío, si no hubiera gilipollas, tú no trabajarías de bombero… A esas alturas íbamos por la carretera echando nieve a los lados, con una especie de euforia y con el motor interior al máximo, yo lo achacaba al turrón canario, Nico decía que el cuerpo estaba en modo supervivencia, inyectando adrenalina a tope. En todo caso nada de frío, cuando la caldera está al máximo, hasta el último radiador se calienta. La ropa no iba tan caliente, ahí en la primera foto nos véis con un casco nuevo: de hielo.

Ultimo tramo de bajada por la carretera y finalmente al coche, ahora ya sí con mucho frío en manos y pies, al verte seguro viene el bajón. Subimos al coche  y enfilamos la blanca carretera, paramos luego en Torrelaguna a por pan (7,5 sobre 10) creyendo que aún llegaremos a comer, pero al llegar a la A1 había un camión cruzado, coches, sirenas, guardias civiles, voluntarios con chaleco, la de Dios. Finalmente llegamos al Diversia hacia las 3, demasiado bien para lo que se esperaba.

En fin, en este año de récords un dia de los que te dejan satisfechos, empezamos a las 8,30 y terminamos a las 13, 45, hemos hecho 42 kms y 1.215 metros de ascensión, todo por nieve, y lo mejor, estamos de vuelta. Ah!, la cámara ha vuelto a morir ahogada así que mientras la arreglan van fotos de móvil, qué porquería…