Bicicleta de Montaña17 December 2008

Dehesas NevadasBuenas nevadas las que hemos tenido la semana pasada, hacía mucho que no veíamos un comienzo de invierno tan oscuro y desapacible, otros años es raro ver la sierra de Madrid apenas con una sombra blanca en lo alto, este año está blanca de arriba a abajo, y ya lleva así semanas. Los beteteros ocasionales y advenedizos salen al monte en primavera, cuando el campo está verde, la temperatura templada y huele a florecillas por aquí y por allá, así es ciclista cualquiera, donde de veras se ve la afición es en los dias oscuros del invierno, cuando coges el coche de noche y llegas a los sitios y hace un frío de muerte, y hay que armarse de valor y empezar a pedalear.

El domingo pasado se preparaba un dia de ese estilo, el sábado nevó todo el dia y había cadenas por todos los puertos. Con esa perspectiva escogimos la ruta de urgencia que tenemos preparada para ocasiones especiales, aquí pegadito a Madrid y a poca altura, la circular alrededor del Soto de Viñuelas. En ocasiones anteriores describimos la situación legal de este trozo de monte mediterráneo tan  cercano y tan bien conservado, disputado para construir complejos de golf y hoteles de lujo. Con la quiebra de su actual propietario, Martinsa Fadesa, Gallardón debería intentar hacerse con él a mitad de precio y dejarlo para siempre con sus encinas y sus ovejas. Seguro que ya lo está pensando.

Ya con las fechas navideñas y las cenas de empresa fué dificil conseguir voluntarios para una salida, acabamos quedando solo Nico y yo. Rafa se apuntó la noche anterior a una juerga de postín, pero me llamó al dia siguiente muy arrepentido de haberse perdido la cabalgada por la nieve, es uno de los grandes placeres de la bici. Que sepas que lo pasamos de maravilla. Quedamos al amanecer junto a la carretera de Colmenar pasado Trescantos y allí sacamos las bicis y empezamos el pedaleo. Por la carretera había carteles anunciando máquinas esparciendo sal en la calzada, y no estábamos en Navacerrada, sino junto a la Plaza de Castilla. La temperatura, no tan fría como se esperaba, alrededor de 2 o 3 grados, el camino cubierto por completo de nieve, hielo y barro, pero con un buen punto, se podía andar sin miedo a los resbalones. Nada más empezar, ruido, mucho ruido: la nieve hacía shh shh, el hielo crock crok y el barro splah splahs, así que ni un momento de silencio en todo el recorrido.

Nos robaron la cañadaBajamos junto a la depuradora de aguas, pasamos la entrada del antiguo Castillo de Viñuelas (hoy, bodas y bautizos), y tomamos por una vía pecuaria llena de hielos que lleva a la sierra. Al cabo de un par de kilómetros, sorpresa: la cañada está cortada por una valla de obra, y un metro más allá han excavado toda la loma para explanar y hacer un polígono industrial. Donde antes había una bajada suave han hecho un precipicio como de veinte metros, y ya no se puede pasar. Se acabó para siempre la cañada, que seguro estaba allí desde la edad media: las ovejas, a darse la vuelta y volver para Extremadura, que este año no hay pasto de los puertos, ni el que viene, ni nunca más. Este crimen se ha perpetrado en menos de un año, en tan poco tiempo han movido una montaña, y ha sido con las máquinas, no con la fé. Jodidos y taciturnos nos damos la vuelta y tomamos por otro ramal, el que va bordeando las grandes conducciones del Canal de Isabel II, si seguimos por aquí sin parar unos 100 kms acabaremos en la Sierra Pobre, en el Pontón de La Oliva, pero allí ya estuvimos el domingo pasado.

Nos adentramos en los caminos por enmedio de los encinares pisando una nieve estupenda, todo el paisaje hasta perder la vista es de grandes encinas en dehesa, debajo de cada una hay una zona limpia de nieve con hierba verde y repleta de bellotas. De encina a encina hay muchas huellas de pezuña, quizá piaras de jabalíes que van a pegarse el atracón bellotero, quién pillara esos jamones. Siseando por la nieve o rebotando por el hielo llegamos hasta San Agustín del Guadalix, la viGasolinera para jabalíessta del pueblo con su iglesia está destrozada por varias líneas de adosados horrendos en primera fila, pero dejemos el tema reivindicativo-paisajístico, que me estoy poniendo pesado. Sin entrar en el pueblo, totamos un ramal de vuelta más o menos al azar, en dirección a Madrid, y paramos a comer debajo de un árbol. También aprovechamos para descansar la rabadilla de tanto rebote, sobre todo Nico, que lleva su sillín Specialized para ciclistas radicales.

Retomamos camino entre las lomas y pasamos junto a una urbanización ilegal perdida en el monte, el Ayuntamiento ha colocado a la entrada un didáctico cartel explicando que comprar una parcela allí es tirar el dinero, porque la urbanización no tiene licencia. Los vecinos, por su parte, han destruido el cartel también muy cuidadosamente. Ya muy avanzada la mañana y con mucho más barro acabamos llegando al tramo de asfalto. Un rato de pedalear liso y ya silencionso, y en ese relajo me despisto y hago el afilador con la rueda trasera de Nico, mi bici sale volando y costalada en medio de la carretera. Nunca me había pasado, qué curiosa sensación la de levitar de repente.

Se cierra la ruta con 40 kms y unos buenos 700 mts de ascensión, muchos para no haber subido ninguna montaña. Además, el plus de un avance trabajoso por los firmes blandos, que siempre lo hace más penoso. Un dia agradable viendo paisajes y pisando nieve…

Bicicleta de Montaña, Setas1 December 2008

Bajadas peligrosasPrimero decir que el truco del artículo pasado no ha funcionado, las visitas se han mantenido dentro de lo normal. Supongo que cuando la gente mete en el buscador "nude boys" tiene por delante como 25.000 páginas explícitas, así que nosotros mantendremos la clientela betetera y setera, y dejaremos la gente escabrosa para otros. Este sábado no hubo salida micológica, demasiada nieve y demasiado frío, o eso creía yo, luego se vió que no. En cuanto al domingo ciclista, como ya hemos dicho nos habíamos propuesto limitarnos un poco en lejanía de los desplazamientos, primero, porque no está la crisis para muchos dispendios gasolineros, y segundo, porque en casa tenemos una época de tolerancia a las ausencias dominicales duramente trabajada, pero tampoco hay que abusar, o no durará. Así pues, en el plan de hacer tres rutas cercanas y una lejana cada mes, esta vez tocó la segunda, y quedamos en El Pontón de la Oliva, por allí por Torrelaguna, a más de 100 kms de Madrid.

El sábado me encontré al Jose Vecino por la calle, y me dijo que no le olvidáramos, que en cuanto se cure su rodilla se apunta de nuevo. En cambio tuvimos a Ignacio, que aunque empezó la temporada perezoso sigue apuntándose a las rutas, y conserva la forma. Entre unos y otros volvimos a juntar al grupo original, salvo el pipiolo de Diego. No debería decir estas cosas, pero entre los cuatro sumamos con seguridad más de 200 años. Se esperaba frío y nieve, y el astro cumplió las expectativas, todo el camino rozando los 0 grados, por arriba o por abajo.

Aparcamos frente a la vieja granja que hay en la subida a la cueva del Reguerillo, está muy solitaria, a mitad de camino entre Torrelaguna y Atazar, pero está habitada, andaban por allí una señora mayor, su nietilla y sus dos perros viejos dando una vuelta mañanera pese al frío, las dos iban con pantuflas y la bata de guatiné, qué bárbaro, y solo eran las 8,30 de la mañana. Bajada al Pontón, esa presa de piedra sillar que forma parte del complejo de grandes tubos, tomas, depósitos y demás que cogen toda el agua de aquella sierra y se la llevan para Madrid, lo construyeron todo hace varios siglos. Lo que queda para el Jarama es bien poquito, seguramente antes de esto todos estos barrancos tenían arroyos, y el río era bien grande y claro.

Iglesia de AlpedreteEmpezamos a subir por las carreterillas del canal, nos dio la impresión de que este año los olivos están menos cargados, y las aceitunas son pequeñitas. Breve parada en el acantilado donde entrenan los escaladores extremos, no había ninguno, pero se veía mucho paisaje, todo marrón y verde pálido y a lo lejos nieve en las montañas, es decir, puro invierno. Se iba a gusto con esa temperatura, la última vez que estuvimos por aquí teníamos varios grados bajo cero. Pasamos Alpedrete, pueblo perdido en medio de las serranías, la gente pasa el invierno con buena provisión de leña y de conversación, siempre me recuerda la web http://www.elpuebloenelquenuncapasanada.com/, visítala, es genial. En la plaza, unos ciclistas bajando las bicis del coche, así ya se puede, quedando a las 10 de la mañana. Ahora que lo pienso, junto a la abuela y la nieta y tres seteros, esas fueron todas las personas que vimos en los 40 kms de ruta, la Sierra Pobre es lo que tiene, mucho espacio y mucha soledad.

En los primeros kilómetros Ignacio nos iba amenizando con sus recuerdos del Bachillerato, que si las tetrástrofas monorimas, que si los endecasílabos y el mester de clerecía. Todo muy ameno, pero a mí me sonaba todo como entre nebulosas, alguna vez me lo debí aprender y ya lo olvidé, mi retentiva no llega a la centésima de la suya.

Entramos en los pinares y vamos mirando de reojo por allí, aquí pinaza, ahí manchas de nieve, ahí un disquito naranja con dibujos concéntricos, vaya, ya empezamos con los níscalos, habíamos hecho propósito de la enmienda, pero es que nos salen al encuentro. Nico no deja pasar la oportunidad, dice que cuando llega a casa con setas le hacen fiestas, así que nos vamos bajando cada vez que vemos alguno, y en un rato cogemos los suficientes para un buen revuelto. Esto de bajar y subir, acelerar y frenar es agotador, al final alcanzamos a los otros dos, que son menos aficionados o más deportistas, y ya echaban pestes de nosotros. Enfilamos la subida de Mataespesa pero pronto empieza la nieve, al principio esa nieve de bolitas que parece corcho blanco desmenuzado, al cabo de un rato, manta gruesa y blanca, pero con agarre y buena para ciclar. Faltando un par de kilómetros para la cumbre nos tuvimos que parar a comer, y decidimos dar la vuelta. Yo llevaba membrillo de la cosecha de este año, pero ya no lo hago yo, regalo por ahí los membrillos a todo el mundo, y a cambio me devuelven material ya hecho. Este era de los mejores que he probado, bien cuajado, fino y de color clarito. Nos hicimos la foto con el reglamentario chubasquero negro, parecemos los Beatles, pero unos lustros después.

Contra la opinión de Nico que quería seguir peleando, nos damos la vuelta y empezamos la bajada a buena velocidad, demasiada para el estado del suelo, ir rápido por la nieve es divertido y emocionante, pero tiene su riesgo. En la bajada por los pinares todo igual que siempre, el mismo tronco caído sobre el camino, el mismo derrumbe de pizarras, la misma pasarela oscilante, aquí el tiempo no pasa. El camino por el valle del Jarama con sus alisos, sus vacas y su barrillo negro que te deja el uniforme y la cara punteados como sarampión. El último tramo hasta los coches no por la carretera, sino por la senda rocosa esa que debieron hacer hace siglos a golpe de pico, estos caminos antiguos, como el de grandes lajas que sube a Tortuero, dan respeto.

Aunque no se completó la ruta salieron 40 kms y 1.200 de subida, a tan buen ritmo que a las 12,30 hs estábamos en los coches, es lo que tienen los viejos rockeros, que son diésel, pero muy fiables…