Domingo 14 de diciembre. Pisando Nieve.
Buenas nevadas las que hemos tenido la semana pasada, hacía mucho que no veíamos un comienzo de invierno tan oscuro y desapacible, otros años es raro ver la sierra de Madrid apenas con una sombra blanca en lo alto, este año está blanca de arriba a abajo, y ya lleva así semanas. Los beteteros ocasionales y advenedizos salen al monte en primavera, cuando el campo está verde, la temperatura templada y huele a florecillas por aquí y por allá, así es ciclista cualquiera, donde de veras se ve la afición es en los dias oscuros del invierno, cuando coges el coche de noche y llegas a los sitios y hace un frío de muerte, y hay que armarse de valor y empezar a pedalear.
El domingo pasado se preparaba un dia de ese estilo, el sábado nevó todo el dia y había cadenas por todos los puertos. Con esa perspectiva escogimos la ruta de urgencia que tenemos preparada para ocasiones especiales, aquí pegadito a Madrid y a poca altura, la circular alrededor del Soto de Viñuelas. En ocasiones anteriores describimos la situación legal de este trozo de monte mediterráneo tan cercano y tan bien conservado, disputado para construir complejos de golf y hoteles de lujo. Con la quiebra de su actual propietario, Martinsa Fadesa, Gallardón debería intentar hacerse con él a mitad de precio y dejarlo para siempre con sus encinas y sus ovejas. Seguro que ya lo está pensando.
Ya con las fechas navideñas y las cenas de empresa fué dificil conseguir voluntarios para una salida, acabamos quedando solo Nico y yo. Rafa se apuntó la noche anterior a una juerga de postín, pero me llamó al dia siguiente muy arrepentido de haberse perdido la cabalgada por la nieve, es uno de los grandes placeres de la bici. Que sepas que lo pasamos de maravilla. Quedamos al amanecer junto a la carretera de Colmenar pasado Trescantos y allí sacamos las bicis y empezamos el pedaleo. Por la carretera había carteles anunciando máquinas esparciendo sal en la calzada, y no estábamos en Navacerrada, sino junto a la Plaza de Castilla. La temperatura, no tan fría como se esperaba, alrededor de 2 o 3 grados, el camino cubierto por completo de nieve, hielo y barro, pero con un buen punto, se podía andar sin miedo a los resbalones. Nada más empezar, ruido, mucho ruido: la nieve hacía shh shh, el hielo crock crok y el barro splah splahs, así que ni un momento de silencio en todo el recorrido.
Bajamos junto a la depuradora de aguas, pasamos la entrada del antiguo Castillo de Viñuelas (hoy, bodas y bautizos), y tomamos por una vía pecuaria llena de hielos que lleva a la sierra. Al cabo de un par de kilómetros, sorpresa: la cañada está cortada por una valla de obra, y un metro más allá han excavado toda la loma para explanar y hacer un polígono industrial. Donde antes había una bajada suave han hecho un precipicio como de veinte metros, y ya no se puede pasar. Se acabó para siempre la cañada, que seguro estaba allí desde la edad media: las ovejas, a darse la vuelta y volver para Extremadura, que este año no hay pasto de los puertos, ni el que viene, ni nunca más. Este crimen se ha perpetrado en menos de un año, en tan poco tiempo han movido una montaña, y ha sido con las máquinas, no con la fé. Jodidos y taciturnos nos damos la vuelta y tomamos por otro ramal, el que va bordeando las grandes conducciones del Canal de Isabel II, si seguimos por aquí sin parar unos 100 kms acabaremos en la Sierra Pobre, en el Pontón de La Oliva, pero allí ya estuvimos el domingo pasado.
Nos adentramos en los caminos por enmedio de los encinares pisando una nieve estupenda, todo el paisaje hasta perder la vista es de grandes encinas en dehesa, debajo de cada una hay una zona limpia de nieve con hierba verde y repleta de bellotas. De encina a encina hay muchas huellas de pezuña, quizá piaras de jabalíes que van a pegarse el atracón bellotero, quién pillara esos jamones. Siseando por la nieve o rebotando por el hielo llegamos hasta San Agustín del Guadalix, la vi
sta del pueblo con su iglesia está destrozada por varias líneas de adosados horrendos en primera fila, pero dejemos el tema reivindicativo-paisajístico, que me estoy poniendo pesado. Sin entrar en el pueblo, totamos un ramal de vuelta más o menos al azar, en dirección a Madrid, y paramos a comer debajo de un árbol. También aprovechamos para descansar la rabadilla de tanto rebote, sobre todo Nico, que lleva su sillín Specialized para ciclistas radicales.
Retomamos camino entre las lomas y pasamos junto a una urbanización ilegal perdida en el monte, el Ayuntamiento ha colocado a la entrada un didáctico cartel explicando que comprar una parcela allí es tirar el dinero, porque la urbanización no tiene licencia. Los vecinos, por su parte, han destruido el cartel también muy cuidadosamente. Ya muy avanzada la mañana y con mucho más barro acabamos llegando al tramo de asfalto. Un rato de pedalear liso y ya silencionso, y en ese relajo me despisto y hago el afilador con la rueda trasera de Nico, mi bici sale volando y costalada en medio de la carretera. Nunca me había pasado, qué curiosa sensación la de levitar de repente.
Se cierra la ruta con 40 kms y unos buenos 700 mts de ascensión, muchos para no haber subido ninguna montaña. Además, el plus de un avance trabajoso por los firmes blandos, que siempre lo hace más penoso. Un dia agradable viendo paisajes y pisando nieve…

Empezamos a subir por las carreterillas del canal, nos dio la impresión de que este año los olivos están menos cargados, y las aceitunas son pequeñitas. Breve parada en el acantilado donde entrenan los escaladores extremos, no había ninguno, pero se veía mucho paisaje, todo marrón y verde pálido y a lo lejos nieve en las montañas, es decir, puro invierno. Se iba a gusto con esa temperatura, la última vez que estuvimos por aquí teníamos varios grados bajo cero. Pasamos Alpedrete, pueblo perdido en medio de las serranías, la gente pasa el invierno con buena provisión de leña y de conversación, siempre me recuerda la web 