Todavia SecosLo primero, felicidades al Blog que cumple las 10.000 visitas desde que pusimos el contador, creo que no está mal para un sitio de amigos sin grandes pretensiones. Últimamente la media se viene colocando en unas 270 por semana, ha aumentado desde que estamos en otoño, y esto me da idea para un consejo a los bloggeros: si queréis aumentar vuestro índice de visitas, poned por ahí enmedio unas cuantas palabras clave como "boletus", "lactarius" "seta de cardo", o similar, aunque no vengan a cuento, vuestro índice semanal de visitas subirá exponencialmente, aunque, eso sí, el prestigio de vuestro blog caerá en picado en relación inversamente proporcional, la gente no es tonta y no aguanta estos truquitos. Hablando de truquitos, voy a hacer una prueba: "FREE SEX", "NUDE BOYS". La semana que viene os cuento si ha funcionado.

La semana pasada el amigo Finfuncio se quejaba de que no revelábamos nuestros cotos boleteros, pero él sabe que en este mundo setero el más tonto hace relojes y que aquí la información vuela más rápida que en Internet: basta con que le cuentes a tu mejor amigo dónde encontraste un ejemplar para que al sábado siguiente te encuentres allí a diez tíos silenciosos a quienes no conoces, y que ni se conocen entre sí. Se podrían escribir libros con historias de seguimientos y acechos dignas del superagente 86, yo mismo confieso haber participado en alguna.Gyromitra Infula

Pues bueno, el sábado estuve en La Jarosa ya sin esperanzas, tras veinte días sin lluvia y el termómetro bajando. Alguna vez he comentado que el pinar de pinos resineros (Pinaster) me parece más aburrido y polvoriento que el de albares (Silvestris), porque las gruesas y largas agujas hacen una pinaza espesa y pesada que ahoga la hierba y el matorral. Sin embargo ví que no es así, y que en otoño esa pinaza guarda muy bien la humedad, hay mucho musgo y muchas setas. Encontré bastantes níscalos medianitos esperando nuevas lluvias para acabar de crecer, bastantes de Caballero (desde que he decidido no cogerlas las veo a patadas), y una con forma muy rara y asquerosa, como una caca de perro sobre un palo (va foto). Me confirman los de la Micológica que es Gyromitra Infula, peligrosa de comer. A todo esto, estos chicos tienen un servicio de reconocimiento fenomenal, tú les mandas por email una foto y te contestan casi al momento, muchas gracias.

Encontré también un pequeño cráneo de grandes dientes, tras mucho mirar fotos por Internet veo que es de zorro, pobrecito, en el juego de comer o ser comido esa noche le tocó lo segundo, aún tiene sangrecilla en el hocico. Pongo las fotos para que veáis que no es moco, los dientes son idénticos.

Una mala nocheCraneo de zorro 

Por entre los pinos se veían grupos de corzos que huían, fáciles de ver por esa especie de conspicuo tazón blanco que la naturaleza les ha puesto encima del culo, o del orto, que dirían los argentinos. Y hablando del orto, felicidades a los chicos de la Armada española que les dieron pal pelo a esos sobraos: este orto fué el ocaso de Argentina. Ale, ¿aprecias la greguería?. Pues nada, que me lo pasé bien y pillé bastantes más níscalos de lo esperado, y redondeé comprando en Guadarrama el pan candeal, que no me dejan volver a casa sin él.

Bueno, pues yendo a la excursión de bici del domingo, Rafa y yo nos hicimos la del Escorial con subida a Malagón. Se anunciaba mucho frío, así que salimos para allí bien arropados y con guantes nuevos. Día soleado por el lado de acá de la sierra, pero con la nortada asomando por lo alto, en Madrid solo llueve bien cuando el frente viene desde Extremadura, cuando viene del norte la sierra lo retiene en Segovia y Avila. Desde arrba bajaba un cierzo helado y las copas de los árboles hacían mucho ruido, pero nosotros íbamos subiendo protegidos por la ladera, gozando del sol. Solo al enfilar un valle nos teníamos que agarrar bien a la bici y pedalear con fuerza, el viento de frente era como pedalear conta una pared de gelatina. Como no teníamos prisa ni compañeros ansiosos de gestas, nos íbamos metiendo por los ramales de la pista, a explorar un poco. Ensayamos la pista de la izquierda pasada la curva del Arboreto, es en realidad el camino de mantenimiento de la traída de aguas de San Lorenzo, termina a unos tres kilómetros en una especie de túnel antiguo de granito. Volvimos atrás y seguimos subiendo sin viento hasta llegar arriba deCulturillal puerto de Malagón, y allí se nos vino todo el aire encima, qué desapacible. Me fijé por primera vez en un cartel cultural que hay por allí, y ví que lo que creíamos una humilde cuadra es en realidad lo que queda de un antiguo pozo de nieve de hace más de 400 años. Esperanza debería reconstruirlo para visitar, el que han arreglado junto al Cabeza de la Parra es curiosísimo.

Exploramos un poco más y nos acercamos a unas antiguas cuadras en lo más alto del puerto, donde empieza el Valle de Enmedio, y seguimos bajando hacia Peguerinos, pero como ya se hacía tarde entramos a dar una mirada en otra pista que sale a la izquierda tras una barrera roja y blanca. Siguiendo por ella encontamos un extraño recinto de alambrada alta camuflado con retamas y lleno de casitas, tenía pinta de ser un lugar temporal para aclimatar animales de repoblación, vete a saber cuáles.

En ese momento empezó a llegar la barra de nubes con arcoiris por delante y con flecos de nieve, ahí en la foto se aprecia, esos pacíficos caballitos en media hora estarán más mojados que sus primos del mar. Viendo el panorama nos dimos la vuelta y subimos para el puerto a todo pedal, después de comernos aprisa la merienda: me estoy reconciliando con los sandwiches de Nocilla de la niñez, qué pastosos, qué ricos, cuando crees que los has gastado por adelantado. 

Rafa se bajó rafeando el puerto, vamos, que no le ví el pelo, yo más despacito para mantener el frío dentro de lo tolerable. En conjunto debieron de salir casi 900 mts, un día más tranquilo de lo esperado, con un tramo final de huida, con el norte en los talones…