Bicicleta de Montaña, Setas26 November 2008

Todavia SecosLo primero, felicidades al Blog que cumple las 10.000 visitas desde que pusimos el contador, creo que no está mal para un sitio de amigos sin grandes pretensiones. Últimamente la media se viene colocando en unas 270 por semana, ha aumentado desde que estamos en otoño, y esto me da idea para un consejo a los bloggeros: si queréis aumentar vuestro índice de visitas, poned por ahí enmedio unas cuantas palabras clave como "boletus", "lactarius" "seta de cardo", o similar, aunque no vengan a cuento, vuestro índice semanal de visitas subirá exponencialmente, aunque, eso sí, el prestigio de vuestro blog caerá en picado en relación inversamente proporcional, la gente no es tonta y no aguanta estos truquitos. Hablando de truquitos, voy a hacer una prueba: "FREE SEX", "NUDE BOYS". La semana que viene os cuento si ha funcionado.

La semana pasada el amigo Finfuncio se quejaba de que no revelábamos nuestros cotos boleteros, pero él sabe que en este mundo setero el más tonto hace relojes y que aquí la información vuela más rápida que en Internet: basta con que le cuentes a tu mejor amigo dónde encontraste un ejemplar para que al sábado siguiente te encuentres allí a diez tíos silenciosos a quienes no conoces, y que ni se conocen entre sí. Se podrían escribir libros con historias de seguimientos y acechos dignas del superagente 86, yo mismo confieso haber participado en alguna.Gyromitra Infula

Pues bueno, el sábado estuve en La Jarosa ya sin esperanzas, tras veinte días sin lluvia y el termómetro bajando. Alguna vez he comentado que el pinar de pinos resineros (Pinaster) me parece más aburrido y polvoriento que el de albares (Silvestris), porque las gruesas y largas agujas hacen una pinaza espesa y pesada que ahoga la hierba y el matorral. Sin embargo ví que no es así, y que en otoño esa pinaza guarda muy bien la humedad, hay mucho musgo y muchas setas. Encontré bastantes níscalos medianitos esperando nuevas lluvias para acabar de crecer, bastantes de Caballero (desde que he decidido no cogerlas las veo a patadas), y una con forma muy rara y asquerosa, como una caca de perro sobre un palo (va foto). Me confirman los de la Micológica que es Gyromitra Infula, peligrosa de comer. A todo esto, estos chicos tienen un servicio de reconocimiento fenomenal, tú les mandas por email una foto y te contestan casi al momento, muchas gracias.

Encontré también un pequeño cráneo de grandes dientes, tras mucho mirar fotos por Internet veo que es de zorro, pobrecito, en el juego de comer o ser comido esa noche le tocó lo segundo, aún tiene sangrecilla en el hocico. Pongo las fotos para que veáis que no es moco, los dientes son idénticos.

Una mala nocheCraneo de zorro 

Por entre los pinos se veían grupos de corzos que huían, fáciles de ver por esa especie de conspicuo tazón blanco que la naturaleza les ha puesto encima del culo, o del orto, que dirían los argentinos. Y hablando del orto, felicidades a los chicos de la Armada española que les dieron pal pelo a esos sobraos: este orto fué el ocaso de Argentina. Ale, ¿aprecias la greguería?. Pues nada, que me lo pasé bien y pillé bastantes más níscalos de lo esperado, y redondeé comprando en Guadarrama el pan candeal, que no me dejan volver a casa sin él.

Bueno, pues yendo a la excursión de bici del domingo, Rafa y yo nos hicimos la del Escorial con subida a Malagón. Se anunciaba mucho frío, así que salimos para allí bien arropados y con guantes nuevos. Día soleado por el lado de acá de la sierra, pero con la nortada asomando por lo alto, en Madrid solo llueve bien cuando el frente viene desde Extremadura, cuando viene del norte la sierra lo retiene en Segovia y Avila. Desde arrba bajaba un cierzo helado y las copas de los árboles hacían mucho ruido, pero nosotros íbamos subiendo protegidos por la ladera, gozando del sol. Solo al enfilar un valle nos teníamos que agarrar bien a la bici y pedalear con fuerza, el viento de frente era como pedalear conta una pared de gelatina. Como no teníamos prisa ni compañeros ansiosos de gestas, nos íbamos metiendo por los ramales de la pista, a explorar un poco. Ensayamos la pista de la izquierda pasada la curva del Arboreto, es en realidad el camino de mantenimiento de la traída de aguas de San Lorenzo, termina a unos tres kilómetros en una especie de túnel antiguo de granito. Volvimos atrás y seguimos subiendo sin viento hasta llegar arriba deCulturillal puerto de Malagón, y allí se nos vino todo el aire encima, qué desapacible. Me fijé por primera vez en un cartel cultural que hay por allí, y ví que lo que creíamos una humilde cuadra es en realidad lo que queda de un antiguo pozo de nieve de hace más de 400 años. Esperanza debería reconstruirlo para visitar, el que han arreglado junto al Cabeza de la Parra es curiosísimo.

Exploramos un poco más y nos acercamos a unas antiguas cuadras en lo más alto del puerto, donde empieza el Valle de Enmedio, y seguimos bajando hacia Peguerinos, pero como ya se hacía tarde entramos a dar una mirada en otra pista que sale a la izquierda tras una barrera roja y blanca. Siguiendo por ella encontamos un extraño recinto de alambrada alta camuflado con retamas y lleno de casitas, tenía pinta de ser un lugar temporal para aclimatar animales de repoblación, vete a saber cuáles.

En ese momento empezó a llegar la barra de nubes con arcoiris por delante y con flecos de nieve, ahí en la foto se aprecia, esos pacíficos caballitos en media hora estarán más mojados que sus primos del mar. Viendo el panorama nos dimos la vuelta y subimos para el puerto a todo pedal, después de comernos aprisa la merienda: me estoy reconciliando con los sandwiches de Nocilla de la niñez, qué pastosos, qué ricos, cuando crees que los has gastado por adelantado. 

Rafa se bajó rafeando el puerto, vamos, que no le ví el pelo, yo más despacito para mantener el frío dentro de lo tolerable. En conjunto debieron de salir casi 900 mts, un día más tranquilo de lo esperado, con un tramo final de huida, con el norte en los talones…

Bicicleta de Montaña, Setas17 November 2008

Arriba del Camino OrtizCon el campo ya reseco y helado subí el sábado a ver qué caía, y a fuerza de andar cayeron cuatro boletus tardíos y algunas cosillas más, pero no hay que engañarse, ya se ha cerrado la temporada, habrá que dedicarse a la bici, se acabó el dilema de los otoños. La única esperanza es que venga ahora un frente cálido que dure un par de semanas y las setas se reaviven, pero eso no suele ocurrir. Me ocurrieron este sábado dos cosas por primera vez en la vida, y mira que llevo años pateando el monte, primera, levanté una becada, salió como un helicóptero a tres metros de mí y se tiró por la ladera, y segunda, se me enganchó una garrapata, ayer me la quité de la corva, qué bicho más asqueroso, y cómo duelen al sacarlas. También cogí como una docena de Setas de Caballero, pero a la vista de las últimas preocupantes noticias sobre su posible toxicidad irán a la basura.

El domingo pasado no hubo blog porque yo pasé de bici, por lo que me han contado fué ruta larga y dura. Esta vez Nico tenía que ir a su pueblo a recoger una bici, así que nada, nos vemos en Cercedilla. La ruta la eligió Diego, que se ha tomado muy en serio su nuevo papel de sherpa. Por si la nieve, planeó un combinado de varias rutas conocidas con mucho subibaja, pero sin pasar de los 1.600 de altura.

Allí nos vimos delante de la estación, nada más bajar de los coches nos mostramos las zapatillas nuevas, mis Secialized baratitas palidecían al lado de las estupendas zapatillas invernales de Nico, y encima se puso doble calcetín con wind-stopper, Nico, ya no eres el mismo, hace unos años te hubieras clavado las calas en la planta del pie y hubieras subido descalzo. Amanecer frío, por debajo de 0 grados, pero el dia iba a ser soleado. Comienzo por las calles hacia la estación, se agradece la subida que calienta, llegamos al pantano y desde allí cruzando el vado del arroyo, el campamento de verano, el pino encadenado y llegada al Ventorrillo. Allí junto al aparcamiento de los quitanieves estaba la misma bandada de piquituertos que hizo dudar a Ale y a Juannillo de mi saber ornitológico, vamos, que me acusaron de tirarme el moco.

Subida hasta el mirador de La Barranca pero no por la pista sino por la senda Ortiz, que está muy pedregosa y con una inclinación a veces del 15%, una buena prueba. Llegamos arriba y comida, mucha gente de todos los pelajes montañeros: maratoneros alpinos, caminantes y ciclistas. Bajada a velocidad limitada por las mareas de gente que subían, clubes de jubilados, colegios con sus profes, familias con cochecito, perritos sin cadena… todos ocupando la pista de lado a lado, al oir el timbrecito se reían, pero no se apartaban, había que meterse por medio diciendo "perdón perdón", "gracias gracias". Hay que ser educados para mantener el buen nombre de los beteteros montañeros, los senderistas hacen un lobby más potente que el nuestro y cualquier dia nos prohíbe Esperanza subir a las pistas. Abajo del todo había un coche de la Guardia Civil controlando el aluvión.

Cruzamos el valle y nueva subida  hasta detrás de Mataelpino, y allí bajada por el Mortirolillo, esas zetas increíbles de cemento que son malas hasta para bajarlas. Había una manada de cabras y me puse a balar, y tan bien lo hice que salió un vejete de la caseta y me gritó "¡a ver si te vi a echar el macho pa que te monte!". Entramos en la senda verde que va paralela a la carretera de Colmenar y que es Camino de Santiago, allí nos aclaró Diego lo de la flecha amarilla que lleva bajo el sillín, es el símbolo del Camino, y nosotros que creíamos otra cosa. En efecto, por allí había muchas pintadas por las piedras. El Camino entra por un bosquete, cruza un río y desemboca a la entrada del pueblo de Navacerrada, que como siempre estaba muy bonito, terracitas soleadas en los bares, olor a pan y choricillos fritos, gente domingueando y todo muy amarillo con el otoño. El rastrillo de antigüedades algo decaído con la crisis. Volvemos a salir y subimos las rampas de la ermita de San Antonio que te dejan ya partido tras toda una ruta, pasamos por el campo de tiro, qué manera de gastar cartuchos, parecía que tiraban con ametralladora. ¿Alguien controlará esas toneladas de plomo que acaban en el monte y en el agua? seguramente no.

Paso por el circuito de motocross y entrada en Cercedilla por el cementerio, qué grande es, seguramente mueren muchos cercedillanos, tantos como nacen. Subida a la estación y llegada a los coches a buena hora, comentando como siempre que a ver si un día nos tomamos una cervecita post ruta en una de las terracitas soleadas del centro del pueblo, que están siempre de lo más animadas. Siempre lo comentamos, pero metemos las cosas en el coche a toda prisa.

Bueno, pues la ruta tuvo finalmente 36 kms y 1.200 metros de ascensión, un jodío subibaja, para ser una ruta de media montaña…

Bicicleta de Montaña4 November 2008

Estética StarskyNos hemos quedado solos Rafa y yo, así que hay que montar una faena de aliño. Puede ser Río Moros, pero Rafa y Diego lo hicieron hace quince días, así que busquemos otro sitio cercano y no muy duro: la Hoya de San Blas. Han empezado las nevadas, arriba se ven los montes llenos de nieve, el frente viene desde Segovia y no se ven los picos, hoy ha habido que quitar la naftalina de los guantes y las chaquetas de invierno, quizá hoy pisemos la nieve por primera vez. Aparcamos como siempre junto al camping de La Fresneda y no sllevamos una sorpresa, llevaba años cerrado y lo han reabierto: al fondo se ven muchas casitas de madera de esas en las que viven muchos norteamericanos, tal vez el dueño espera hacer gran negocio con esto de la crisis, cuando la gente tenga que dejar su alquiler puede que se venga por aquí.

Primero montar el material. El domingo pasado mis zapatillas dijeron basta, así que hoy me he traído como provisionales las que uso para el spinning, son baratitas y ligeras, inadecuadas para la nieve. Tuve que levantarme temprano para ponerles las calas de las viejas (son Time), pero uno de los tornillos se bloqueó y no hubo manera, así que hoy voy con una sola cala, veremos si no acabo por los suelos. Tomamos la carretera junto al pantano, ya no se ven en el prado los cientos de cigüeñas, estas han pasado de cambio climático y se han ido a Africa. Salimos como siempre por la pista hacia los montes, y vamos, a remontar que es lo nuestro.

El campo muy verde por las lluvias, muchas senderuelas en las cunetas (porqué las desprecian los seteros? son estupendas…), y vamos por el tramo de subida contínua que lleva hasta el pie de la sierra. Nos encanta esta zona, hay muchas granjas de vacas, algunas de ganado bravo, pero la gente cuida la estética, los establos son de piedra encalada y las cercas de buena construcción, no de chapa y somieres, como en otros sitios. Llegamos al vado donde Ignacio se bañó aquella vez, el agua baja fuerte y ruidosa, da respeto meterse pero no hay puente: Rafa hace el primer cruce montado en la bici, yo haciendo un vídeo para ver si hay suerte, pero no la hay: el agua llega a los pedales pero no hay revolcón. Pasamos el hórreo ese de algún asturiano trasplantado a Madrid (los asturianos quieren mucho a su tierra, donde pillan un terrenito se hacen un hórreo para que se la recuerde, yo los he visto hasta en Ibiza, en medio del secarral) y al fin entramos en los pinares. La valla impide el paso, y aquí están los coches de los seteros, son multitud.

Las primeras rampas son las mas duras, hay que hacer gala de técnica y fuerza para no echar pie a tierra en este pedregal inclinado, esa pelea te pone a mil pulsaciones, pero pasado ese tramo ya todo es subida continua y sin grandes repechos. Enseguida se llega a la vista de la Hoya de San Blas, unas praderas abiertas con las montañas nevadas detrás y todo el valle por delante, siempre comentamos que es el sitio ideal para hacerte un chalet suizo de madera, si te gusta vivir muy tranquilo, claro… Hacemos las primeras fotos de montaña nevada y seguimos. Arriba de la subida decidimos como siempre alargarlo un poco más y tomamos para el Collado Ventana hasta mitad de camino, muchos ciclistas por allí, pese a ser recorrido de ida y vuelta la vista merece la pena. Nos cruzamos con un ciclista de rojo que nos saludó cuando ya volvíamos, y juraría que es el mismo que nos volvió a saludar cuando bajábamos luego, eso significa que en el Collado Ventana debe haber un ramal ciclable que baja hasta casi el principio de la ruta: tarea de mapas para los sherpas. Digo que era el mismo, porque llevaba un polar muy parecido a la impagable estética Starsky de Rafa, eso no se olvida… Al final de la subida se puso a nevar, no mucho, lo justo para ver el paisaje con copitos.

Bajada muy rápida por la red de caminos, y allí casi tuve mi percance, salté a toda velocidad una riega sin recordar que llevaba el pie suelto y caí de mala manera haciendo eses, pero montado… Dios quiso que no me la pegara, porque yo hice todo lo posible.

Así que nada, unos 650 mts de subida tirando por alto, lo que se dice una faena de aliño, pero bueno para salir, ver nieve y sobre todo no quedarse en casa, como otros…