Domingo 31 de agosto. Depresiones postvacacionales.
Pues nada, según lo prometido, ya estamos de vuelta tras el verano, dispuestos a seguir con la actividad betetera para mantener en lo posible la forma y divertirnos los domingos, que no todo va a ser trabajar, dormir y ver la tele. Lo que en cambio no podemos es cambiar la localización de Madrid en el el mapa, así que curso nuevo rutas viejas, aunque sea con nuevas variantes.
A la llamada del Sherpa nos apuntamos Diego y yo, hubo bajas sensibles en la plantilla porque al menos tres de los Machacas se habían apuntado a la Human Race, ellos son personas humanas y de cuando en cuando gustan de darle a la zapatilla como complemento del pedal. Si se les da bien y en el agua no se ahogan también podemos acabar todos practicando el triathlón, en casi todas nuestras rutas pasamos junto a algún pantano o regato. Por otro lado Jose Vecino se ha comprado una bici de carretera, para probar otras cosas y coger mucho fondo, me lo encontré el domingo temprano preparado para salir por allí.
Nosotros hicimos la subida desde Cercedilla (desde el polideportivo, no desde la estación) hasta los miradores y la Fuente de la Reina. Muchísimos beteteros por el camino, de todos los niveles, que te ayudaban a superarte: los malos porque da gusto pasarles, los buenos porque siempre los tienes allí, casi al alcance, y te picas aún más. Entre unas cosas y otras hicimos la subida en récord. Se notó el cambio de ejercicios del verano, en mi caso con fuertes dolores de la cach
a del culo, o como diría Rafa, de los isquiones.
Una vez arriba, y buscando la originalidad, nos tiramos por el camino Smith (o Schmidt, no se si era inglés o alemán), camino que desde luego es más para andar que para ciclar: un rato penoso de montar y desmontar, más lo segundo que lo primero. Una vez en Navacerrada otra originalidad, bajamos por la pista de los cafres del descenso, inclinadísima, llena de tierra suelta y de saltos, y ya abajo, casi en El Ventorrillo nos metimos por otro nuevo camino muy cerrado de vegetación hasta Cercedilla (el Sherpa lo recordaba de su niñez, es decir, casi de ayer mismo). Durante la comida estuvimos viendo una pareja de trepadores azules, que se dejaron hacer foto.
Para empezar pues, un recorrido corto, 27 kms, pero muy empinado, 850 mts. A ver si la gente se va desentumeciendo de las vacaciones y se viene a la bici, que la forma sólo se recupera en el monte…
