Ignacio en soledadEscribo al blog a toda prisa antes de salir de viaje, porque lo he prometido. Ayer tuvimos el primer dia de verdadero calor del año, después de muchos fines de semana de nieblas y lluvias ayer salió despejado y sin una nube, y por Dios que nos dejó ver la que nos espera. Como los californianos que salen en las revistas de btt haciendo el cabra por el desierto de Mojave, así anduvimos penando por La Pedriza, sudando y tostándonos al sol, y bebiendo mucha agua.

Quedamos esta vez en aparcar fuera del parque para bordear la valla un rato y entrar por una puerta lateral. Nos vimos esta vez Ignacio Nico y yo, Javier había prometido asistencia pero no se presentó, así que le llamamos para pedirle explicaciones y despertarle de la resaca. Yo asistí con la camiseta sin mangas que dice Nico que le recuerda a los de Village People, los mariquitas esos que cantaban vestidos de indio, de obrero y tal. Hoy me estoy arrepintiendo, tengo los hombros un tanto abrasados. Mi Camelback bien lleno de limonada con azúcar para resistir el previsible calor, aunque para hacerla tuve que gastar los dos últimos limones de la nevera, y no volveré a tener más en todo el verano. Digo esto porque en el Carrefas tenían sólo tres tristes mallas de ellos a ¡4,95 €!. ¿Qué ha pasado? ¿Se han secado todos los limoneros de Murcia?. Esta pasando algo muy raro con esto de la comida, alguien se está forrando. Como alternativa sugiero ese concentrado que han sacado los de Minute Maid que se llama Lemon&Nada, está buenísimo y dice que lleva dos kilos de limones, y sólo vale 1€: ¿cómo lo hacen ellos?.

Bueno, pues como decía entramo en La Pedriza por una puerta de peatones escondida, va por unas casas enmedio de prados verdes con vacas, si te evades un poco parece que estás en Asturias, o en Cantabria. Ignaci oal principio reservón, sigue obsesionado con eso de que no está en forma, nosotros no lo notamos. Los caminos ya polvorientos y pedregosos, se va más seguro con un poco de barro. Un primer tramo de carretera ya con bastantes coches madrugadores y a empezar a subir, pero en dirección contaria. Enseguida alcanzamos a un grupo de uniformados que venían de Morata de Tajuña, su ritmo era de paseo y se les veía muy folclóricos, cantaban Ay Lerele a voz en grito y como que no sudaban. Yo me encontré fuerte y aún fresco y me distancié bastante pasando gente aquí y allá, cosa que motiva mucho. En el último kilómetro de la subida luchaba con las últimas fuerzas, porque sabía que Nico iba a poner la directa para cogerme en los últimos metros (todos somos previsibles, a estas alturas). Llegamos al comederos de los buitres y esperamos a Ignacio.

Llegaron también los Moratenses, y les recomendamos intentar la subida de La Nava, pero tenían disensiones internas, como en el precongreso del PP. Al final se tiraron para arriba pero algunos no iban convencidos, así que pronto se dieron la vuelta. Nosotros para arriba, llegamos bien y con fuelle, Ignacio incluído.

Planta desconocidaA la bajada y de nuevo en el comedero nos separamos, Nico y yo hacia el Collado de los Pastores, Ignacio a la izquierda en bajada directa, no se sentía con ganas del nuevo tramo de zetas (ese que Ale dice que es para marikitas). Propongo cambiar de nombre al Collado de los Pastores y llamarle Collado de los Ciclistas, por que había como veinticinco, unos comiendo, otros llegando o saliendo, otros mirando los carteles o el paisaje… y total pastores no creo que lo haya pisado ni uno solo en los últimos veinte años. A la bajada tomamos una sendita trialera por el pinar, más o menos a la altura de donde Ignacio fué abducido, y fuimos saltando y rebotando por las piedras (yo reboté de más un par de veces, y con el costadillo). Había allí entre la pinaza una planta que nunca hemos visto, y que nos tiene desconcertados, incluído el botánico. Era muy bonita. Abajo, donde el sendero se une a la carreterita nos encontramos con Ignacio, con quien habíamos quedado, y ya los tres juntos hasta la salida del parque.

Enorme afluencia, y lasgas colas de gente que esperaban entrar en algún momento. Bajados de los coches, con la música puesta, jugando un partidito de toques o comiendo ya la tortilla sentados en la cuneta, esperaban que algún madrugador se aburriera y saliera con el coche, para dejar libre una plaza del cupo: vaya ganas de ir de campo…

Pues nada, 46 kms y 1.450 mts. de ascensión, otra más a nuestra querida Pedriza, muy sudada esta vez, polvorienta y acalorada, ¡por Dios, que vuelva el frío!