Domingo 22 de junio. Por Dios, que vuelva el frío.
Escribo al blog a toda prisa antes de salir de viaje, porque lo he prometido. Ayer tuvimos el primer dia de verdadero calor del año, después de muchos fines de semana de nieblas y lluvias ayer salió despejado y sin una nube, y por Dios que nos dejó ver la que nos espera. Como los californianos que salen en las revistas de btt haciendo el cabra por el desierto de Mojave, así anduvimos penando por La Pedriza, sudando y tostándonos al sol, y bebiendo mucha agua.
Quedamos esta vez en aparcar fuera del parque para bordear la valla un rato y entrar por una puerta lateral. Nos vimos esta vez Ignacio Nico y yo, Javier había prometido asistencia pero no se presentó, así que le llamamos para pedirle explicaciones y despertarle de la resaca. Yo asistí con la camiseta sin mangas que dice Nico que le recuerda a los de Village People, los mariquitas esos que cantaban vestidos de indio, de obrero y tal. Hoy me estoy arrepintiendo, tengo los hombros un tanto abrasados. Mi Camelback bien lleno de limonada con azúcar para resistir el previsible calor, aunque para hacerla tuve que gastar los dos últimos limones de la nevera, y no volveré a tener más en todo el verano. Digo esto porque en el Carrefas tenían sólo tres tristes mallas de ellos a ¡4,95 €!. ¿Qué ha pasado? ¿Se han secado todos los limoneros de Murcia?. Esta pasando algo muy raro con esto de la comida, alguien se está forrando. Como alternativa sugiero ese concentrado que han sacado los de Minute Maid que se llama Lemon&Nada, está buenísimo y dice que lleva dos kilos de limones, y sólo vale 1€: ¿cómo lo hacen ellos?.
Bueno, pues como decía entramo en La Pedriza por una puerta de peatones escondida, va por unas casas enmedio de prados verdes con vacas, si te evades un poco parece que estás en Asturias, o en Cantabria. Ignaci oal principio reservón, sigue obsesionado con eso de que no está en forma, nosotros no lo notamos. Los caminos ya polvorientos y pedregosos, se va más seguro con un poco de barro. Un primer tramo de carretera ya con bastantes coches madrugadores y a empezar a subir, pero en dirección contaria. Enseguida alcanzamos a un grupo de uniformados que venían de Morata de Tajuña, su ritmo era de paseo y se les veía muy folclóricos, cantaban Ay Lerele a voz en grito y como que no sudaban. Yo me encontré fuerte y aún fresco y me distancié bastante pasando gente aquí y allá, cosa que motiva mucho. En el último kilómetro de la subida luchaba con las últimas fuerzas, porque sabía que Nico iba a poner la directa para cogerme en los últimos metros (todos somos previsibles, a estas alturas). Llegamos al comederos de los buitres y esperamos a Ignacio.
Llegaron también los Moratenses, y les recomendamos intentar la subida de La Nava, pero tenían disensiones internas, como en el precongreso del PP. Al final se tiraron para arriba pero algunos no iban convencidos, así que pronto se dieron la vuelta. Nosotros para arriba, llegamos bien y con fuelle, Ignacio incluído.
A la bajada y de nuevo en el comedero nos separamos, Nico y yo hacia el Collado de los Pastores, Ignacio a la izquierda en bajada directa, no se sentía con ganas del nuevo tramo de zetas (ese que Ale dice que es para marikitas). Propongo cambiar de nombre al Collado de los Pastores y llamarle Collado de los Ciclistas, por que había como veinticinco, unos comiendo, otros llegando o saliendo, otros mirando los carteles o el paisaje… y total pastores no creo que lo haya pisado ni uno solo en los últimos veinte años. A la bajada tomamos una sendita trialera por el pinar, más o menos a la altura de donde Ignacio fué abducido, y fuimos saltando y rebotando por las piedras (yo reboté de más un par de veces, y con el costadillo). Había allí entre la pinaza una planta que nunca hemos visto, y que nos tiene desconcertados, incluído el botánico. Era muy bonita. Abajo, donde el sendero se une a la carreterita nos encontramos con Ignacio, con quien habíamos quedado, y ya los tres juntos hasta la salida del parque.
Enorme afluencia, y lasgas colas de gente que esperaban entrar en algún momento. Bajados de los coches, con la música puesta, jugando un partidito de toques o comiendo ya la tortilla sentados en la cuneta, esperaban que algún madrugador se aburriera y saliera con el coche, para dejar libre una plaza del cupo: vaya ganas de ir de campo…
Pues nada, 46 kms y 1.450 mts. de ascensión, otra más a nuestra querida Pedriza, muy sudada esta vez, polvorienta y acalorada, ¡por Dios, que vuelva el frío!

Desembocamos en la pista ancha y optamos por no llegar a Zarzalejo, sino tirar directamente a San Lorenzo por un caminito que a veces está solo dibujado en los afloramientos de granito, una prueba trialera y de equilibrio. En un descampado nos salió un precioso Lagarto Ocelado, yo me acerqué con mucho cuidado y me dejó llegar con la cámara a casi un palmo, he puesto por ahí varias fotos.
Ya estamos a 40 de mayo, y seguimos con el sayo puesto, y sin visos de poderlo quitar aún. El sábado hizo bueno y soleado, a mediodía picaba el sol y te daba idea del calor que podrías estar pasando si este fuera un año normal, pero el domingo la cosa volvió a torcerse y tuvimos una ruta de cambio, ya con nieblas y algo de frío. Hoy lunes vuelve a llover, hay atasco, y con la huelga de camioneros no hay gasolina pa la moto en la gasolinera, y parece que pronto no habrá ni barritas en la tienda. Dios mío, qué duros se hacen los lunes.
un sandwich de mortadela, chocolate, orejones, vamos, comí mejor que nunca. Inmediatamente a la pista de nuevo, y a tren hasta el desvío a Cueva Valiente, subida mítica del BTT y test del estado físico y técnico de los ciclistas. Las lluvias han acabado de arrancar el alfalto del camino y lo han convertido en una cuenca de arroyo llena de agua y cantos sueltos, lo que unido a sus fuertes pendientes lo convierten en una prueba imposible. Aún así solo echamos pie a tierra una vez, salvo Nico, que echó rodilla a tierra directamente y la desolló bien. Llegados arriba tanteamos un poco con la niebla, y nos dimos media vuelta para bajar a buena velocidad, castigando las suspensi