Bicicleta de Montaña23 June 2008

Ignacio en soledadEscribo al blog a toda prisa antes de salir de viaje, porque lo he prometido. Ayer tuvimos el primer dia de verdadero calor del año, después de muchos fines de semana de nieblas y lluvias ayer salió despejado y sin una nube, y por Dios que nos dejó ver la que nos espera. Como los californianos que salen en las revistas de btt haciendo el cabra por el desierto de Mojave, así anduvimos penando por La Pedriza, sudando y tostándonos al sol, y bebiendo mucha agua.

Quedamos esta vez en aparcar fuera del parque para bordear la valla un rato y entrar por una puerta lateral. Nos vimos esta vez Ignacio Nico y yo, Javier había prometido asistencia pero no se presentó, así que le llamamos para pedirle explicaciones y despertarle de la resaca. Yo asistí con la camiseta sin mangas que dice Nico que le recuerda a los de Village People, los mariquitas esos que cantaban vestidos de indio, de obrero y tal. Hoy me estoy arrepintiendo, tengo los hombros un tanto abrasados. Mi Camelback bien lleno de limonada con azúcar para resistir el previsible calor, aunque para hacerla tuve que gastar los dos últimos limones de la nevera, y no volveré a tener más en todo el verano. Digo esto porque en el Carrefas tenían sólo tres tristes mallas de ellos a ¡4,95 €!. ¿Qué ha pasado? ¿Se han secado todos los limoneros de Murcia?. Esta pasando algo muy raro con esto de la comida, alguien se está forrando. Como alternativa sugiero ese concentrado que han sacado los de Minute Maid que se llama Lemon&Nada, está buenísimo y dice que lleva dos kilos de limones, y sólo vale 1€: ¿cómo lo hacen ellos?.

Bueno, pues como decía entramo en La Pedriza por una puerta de peatones escondida, va por unas casas enmedio de prados verdes con vacas, si te evades un poco parece que estás en Asturias, o en Cantabria. Ignaci oal principio reservón, sigue obsesionado con eso de que no está en forma, nosotros no lo notamos. Los caminos ya polvorientos y pedregosos, se va más seguro con un poco de barro. Un primer tramo de carretera ya con bastantes coches madrugadores y a empezar a subir, pero en dirección contaria. Enseguida alcanzamos a un grupo de uniformados que venían de Morata de Tajuña, su ritmo era de paseo y se les veía muy folclóricos, cantaban Ay Lerele a voz en grito y como que no sudaban. Yo me encontré fuerte y aún fresco y me distancié bastante pasando gente aquí y allá, cosa que motiva mucho. En el último kilómetro de la subida luchaba con las últimas fuerzas, porque sabía que Nico iba a poner la directa para cogerme en los últimos metros (todos somos previsibles, a estas alturas). Llegamos al comederos de los buitres y esperamos a Ignacio.

Llegaron también los Moratenses, y les recomendamos intentar la subida de La Nava, pero tenían disensiones internas, como en el precongreso del PP. Al final se tiraron para arriba pero algunos no iban convencidos, así que pronto se dieron la vuelta. Nosotros para arriba, llegamos bien y con fuelle, Ignacio incluído.

Planta desconocidaA la bajada y de nuevo en el comedero nos separamos, Nico y yo hacia el Collado de los Pastores, Ignacio a la izquierda en bajada directa, no se sentía con ganas del nuevo tramo de zetas (ese que Ale dice que es para marikitas). Propongo cambiar de nombre al Collado de los Pastores y llamarle Collado de los Ciclistas, por que había como veinticinco, unos comiendo, otros llegando o saliendo, otros mirando los carteles o el paisaje… y total pastores no creo que lo haya pisado ni uno solo en los últimos veinte años. A la bajada tomamos una sendita trialera por el pinar, más o menos a la altura de donde Ignacio fué abducido, y fuimos saltando y rebotando por las piedras (yo reboté de más un par de veces, y con el costadillo). Había allí entre la pinaza una planta que nunca hemos visto, y que nos tiene desconcertados, incluído el botánico. Era muy bonita. Abajo, donde el sendero se une a la carreterita nos encontramos con Ignacio, con quien habíamos quedado, y ya los tres juntos hasta la salida del parque.

Enorme afluencia, y lasgas colas de gente que esperaban entrar en algún momento. Bajados de los coches, con la música puesta, jugando un partidito de toques o comiendo ya la tortilla sentados en la cuneta, esperaban que algún madrugador se aburriera y saliera con el coche, para dejar libre una plaza del cupo: vaya ganas de ir de campo…

Pues nada, 46 kms y 1.450 mts. de ascensión, otra más a nuestra querida Pedriza, muy sudada esta vez, polvorienta y acalorada, ¡por Dios, que vuelva el frío!

Bicicleta de Montaña16 June 2008

Caída en el mejor lechoTras varios intentos y aplazamientos el domingo nos juntamos unos cuantos para hacer la famosa ruta Rozas-Escorial-Rozas, la habíamos comenzado al menos dos veces más, pero la habíamos abortado a mitad. Es larga, así que exige presencia en el comienzo muy temprano, y empezar sin contratiempos. Yo por los Machacas, y tres Joses: Pepe, Cuco y Jose Vecino. Otros Machacas no cayeron. a Nico le llamé el Sábado tarde y estaba en medio de la serranía en Cazorla, no calculaba llegar a meta hasta las 9,30 al menos, Rafa salía de curcero por el norte de Europa, y en cuanto a Ignacio, está para rutitas y buen vino, pensaba haber salido pero se rajó cuando supo que la programada tenía 70 kms., dice que su tope psicológico en estos momentos está en 45, y que no quiere ir retrasando al grupo. Luego resulta que ni retrasa ni nada, el que tuvo retuvo y cuando al fin se anima no se queda atrás, pero dejémosle con sus fantasmas, todos sabemos que aquí el coco es más importante que las piernas. No vino en cambio con los Joses Rafa el Inquieto, y eso me permitió ir haciendo alguna que otra foto.

Salimos más o menos a las 8,30 de Rio Chico, digo más o menos porque Jose se dió la vuelta para recoger en su casa un chubasquero, había salido demasiado veraniego. Luego el tiempo no justificó la precaución, tuvimos un dia de sol y nube, pero no cayeron más que cuatro gotas. El tramo de Rio Chico es común a todas las rutas que hacemos desde Las Rozas, y no es que no sea bonito, pero de vez en cuando pide variación. El terreno ya seco y pedregoso, se hacía casi mejor cuando había charcos. En las primeras subidas, buen ritmo y equilibrio, y en el Pinarillo Jose sube como un cohete, contra su costumbre de ir empujando ¿Porqué? Pepe le había prometido hacerle una foto de derrota, sudando y empujando, y eso sí que no, no hay nada que más motive que el cachondeo de cuñado. Saliendo de la zona de Rio Chico esta vez hacia el ramal izquierdo, para ir por Colmenarejo y no por Galapagar y la Cañada Segoviana. Desembocamos en la carreterilla de las Adormideras y torcemos hacia unas pistas de bajada, que juraría son las mismas que el otro dia subimos. Bajando a buena velocidad hubo percance, metí la rueda delantera en un ribazo de hierba que tenía zanja, y salí por las orejas y rodando por la ladera. Como se ve en la foto, la caída fué en blando, de hecho estaba tan a gusto tumbado entre las florecillas que me costó decidirme a seguir.

Un rato por caminos perdidos y desembocamos en la presa del rio Aulencia, un sitio desconocido para mí pero de lo más espectacular. La presa es de hierro y parece tener más de un siglo, y hay algunas instalaciones de piedra que parecen una antigua piscifactoría y un chalet de guardeses con gran escalinata. Como digo, un lugar perdido en medio del monte y de lo más misterioso. En el lago que se forma hay un cartel: "Prohibido bañarse, aguas cenagosas", y vamos, habría que estar gili para bañarse allí, tiene pinta de vivir dentro el Monstruo del Cieno. De todas formas, que palabra más terrorífica: "cenagoso", sugiere criaturas que se arrastran y cadáveres de ahogados que salen de noche. Volvemos a subir al camino por casi la única subida digna del nombre en toda la ruta, aunque no por haber menos subida acumulada resulta menos costoso este recorrido, hay mucho subibaja y muy violento, lo que unido a la larga distancia la convierten en una de las duras.

Breve paso junto al pantano de Valmayor y llegada a las cañadas que van avanzando hacia la sierra, hay muchas y muy perdidas. Al lado izquierdo la dehesa de la Fuente, una de esas grandes propiedades cercadas y aparentemente improductivas, solo grandes ejemplares de pino y encinares, y mejor está así. Había un jabalí bien gordo junto al camino, se volvió a meter al cercado pero a paso lento y desafiante, no tenía ningún miedo. Entre los árboles se veía ya Abantos y toda la sierra que hay tras el pueblo de El Escorial. Pasamos algunas urbanizaciones que lindaban con el monte salvaje por caminitos estrechos y sombreados, mucha madreselva florida a ambos lados, y un olor estupendo.

Lagarto OceladoDesembocamos en la pista ancha y optamos por no llegar a Zarzalejo, sino tirar directamente a San Lorenzo por un caminito que a veces está solo dibujado en los afloramientos de granito, una prueba trialera y de equilibrio. En un descampado nos salió un precioso Lagarto Ocelado, yo me acerqué con mucho cuidado y me dejó llegar con la cámara a casi un palmo, he puesto por ahí varias fotos.

Finalmente entrada y callejeo por El Escorial, y la vuelta por las fincas de alrededor son prados y fresnedas con mucho ciclista y mucho jinete, a veces cerca del tren y otras no, el paseo es agradable salvo los ratos de abrir y cerrar vallas para el ganado. En esos tramos finales rectos y con subida todos íbamos silenciosos pero muy picados, yo te paso tú me pasas pero yo corono primer que tú, todos sonrientes y de buen rollo, pero a degüello.

Al final son algo menos de 70 kms y no se cuánta subida, pero como digo esta es una ruta de distancia más de que ascensión. Llevábamos ya varios domingos a punto de hacerla, y esta vez por fín cayó El Escorial.

Bicicleta de Montaña9 June 2008

Entre los meños.Ya estamos a 40 de mayo, y seguimos con el sayo puesto, y sin visos de poderlo quitar aún. El sábado hizo bueno y soleado, a mediodía picaba el sol y te daba idea del calor que podrías estar pasando si este fuera un año normal, pero el domingo la cosa volvió a torcerse y tuvimos una ruta de cambio, ya con nieblas y algo de frío. Hoy lunes vuelve a llover, hay atasco, y con la huelga de camioneros no hay gasolina pa la moto en la gasolinera, y parece que pronto no habrá ni barritas en la tienda. Dios mío, qué duros se hacen los lunes.

Quedamos el domingo en San Rafael en grupo mixto y reducido, Rafa y yo con Nico y Jose Vecino, este había renegado por esta vez de su grupo, que lo quieren llevar al lado oscuro de la carrera a pie y los maratones. Plan incial, hacer la vuelta de siempre, subiendo al Espinar, el Hornillo, Collado de la Mina y volver, una ruta dura de más de 1000 metros de ascensión, con paisaje muy variado: primero pinar cerrado y luego mucho campo abierto y ventoso. Llevábamos también la presión añadida de volver a casa pronto para disfrutar de los espectáculos deportivos de la tele: motos, Nadal y F1, unos fueron muy bien y otros no tanto.

Una vez en el punto de salida nos dió la vena aventurera y nos planteamos la ruta al revés, por variar, aún sabiendo que el primer tramo en esa dirección es de empujar de firme. Siempre que bajamos de La Mina a San Rafael nos tenemos que bajar de la bici para pasar las torrenteras de piedras y las fuertes pendientes que hay dentro del pinar, imaginaos lo que es eso, pero subiendo. Luego en realidad la cosa no fué tan mala, hubo que empujar, pero cuando el dia está empezando empujas bien y con ganas, otra cosa es cuando te toca eso como remate. Subimos la ladera tratando de hacer memoria en esa complicada red de caminos, cómo cambia el aspecto de la cosa cuando vas cuesta arrba en vez de cuesta abajo.

Al final de la subida paramos un momento a ver Cueva Valiente que se divisaba allí entre la niebla, muy arriba, en ese momento el día se estaba abriendo y se veían manchas de cielo azul y solete, lástima que la mejoría se frustrara después. Pasamos La Cepeda, un curioso enclave de Madrid en la provincia de Avila, el mismo caso que el Condado de Treviño, supongo que el origen histórico es similar. Son amplios prados despejados y con buen pasto, probablemente por eso fueron tan disputados. Al llegar a los búnkeres la máquina se quedó sin batería y se acabaron las fotos, una lástima, porque a partir de ese momento es cuando ves fotos bonitas para hacer. Un rato más de prados abiertos y algo ventosos, y llegamos a la portilla donde se bifurca el camino. Estaban llegando muchos ciclistas (47, nos dijeron), en una especie de prueba informal, sin uniformes ni dorsales, eran todos de La Nava y se habían apuntado a subir al monte. Unos iban a tope, otros se sentaban a comer, otros hablaban por el móvil, en fin, aquello parecía poco organizado.

Nico sugirió en ese momento cambiar de planes para ampliar la ruta y darle más dificultad, torciendo hacia las turbinas que se ven en el horizonte, llegando al nuevo pantano que vimos otra vez en obras y bajando luego por la carretera. Eso, en cálculos optimistas es hora y media más de tiempo, y mucha más subida, en cálculos reales son más de dos horas de extensión. Rafa y yo no éramos partidarios, él por el aperitivo, yo porque quería bajar a Guadarrama a por pan, y ambos porque queríamos ver a Nadal. Jose sí que estaba con ganas de marcha, y Nico por supuesto, desde que ha estado en contacto con la Legión anda más novio de la muerte que nunca. Lo echamos a cara o cruz y ganaron ellos, pero no, nada nos podía torcer de la querencia que llevábamos al establo, así que decidimos partir el grupo, los valientes a sufrir, los prudentes a ir bajando. Tampoco nos resultó facil abajo del puerto tuvimos que hacer 9 kms de carretera rompepiernas hasta San Rafael, allí estaban sus coches, y allí seguirían mucho rato.

Su parte la reconstruyo con los correos que me han mandado:


Muy dura resulto la extensión a los molinos, cinco horas de bici, 73 Km y 1.500 mts de ascensión. Llegamos a la presa, que estaba tan llena que estaba soltando por el aliviadero fijo de coronación (por si no se nota, Jose se dedica a esto). Una vez allí, decidimos arriesgar por el camino de la margen derecha, empinado y pedregoso, para reducir algún kilometro en el camino de los molinos. Una subida muy dura que hicimos en menos de media hora (las rampas en los molinos son del 12% y cuando llevas prisa se hacen mas duras por el viento). A partir de ahí, mucha subida y algo de llaneo hasta el Puerto de La Lancha, ya con 50 kms a la espalda. Desde ahí hasta San Rafael por carretera (qué peligro), dándole mucha caña, el reloj amenazaba. A las 14:10 llegamos al fin, y Nico se acordó de Rafa: menos mal que al final no vino, se hubiese quedado sin aperitivo.

Es curioso tratar de refundir dos relatos distintos, pero hay dos puntos de coincidencia: que el tema les salió más duro de lo esperado, y que Rafa hubiera protestado. Bueno, cada uno según sus fuerzas y motivación, pero que conste que nosotros no fuimos gallinas, eso se llama ser prudentes…

Bicicleta de Montaña2 June 2008

Una prueba imposibleAntes de nada, celebrar las 5.000 visitas al Blog desde que le pusimos el contador (¡viva Contador!), es un gusto escribir los lunes sabiendo que hay gente que lo lee (leave a coment, please).

Llueve, detrás de los cristales llueve y llueeveee, como cantaba Serrat, qué bonita canción para escucharla, no tanto para vivirla en carne propia, nos perdimos el otoño por falta de agua y nos perderemos la primavera por falta de sol. Dentro de quince días entra el verano y salvo aquél amago que tuvimos en San Rafael hace cuatro o cinco rutas, tal parece que sigamos en invierno. Dicen los sabios agoreros que vamos hacia un clima global sin estaciones intermedias, del invierno se pasará al verano y viceversa, y por ahora lo están clavando…

Este domingo pensábamos intentar de nuevo la ruta Las Rozas-Escorial que se frustró por falta de tiempo, pero visto que el sábado aún no habíamos quedado con los Joses decidimos programar una ruta Machaca de las clásicas, Escorial-Abantos-Peguerinos-Cueva Valiente, 45 kms y 1.500 mts de ascensión, es decir, mucha subida pero firmes menos trialeros. Quedamos en El Tomillar Nico, Diego Rafa y yo, algunos otros están perdidos para la causa. Para hacer algo más variada esta pateada ruta comenzamos entrando en El Escorial, haciendo los primeros kilómetros por las calles del pueblo y recorriendo los monumentos y las zonas de copas. Salida por las cuestas de atrás hasta llegar al pantanito y los señoriales chalets que dominan todo el valle, ya se sabe que el pueblo es precioso. A la salida encontramos varios ciclistas de un club de los buenos, de los federado-depilados, que andaban buscando el camino de las famosas zetas. Nosotros por lo conocido hasta la carreterilla del puerto y al fin en Malagón, donde estos fieras nos cogieron después de hacer sus zetas y sus eses, llevaban fuelle más que sobrado.

Arriba niebla y frío, tanto que pasamos de la comida para buscar zonas más abrigadas. El paisaje estaba escocés, con todos los piornos florecidos hasta donde llegaba la vista (que era poco). En la bajada nos paramos en el refugio de La Cueva a ver un coche de recién casados que estaba envuelto en cinta dorada y lleno de pintaditas. Hasta ahí todo normal, pero además le habían robado la matrícula trasera para que los novios no pudieran escaparse por la mañana: ¡son cosas de muchachos!.

Para la comida yo me había envuelto cuidadosamente un buen trozo de Kiche Lorraine, iba todo el camino pensando en ella y me olvidaba del frio y la lluvia. Llegamos al camping de Peguerinos para comer y me pongo a buscar en la mochila, y oh gilipollas, la había olvidado en la mesa de la cocina. Esa fué la última vez que la ví, porque se la desayunaron mis niños. Pasé la gorra y los compañeros se enrrollaron, cayóTremenda sangría un sandwich de mortadela, chocolate, orejones, vamos, comí mejor que nunca. Inmediatamente a la pista de nuevo, y a tren hasta el desvío a Cueva Valiente, subida mítica del BTT y test del estado físico y técnico de los ciclistas. Las lluvias han acabado de arrancar el alfalto del camino y lo han convertido en una cuenca de arroyo llena de agua y cantos sueltos, lo que unido a sus fuertes pendientes lo convierten en una prueba imposible. Aún así solo echamos pie a tierra una vez, salvo Nico, que echó rodilla a tierra directamente y la desolló bien. Llegados arriba tanteamos un poco con la niebla, y nos dimos media vuelta para bajar a buena velocidad, castigando las suspensiSaxifraga Púrpuraones y los manillares.


Sacamos fotos de una flor rara que solo encontramos a mucha altura, aquí y en la Majadilla del Queso, según Nico una Armeria Arenaria. En el camino de vuelta nos tuvimos que apartar varias veces para dejar pasar a moteros salvajes, a estos deberían ponerles la gasolina a 3 €. Durante un rato anduve mentalmente bajo y descolgado, creo que con la frustración de la comida, pero finalmente lo superé y me puse al nivel del resto. De nuevo subida al puerto, el coche de los novios seguía allí, seguro que ya habían perdido el avión.

Arriba volvimos a encontrar a los fieras depilados, y también a un chico con una flamante bici de carbono de triatlón que había pinchado y no llevaba desmontables para sacar la cubierta (a quién me recuerda?). Le echamos una mano, porque aunque él fuera rutero y nosotros beteteros la solidaridad entre los biruedas funciona. Este incidente nos entretuvo lo justo para que Rafa se perdiera el aperitivo, porque ya los amigos le tienen prohibido que aparezca sin duchar.

Como resumen, 55 mojados kilómetros y 1.500 empapados metros de ascensión, y punto culminante en la subida fetiche a la cueva, esta es una ruta para valientes.