Refugio de SantuyParece mentira, ya hemos encadenado quince dias de lluvia casi contínua, si esto sigue así la sequía será un mal recuerdo, y hasta Barcelona pasará el verano sin necesidad de "transferencias de agua", (que no trasvases). El agua y la lluvia fueron las culpables de que se frustrara el plan que nos proponían los Joses, salir de Las Rozas y llegar a Segovia en bici, y volver en tren. No pudieron apuntarse a la gran ruta de Avila por preferir la Media Maratón, pero ahora vuelven con ánimo de venganza, y nos proponen una aún más dura que aquélla, con más de 80 kms de recorrido y mucha subida, porque es hacia la sierra, y no al revés. Sin embargo el sábado noche nos llegó un SMS: "demasiada lluvia para los joses", así que el desafío queda aplazado, y nosotros hicimos el domingo  Braojos y puerto de Linera.

Tal como suponíamos, el recorrido estaba esponjoso y chorreante, lo cual es siempre un gusto por estas zonas de la sierra pobre, tan agradecidas a cuatro gotas que caen. Lo que no nos esperábamos era encontrar nieve, y de ahí el título de la crónica: debo llevar dos o tres diciendo que es la última nieve que pisaremos en la temporada, pero el astro se empeña en contradecirme. Tenemos algunas fotos antiguas con grandes nevadas a primeros de mayo, así que no diremos nada, todo es aún posible. Escuchamos varias veces el canto del cuco, aunque dice Nico que ya lo habían oído los dos domingos anteriores.

Nos vimos en Braojos a las 8,30, solo él, Rafa y yo. Braojos es el pueblo de los perros, hay muchísimos, los naturales del pueblo, tirando a mezcladillos, contrastan con los estupendos perros de raza de los turistas, pero aquí son todos de la misma pandilla, como los críos en verano. Encontramos al bravucón que siempre nos ladra y nos busca los tobillos cuando salimos, pero esta vez estaba muy atareado manteniendo su posición dominante con tanto rival, así que no nos hizo ni caso.

Pasamos bajo el puente y comenzamos la subida, animados por las ganas de huir de la peste que echaba un tractor con cuba, que estaba regando los prados con purines de vaca. Por todos lados caían cascadas de agua, y el suelo estaba bastante pesado, no todo es bueno cuando llueve. Entramos en el bosque y vimos que han limpiado de zarzales y de pinos el bosque de ribera que hay junto al río, lo tenían como un parque. Es una labor pesada y meritoria, así que no entendemos en cambio porqué dejan a las procesionarias campar a sus anchas, habrá que buscar en internet cuál es la política forestal de la Comunidad de Madrid, para hallarle explicación.

La subida a la horizontal se nos hizo bien pesada, con las ruedas pegadas al barro. Pronto empezaron los sudores y el quitarse ropa, yo el Buff que me regalaron los del Majadahonda (Jose, recuerda que tengo el tuyo), y Rafa el chubasquero, para enseñarnos el raro polarcillo que se ha comprado, con estética "coche de Starsky". Vale, Rafa, que es muy bonito… Al rato llegamos al refugio de Santuy, ese que tiene unos banquitos y chimenea-barbacoa. Siempre decimos que la próxima vendremos con unos kilos de chuletillas, pero nunca lo hacemos, y las barritas en barbacoa no quedan bien. Poco más allá investigamos una especie de casilla en la que nunca nos fijamos, de uso indeterminado, es tan diminuta que no vale ni para refugio de guerra, ni para criar un cerdo.

Seguimos cuesta arriba hasta el alto de Linera, y pronto empezamos a pisar nieve fresca, se iba de maravilla. El suelo era una lección de huellas de bichos: corzo, jabalí, ardilla, zorro, y unas muy raras de un bicho pequeño que corría como de lado, ¿garduña? les saqué una foto. Hablando de fotos: no os dejéis engañar con las fotos de los móviles, no valen un pimiento, prometo no volver a olvidar la cámara.

En el cruce nos comimos rápidamente unos dátiles, porque teníamos prisa por bajar a los coches, el dia se estaba poniendo frío y destemplado, y llegaban nubes muy negras. Rafa como siempre por delante, haciendo prisas para el aperitivo. No obstante, aún tuvo que esperar porque Nico y yo paramos a ver un desafío de tres machos de Colirrojo Tizón, que andaban en un pradito a la entrada del pueblo, abriendo la cola y exhibiéndose. Y hablando de Nico: saludos a los de Velez Rubio, parece ser que se enganchan al blog para conocer su estado de forma cuando va a ir allí el fin de semana: que sepáis que está fuerte.

No llegamos a medir la ruta, pero diríamos que unos 40 kms y como 1100 de subida. El tiempo aguantó y el sol nos animó el día, llegamos a pisar nieve, y seguramente no será la última de la temporada…