Bicicleta de Montaña30 April 2008

Buscando nuevos caminosEsta semana no tenía idea de escribir blog porque dentro de un rato me voy de puente, pero como la gente pregunta vamos a echar un ratillo y contar la salida del domingo pasado. Solo nos apuntamos tres, Rafa Diego y yo. Los Joses se marcaron una grande pero dejaron la de Segovia para después del punte, cuando la gente vuelva gorda y desentrenada. Nosotros queríamos alegres y primaverales paseos con tralla la justa, algo solo para evitar el óxido. Además había F1, así que tenía que ser cerca y con retorno fácil. Como últimamente siempre queremos lo mismo, tenemos más que agotadas las rutas en el entorno de 40 kms desde Madrid, así que volvimos a empezar la lista por el principio, y elegimos La Jarosa. Curiosamente Diego no la había hecho nunca saliendo desde el pueblo de Guadarrama, y mira que lleva años de Machaca, hubo que indicarle dónde se aparca.

Pillamos un dia soleado y primaveral, daba gusto andar por la carreterilla que va junto al pantano, muchos ruiseñores cantando y muchos sapos reventados por el suelo, se ve que los dias pasados de lluvia salieron a montar la orgía, y para muchos acabó mal. Llegamos al segundo merendero (El Cordobés) y tiramos cuesta arriba por la carreterilla asfaltada, pasamos la unión con Montañas Nevadas y seguimos hasta el pradito que Ignacio creía ser el de la cabecera del bolg, pero no. Allí nos entró la gana de explorar, así que lo atravesamos y llegamos a un buen camino que vuelve a bajar por el valle. Tras pensar un poco sentados al sol decidimos tomarlo y volver a bajar por él al merendero, la mañana era larga, y las ganas de subir, pocas. Ninguno lo conocíamos, es majete, tiene fuertes rampas y vadea varios arroyos. Lo memorizamos como buena alternativa para evitar la subida alfaltada: nada más pasar el merendero hay dos caminos por la derecha, este es el segundo, el que llega tangente.

Lobo? Zorro? Perro.Bostezando y disfrutando del aire tibio volvimos a recorrer el pantano de vuelta, hasta la presa. Allí nos entró por fin la vergüenza torera y nos decidimos hacer algo más serio, subir hasta el Collado de La Mina, si fuera posible explorando más. Entramos por el camino que normalmente nos baja y empezamos a subir. Había unos burritos muy limpios y recién salidos de la pelu, de esos que no están para trabajar sino como mascota. Estos burritos resultaron muy misteriosos, porque los dejamos allá abajo, pero luego nos estaban esperando arriba del todo del puerto, al final del cortafuegos. Nos paramos a mirarlos incrédulos, y les hicimos fotos para comparar: o se saben un camino superdirecto y nada más despedirnos echaron a correr monte arriba para humillarnos, o eran sus hermanos gemelos. Ved las fotos y juzgad. También paré en la subida para ver un cráneo que parecía de perro, muy limpio y con enorme dentadura.

En la bifurcación asfalto-tierra tomamos a la derecha por la tierra y subimos todo el puerto por otro camino que para mí también es nuevo, zigzaguea por la ladera siempre a la vista del valle y desemboca en la pìsta del Collado de la Mina, unos 500 mts más allá que el que solemos tomar (el de la foto del blog). Es otra buena alternativa para variar, pero había bastantes ciclistas. Un empujón más de camino hasta el collado, y a bajar de nuevo, con llegada record a las 11,30, y en casa a las 12hs, tras haber comprado una barra del buenísimo pan candeal que hacen en Guadarrama.

Al final una ruta que se fué calentando y dió más juego del esperado, 30 kms pero 950 de desnivel. Cada uno para su casa a ver a Alonso, con la satisfacción del deber cumplido, que era explorar un poquillo..

Bicicleta de Montaña21 April 2008

Refugio de SantuyParece mentira, ya hemos encadenado quince dias de lluvia casi contínua, si esto sigue así la sequía será un mal recuerdo, y hasta Barcelona pasará el verano sin necesidad de "transferencias de agua", (que no trasvases). El agua y la lluvia fueron las culpables de que se frustrara el plan que nos proponían los Joses, salir de Las Rozas y llegar a Segovia en bici, y volver en tren. No pudieron apuntarse a la gran ruta de Avila por preferir la Media Maratón, pero ahora vuelven con ánimo de venganza, y nos proponen una aún más dura que aquélla, con más de 80 kms de recorrido y mucha subida, porque es hacia la sierra, y no al revés. Sin embargo el sábado noche nos llegó un SMS: "demasiada lluvia para los joses", así que el desafío queda aplazado, y nosotros hicimos el domingo  Braojos y puerto de Linera.

Tal como suponíamos, el recorrido estaba esponjoso y chorreante, lo cual es siempre un gusto por estas zonas de la sierra pobre, tan agradecidas a cuatro gotas que caen. Lo que no nos esperábamos era encontrar nieve, y de ahí el título de la crónica: debo llevar dos o tres diciendo que es la última nieve que pisaremos en la temporada, pero el astro se empeña en contradecirme. Tenemos algunas fotos antiguas con grandes nevadas a primeros de mayo, así que no diremos nada, todo es aún posible. Escuchamos varias veces el canto del cuco, aunque dice Nico que ya lo habían oído los dos domingos anteriores.

Nos vimos en Braojos a las 8,30, solo él, Rafa y yo. Braojos es el pueblo de los perros, hay muchísimos, los naturales del pueblo, tirando a mezcladillos, contrastan con los estupendos perros de raza de los turistas, pero aquí son todos de la misma pandilla, como los críos en verano. Encontramos al bravucón que siempre nos ladra y nos busca los tobillos cuando salimos, pero esta vez estaba muy atareado manteniendo su posición dominante con tanto rival, así que no nos hizo ni caso.

Pasamos bajo el puente y comenzamos la subida, animados por las ganas de huir de la peste que echaba un tractor con cuba, que estaba regando los prados con purines de vaca. Por todos lados caían cascadas de agua, y el suelo estaba bastante pesado, no todo es bueno cuando llueve. Entramos en el bosque y vimos que han limpiado de zarzales y de pinos el bosque de ribera que hay junto al río, lo tenían como un parque. Es una labor pesada y meritoria, así que no entendemos en cambio porqué dejan a las procesionarias campar a sus anchas, habrá que buscar en internet cuál es la política forestal de la Comunidad de Madrid, para hallarle explicación.

La subida a la horizontal se nos hizo bien pesada, con las ruedas pegadas al barro. Pronto empezaron los sudores y el quitarse ropa, yo el Buff que me regalaron los del Majadahonda (Jose, recuerda que tengo el tuyo), y Rafa el chubasquero, para enseñarnos el raro polarcillo que se ha comprado, con estética "coche de Starsky". Vale, Rafa, que es muy bonito… Al rato llegamos al refugio de Santuy, ese que tiene unos banquitos y chimenea-barbacoa. Siempre decimos que la próxima vendremos con unos kilos de chuletillas, pero nunca lo hacemos, y las barritas en barbacoa no quedan bien. Poco más allá investigamos una especie de casilla en la que nunca nos fijamos, de uso indeterminado, es tan diminuta que no vale ni para refugio de guerra, ni para criar un cerdo.

Seguimos cuesta arriba hasta el alto de Linera, y pronto empezamos a pisar nieve fresca, se iba de maravilla. El suelo era una lección de huellas de bichos: corzo, jabalí, ardilla, zorro, y unas muy raras de un bicho pequeño que corría como de lado, ¿garduña? les saqué una foto. Hablando de fotos: no os dejéis engañar con las fotos de los móviles, no valen un pimiento, prometo no volver a olvidar la cámara.

En el cruce nos comimos rápidamente unos dátiles, porque teníamos prisa por bajar a los coches, el dia se estaba poniendo frío y destemplado, y llegaban nubes muy negras. Rafa como siempre por delante, haciendo prisas para el aperitivo. No obstante, aún tuvo que esperar porque Nico y yo paramos a ver un desafío de tres machos de Colirrojo Tizón, que andaban en un pradito a la entrada del pueblo, abriendo la cola y exhibiéndose. Y hablando de Nico: saludos a los de Velez Rubio, parece ser que se enganchan al blog para conocer su estado de forma cuando va a ir allí el fin de semana: que sepáis que está fuerte.

No llegamos a medir la ruta, pero diríamos que unos 40 kms y como 1100 de subida. El tiempo aguantó y el sol nos animó el día, llegamos a pisar nieve, y seguramente no será la última de la temporada…

Bicicleta de Montaña14 April 2008

Todavía frescosTras el paréntesis de dos semanas por el viaje a las Américas, vuelvo a coger (en Argentina este verbo es pecado) el blog para escribir la crónica de la ruta Avila-Villalba, que quedó pendiente. Habíamos decidido mezclarnos con otros ciclistas y asistir a la multitudinaria ruta que organizan todos los años los del Club Majadahonda, pero por desgracia no resultó tan multitudinaria y las plazas estaban limitadas a 200, así que el que se espabiló llegó a tiempo, y el que no, no. Al final quedamos apuntados Diego, Jose, Ale, Juannillo y yo mismo. La ruta tiene más o menos 86 kms, y el tema está organizado en tres grupos: los bestias federados, que hacen el recorrido picados y casi sin pararse a hacer pis (grupo 1), los "disfrutones" según decía la propaganda del grupo 2 (mecabuen los disfrutones, qué paliza), y los relajados del grupo 3, que van a su bola y a llenar la panzota en el avituallamiento. Diego Jose y yo fuimos al grupo 2 y Ale y Juannillo al grupo 1, perdón, al grupo 3.

Nos vimos puntuales en el aparcamiento de Villalba, recogimos las acreditaciones, el regalito (un Buff majete), metimos las bicis en la tripa del bus y nos sentamos al final, donde los gamberritos que cantan al conductor, pero no cantamos. Causó gran sensación la patacabra de Alejandro, creo que era la única entre las 200 bicis que se tenía en pie, otra cosa es que gustara o no. En general, creo que no. Había varias chicas o señoras, eso sí que es raro, algunas con pinta de ir relajadas, pero alguna también con los codos todos raspados y superpinta radikal, ¡qué miedo!.

El viaje sin mucha historia, nos pararon en las afueras de Avila y allí todo el mundo bajó su bici y se fué agrupando más o menos según lo planeado. Salimos todos juntos, pero poco a poco cada uno fué buscando instintivamente su lugar. Dice Ale que cuando miró alrededor y vió muchos con pinta de triperos cerveceros se sintió en su lugar, y ya no trató de progresar. A nosotros nos adelantaron varios que iban haciendo bunny-hops, dando saltitos arriba y abajo del bordillo o levantando caballitos, siempre he envidiado a la gente que sabe hacer eso.

Enseguida se entra en pleno campo, primero por grandes eras arboladas llenas de nidos de cigüeña, luego ya por paisajes más secos. Secos estaban también los caminos (era antes de los diluvios de la semana pasada), la tropa en grupo apretado iba levantando enormes nubes de polvo, y todos lo íbamos tragando bien, salvo los del grupo 1, que enseguida desaparecieron. A fin de respirar un poco de aire puro me esforcé en llegar a la cabeza, y allí me encontré a Diego, que echó un jarro de agua fría: no era el grupo 1, sino la cabeza del 2, a los otros échales un galgo. El camino hace una bajada tremenda por un zigzag lleno de baches, piedras y barro, allí el grupo se estiró y la gente se colocó según su nivel de locura y de aprecio por la dentadura.

Fuimos pasando pueblos hasta llegar a San Bartolomé de Pinares, puerta de la sierra, y a la salida de allí empezaron las dificultades con una subida tremenda en zigzag que nos recordó mucho a la de Matalpino. Yo me había parado en medio del pueblo para hacer una fotito a un caballo retozón, y cuando logré centrarle ví que todo el mundo se había ido y estaba solo, ni idea de por dónde se iba. Salí por varios caminos a varias eras y volví a entrar, y allí me encontré a un resignado que ya esperaba al grupo 3, pero le miré con desprecio (¡perdedor!) y seguí buscando, hasta que unas viejillas que estaban en taburetes a la puerta (solo les faltaban los bolillos), me dijeron que los ciclistas se habían ido por allí, estaban encantadas con el espectáculo del sábado. Salí pues a la gran cuesta, y con mucho resoplido logré alcanzar a los últimos ya arriba, desde allí miré y ví muy abajo al otro que empezaba a remontar la pendiente empujando la bici con paso cansino, anda que no te queda ná…

Como premio a la subida, primer avituallamiento, abundante y bien organizado: barritas, fruta, tartaletas de manzana y para beber todo sano y nada de cerveza, se ve que la guardaban para el grupo 3. Dejamos todo muy esquilmado y salimos antes de que llegaran los otros, no fuera que nos echaran el cara la insolidaridad. Al poco rato se entra en zona de pinares ya más tendida, y segundo avituallamiento, y rato después ya se llega a la zona de  Valdemaqueda, ya conocida para nosotros (ver   03/26/domingo-25-de-marzo-no-hay-ruta-facil/). Allí son muchos kilómetros de subebaja por grandes pinares, el grupo se había estirado tanto que a veces pasábamos kilómetros sin ver a otros corredores. De cuando en cuando barrancas muy empinadas donde todos nos bajábamos salvo algún máquina que era capaz de hcer todo montado, a base de técnica y pierna, siempre he envidiado también a los que saben hacer eso.

Llegamos a Robledo y de allí en prolongada y exigente subida hasta Zarzalejo, allí me llegó un mensaje de móvil que nos comunicaba la luctuosa noticia del retiro de Juannillo, aquejado de insoportables calambres y pata de madera, no se puede luchar contra los elementos. Por fin último avituallamiento en el pueblo, y la gente ya disgregándose un poco por grupos para llegar pronto a Villalba. Nosotros aguantamos para llegar con todos. Cada vez que reemprendíamos la marcha un brutete de la organización iba gritando ¡vamos, que quiero ver culitos!, o ¡venga, arriba esos culitos!, yo procuraba alejarme, la noche anterior habían puesto por la tele Brokeback Mountain, y quizá alguno andaba revolucionado.

Al fin llegada al párking de Villalba, con la satisfacción de ver algunos del primer grupo que aún estaban montando en el coche, no nos sacarían tanta ventaja. Allí nos comimos un buen trozo de empanada dispuesta por la organización (esa sí que no quedó para los del tercero), nos despedimos de los del Majadahonda y les felicitamos por lo bien que habí aestado todo, y nos repartimos por los coches.

En fin, un buen tute de 86 kms y 1.600 de ascensión, una buena ración de polvo tragado y calor sufrido, y la lucha constante con la pendiente: ante todo, que no te coja el tercer grupo…