Domingo 23 de marzo. No viajen al norte.
De vuelta de las minivacaciones de Semana Santa, nos subimos Rafa y yo a Cercedilla con ganas de pisar nieve, y vaya si la pisamos. La ronda de búsqueda de ciclistas, infructuosa, unos seguían de vacaciones (pero entrenando), otros temían al atasco de vuelta, que no fué, y otros siguen su concienzudo entrenamiento para la ruta de Avila al estilo Juannillo, es decir, haciendo mucha barra de bar. En semana santa ha hecho, como todos los años, un tiempo malísimo, a ver cuándo aprendemos y ponemos las vacaciones en febrero, que es cuando luce el sol.
Desde la carretera de la Coruña se veía ya la altura de la sierra oscura como boca de lobo y con esos velos blancos que indican que está nevando, así que esta vez íbamos bien abrigados, sin sorpresas. En Cercedilla estaba empezando a nevar y no habia un alma por ningún sitio. Sacamos las bicis y tiramos para arriba, esperando que la nieve estuviera fresca y con buen agarre. En la cota 1300 la pinta era muy mala porque la carretera estaba congelada y resbalosa, pero algo más arriba se cubrió por completo de nieve polvo y ya fué una gozada toda la ruta: silenciosa y llena de nieve virgen toda por hollar, de esa que pisas haciendo sssh sssh. A veces con sol y a veces nevando fuimos subiendo por la carretera de la república, el espesor era de unos 10 cm., lo justo para ir bien. Arriba de los miradores hacía sol, así que nos animamos a intentar llegar a la Fuenfría, pero la nieve se iba espesando y ya en las rectas de antes de la curva del mirador había como 20 cm., eso era ir dando pedales a toda velocidad y levantando remolinos de nieve para no avanzar nada, vamos, ir haciendo el hamster, muy divertido pero poco productivo.
Nos hicimos pues la foto allí arriba y dimos la vuelta, a por el largo descenso. La nieve había borrado nuestras huellas, así que era empezar de nuevo a pisar. Esas bajadas son gozosas porque con el espesor que hay las caídas son en blando, así que te vuelves muy atrevido, vas como flotando a toda velocidad, intentando mantener el manillar recto y echando nieve por detrás como una máquina.
En fin, el recorrido no fué de récord, pero con la dificultad añadida nos resultó bastante exigente. Durante todo el camino los carteles luminosos de la DGT nos habían ido avisando "No viaje al norte sin necesidad", pero es que nosotros teníamos necesidad…

Si señor! Vaya campeones que estáis hechos. Las fotos son impresionantes, parece que os va a salir el Jeti en cualquier momento.
Mi preparación para la ruta de Avila esta vez no es de tanto bar, como en Navidad ;-). He cogido la bicicleta un par de días en el pueblo, pero por el Valle del Guadalquivir no puedes tirar por el monte, así que sólo queda la opción de carretera.
Comment by juannillo — 24 March 2008 @ 12:03 pm
Se me ponen los dientes como escarpias, que envidia. Saludos
Comment by el hombre de hoja de lata — 26 March 2008 @ 9:16 am