Bicicleta de Montaña31 March 2008

Un error de cálculoComo llevábamos ya varios artículos con el grupo Machacas en horas bajas, con poca asistencia y rutas de aliño, el pasado domingo nos pusimos por objetivo una de las rutas más largas y duras, la de Montañas Nevadas con extensión a Collado de La Mina y Abantos, a ver si nos servía de revulsivo. Son en total 51 kms, una subida acumulada de 1.660 mts., porcentaje medio de subida del 9%, y rampas de hasta el 27%, algunas de empujar. Ello la convierte en la más dura del calendario, si excluimos la de Sierra de la Demanda (1.750 mts), y algunas aventuras emprendidas en solitario por algunos amigos, que nos las creemos, aunque no haya fotos.

Como saben todos los que han hecho esta ruta (que son casi todos los del grupo), es una inversión de tiempo y esfuerzo considerable, que debe ser hecha a su ritmo natural. Sin embargo, esta vez se unía el desafío de dos amiguetes, que calcularon que terminaríamos sobre las 14 horas, así que para dejarlos mal hicimos la ruta contra el crono, marcando como hora de llegada las 13,15. ¿Lo conseguimos? sigue leyendo…

Nos juntamos el El Escorial Rafa y yo, Nico e Ignacio, Jose (el más ciclista del Club de Los Joses, los otros parece que son más corredores), y Javier, sobrino de Nico, superentrenado triatleta de 20 años que salía de una lesión de ligamentos cruzados y aún así dió la impresión de poder hacer la ruta dos veces seguidas. Estas incorporaciones son buenas porque suben el nivel general y te obligan a mantener alto el tono, siempre que no revientes, claro.

Tocaba cambio de hora, y aunque en otoño aprovechamos el cambio para quedar una hora antes (7,30), en primavera mantenemos salida y no quedamos una hora después. ¿Es esto justo? no me lo parece, pero hay que castigarse. Salimos algo tarde porque uno se pasó el desvío al Escorial y visitó el puerto, unos llevamos la fama y otros cardan la lana. Rafa e Ignacio tenían obligaciones en casa así que calculamos que a la mitad se darían la vuelta. Antes de salir admiramos la estupenda bici nueva de Nico, aunque para que no se notara él la traía ya pintada de barro (debe ser el espray ese que decía Ale).

Empezamos con las zetas de La Penosilla donde el grupo lanzó de liebre a Javier y se mantuvo reservón, pensando en lo que traía el dia. Nuestra idea era llegar a la valla de Cuelgamuros por el camino alto, subir unos pocos metros por el cortafuegos y entrar en la reserva por el portón que descubrimos la última vez (véase el post "Sañatnom Sadaven"). Sin embargo, al llegar al muro y empezar a remontar cortafuegos vimos que lo que creíamos unos pocos metros eran en realidad muchísimos, ahí tuvimos que alternar pedal con zapatilla e ir empujando un buen rato por la ladera, cada uno según fuerzas y equilibrio. Llegados al portón saltamos la valla, y mirando al pico Cervunal nos acordamos de lo que sufrimos la vez que subimos hasta allí, parece a tiro de piedra y sin embargo está lejísimos. Ya en tierra prohibida tomamos el camino que baja entre los pinos hasta la fuente donde se unen la ruta alta y la baja, por el camino los de delante estuvieron a punto de atropellar a dos peazo jabalíes que cruzaban, aunque nada comparable al búfalo de Ignacio.

Procesionarias PeligrosasAlgo más adelante había en el camino varios grupos de procesionaria enterrándose, yo cogí una piedra plana y en tarea ecologista (o antiecologista, no lo se bien) las estuve aplastando hasta que me acojoné con los pelillos que volaban y salimos corriendo. Pasamos como una exhalación por detrás del monumento a los caídos, hicimos alguna foto y bajamos hasta la valla que cierra. En este punto el firme es de gravilla menuda y profunda y tuvimos dos caídas, afortunadamente sin consecuencias. Siento haber dado prioridad a la noticia sobre el auxilio a las víctimas, lo primero es sacar la foto.

En este punto nos pusimos a comer y Rafa e Ignacio se dieron la vuelta para volver a casa y conciliar, nos auguraron que acabaríamos sobre las 14 hs. El cálculo parecía acertado, pero como algunos no podían llegar tan tarde (Jose tenía que recoger a su niño en una fiesta), nos marcamos como hora de llegada las 13,15 y empezamos a subir La Jarosa a todo pedal, luego hasta el Collado de La Mina y Pinares Llanos y hasta Abantos, sin bajarnos más que a coger algo de agua en la fuente del Collado del Hornillo. La bajada desde Abantos esta vez por la carretera, no había tiempo para la Trialera. Afortunadamente había poco tráfico, y además han parcheado por enésima vez esta horrible carretera, así que no hubo incidentes.

Llegamos finalmente a los coches a la hora marcada y como prueba hicimos fotos a los relojes, el record no era tanto esta vez la ruta en sí, sino haberla metido en tiempo para que Jose recogiera a su niño, yo comprara el pan y cada uno hiciera lo que debía, que a todo hay que estar…

Bicicleta de Montaña24 March 2008

Nieve para hollarDe vuelta de las minivacaciones de Semana Santa, nos subimos Rafa y yo a Cercedilla con ganas de pisar nieve, y vaya si la pisamos. La ronda de búsqueda de ciclistas, infructuosa, unos seguían de vacaciones (pero entrenando), otros temían al atasco de vuelta, que no fué, y otros siguen su concienzudo entrenamiento para la ruta de Avila al estilo Juannillo, es decir, haciendo mucha barra de bar. En semana santa ha hecho, como todos los años, un tiempo malísimo, a ver cuándo aprendemos y ponemos las vacaciones en febrero, que es cuando luce el sol.

Desde la carretera de la Coruña se veía ya la altura de la sierra oscura como boca de lobo y con esos velos blancos que indican que está nevando, así que esta vez íbamos bien abrigados, sin sorpresas. En Cercedilla estaba empezando a nevar y no habia un alma por ningún sitio. Sacamos las bicis y tiramos para arriba, esperando que la nieve estuviera fresca y con buen agarre. En la cota 1300 la pinta era muy mala porque la carretera estaba congelada y resbalosa, pero algo más arriba se cubrió por completo de nieve polvo y ya fué una gozada toda la ruta: silenciosa y llena de nieve virgen toda por hollar, de esa que pisas haciendo sssh sssh. A veces con sol y a veces nevando fuimos subiendo por la carretera de la república, el espesor era de unos 10 cm., lo justo para ir bien. Arriba de los miradores hacía sol, así que nos animamos a intentar llegar a la Fuenfría, pero la nieve se iba espesando y ya en las rectas de antes de la curva del mirador había como 20 cm., eso era ir dando pedales a toda velocidad y levantando remolinos de nieve para no avanzar nada, vamos, ir haciendo el hamster, muy divertido pero poco productivo.

Nos hicimos pues la foto allí arriba y dimos la vuelta, a por el largo descenso. La nieve había borrado nuestras huellas, así que era empezar de nuevo a pisar. Esas bajadas son gozosas porque con el espesor que hay las caídas son en blando, así que te vuelves muy atrevido, vas como flotando a toda velocidad, intentando mantener el manillar recto y echando nieve por detrás como una máquina.

En fin, el recorrido no fué de récord, pero con la dificultad añadida nos resultó bastante exigente. Durante todo el camino los carteles luminosos de la DGT nos habían ido avisando "No viaje al norte sin necesidad", pero es que nosotros teníamos necesidad…

Bicicleta de Montaña11 March 2008

Un dia de perrosTras el risueño y alegre artículo de la semana pasada parecía que lo peor del invierno había quedado atrás y a partir de ahora vendrían días templados y floridos. Con ese ánimo quedé con Rafa el domingo, Diego nos llamó pero no vimos su llamada, y al fin no pudimos conseguir más ciclistas, seguramente todos estaban reflexionando para votar con responsabilidad. Naturalmente cuando vamos nosotros solos, o cae La Pedriza o cae Río Moros, y esta vez fué lo segundo. Como el sábado había sido soleado y agradable decidí empezar la temporada de pantalón corto, y meter las mallas en la bolsa de la ropa de invierno, con la naftalina.

Amanecí pues el domingo y miré por la ventana, el cielo azul (ya empieza a amanecer pronto), pero vaya, un poco de aire en las copas de los árboles, qué raro. Por pereza no saco el pantalón largo, pero me llevo la vieja chaqueta de espumilla, más que nada por si acaso. Según íbamos pasando Villalba, todavía en terreno soleado, veíamos arriba la sierra cubierta por la nortada, y yo empezaba a pensar que me había equivocado con el vestuario. Llegamos al puerto de Guadarrama y aparcamos casi a tientas, porque allí pasaba de todo: niebla, ventisca y temperatura bajo cero, y yo con las patillas al aire, creo que nunca me ha apetecido tanto dar la vuelta y subir al bar a tomar un café. Nos sacudimos las dudas y montamos las bicis, hubo que hinchar las ruedas de rafa, y las manos se quedaban heladas aún dentro de los guantes.

Comienza la ruta con esos cinco kilómetros cuesta abajo en la ladera barrida por el viento, siempre decimos que en el Rio Moros se pasa frío, aunque haga calor. Al saltar la primera valla vimos que alquien había cortado el cerrojo con una radial: ¿ecologistas? ¿moteros? Por la actividad de poda y entresaca que vimos dentro suponemos que los culpables fueron los leñadores, seguramente se olvidaron un dia la llave del candado y no se anduvieron con chiquitas, estos hombres son rudos…

Pasamos por varios torrentes helados y al fin llegamos a la valla que cierra la zona protegida. A partir de ahí el valle es más abrigado, y además viene la cuesta arriba, así que el frío se hizo más llevadero. La niebla levantó un poco, y quedó una luz muy agradable, que hacía los colores muy vivos: parecía como si llleváramos puestas las gafas de cristales anaranjados. Muchos restos de poda en el camino y muy mal firme por el paso de las máquinas de orugas, pero por suerte nada de nieve en el suelo. Llegados a la parte alta decidimos no coger esta vez la subida a Marichiva, no estaba el dia para alegrías. Tampoco fuimos capaces de quedarnos a comer donde siempre porque el viento barría la cabecera del valle, así que seguimos hasta encontrar un rincón más abrigado.

Pinzón vulgarDurante toda la ruta estuvimos viendo por el pinar grandes bandadas de pájaros, a veces cientos, a veces incluso miles, al pasar por algunos prados se levantaban como enjambres de mosquitos. Me parecieron pinzones (por las listas blancas al volar), y en efecto, veo ahora que marzo es la época de migraciones masivas de este pájaro, que curiosamente se separa por sexos para migrar. Ahí en la foto he puesto un link para interesados.

Ya de bajada y pasado el embalse decidimos endurecer un poquito la ruta haciendo la subida de la derecha, nos pareció tan dura como siempre, pero además tenía todo el firme levantado por las máquinas. De nuevo a la niebla y el frío de las alturas, arriba los pinos estaban llenos de niebla helada. Vuelta para abajo, y ya a buena marcha por la vía ancha y el pinar junto al rio Moros, con mejor visibilidad y temperatura. Delante de uno de los refugios había una curiosa silla de ruedas hecha con trozos de bici de montaña, seguramente un betetero con capacidades diferentes.

Ya de vuelta al coche, rápido a meter las bicis y a calentarse dentro, que el día había sido helador: ¿quién habló de primaveras?

Uncategorized3 March 2008

Verano AzulYa se que llevamos un invierno que no es invierno, con estos anticiclones que tienen el clima falseado, y además parece que esta semana que entra vamos de nuevo a ver lluvias, fríos y quizá hasta nevadas, pero el domingo pasado hizo un día estupendo, y por alguna razón daba la sensación de ser el primer día primaveral de la temporada. Nos juntamos cuatro Machacas de los de siempre para hacer la ruta de San Rafael: Ignacio, Diego Nico y yo. Rafa no vino pese a ser la ruta de su nombre, andaba por las Almerías, amortizando el chalet. Los chicos últimamente aparecen poco, y aún así se han apuntado a la ruta del Club Majadahonda desde Avila a Villalba, en algún momento tendrán que empezar su preparación intensiva, que 100 kms en un día se hacen pesados. Los joses parece que estaban corriendo, entrenando para los maratones. Por lo que vemos, entre la bici y el jogging parece que tienen el corazón partío.

Se anunciaba un domingo soleado después de las poquitas lluvias que nos cayeron la semana pasada, y en atención a los que querían volver pronto marcamos salida en San Rafael (el de Los Angeles de Gil y Gil), por los túneles se llega en apenas 25 minutos. Ultimamente nos saludamos y nos despedimos como si fuera la última vez, porque con los líos familiares nos vemos de pascuas a ramos y hay que aprovechar. La temperatura estaba engañosa, en realidad el termómetro marcaba 4º, pero entre que hacía solete y que nos habían anunciado buen tiempo el tema psicológico funcionaba a tope, y todos comentamos que teníamos sensación de al menos 12º. El pueblo de San Rafael tiene pinta de haber estado animadísimo antes de la construcción de los túneles, cuando la N-VI pasaba por enmedio, está todo lleno de antiguos bares de carretera y de casas de veraneo. Ahora ha quedado más bien como pueblo tranquilo y lleno de lugares para pasear, sin duda ha ganado un montón. En el punto de salida han puesto un cartel de esos que te dan culturilla, explicando que las zanjas que se ven eran los antiguos aserraderos para los pinos, que siempre fueron la verdadera riqueza del pueblo, antes de la carretera y antes de Gil y Gil.

Salimos por la carreterita de estupendo asfalto de montana, ese gordo y rasposo que a mí me encanta, a otros no tanto. Había caído la lluvia justa para tener todo verde, los ríos con agua pero no turbia y el ambiente fresco. Muchas mesas de merienda de piedras de granito en las varias fuentes que se van cruzando, ahora estaba todo tranquilo, supongo que en verano estará petao. Enseguida se termina esta primera dificultad y viene la bajada larga y fuerte hasta El Espinar. Normalmente aquí vamos helados, pero ya digo, veníamos mentalmente blindados contra el frío. Pasado el pueblo, se entra en la zona de granjas y picaderos, todos los caballos estaban asomados al muro esperando el desayuno, se ve que a los ganaderos se les habían pegado las sábanas.

Entramos en la senda de tierra, que tenía esta vez un grado bueno de humedad, firme pero sin barro, y vamos bordeando todo el valle que es tan abierto, siempre comentamos que sería un buen lugar para repoblar, pero seguramente lo tienen para pastos. Entramos el el Camino de la Dehesa y empezamos a remontar el arroyo del Boquerón, subida larga y pedregosa donde las haya. Muchas cancelas que abrir y cerrar, lástima no tener a Rafa, y muchas vacas negras por allí, estas avileñas no huyen sino que bajan el testuz para que no te pases ni un pelo. Tras mucha subida llegamos al valle desde donde se ve de nuevo San Rafael, y allí nos ponemos a comer sentados sobre las florecillas, respirando la brisa fresca y mirando el paisaje. Se estaba tan bien que Ignacio nos tuvo que levantar con grúa, era el único que de veras tenía prisa.Florecillas de primavera

Luego el tramo de horrible piedra suelta y la subida que termina en una zeta con búnkers de la guerra a ambos lados, se ve que allí esperaban a los incautos para freírlos bien. En el cruce hacia Cueva Valiente (repito, el nombre me parece algo facha, como "Pino Centinela" y otros), estaba el esqueleto recién mondado de una vaca o caballo, los culpables se habían dejado varias plumas por allí y se habían llevado la cabeza para evitar la identificación. Cuesta abajo hasta el idílico pantanito rodeado de pinos que parece un lago suizo, y más allá hasta pasar el camping y dejar a un lado Peguerinos, para afrontar la última subida hasta el Collado del Hornillo. Esta vez no estaba el ciclista-violinista que nos animó la última vez, así que pillamos la subida en frío, sin poesía ninguna. Fuimos llegando arriba según estado de forma y según ganas, y ya cuesta abajo hasta la zona de trialeras complicadas por enmedio del pinar, creo que no ha habido vez que hayamos logrado repetir camino.

Llegados a los coches, consenso de instrumentos para medir la ruta, 41 kms y 930 de ascensión. Salir todos rápido para Madrid no sea que pilláramos atasco, que la primavera ha venido y el madrileño siempre está al quite..