Domingo 15 de julio. Música de violines
Antes de todo, un saludo para los dos Machacas (Alejandro y Juannillo) que se están haciendo el Camino de Santiago por la costa, y han tenido un comienzo duro. Podéis leer su abundante producción periodística en dos sitios: http://ultreia.blogsome.com/ y http://www.espacio23.com/. Hay que reconocer que ambos tienen buena pluma.
De nuevo en esta época de escasez de ciclistas, manteniendo el tipo con los pocos que no están de vacaciones. En esta ocasión, Nico y yo mismo, elegimos otro recorrido fresco y sombreado pero largo y duro, el de San Rafael-Espinar-Pinares Llanos-Collado del Hornillo. Como ya dije yendo solo dos se va muy rápido y se charla bastante, aunque está claro que mola más ir en grupo. Aparcamos donde siempre, junto al río y ya fuera del pueblo, para coger la senda de los pinares que cruza el monte hacia el pueblo del Espinar. Hay allí aparcadas tres grandes máquinas de asfaltar, esperemos que no sea para la carreterilla que sube, que bastantes coches hay ya. Nico traía la bici recién sacada del taller, y ya se sabe que eso siempre da problemas hasta que los cables se adaptan, etc. Tuvo problemas toda la subida, con la cadena saltando de un piñón a otro. Tras varias pruebas afinando la ruedecilla, al final lo arreglamos al modo Machaca: pones el pie en la rueda, agarras el desviador y le pegas un tirón hacia afuera, siempre funciona.
Como siempre en esta ruta, el momento más penoso es la subida por la senda de La Dehesa hasta el nacimiento del arroyo del Boquerón, en esta ocasión el camino estaba más pedregoso que nunca, tanto que costaba mantenerse de pie incluso en los tramos llanos. Pequeño percance arriba cuando Nico pisó una piedra y se fué al suelo delante de mi rueda. Yo no llevaba las manos en los frenos y le pasé por encima de la pierna, el parte fué de rozaduras, sin huesos rotos.
Las eras estaban ya bien segadas, y vimos muchos pájaros, algunos raros: varios alcaudones y un águila perdicera. Como a los dos nos gusta la cosa de la naturaleza y los pajaritos pasamos un buen rato mira-este-mira-aquél. Muchas vacas por el camino, lo que permitió a los ciclistas hacer carreras muy vistosas y de mérito. La comida en el cruce de caminos más arriba de la subida de las casamatas de la guerra, allí hay muchísimo panorama para mirar, corría una brisita muy agradable y había mucho silencio, vamos, para pasarse allí el verano. Nos saltamos la desviación a la dura subida de Cueva Valiente, que estaba en la hoja de ruta, pero había prisa por comer en casa así que la dejamos para mejor ocasión. El pantanete a tope de agua, y muchos caminantes llegando desde el camping de Peguerinos.
Un rato más allá, comenzando a subir El Hornillo nos sorprendió oir música en el pinar, creímos que era uno más de los domingueros con transistor, pero al acercarnos vemos con sorpresa que era un ciclista-violinista, o al revés. Nos contó que está en el camping, y para no molestar se acerca con la bici al bosque y ensaya allí. Le pedimos un solo y nos tocó una pieza celta que daban ganas de echarse a bailar, realmente el tío tenía mucho nivel. Refrescados con el recital gratuíto (no pasó la gorra), afrontamos el último puerto, que realmente se atraganta.
La bajada a San Rafael cada uno por su lado, Nico por el camino ciclable y yo por el GR, que tiene unos piedrones de miedo, pero nada se resiste a mi estupenda suspensión delantera. Al final, una de las buenas con 47 kms y 1.000 mts de subida. En bici por la montaña se ve gente pa tó, pero nunca hubiéramos pensado que llegaríamos a escuchar un recital de violín…

Hola,despues de muchos intentos de cuadrar el cambio con la ruedecilla del cambio traseropor mi, la bici la arreglo Roberto por el metodo tradicional del tiron
La denuncia y el parte al seguro por el atropello estan puestos desde el lunes 16, hablaremos a traves de nuestros abogados, me pido a Rafa el sambero cuando vuelva
El agila que mas se parece a lo que vimos por el borde negro trasro de las alas es el Busardo ratonero. La perdicera no tiene ese color negro. Lo dice mi libro. La musica era bonita de verdad y al final le aplaudimos, un tio simpatico.
¿ Habra mas efectivos el proximo fin de semana? . Saludos del hombre de hoja de lata
Comment by el hombre de hoja de lata — 19 July 2007 @ 7:46 am
Sin ánimo de entrar en polémicas, decir que eso era un ratonero es como decir que a Ignacio le gusta que le hagan fotos… Hazme caso, yo he visto cienes de ratoneros (es, con el milano, la rapaz más común y facilona), se ve a manta por todos sitios, sobre todo en el norte. Es un ave pardo obscuro con manchas inconspicuas (desdibujadas), y formas redondeadas, da un poco el aspecto de rapaz despeinada y descolorida, y vuela pesado (para ser rapaz). La que vimos el domingo era casi blanca, formas limpias y vuelo muy ágil, vamos, que si se entera que la llamas ratonero baja y te saca los ojos. En España solo podríamos ver (creo) tres rapaces mayoritariamente blancas: el águila perdicera, el alimoche y el águila pescadora. Esta última es rarísima y solo está cerca del mar o grandes lagos, y el alimoche es un buitrecillo, nada que ver. En cuanto a lo de la franja alar, en varias páginas que he visto lo dan precisamente como rasgo característico, anda tira tu libro y busca uno serio…
http://www.valvanera.com/fauna/aguilaperdicera.htm
Comment by perdido — 19 July 2007 @ 8:20 am
¡Qué dominio más apabullante de la cuestión ornitológica! Yo ya estoy de vuelta y espero salir el domingo, quizá desde Alameda. Hablamos.
Comment by quitanieves — 19 July 2007 @ 11:35 am