Avería AlejándricaEl domingo teníamos incorporación de nuevos miembros, largamente esperada. Conocimos por fin la hard copy de “Alejandro Virtual y su Fiel Juannillo”, que resultaron no ser personajes de tebeo de postguerra (como Roberto Alcazar y Pedrín), sino gente de carne y hueso. Se había elegido un ruta teóricamente llevadera para no asustar, la de Somosierra-Collado del Mosquito, pero, como siempre, nos tentaron las variantes y al final resultó dura, dura. Nos faltaron solo Fonso (que se mejore el chaval, tienes que pararle), Enrique, a quien no hemos visto desde la caída y Eduardo, que está en capilla. El dia estaba ya marcado desde el inicio por la histórica jornada futbolera del sábado, que dejó al Madrid más lider que nunca, por lo que había muchos cachondeítos con Rafa, el único culé del grupo (Nico vino incluso con camiseta del Madrid). Salida por la antigua carretera hacia Segovia ya abandonada, que permite bajar a tumba abierta durante unos 3 kms. Cómo se nota que ya hace más calor, normalmente el frío no nos deja correr tanto. Nada más coger el ramal de tierra, extrañísimo incidente, la bici de Alejandro empieza a pegar chasquidos de agonía y le deja clavado. Nos pusimos a mirarla y vimos con sorpresa que tenía dos platos completamente doblados. Eso suele pasar cuando pegas un golpazo contra una piedra, pero no era el caso, así que tuvimos que pensar que el daño lo había hecho el propio Alejandro al empeñarse en empujar los pedales con esas patorras. No hay modo de arreglar eso si no es desmontando los platos y enderezándolos en el taller, así que nos tiramos como media hora dándoles con una piedra, ingeniería fina como la del equipo McLaren. Quedaron de aquella manera, y visto que se comían la cadena Ale decidió que no podía seguir y se dió la vuelta. Creo que es primera vez en nuestra historia que alguien se tiene que volver, porque hasta lo de Cazorla lo arreglamos con más o menos ingenio. Este nuevo miembro ha entrado fuerte y decidido a quitarle a Jose su verbo, o más bien, a crear palabras nuevas hasta ahora insospechadas. Por de pronto, propongo que reservemos la expresión “Avería Alejándrica” para una avería catastrófica y monumental, que no tiene solución. El resumen de su primer día: ruta de 8 kms, con 230 mts de ascensión. Empiezas bien, chaval… Ya con Juannillo como único miembro novato tiramos para arriba en una subida larga y dura. ïbamos todos agrupados y sin parar de charlar de fútbol, hablar en pleno esfuerzo debilita mucho, pero nadie quería dejar de darse el gustazo de meterse con el azulgrana. Mi KKK me tenía mosca, me exigía mucho esfuerzo incluso en los llanos, hasta que ví que iba pinchado. Nueva parada para montar el taller, aunque ahora aprovechamos para hacer la comida. Los dátiles de Argelia (Deglet Nour) estaban buenísimos, pero las delicias eran tan pegajosas que no había quien les quitara el papel, y envueltas no saben igual. Aquí Rafa ya reventaba de cabreo, y aunque siempre dice que “se la bufa”, aquí estalló y nos acusó de hablar “como chochines de 14 años”. Chochín Común (Troglodytes Troglodytes)El chochín común (Troglodytes Troglodytes) es pájaro que raramente vive más de 10 años, así que supongo quiso decir que nuestros comentarios eran muy adultos. Castigamos el estallido de mal rollo retringiéndole los dátiles, y pudimos seguir el accidentado día, que ya se iba alargando más de la cuenta.Ya arriba de Somosierra, nueva y tercera avería: Jose, que casi nunca tiene un problema mecánico, perdió una tuerca del freno, y hubo que repararlo con alambrito y dejarle sin freno delantero, lo que condicionó el resto de la ruta: en las bajadas duras tuvo que ir andando, y llegó penosamente al final. Ya con la mayor parte de la subida completada, llegamos al desvío que inicia los repechos del Collado del Mosquito, y tras larga negociación, y visto que el Juannillo iba sobrado, decidimos intentar llegar por otra pista, nueva para la mayoría. Ignacio recordaba que “había bastantes piedras”, pero, desmemoriado, no recordaba que estaba llena de rampas imposibles y que era no ciclable en casi un 80%. Comenzó ya un calvario de empujar la bici (salvo Diego, que no desmonta ni en las verticales), y Sherpa 2 aún lo agravaba engañándonos para que no nos diéramos la vuelta. ¿Et tu Ignatie? de Nico me lo hubiera esperado, pero de tí no… Nos acompañaban para darnos conversación las famosas moscas residentes de Somosierra, tataranietas de aquéllas que nos amargaron la subida al Pico del Lobo el año pasado. Juannillo supo por fin lo que es sufrir, tenía calambres en las piernas y devoraba todo lo que le echábamos, pero aguantó dignamente hasta lo más alto, y por fin pudimos empezar la bajada al collado del Mosquito y luego hasta el pueblo, por ese bonito tramo trialero y lleno de charcos. Bajar un cortafuegos pedregoso con una buena bici es para mí una experiencia nueva y maravillosa, he pasado de ir sufriendo a ir trabajando, hay mucha diferencia. Jose la hizo a pie porque con solo un freno es imposible sujetarse en esas pendientes, así que más o menos disgregados fuimos llegando al pueblo. Al final, un dia de los más accidentados que recordamos (si no el que más), me río yo de lo que pasó por la tarde el el GP de Canadá. 42 kms y 950 mts de ascensión, con el agravante de que hubo que empujar bici durante mucho rato. Gran estreno de los nuevos aunque fué Juannillo el que tuvo que llevar el pendón por los dos, si el nivel es ese están más que a la altura. Y menos mal que habíamos marcado una ruta fácil para no desanimar a los novatos, que si no aún morimos algunos….