Bicicleta de Montaña26 June 2007

El Señor de las MoscasTras nuestra apañadita (por no decir otra cosa) ruta del domingo pasado por el Rio Moros, que nos hizo tocar fondo en cuanto a exigencia física (claro que por imponderables mecánicos), había interés este domingo en sacarnos todas las espinas y volver a hacer una machada de esas que nos marcamos de cuando en cuando. Curiosamente, solo acudieron a la convocatoria tres ciclistas más el cronista, no quiero pensar mal, seguramente todos tenían el justificante de ausencia firmado por la familia o el parte de baja del médico de cabecera (algunos tienen enchufe para conseguirlo), pero en fin, no los hemos visto todavía. Diego tenía la excusa mecánica, tras el desastre que montó en su bici el domingo anterior. Es lo que tiene ir con material de la NASA, subes más rápido que nadie pero en caso de avería tienes que esperar semanas. Como la salida es lejos y veníamos poca gente, fijamos concentración a la salida de madrid, en el Diversia, a fin de juntarnos e ir compartiendo gasolina y conversación. La ruta planeada era una de esas míticas de muchos kilómetros y mucha subida, la Atazar-Puebla de la Sierra-Atazar. Esta ruta, como todo el mundo sabe, recorre a media altura los valles solitarios y pelados de la sierra negra, sube varios puertos como el de La Puebla y el Collado de las Palomas, y te deja con la lengua fuera (y polvorienta) otra vez el el pueblo del Atazar. Es ruta muy clásica que la mayoría hemos completado varias veces, y en la que otras tantas nos hemos tenido que dar la vuelta por nieve, o por falta de tiempo. En esta ocasión teníamos la confirmación de alternativa de Juannillo, que salió de la encerrona con soltura y por la puerta grande, sin descolgarse en los puertos ni flaquear. En un par de rutas más seguramente nos hará flaquear a nosotros. No encontramos nieve esta vez, más bien todo lo contrario: el día fué caluroso, polvoriento y reseco, aunque había florecillas y se circulaba a gusto por los tramos de bosque. Estuvimos de acuerdo en que es ya una de las últimas veces en esta temporada que se podrá venir por estos andurriales sin pillar una deshidratación asegurada. La gente está cogiendo las manías farmacéuticas, y hubo embadurne general de crema solar, qué vamos a dejar para agosto… Salida del pueblo del Atazar, con acuerdo de iniciar ruta en dirección agujas del reloj, es decir, bordeando el río hasta la zona recreativa y comenzando con la primera dificultad montañosa de la subida del pinar, una bagatela en comparación a lo que viene después. Se comienza, ya sabéis, con la primera subida radical nada más salir del pueblo, lo que ya te deja los riñones calientes, y luego la larga bajada hasta cruzar el río, y ya "comienza puerto". En la subida al puerto de Puebla nos alcanzaron unos de un club de Coslada, ya sabéis, mucho olor a linimento, mucha pierna depilada, mucho colorín de camisetas y mucho ruido de frenazos y saltitos, pero estuvimos de acuerdo en que no tenían buen rollo, eran algo bordes. Y tampoco eran nada del otro mundo, subimos entreverados con ellos y seguro que con menos resoplidos. En cambio coincidimos también con otro veterano, este rutero, que iba por la carreterilla hasta el puerto, y le volvimos a cruzar luego nosotros ya Pincha para más fotosbajando y él aún subiendo. Presumía de mayor, pero no parecía tener mucho más de 50, vamos, un chaval. Como ya he avanzado, el camino estaba precioso, muchas flores, los robles muy verdes y las fuentes con mucha agua, pero daba la sensación de que en quince días todo cambiará, y el verano caerá a plomo. Las moscas seguro que lo presientes, porque estuvieron más pesadas que nunca, como se ve eran verdaderos enjambres que se venían con nosotros, y juro que no le pusimos a Nico mermelada en el casco para hacer la foto. Coronamos al fin el puerto de la Puebla e hicimos allí el cátering echando de menos a nuetra amiga la apóstol del ecologismo, que esta vez no estaba. Tampoco había aún chalets adosados en Puebla, ni rastro de obras de cimientos. Una de dos, o su labor ha tenido éxito, o la crisis general del sector inmobiliario que vivimos estas últimas semanas ha hecho que el promotor se lo piense un poco mejor. NUeva bajada por la carretera, nuevo desvío por el camino y largo subibaja por las laderas del valle, ahora ya entre robles y disfrutando mucho de la soledad de aquellos lugares, siempre lo decimos. Otro signo del verano que llega, rellenamos agua varias veces en las fuentes y la gente se mojó la cabeza, realmente apetecía. Ya bastante quebrantaditos tomamos la última subida al Collado Santo, metiendo más o menos molinillo y haciendo más bien la goma, y allí le dimos las dos orejas al casi debutante, que se las había ganado. Bajada por el rebollar hasta el río y últimos repechos para entrar en el pueblo del Atazar, para que Juannillo conociera la iglesia y la plaza, aunque hay que reconocer que no son gran cosa. Nos encontramos allí con varias reuniones de moteros de varios tipos, los Harley de toda la vida, los Suzukis de motarras enormes y tal y tal. Se vienen desde Madrid gastando gasolina y rueda para tomarse una cerveza en el pueblo, hay gente pa tó. Nos mezclamos entre ellos tan a gusto, nosotros con las camisetas de algodón y ellos sudando a chorro en los monos de cuero de colores, no nos cambiábamos por nada del mundo. Bueno, quizá cambiábamos nuestras monturas por las de ellos, pero es que los principios tienen su límite, hay que reconocerlo. Ya en los coches vimos que los de Coslada se habían marchado, seguramente habían hecho menos ruta que nosotros, nos repartimos y salimos para casa. Bueno, algunos quisimos ver un poco más de paisaje antes de ir a Madrid, y yo por eso me tiré a la derecha en vez de a la izquierda en el desvío de lo alto del pantano, es que hay que reconocer que el cartel está puesto con muy mala leche, te dice a Patones o a Torrelaguna, y yo quería lo segundo, ¿no?. El haber pasado por ese cruce más de veinte veces en coche en bici y andando no es óbice para volverse a plantear el tema cada vez que llegas, ¿no?. Vamos, que como lo dice el diccionario yo tuve que cumplir con mi fama y me fuí por donde no es, menos mal que me entraron las dudas y dí enseguida la vuelta. En fin, fué el detalle simpático del dia, ¿no?. Pues nada, en resumen, una ruta de las duras e históricas, 55 kilómetros y 1.200 de ascensión, moscas y calor, signos en el aire de que por fín llegó el verano… 

Bicicleta de Montaña18 June 2007

Concurso de recortesSegún Ignacio, una ruta con menos de 800 mts de subida no merece ser publicada, así que daremos los datos enseguida, para poder olvidarlo y pasar a cosas más serias: 35 kms de recorrido y 550 mts de ascensión. Nos reunimos todos en el Puerto del León para empezar la famosa ruta de Rio Moros, pese a la oposición de algunos, a los que este recorrido produce sarpullido mental. No venían ni los novatos (Juan estaba malo y Ale pues venga, pues también), ni Rafa (con una inespecífica "infección bucal y de garganta"), ni Enrique, al que la caída le borró del mapa y del espacio virtual, nunca hemos sabido más de él… Y la primera pregunta es obvia: tíos, se supone que la cosa del ciclismo es para estar fuertes y sanos, no para lo contrario. Si resulta que uno coge los mismos males que todo el mundo, más nos valía pasar los domingos bebiendo y fumando y lo demás, ¿no?. En cambio sí que se presentó Eduardo, que salió de capilla brevemente para distraerse un poco. En la lista de bodas ha puesto una buena bici de montaña, a ver si tiene suerte y se la traen en vez de la vajilla de porcelana inglesa, que le dará más uso. Río Moros es un recorrido de aliño, que en circunstancias normales resulta facilito, cualquiera de nosotros podría hacerlo con los ojos cerrados, tantas veces nos lo hemos pateado. Yo sostengo, contra el cachondeo general, que hecho completo y con sus tres variantes (subida a Marichiva, variante a la derecha del pantano y subida en diagonal abajo del río), tiene un desnivel acumulado superior a los 1.100 mts, pero nadie me cree, ni hay muchas posibilidades de comprobarlo. El recorrido tuvo mucha agua, no paró de llover en todo el trayecto. Todo muy verde, claro, y con bastantes corzos por aquí y por allá. Teníamos cierto riesgo, porque la parte principal del recorrido se cierra al paso a partir de junio, por si los incendios, y ya nos pasó una vez que el forestal estaba apostado en la valla y nos echó para atrás, aún reconociendo que los ciclistas no encendemos fuegos ni hacemos paellas, como otros. Esta vez, a las 8,45 de la mañana y lloviendo, había pocas probabilidades de encontar forestal alguno en medio del monte, así que pudimos completar sin incidentes. Encontramos el bosque de pinos muy aclarado y huellas de actividad forestal por todos lados, se ve que este año toca explotar. La subida a Marichiva por la pista imposible se nos hizo a algunos más imposible que nunca, de hecho yo confieso que eché al final pie a tierra por el simple gusto de hacerlo, porque me jorobaba castigarme. Arriba de Marichiva, en vez de bajar a Cercedilla como querían algunos nos dimos la vuelta y volvimos a bajar a los pantanos, para terminar el recorrido circular y probar las variantes. Parece mentira, habremos hecho este recorrido más de 15 veces, y todavía se encuentran rincones nuevos: esta vez nos equivocamos de camino y acabamos al pie de la presa alta, junto a los aliviaderos, un sitio que no conocíamos. Al volver a arrancar Diego tuvo una avería muy similar a la de Alejandro del otro dia, digo similar por que también la causó por apretar los pedales a lo bruto cuando la bici no iba. Diego debe su mote (Tronchacadenas) a que en una época le dió por partir la cadena a base de dar pedal cuando el pedal no iba, pero esta vez la cadena resistió y lo que se llevó por delante fué la roldana y la pata del desviador, vamos, que tuvo una avería alejándrica. Hace falta ser bruto, y sobre todo, estar en forma… Ahora bien, esas demostraciones salen caras en taller, sobre todo si uno usa material de primera, con fibra de carbono y esas cosas. Pues eso, la avería inesperada nos privó de hacer la variante gorda, y fuimos todos en grupito por la salida normal del parque haciendo una de las rutas más ridículas que se recuerdan. Bueno, pasando a cosas interesantes, qué bien lo del Madrid, ¿no?. Dios, mío, qué vergüenza, y que tenga yo que publicar esto…

Bicicleta de Montaña11 June 2007

Avería AlejándricaEl domingo teníamos incorporación de nuevos miembros, largamente esperada. Conocimos por fin la hard copy de “Alejandro Virtual y su Fiel Juannillo”, que resultaron no ser personajes de tebeo de postguerra (como Roberto Alcazar y Pedrín), sino gente de carne y hueso. Se había elegido un ruta teóricamente llevadera para no asustar, la de Somosierra-Collado del Mosquito, pero, como siempre, nos tentaron las variantes y al final resultó dura, dura. Nos faltaron solo Fonso (que se mejore el chaval, tienes que pararle), Enrique, a quien no hemos visto desde la caída y Eduardo, que está en capilla. El dia estaba ya marcado desde el inicio por la histórica jornada futbolera del sábado, que dejó al Madrid más lider que nunca, por lo que había muchos cachondeítos con Rafa, el único culé del grupo (Nico vino incluso con camiseta del Madrid). Salida por la antigua carretera hacia Segovia ya abandonada, que permite bajar a tumba abierta durante unos 3 kms. Cómo se nota que ya hace más calor, normalmente el frío no nos deja correr tanto. Nada más coger el ramal de tierra, extrañísimo incidente, la bici de Alejandro empieza a pegar chasquidos de agonía y le deja clavado. Nos pusimos a mirarla y vimos con sorpresa que tenía dos platos completamente doblados. Eso suele pasar cuando pegas un golpazo contra una piedra, pero no era el caso, así que tuvimos que pensar que el daño lo había hecho el propio Alejandro al empeñarse en empujar los pedales con esas patorras. No hay modo de arreglar eso si no es desmontando los platos y enderezándolos en el taller, así que nos tiramos como media hora dándoles con una piedra, ingeniería fina como la del equipo McLaren. Quedaron de aquella manera, y visto que se comían la cadena Ale decidió que no podía seguir y se dió la vuelta. Creo que es primera vez en nuestra historia que alguien se tiene que volver, porque hasta lo de Cazorla lo arreglamos con más o menos ingenio. Este nuevo miembro ha entrado fuerte y decidido a quitarle a Jose su verbo, o más bien, a crear palabras nuevas hasta ahora insospechadas. Por de pronto, propongo que reservemos la expresión “Avería Alejándrica” para una avería catastrófica y monumental, que no tiene solución. El resumen de su primer día: ruta de 8 kms, con 230 mts de ascensión. Empiezas bien, chaval… Ya con Juannillo como único miembro novato tiramos para arriba en una subida larga y dura. ïbamos todos agrupados y sin parar de charlar de fútbol, hablar en pleno esfuerzo debilita mucho, pero nadie quería dejar de darse el gustazo de meterse con el azulgrana. Mi KKK me tenía mosca, me exigía mucho esfuerzo incluso en los llanos, hasta que ví que iba pinchado. Nueva parada para montar el taller, aunque ahora aprovechamos para hacer la comida. Los dátiles de Argelia (Deglet Nour) estaban buenísimos, pero las delicias eran tan pegajosas que no había quien les quitara el papel, y envueltas no saben igual. Aquí Rafa ya reventaba de cabreo, y aunque siempre dice que “se la bufa”, aquí estalló y nos acusó de hablar “como chochines de 14 años”. Chochín Común (Troglodytes Troglodytes)El chochín común (Troglodytes Troglodytes) es pájaro que raramente vive más de 10 años, así que supongo quiso decir que nuestros comentarios eran muy adultos. Castigamos el estallido de mal rollo retringiéndole los dátiles, y pudimos seguir el accidentado día, que ya se iba alargando más de la cuenta.Ya arriba de Somosierra, nueva y tercera avería: Jose, que casi nunca tiene un problema mecánico, perdió una tuerca del freno, y hubo que repararlo con alambrito y dejarle sin freno delantero, lo que condicionó el resto de la ruta: en las bajadas duras tuvo que ir andando, y llegó penosamente al final. Ya con la mayor parte de la subida completada, llegamos al desvío que inicia los repechos del Collado del Mosquito, y tras larga negociación, y visto que el Juannillo iba sobrado, decidimos intentar llegar por otra pista, nueva para la mayoría. Ignacio recordaba que “había bastantes piedras”, pero, desmemoriado, no recordaba que estaba llena de rampas imposibles y que era no ciclable en casi un 80%. Comenzó ya un calvario de empujar la bici (salvo Diego, que no desmonta ni en las verticales), y Sherpa 2 aún lo agravaba engañándonos para que no nos diéramos la vuelta. ¿Et tu Ignatie? de Nico me lo hubiera esperado, pero de tí no… Nos acompañaban para darnos conversación las famosas moscas residentes de Somosierra, tataranietas de aquéllas que nos amargaron la subida al Pico del Lobo el año pasado. Juannillo supo por fin lo que es sufrir, tenía calambres en las piernas y devoraba todo lo que le echábamos, pero aguantó dignamente hasta lo más alto, y por fin pudimos empezar la bajada al collado del Mosquito y luego hasta el pueblo, por ese bonito tramo trialero y lleno de charcos. Bajar un cortafuegos pedregoso con una buena bici es para mí una experiencia nueva y maravillosa, he pasado de ir sufriendo a ir trabajando, hay mucha diferencia. Jose la hizo a pie porque con solo un freno es imposible sujetarse en esas pendientes, así que más o menos disgregados fuimos llegando al pueblo. Al final, un dia de los más accidentados que recordamos (si no el que más), me río yo de lo que pasó por la tarde el el GP de Canadá. 42 kms y 950 mts de ascensión, con el agravante de que hubo que empujar bici durante mucho rato. Gran estreno de los nuevos aunque fué Juannillo el que tuvo que llevar el pendón por los dos, si el nivel es ese están más que a la altura. Y menos mal que habíamos marcado una ruta fácil para no desanimar a los novatos, que si no aún morimos algunos….

Bicicleta de Montaña8 June 2007

Hola chicos:

 

En la ruta del domingo la participación fue escasa, solo 2 compañeros (Jose y yo mismo), el resto del equipo estaban ausentes por diversos motivos, comuniones, lesiones, trabajo, visita a las posesiones del sur de España, o porque la ruta estaba muy lejos para ir solo en el coche “rafeando”. Me habían dejado una bici porque la mía estaba en el taller con los malditos frenos HOPE (son una pesadilla), en fin, la bici es una SANTA CRUZ BLUR equipada con XT y esos frenos si que frenan bien.

 

La ruta empezó en el pueblo de El Cardoso de la Sierra, por no dejar el coche solo al lado del Río Jarama a la entrada del parque. El día era soleado con 12º, propicio para la bici. Comenzamos la ruta por la carretera a la entrada del Hayedo de Montejo, pasando por la barrera entramos en el camino que en primavera esta muy bonito con los robles llenos de hojas que en alguno de los momentos del camino se juntan los dos lados, creándose un túnel natural espectacular. El camino esta bastante bien y duro, porque siempre que venimos al Hayedo lo encontramos con mucho barro y agua, es lo que tiene hacerlo en otoño o invierno; todavía me acuerdo del invierno en el cual casi fallecemos por el frío, y algunos casi perdieron las manos por la congelación, menos dos personas inteligentes que dieron media vuelta que era lo mas coherente, los demas seguimos al Sherpa “hasta donde llegue el cuerpo”.

 

Nos equivocamos en el camino de la derecha pensando que estaba mas adelante, seguimos todo recto cruzando el Río Ermito hasta que el camino acababa en unas casas abandonadas y donde había gran cantidad de panales de abejas trabajando a destajo; con lo que mantuvimos distancia “para no molestar su trabajo” y dimos la vuelta para coger el camino correcto con lo que hicimos unos 6km extra. Ya en el camino correcto hicimos la bajada hacia el Río Ermito donde el camino siempre esta embarrado y pasando por la casa de Román y el Tio Agustín seguimos hasta llegar a una casa donde hay una cerca de madera en la cual se gira hacia la derecha para empezar a hacer las zetas que te lleva hasta el Collado de Ortigosa. Cuando se empiezan a subir las zetas se acaban los Robles dejando paso al monte pelado solo con Jaras que están en flor; es precioso el contraste de colores que se puede contemplar en las laderas del lugar. El último repecho de 20m que antes nadie subía menos Toyo “el chico de la bici de 12000€”, ya es accesible para subirlo montado. Las vistas son estupendas con el día despejado, todavía se ven algunos neveros en Peñalara y en el Pico Tres Provincias; los pantanos de Buitrago y del Atazar están llenos, eso es una buena noticia de cara al verano (espero que la desperdicien los ricos en regar campitos de golf).

 

La bajada hacia El Cardoso es mala, la primera parte por los cantos de pizarra que hay en el camino hasta llegar al desvío de Bocigano. Seguimos dirección a El Cardoso donde te metes en el pinar, el camino es bueno llegando al Collado, desde donde se ven los pueblos de El Cardoso de la Sierra, La Hiruela y Colmenar de la Sierra, sin olvidar la maravillosa subida al Collado de la Paloma, esa que a todos se nos atraganta (para mi que el terreno esta imantado porque se pegaaaaa la bici….) La bajada es bonita por los Robles pero el camino esta muy mal debiendo bajar con mucho cuidado para no caer en los regueros, sobre todo en las curvas (y pensar que por ahí hemos subido varias veces….); con lo que la ruta termina con pocos kilómetros pero con un desnivel bastante aceptable.

 

Un saludo Hermanos Tronchacadenas.