Domingo 27 de mayo. Un viaje a Escocia.
El domingo nos citamos en La Granja de San Ildefonso. Entre fórmula 1 viajes familiares y demás, la asistencia fué pobre, solo tres tristres trigues, vamos a fundar un subnúcleo dentro del núcleo duro, seremos los graníticos: Nico, Rafa y yo mismo. Os perdísteis una buena, no por los resultados deportivos que ya adelanto fueron discretos (35 kms. y 760 de ascensión), sino por el precioso dia de niebla y la cantidad de animales y cosas que vimos, se ve que con esto de la lluvia las plantas están que revientan, y los bichos confiados y tranquilos, que pocos caminantes se atreven a subir al monte.
La estrella indiscutible del dia era mi nueva Kona King Kikapu, no me he podido resistir a ponerla como cabecera del blog, yaciendo sugerente in a bed of roses. La impresión del estreno fué muy buena, es más larga y ancha y mucho más estable que mi FSR (cuyo esqueleto dormirá ahora en Chatarras Panchito, supongo, un recuerdo para ella). Subo bien, con una impresión más "mecánica" (quiero decir, todo funciona como un reloj), y bajo como un cafre, con la impresión de ir montado en un transatlántico. Algunos problemas menores de ajuste inicial, como que iba algo frenada de atrás: echamos de menos a Fonso y su taller ambulante.
El dia fué de niebla cerrada como un 80% del tiempo, ambiente húmedo y frío, con una temperatura de entre 3 y 5º que nos pilló ligeros de camiseta y con guantes cortos. Conocéis la ruta, una gran zona baja de robledal muy antiguo como decorado de película, una ascensión dura entre pinares con horrible camino, siempre barroso y removido por actividad forestal, y unas zonas altas de páramo abierto y desforestado, con grandes vistas cuando no hay niebla, como ayer. Al poco de salir nos encontramos un corzo liado con las alambradas junto al camino, peleando para soltarse. No me dió tiempo a sacar la cámara, al vernos llegar hizo un esfuerzo supremo y se soltó, embistió la valla de la otra margen del camino y se fué prado arriba, seguramente bien arañado por los alambres. Poco después cruzó un buen jabalí (búfalo para algunos). El camino era una bóveda verde rodeada de prados, apetecía disfrutarlo, así que nos paramos un rato a buscar senderuelas, y llenamos como media bolsa. Le expliqué a Nico la receta de la sopa de ajo y senderuelas, buenísima, pero freír cuatro ajos con pimentón le parecía un trabajo demasiado complicado, se las iba a comer revueltas. Y yo me pregunto, ¿qué comerá esa pobre familia habitualmente? ¿huevos fritos y carne plancha? ¿pizzas? Ya nos contará…
La subida por la zona de pinar estaba bien revuelta por la actividad forestal, caminos destrozados y troncos y ramaje por todos sitios. Arriba por fin el espacio abierto y raso, niebla, silencio y frío, un ambiente bastante fantasmal. Todo el paisaje estaba salpicado de aliagas y retamas de varias clases, llenas de flor amarilla, y todo rezumaba agua. Tomamos el camino de la derecha para probar cosas nuevas, pero no era el dia más adecuado, seguramente el paisaje es bonito, pero la niebla nos dejó sin verlo. Este camino es muy empinado y fatal de firme, lleno de piedras y agua, así que tras progresar como 3 kms dimos la vuelta. La bajada ya a toda velocidad, en mi caso disfrutando de las nuevas suspensiones, sólo me frenaba el frío por todo el cuerpo.
A media bajada había que tomar la decisión de ponerle a la ruta una extensión o conformarnos con lo realizado, y tras breve debate decidimos que no íbamos a trabajar por los que no habían venido, así que volvimos a casa para fichar pronto, y hacer méritos para otros dias más largos, que sin duda vendrán. En resumen, una ruta apañada y maja en lo físico, y muy divertida en cuanto a experiencias, con un ambiente y paisaje que nos dieron la impresión de haber hecho un viaje a Escocia…
