El caballo de CasarásRecién llegados, o casi, de las palizas de Cazorla (por si alguien no se había dado cuenta subimos 2.600 metros en dos dias), decíamos que cualquier cosa que hiciéramos en los domingos normales nos iba a parecer fácil, pero no ha sido así. La rutina dominical no ha perdido su encanto, ni resulta menos pestoso levantarse a las 7 y meterse 1000 mts de ascensión. Y al contrario, los paisajes madrileños no parecen menos atractivos frente a otros exóticos, yo diría que al revés, te das cuenta que en un radio de 100 kms de Madrid tienes sitios tan bonitos y espectaculares como los que hay por esos mundos. Nos citamos a las 8,15 en Cercedilla para hacer una de las gordas: Cercedilla-Fuenfría-Casita de la Pesca-Cotos-Navacerrada-Cercedilla. Estuvimos Nico, Rafa, Jose Eduardo y yo mismo, parece que el núcleo duro va cambiando, unos se endurecen y otros se ablandan. Vamos a repartir vales de asistencia, y al final el que tenga más se llevará un arroz con bogavante pagado por Rafa.

Los fieles lectores del blog saben que en la última aventura mi bici había cascado, y un clavo milagroso nos había sacado del apuro. Pues bien, como vino se fué, no pudieron con él todas las rutas pero desapareció en el lavado a presión de la gasolinera. Como no hubo tiempo de arreglarlo tuve que subir con la bici de mi hijo, una Trek básica con un equipamiento solo discreto. La verdad es que tenía curiosidad por volver a probar una ruta completa sobre una "hard tail", después de nueve años yendo en dobles suspensiones. La conclusión anticipada es para mí sorprendente: la bici iba de maravilla, los cambios más precisos y los frenos más potentes que la otra, subiendo muchísimo mejor y con más fuerza (sin el balanceo), llaneando por asfalto también mejor (el plato grande tiene dos dientes más), y bajando sin grandes diferencias. Esto me ha sumido en una crisis existencial: ¿realmente ayuda tanto el buen material, o influye mucho más el estado de forma y el coco? ¿son las dobles un simple argumento comercial? ¿compramos la bici sabiendo lo que necesitamos o estamos dispuestos a pagar un buen plus por el farde de tener lo último?. Son grandes dudas que tengo que resolver antes de tomar una decisión en cuanto a mi bici actual: si no hay piezas para ella tendré que comprar una suspensión o una bici nuevas, y veremos.

Pues bueno, a la ruta. Salimos como siempre de Cercedilla para tomar la carretera de la República y remontar hasta La Fuenfría. Por primera vez vimos peregrinos del Camino Leonés, que pasa por aquí. Entre que parábamos a hinchar y que ellos iban por la calzada romana, más directa, llegamos al mismo tiempo al puerto (¿y si en vez de bici me compro unas botas?). Rafa iba a su bola más que nunca, saliendo antes que nadie, calculo que haría a solateras más de un 70% de la ruta. No se si se adelanta para no quedarse tirado en las subidas o es que no pudo aguantar el constante cachondeíto con el Barça, que ha tenido su semana de pasión. En todo caso creemos que va a abrir un blog alternativo a este, se llamará "Precedamos al Sherpa". Subiendo nos fuimos metiendo en la niebla, que no levantó en todo el dia, más bien al contrario. Comimos en las ruinas del convento de Casarás, perece mentira, habremos subido cienes de veces y yo nunca me había fijado en ellas. Había allí un caballo que enseguida nos encasilló como ecologistas enrollados y se acercó a mendigarnos la merienda. Se comió mis dos barritas y la manzana, por su entusiasmo creo que le puso un 9. Cuando nos fuimos se venía corriendo detrás, pero lo sentimos, no tenemos establo en casa, hubo que acelerar. Rafa comió solo en la Fuente de la Reina, donde al final todos nos juntamos. Yo mendigué pagando lo generoso que había sido antes, y cayó alguna barrita. Casita de la Pesca, las revueltas y a pillar el tremendo camino alternativo hasta Cotos, igual de pedregoso y empinado que siempre, a Eduardo le gustó. En Navacerrada hacía realmente mucho frío, el termómetro marcaba 5º. En la bajada había mucho tráfico, así que nos metimos por El Calvario sin planteárnoslo siquiera, el vadeo del río, la senda hasta el pantano de Cercedilla, y al pueblo. A la entrada de este paramos en una pradera cerrada que estaba repleta de una flor morada que el botánico dijo ser de la familia de las boragináceas. Yo no me lo creí (no parecían borrajas), y casi llegamos a las manos, hoy me ha mandado link para demostrar que no se tiró el moco, y tenía razón. Nada más llegar a los coches a recoger rápido, que corría Fernando Alonso y teníamos esperanza de llegar a la salida. Total, no por muy pisada anteriormente nos pareció menos bonita la ruta, y desde luego, con 46,900 kms y con 1.100 mts de ascensión, nos pareció todo menos fácil….