Cazorla y su alcazabaTras semanas de preparación, mapeo y entrenamientos secretos llegó por fin el viernes marcado para el inicio del viaje. Por primera vez en la historia del grupo está confirmado el pleno absoluto, los siete magníficos más las dos nuevas incorporacíones, qué listos, esta no se la quiere perder nadie. Enrique ya es miembro viejo (perdón Enrique, los demás también lo somos), y va a confirmar alternativa Eduardo el Residente, que se ha apuntado a última hora. Nos dividimos por coches en grupos de dos o tres, según zona de salida y sobre todo según facilidad para escaparse temprano del trabajo. Aquí el campeón es Rafa, funcionario de los buenos cuyo trabajo vale por cuatro, lo que le permite ir más o menos a su bola. Yo logré salir con él también antes de comer sin que mi empresa se resintiera por ello (conste que eso me deja algo preocupado). Hicimos un buen viaje y llegamos al hotel en Cazorla a eso de las seis, tomamos posesión de las mejores camas y nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo y a reservar sitio para la cena. Los demás fueron llegando espaciados a lo largo de la tarde, pero finalmente a las 9,15 estábamos todos y se pudo salir con prisas hacia el restaurante (La Sarga), que cerraba cocina a las 10,30. El hotel es un hallazgo, pese a su nombre un tanto pretencioso: "Hotel Villa Turística de Cazorla". Depende de la Junta de Andalucía y es un complejo de casitas y patios en plan pueblo andaluz, con su plaza, sus calles, terrazas y demás. Muy bien de precio, y con un restaurante de mucha altura. Cogimos dos villas de dos habitaciones y salón cada una, pensando dividir la ocupación entre roncadores (incluye habladores nocturnos y malos dormidores) y no roncadores, pero al final nos mezclamos alegremente, algunos lo lamentaron. Cazorla es un bonito pueblo serrano andaluz, muy parecido a Velez Rubio, el pueblo de Nico. Está colocado al pie de un gran cortado que marca el borde del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, y por tanto está lleno de cuestas, todas hacia arriba. Tiene una conservada alcazaba árabe (el Castillo de la Hiedra), varias iglesias en buen estado y una en ruinas, dos ermitas subidas muy arriba en las peñas de atrás (una será protagonista de una de las rutas), y dos plazas, que por milagro están completamente llanas: la plaza vieja, más tranquila y recogida, y la plaza nueva, animadísima a todas horas con la gente en las terrazas, el comercio y las campanas de las varias iglesias. Mucha gente joven que se desplaza sin casco en ciclomotores asmáticos (por las cuestas), y muchos niños que nunca duermen: a las 2 de la madrugada están aún con los triciclos en la plaza metiendo bulla. Por suerte nuestro hotel está en la zona tranquila, fuera del pueblo y junto al río. Por la noche hay silencio y por la mañana te despiertan los pajaritos. Dejamos las bicis y el material preparado y nos vamos a la cama para poder salir temprano: hemos negociado con el hotel que nos adelanten la hora del desayuno hasta las 7,30, que el día va a ser larguísimo, si se cumplen las grandes expectativas…