Debido al puente de mayo el grupo ciclista se dispersa por la geografía española, en segundas residencias o en visitas familiares, quedando en Madrid solo 3 ciclistas (Jose, Alfonso y Diego). Jose decide hacer la ruta de Matalpino-Barranca-Calvario-Bola, como entrenamiento para lo que nos espera el sábado en Cazorla, deseosos de que llegue.
La salida como siempre desde la urbanización Vistareal en Matalpino; después de los típicos ajustes de última hora y engrase de las máquinas nos decidimos a empezar con la súbida mas mortífera que hay para empezar una ruta, Collado de Majaespino, donde sus últimas rampas del 25% son un calvario que te dejan sin respiración y con las fuerzas mermadas en sus escasos 2 km de recorrido pero con 250 m. de desnivel acumulado, que Alfonso nunca había subido. Hacemos un pequeño descanso para reponer las fuerzas y bajar en ritmo cardíaco. Mientras descansabamos del esfuerzo hablamos de los neumáticos nuevos que Jose se ha comprado y a los que ha puesto todo tipo de materiales que existen en el mercado para que no pinchar mas (vamos, que los ha blindado).
Retomamos la ruta, hacemos la bajada por el Mortirolillo para cruzar el Río Navacerrada y girar a la derecha que te lleva a las presas y al Hotel de la Barranca; al cabo de unos metros a Jose le empieza a saltar la cadena de un piñon a otro con lo que decide que en esas condiciones no puede continuar. Decidimos echar un vistazo a la bici para poder averiguar la causa de la avería; después de estar mirando y toqueteando todo Alfonso decide ajustar el cambio haber si se arregla la avería, y apretando un tornillo y aflojando otro logra con gran éxito que la bici vuelva a funcionar como un reloj suizo "chapeau - Alfonso".
Con mucho tiempo perdido por la avería decidimos hacer ahí mismo el catering y por motivos de querer llegar pronto a casa para poder comer con la familia, decidimos acortar la ruta. Subimos por la Barranca entre sus majestuosos pinos y maravillosas vistas con firme estupendo y con el sonido de los arroyos corriendo el líquido de la vida. La subida es muy agradable menos las últimas rampas donde hay que hacer un esfuerzo extra para llegar al Mirador de las Canchas, donde sus vistas son impresionantes. Alfonso subió como un cohete, con el plato mediano todo el camino, será por su estado de forma o por la tirita que se pone en la nariz para poder respirar mas oxígeno que los demas. Decidimos bajar hacia el Ventorrillo y girar a la izquierda para coger el Camino Ortiz que es una maravilla hacerlo en esa dirección, trialero lo justo para jugar entre las piedras y las raices de los pinos, en continua bajada con pequeños repechos; el peligro ha sido la cantidad de gente que había en el camino, parecía la peregrinación a Santiago cuando entras en la provincia de Galicia.
El regreso es por el mismo camino de ida hacia el Hotel de la Barranca, con mucho cuidado por la cantidad de gente que había en el camino; luego cojimos el camino del Mortirolillo hacia el Collado Majaespino y bajar por la supersubida de Matalpino, donde bajando se aprecia la inclinación de la cuesta por lo que la ruta se acaba, con pocos kilometros de recorrido pero con un desnivel bastante aceptable para poder ser publicado.
Un Saludo Diego Tronchacadenas.
Extraña sensación, hacer un comentario desde fuera… Una buena crónica, Diego, me duelen las piernas de subir el Mortirolillo… virtualmente. En Cazorla nos váis a machacar.
Comment by Perdido — 2 May 2007 @ 4:20 pm