Domingo 1 de abril. Nieve sin hueso.
El domingo se hizo un llamamiento público a los ciclistas pringaos, es decir, a los que aún no se han ido de vacaciones de semana santa. A la llamada acudieron los verdaderos currantes que sostienen este país, es decir, Ignacio, Diego, Nico, Enrique y yo mismo. Salimos desde el pueblo de Braojos, con ligero retraso porque alguno se había vuelto a pasar la desviación y había hecho visita turística al puerto de Somosierra. No diré quién por no humillarlo más, yo en su lugar estaría avergonzado. El plan era llegar al puerto justo por encima de La Horizontal, es decir, a ese lugar que tenemos tan pisado y que algún día será un palmeral único en Europa, de tantos huesos de dátil como hemos ido echando. Sin embargo la subida la hicimos por caminos nuevos, al menos para mí, por mucho que se empeñen algunos en que ya he ido alguna vez. El aspecto de la sierra era bien nevado y el parte meteorológico asustaba bastante, pero como suele pasar luego nunca es tanto: la temperatura estuvo entre -1 y 4º, pero hacía buen solete y un airecillo fresco y puro que bajaba desde la nieve y se agradecía. La cosa de la sensación térmica es totalmente cierta: otros días hemos andado con esas mismas temperaturas pero con lluvia y viento, y te parece que has vuelto del polo y sobrevivido de milagro. La ruta va subiendo paralela a la A1, y va remontando a la vista de los sucesivos pueblos del pie de Somosierra: Braojos, La Acebeda y Robregordo. El camino está muy bien de firme, pero tiene un pésimo trazado que debió de ejecutar un caminero borracho: subidas mortales (a veces de pie a tierra), bajadas absurdas, arriba y abajo todo el tiempo. Se atraviesan manchas de pino y roble, salpicados de buenos acebos. Terminado el subibaja se llega por fin a la pista que remonta sostenidamente hacia el puerto, amplia y de subida constante. Es un buen lugar para practicar el "pedaleo económico": sentado en el sillín y sin mover el torso, con un desarrollo llevadero, el trasero bien atrás en el sillín y concentrado en llevar un pedaleo "redondo", te conviertes en una máquina de subir y ya te pueden echar kilómetros. El camino estaba recién nevado, pero con esa nieve ligera de la que, según Ignacio, dicen en su tierra que "no tién hueso". En La Rioja dicen que "nieve marcelina en las patas se la lleva la gallina", y esta era ya casi abrileña. Llegados por fin al puerto, y tras el cátering decidimos resistir la querencia habitual (bajar a Prádena o hacer el camino de los jabalíes y Peñaquemada), y volver a La Horizontal para acercarnos a Robregordo y ver cómo estaba su famosa dehesa boyal y sus monumentales acebos. La idea resultó estupenda, porque en los pinares sombríos habia una espesa capa de nieve, de la que no se llevan en las patas ni una manada de avestruces. Esto nos permitió disfrutar el snow bike, tal vez por última vez en la temporada: a toda velocidad dejando que las ruedas vayan a su aire por la capa de nieve (la especialidad de Nacio Quitanieves…). Tomamos un acamino nuevo que bordea la dehesa, y paramos un rato a entrar y salir de la mancha de altos acebos, parecía una cueva oscura. Algunos ejemplares no se pueden rodear con los brazos, y eso que se supone que el acebo es arbusto y no árbol… En fin, ojalá que duren muchos años y los vean nuestros nietos. El inconveniente de esta desviación es que te deja junto a la carretera bastante lejos de Braojos, y nos hay muchas opciones para volver, salvo tirar por la antigua nacional durante varios kilómetros de asfalto rompepiernas, de nuevo sube y baja… Ignacio y yo optamos por lo convencional, aburrida carretera y vía de servicio para terminar con las duras cuestas que suben al pueblo (¿a quién se le ocurrió hacerlo tan arriba?). Nico y el resto se metieron por una vía pecuaria (la querencia, claro), y terminaron en La Serna, ya muy cerca. Es una buena variante para aliviar esta aburrida parte. Al final una buena y exigente ruta con 35 kms y 900 m de desnivel, tiempo inmejorable para la bici y una de las últimas oportunidades para pisar la nieve, aunque fuera sin hueso…
