Uncategorized30 April 2007

Debido al puente de mayo el grupo ciclista se dispersa por la geografía española, en segundas residencias o en visitas familiares, quedando en Madrid solo 3 ciclistas (Jose, Alfonso y Diego). Jose decide hacer la ruta de Matalpino-Barranca-Calvario-Bola, como entrenamiento para lo que nos espera el sábado en Cazorla, deseosos de que llegue.

 

La salida como siempre desde la urbanización Vistareal en Matalpino; después de los típicos ajustes de última hora y engrase de las máquinas nos decidimos a empezar con la súbida mas mortífera que hay para empezar una ruta, Collado de Majaespino, donde sus últimas rampas del 25% son un calvario que te dejan sin respiración y con las fuerzas mermadas en sus escasos 2 km de recorrido pero con 250 m. de desnivel acumulado, que Alfonso nunca había subido. Hacemos un pequeño descanso para reponer las fuerzas y bajar en ritmo cardíaco. Mientras descansabamos del esfuerzo hablamos de los neumáticos nuevos que Jose se ha comprado y a los que ha puesto todo tipo de materiales que existen en el mercado para que no pinchar mas (vamos, que los ha blindado).

 

Retomamos la ruta, hacemos la bajada por el Mortirolillo para cruzar el Río Navacerrada y girar a la derecha que te lleva a las presas y al Hotel de la Barranca; al cabo de unos metros a Jose le empieza a saltar la cadena de un piñon a otro con lo que decide que en esas condiciones no puede continuar. Decidimos echar un vistazo a la bici para poder averiguar la causa de la avería; después de estar mirando y toqueteando todo Alfonso decide ajustar el cambio haber si se arregla la avería, y apretando un tornillo y aflojando otro logra con gran éxito que la bici vuelva a funcionar como un reloj suizo "chapeau - Alfonso".

 

Con mucho tiempo perdido por la avería decidimos hacer ahí mismo el catering y por motivos de querer llegar pronto a casa para poder comer con la familia, decidimos acortar la ruta. Subimos por la Barranca entre sus majestuosos pinos y maravillosas vistas con firme estupendo y con el sonido de los arroyos corriendo el líquido de la vida. La subida es muy agradable menos las últimas rampas donde hay que hacer un esfuerzo extra para llegar al Mirador de las Canchas, donde sus vistas son impresionantes. Alfonso subió como un cohete, con el plato mediano todo el camino, será por su estado de forma o por la tirita que se pone en la nariz para poder respirar mas oxígeno que los demas. Decidimos bajar hacia el Ventorrillo y girar a la izquierda para coger el Camino Ortiz que es una maravilla hacerlo en esa dirección, trialero lo justo para jugar entre las piedras y las raices de los pinos, en continua bajada con pequeños repechos; el peligro ha sido la cantidad de gente que había en el camino, parecía la peregrinación a Santiago cuando entras en la provincia de Galicia.

 

El regreso es por el mismo camino de ida hacia el Hotel de la Barranca, con mucho cuidado por la cantidad de gente que había en el camino; luego cojimos el camino del Mortirolillo hacia el Collado Majaespino y bajar por la supersubida de Matalpino, donde bajando se aprecia la inclinación de la cuesta por lo que la ruta se acaba, con pocos kilometros de recorrido pero con un desnivel bastante aceptable para poder ser publicado.

 

Un Saludo Diego Tronchacadenas.

Setas28 April 2007

click para álbumAprovechando el puente de mayo me he venido a la tierra (La Rioja) a ver a la familia y subir a setas con Homero, el vecimo de mis padres, que se las sabe todas. Cerrada ya la temporada de las Marzuelas, comienza la del famoso Perrechico, o Perrochico, Seta Fina, Seta de Primavera, Seta de San Jorge o Seta de Orduña, es decir, Calocybe Gambosum. Hemos subido a Ortigosa de Cameros, pero la cantidad de gente buscando era impresionante. La cosa de las setas se ha popularizado tanto que la gente viene por familias enteras, algunos duermen en el coche al pie del monte, para ser los primeros. La gente del pueblo la busca durante toda la semana, pues la pagan muy cara, algunos viven solo de recogerla. Esta seta no es como el níscalo, que sale más o menos por todos sitios, sino que aparece en setales muy concretos, siempre en el mismo lugar. Es inútil venir si no te los sabes, te los tiene que enseñar alguien o si no te irás de vacío, o con un puñadito. El que se sabe un setal sube escondido y agachado, pues algunos practican el espionaje. Hemos recogido en el pueblo a Santiago, un ganadero de aquí que se las sabe todas, y nos ha enseñado algunos setales secretos. El perrechico es seta pequeña, escasa y como dicen por aquí poco "aunecida": para llenar un cesto tienes que coger muchísimas. A menudo está entre la hierba y hay que encontrarla palpando, como pequeños botones. Su setal (micelo) altera el aspecto de la hierba, con lo que los expertos saben dónde está aunque no haya brotado. Tiene un olor fuerte y muy agradable a harina fresca o a fruta, a veces la hueles sin llegar a verla. El dia ha sido mejor de lo que se podía esperar con tal marea de gente; tras mucho arrastrarse bajo los espinos, hemos recogido como dos kilos, mitad para cada uno. Os puedo asegurar que están riquísimas, la carne es muy firme y no mengua en la sartén, hace un revuelto perfumado y delicioso.

Bicicleta de Montaña23 April 2007

Click para albumAyer fué dia de pleno, de los de los viejos tiempos. Nos fallaron las nuevas incorporaciones, pero volvieron a aparecer los siete (magníficos), Nico, Ignacio, Fonso, Jose, Rafa, Diego y yo mismo, hacía meses que no nos reuníamos sin que fallara nadie. Cita tempranera en el pueblo segoviano de Collado Hermoso, ese pueblo con un nombre tan bonito que no parece nombre de pueblo viejo, parece que se lo haya puesto un promotor inmobiliario de estos horteras de ahora. La última vez que estuvimos allí fué el pasado otoño, un dia también de recordar porque nos trajimos la mochila llena de níscalos, y alguno, de setas de caballero. En el pasado visitábamos mucho esta zona, ahora hay gente a la que le parece muy lejos de Madrid, cómo se nota que nos vamos apoltronando. Hemos subido y bajado por casi todos los caminos de ese macizo montañoso varias veces, pero como se verá, si uno lleva un guía lo bastante atrevido e inconsciente siempre puede encontrar rutas nuevas. Normalmente salimos junto a la iglesia del pueblo y tiramos enseguida hacia el puerto, bordeando el río Viejo hasta el molino, y arriba por los pinares. Metidas en el robledal están las ruinas del antiguo monasterio cisterciense de Santa María de la Sierra, monumento gótico con arcos y un gran rosetón en la fachada, muy parecido al de Bonaval (y por desgracia igual de ruinoso). Hemos entrado a verlo varias veces, sorprende el buen estado de conservación de los arcos góticos y los capiteles. Parece que por fin alguien se ha decidido a restaurarlo, porque ahora está rodeado por vallas metálicas y el acceso está cerrado. Es ruta dura, con una subida inicial de al menos 500 mts., una bajada con llaneo y nuevo repecho de unos 300 mts hasta el Puerto de la Majadilla del Queso. Sin embargo parece que ir por lo conocido le da a alguien urticaria, así que esta vez  salimos del pueblo en dirección contaria a la habitual para tomar los caminos por los que otras veces bajamos. De esta manera no hay bajada ni llaneo intermedio, es subida continua hasta el puerto y la subida media supera el 8%, dónde va a parar, mucho más diver. Esta primera subida directa y sin escalas se nos atragantó bastante, pero al final se llegó a la Majadilla del Queso, el puerto que marca la separación de vertientes, y donde normalmente iniciamos la bajada. Como el domingo pasado (Matallana) llegamos a casa con el control cerrado, esta vez había interés en no pasarse, pero ¿quién se acuerda del rodillo de amasar cuando tiene por delante más caminos sin explorar? Superamos la parte abierta de Majadilla y seguimos subiendo, esta vez hasta superar los 2.100 mts de altura, en los puertos. El dia abajo era caluroso, pero en estas alturas quedaban grandes manchas de nieve y corría un buen ventarrón. Nos sorprendió que los señores de las turbinas no hubieran sembrado el monte con unas cuantas, porque allí tiene pinta de hacer viento siempre. La zona alta estaba llena de nieve y de arroyos de deshielo, pero la hierba está amarilla, aún no se ha recuperado de los hielos. Allí himos fotos, miramos dentro de las cuevas de nieve y alguno metió en el arroyo los pies y la cámara, que necesitaba refresco. Nueva bifurcación y nueva decisión: lo conocido o lo desconocido. El Sherpa tiene un modo curioso de proponer los dilemas, dice: "podemos ir por aquí, que es un camino pateado, pedregoso y cuesta arriba, o por allá, que es nuevo, parece más verde y seguramente va cuesta abajo, pero en fin, vosotros elegís….". Cuando hace eso ya sabemos que la decisión está tomada, así que venga, a por lo desconocido. Se veía a lo lejos Peñalara aún completamente nevado y el entorno era completamente desconocido para nosotros, así que tras un rato de pedaleo tuvimos de nuevo el inevitable momento de pánico: perdidos en el monte, el camino giraba hacia Segovia en vez de hacia Madrid, y de nuevo era ya muy tarde. El Sherpa orientó su GPS interno y decidió que bajando cortaríamos la ruta de siempre. Nadie le creyó pero hubo que seguirle, y gracias a Dios tuvo razón. Ya orientados a la vista del pantano del Pirón, nueva parada para pinchazo de Jose, que últimamente tiene la negra. Negra tiene también la cadena con medio dedo de porquería que se le pega, quizá porque dice que engrasa con aceite de oliva virgen. Jose, sabemos que es cardiosaludable y tal, pero una cosa es freír huevos y otra hacer deporte… Ya por el bendito camino conocido y remontando la última dificultad montañosa, el puerto del Toyo Roto, la cadena de los huevos fritos se partió, y ya se fué a la porra el horario previsto. Los que no nos enteramos (Rafa Ignacio y yo) seguimos bajando hasta los coches, y volvimos a casa por los pelos. Los demás, ni se sabe. Jose queda oficialmente nombrado pupas del grupo, y no soltará el título hasta que pase seis meses sin un pinchazo, o hasta que otro atraviese una racha peor. En resumen, 30 kms de recorrido (pero nos parecieron muchos más por la variedad de paisajes y de incidentes) 1.000 mts de ascensión y un rato muy divertido por esas grandes alturas, completamente perdidos y respirando el sano aire de los puertos…

Bicicleta de Montaña16 April 2007

Iglesia de MatallanaParece que este año nos hemos propuesto vencer nuestros fantasmas y lograr todas las rutas que siempre se nos fueron resistiendo. Tras el memorable ascenso a Cabeza de La Parra, ayer quisimos volver a pisar las hermosas praderas de Matallana, otro de esos pueblos de la Sierra Negra en su dia abandonados y hoy en vías de recuperación. Es la tercera vez que llegamos, varios intentos anteriores quedaron en fracaso por la lejanía del lugar, y sobre todo por los barrizales que dificultan el acceso. Fué una jornada dura y larga con muchos incidentes, el resultado mereció la pena. La salida a las 8,30 desde las faldas del Puerto de La Puebla y no desde Prádena como solemos, previendo la larga duración de la ruta. La idea fué buena (si no llegamos a acortar un poco aún podríamos estar allí), y nos ahorramos varios kilómetros de asfalto, que nuestras bicis le tienen alergia. Iniciamos la subida del puerto por la carretera y coronamos enseguida pensando "esto está chupao", bien sube quien fresco va…. Allí tuvimos un encuentro divertido: una apóstol del ecologismo vestida de túnica blanca nos entregó folletos de protesta por la próxima construcción de 42 chalets adosados en Puebla de la Sierra. Le dimos nuestro apoyo incondicional y charlamos un poco sobre la zona y sus bellezas. Ignacio aprovechó para contrastar creencias y ahí vimos que patinaba un poco, cuando empezó a citar a Dios demasiado nos despedimos e iniciamos la bajada. Esta ruta tiene una distribución bastante cabrona, empiezas bajando y toda la dureza viene al final, cuando ya no puedes más. Lo sabíamos pero lo olvidábamos, así que durante toda la primera parte disfrumos del sol y los paisajes bajando como si subiéramos. La Sierra Negra del este de Madrid (o del oeste de Guadalajara) es zona amplia, montañosa y despoblada, con unos pocos pueblos que se van divisando sucesivamente desde la cuerda de la sierra, que se recorre de puerto a puerto: La Puebla, Collado de las Palomas, Collado de La Vihuela, baja y sube constantemente, bosques de pino de repoblación, grandes ejemplares de roble, mucha jara y brezo, y sobre todo, mucho paisaje para mirar. Una vez bajado el último puerto, el de la Vihuela, llegamos a la bifurcación que lleva o al pueblo de El Vado, o a Matallana. Tiramos para esta última con la sorpresa agradable de ver que el camino había sido arreglado recientemente (Esperanza Aguirre se está trabajando bien nuestro voto), pero a los dos o tres kilómetros sucedía lo previsible: la naturaleza es muy terca, y si el camino fué siempre un barrizal no iba a dejar de serlo tan fácilmente. La zona es sombría y llena de arroyos, y el camino se hunde con el paso de los coches, así que enseguida empiezan los tramos intransitables y llenos de rodadas. Los coches y furgonetas tienen que quedarse allí, y el pueblo está aislado salvo para peatones y ganado. Nosotros no somos ni lo uno ni lo otro, pero con un poco de equilibrio y asumido que vas a llegar con un par de kilos de barro en la máquina y en la ropa, logramos pasar. Como veréis en las fotos, Matallana es un lugar memorable, llano y abierto, con prados verdes y floridos y encinas monumentales, de las más grandes que se pueden encontrar. La gente esá reconstruyendo las antiguas casas y cuadras con los materiales de la zona, piedra, pizarra y madera, y el pueblo queda integrado en el paisaje y casi ni se ve. Allí hicimos la comida, miramos por setas, vagueamos algo y tratamos de seguir un poco más, pero pasada la iglesia nos entró a todos de repente el pánico de la hora (y a algunos el pánico del perro suelto) y se acabaron las alegrías: estábamos a casi 30 kms de los coches, y quedaba casi toda la subida de la etapa. Se montó un cierto zafarrancho y los que se sentían fuertes exploraron un poco más mientras que el resto se aplicaba al pedal para no quedarse demasiado en las penosas subidas que iban a llegar. Nico y Jose, que iban detrás, desaparecieron de repente y ya no contactaron en toda la etapa. Las malas lenguas decían que se habían ido a abrir un viejo camino hasta el Vado, pero luego resultó que habían pinchado varias veces. Con los móviles sin cobertura solo puedes esperar que tengan recursos y fuerza para completar la etapa, yo juro que los esperé en la bifurcación durante casi 15 minutos, y solo salí cuando creí que habían decidido tomar otra vuelta. El regreso, como se temía, fué bastante penoso: casi 1000 mts de ascensión continua ya con pocas fuerzas en la mochila, el minipelotón se fué convirtiendo en un rosario de gente, cada uno a su bola con el molinillo, algunos completando los últimos metros de cada puerto a pie. En el penúltimo puerto, el collado de Las Palomas, ya los móviles entraron en cobertura y pudimos saber que, pese a la aparente debacle, más o menos todo el mundo iba sobreviviendo y acompañado, así que el único daño iba a ser la llegada a casa históricamente tarde. El último repechón del puerto del Salinero, y a dejarse caer hasta los coches. Como resumen del dia, una larga y accidentada etapa de 53 kms y 1.050 mts de ascensión. Estamos acostumbrados a rutas de cualquier subida acumulada, pero de distancias alrededor de los 40 kms., por lo que esta nos dejó especialmente baldados. Quedan en el ojo y en los píxeles de la cámara las bonitas vistas de Matallana, un sitio al que no se puede ir a menudo, a menos que se esté dispuesto a afrontar con frecuencia las consecuencias de llegar a casa con el control cerrado…

Trekking & Aventura13 April 2007

Chicos os cuento mis minivacaciones en la Sierra de Gredos donde fui a hacer trekking 4 días de los cuales solo pude hacer 2 en los picos y 1 por la ribera del Río Tormes. El tiempo maravilloso, nevaba todas las tardes/noches y por la mañana amanecía nublado y con mucha niebla en los picos.

La primera ruta de picos fue desde la Plataforma de Hoyos del Espino - Laguna Grande

LONGITUD DEL RECORRIDO: 5430 m / TIEMPO APROX: 5 h (ida y vuelta) / ALTITUD MIN Y MAX: 1700 m / 2170 m

Empece la ruta por una senda empedrada con nieve y hielo, que en breves minutos nos acerca a un amplio prado denominado "Las Pozas". Seguimos por el camino que esta perfectamente marcado con pivotes de madera hasta llegar al Arroyo de las pozas que se cruza por un puente de cemento; proseguimos el camino por una senda bastante dificultosa ya que hay que ir sorteando piedras con el inconveniente añadido de la nieve caida por la noche que al no helarse se quedo blanda y te hundías considerablemente en algunos tramos. Todo el camino es en subida hasta que se llega a un puente nuevo de madera que se cruza. Seguimos la senda que en breves espacio de tiempo nos aproxima a la "Fuente de los Cavadores"; tras sobrepasarla alcanzamos "Los Barrerones" a 2170 m, y desde ahí todo bajada hasta la "Laguna Grande" y el "Refugio Elola" donde hay cocinero y puedes comer y pernoctar pidiendo cita previa. Yo solo pude llegar hasta "Los Barrerones" donde tuve que dar media vuelta por el mal tiempo que se puso, mucha niebla y ventisca con nieve.

La segunda ruta fue Navalperal de Tormes-Cinco Lagunas

LONGITUD DEL RECORRIDO: 20 km / TIEMPO APROX: 10 h / ALTITUD MIN Y MAX: 1300 m / 2100 m

Empezamos en el mismo pueblo de Navalperal de Tormes a orillas del Río Tormes, se continúa a la derecha por una pista forestal que en suave subida se encamina hacia una bajada de cabras, antes de llegar a la tumultuosa "Garganta de Gredos". Allí el camino se bifurca optando por el ramal de la derecha, que cambia de orilla sirviendose para ello de un pequeño puente llamado de "Gredos" o de "Ramos". Transitamos por unos parajes con abundante fronda donde no faltan hermosos ejemplares de Robles y otras especies forestales; llegamos al paraje conocido como "Las Juntas", donde un moderno puente de cemento nos cruza la "Garganta del Pinar", nos servira para incorporarnos definitivamente al lado izquierdo del río. Enseguida toparemos con un cruce eligiendo la senda de la derecha que se dirige en rápido ascenso hasta un destacado cerro, sin abandonar nunca la mencionada garganta. Superada la primera dificultad el camino comienza a llanear abriendose paso a media ladera, la que nos permitira en todo momento el cauce del "Arroyo del Pinar". Las vistas en estos primeros instantes se abre el "Risco Redondo" a la derecha de 1824 m nevado. Mientras caminamos por la "Cuerda de las Peñas" gracias a una buena senda que nos guía rápidamente a las inmediaciones del fondo de la garganta, más exactamente a los prados de "La Vega", hasta llegar a la barranca y al refugio. A partir de ese momento la cosa se complica porque el camino desaparece, teniendo que seguir en fuerte subida entre piedras muy resbaladizas por nieve, hielo y agua, y donde te tienes que guiar por los mojones que son los que te marcan el camino, a eso hay que añadirle en viento que hacía y la nieve que arrastraba. Con bastante dificultad llegue hasta la "Laguna de Majalaescoba" que estaba medio helada, donde tuve que dar por finalizada la ruta porque el tiempo empeoraba rápidamente, quedándome a 1500 m de conseguir llegar a las "Cinco Lagunas". La bajada fue peor que la subida por las piedras hasta llegar al refugio de la barranca, desde allí hasta Navalperal de Tormes es una senda bastante bien marcada y buena.

Sobre la ruta de la Ribera del Tormes poco que comentar, llana y paralela al rio.

Bicicleta de Montaña2 April 2007

Click para álbumEl domingo se hizo un llamamiento público a los ciclistas pringaos, es decir, a los que aún no se han ido de vacaciones de semana santa. A la llamada acudieron los verdaderos currantes que sostienen este país, es decir, Ignacio, Diego, Nico, Enrique y yo mismo. Salimos desde el pueblo de Braojos, con ligero retraso porque alguno se había vuelto a pasar la desviación y había hecho visita turística al puerto de Somosierra. No diré quién por no humillarlo más, yo en su lugar estaría avergonzado. El plan era llegar al puerto justo por encima de La Horizontal, es decir, a ese lugar que tenemos tan pisado y que algún día será un palmeral único en Europa, de tantos huesos de dátil como hemos ido echando. Sin embargo la subida la hicimos por caminos nuevos, al menos para mí, por mucho que se empeñen algunos en que ya he ido alguna vez. El aspecto de la sierra era bien nevado y el parte meteorológico asustaba bastante, pero como suele pasar luego nunca es tanto: la temperatura estuvo entre -1 y 4º, pero hacía buen solete y un airecillo fresco y puro que bajaba desde la nieve y se agradecía. La cosa de la sensación térmica es totalmente cierta: otros días hemos andado con esas mismas temperaturas pero con lluvia y viento, y te parece que has vuelto del polo y sobrevivido de milagro. La ruta va subiendo paralela a la A1, y va remontando a la vista de los sucesivos pueblos del pie de Somosierra: Braojos, La Acebeda y Robregordo. El camino está muy bien de firme, pero tiene un pésimo trazado que debió de ejecutar un caminero borracho: subidas mortales (a veces de pie a tierra), bajadas absurdas, arriba y abajo todo el tiempo. Se atraviesan manchas de pino y roble, salpicados de buenos acebos. Terminado el subibaja se llega por fin a la pista que remonta sostenidamente hacia el puerto, amplia y de subida constante. Es un buen lugar para practicar el "pedaleo económico": sentado en el sillín y sin mover el torso, con un desarrollo llevadero, el trasero bien atrás en el sillín y concentrado en llevar un pedaleo "redondo", te conviertes en una máquina de subir y ya te pueden echar kilómetros. El camino estaba recién nevado, pero con esa nieve ligera de la que, según Ignacio, dicen en su tierra que "no tién hueso". En La Rioja dicen que "nieve marcelina en las patas se la lleva la gallina", y esta era ya casi abrileña. Llegados por fin al puerto, y tras el cátering decidimos resistir la querencia habitual (bajar a Prádena o hacer el camino de los jabalíes y Peñaquemada), y volver a La Horizontal para acercarnos a Robregordo y ver cómo estaba su famosa dehesa boyal y sus monumentales acebos. La idea resultó estupenda, porque en los pinares sombríos habia una espesa capa de nieve,  de la que no se llevan en las patas ni una manada de avestruces. Esto nos permitió disfrutar el snow bike, tal vez por última vez en la temporada: a toda velocidad dejando que las ruedas vayan a su aire por la capa de nieve (la especialidad de Nacio Quitanieves…). Tomamos un acamino nuevo que bordea la dehesa, y paramos un rato a entrar y salir de la mancha de altos acebos, parecía una cueva oscura. Algunos ejemplares no se pueden rodear con los brazos, y eso que se supone que el acebo es arbusto y no árbol… En fin, ojalá que duren muchos años y los vean nuestros nietos. El inconveniente de esta desviación es que te deja junto a la carretera bastante lejos de Braojos, y nos hay muchas opciones para volver, salvo tirar por la antigua nacional durante varios kilómetros de asfalto rompepiernas, de nuevo sube y baja… Ignacio y yo optamos por lo convencional, aburrida carretera y vía de servicio para terminar con las duras cuestas que suben al pueblo (¿a quién se le ocurrió hacerlo tan arriba?). Nico y el resto se metieron por una vía pecuaria (la querencia, claro), y terminaron en La Serna, ya muy cerca. Es una buena variante para aliviar esta aburrida parte. Al final una buena y exigente ruta con 35 kms y 900 m de desnivel, tiempo inmejorable para la bici y una de las últimas oportunidades para pisar la nieve, aunque fuera sin hueso…