Domingo 12 de marzo. Se lo comieron los buitres.
En esto de la bici de montaña a veces ocurre que tienes lugares malditos, a los que no puedes llegar por mucho que lo intentas: siempre pasa algo que te hace dar la vuelta cuando ya casi llegas. Nos pasó durante años con Puebla desde El Atazar (por nieve), o con Matallana (por barrizales). Nos pasaba también con Cabeza de la Parra, el pico que domina el pueblo de El Tiemblo, casi en tierras de Avila. Entre que está lejos de Madrid (más de 1 hora por la carretera de los pantanos) y que los alrededores son tan bonitos que te hacen parar a menudo, llegábamos al penúltimo collado con el tiempo justo, y nos dábamos la vuelta. En un par de ocasiones la nieve nos paró en el circo de montañas donde empieza la subida final, a menos de 3 kms de conseguirlo. El domingo pasado nos lo pusimos como objetivo y fuimos directos a ello desde abajo, y casi sin parar. El resultado mereció la pena, es una loma pelada y solitaria que domina buena parte de la provincia, con vista desde los pantanos de alrededor hasta los picos aún nevados de Guadarrama. La ruta empieza en El Tiemblo, junto a la gasolinera. Sale entre urbanizaciones y ya con fuertes rampas hacia la sierra, enseguida se puede ver el valle por el que se irá subiendo hasta el final. Los alrededores del pueblo están llenos de huertas y viñedo (es zona Cebreros), y pronto se entra en los pinares que cubren todo el monte. La especie aquí es pino resinero (pinus pinaster), que hace un bosque un tanto polvoriento y monótono, más feo que el de pino albar (pinus silvestris) que se ve en Guadarrama, pero al menos es bosque… La subida (ved el perfil en el link de la foto, gracias Diego), es contínua desde el primer momento, y en realidad es una de las peores del circuito: 950 mts acumulados en solo 14 kms. De cuando en cuando se ve por encima de los pinos el pico Cabeza de La Parra, arriba muy arriba… El dia era soleado y fresco, estupendo para la bici, y llevábamos buen ánimo, pero algunos andaban reservones (los de siempre), todo el mundo sabía lo que nos esperaba. Tras un buen rato de carreterilla empinada, y tras pasar varias majadas de cabras guardadas por unos preciosos mastines de lo más cariñosos (espero que con los ladrones de cabras lo sean menos), llegamos al cruce donde el camino principal se une con el desvío que toma ya francamente hacia arriba, una senda pedregosa y muy empinada entre el pinar. Hicimos alto para comer, pero a la hora de vover a coger la bici como que nadie se animaba. Dado el acojone hubiéramos hecho tertulia con café y copa, pero al final hubo que dejar el remoloneo y coger las bicis. A partir de ahí ya no hay engaño, hay que apretar los dientes y mantener el equilibrio, porque las rampas superan el 20 % y casi no hay descanso. Ignacio, que es un ciclista muy mental, dice que el truco para no caerse es mirar al suelo y no hacia adelante, y comprobé personalmente que es cierto. También es bueno poner el culo en el pico del sillín, pero es para añadir peso en la rueda delantera, no para buscar estímulo ¡eh!. Tras pasar un bonito refugio con fuente que marca el fin del pinar se llega ya al terreno pelado de las grandes alturas, y el camino desemboca en el circo glaciar que marcó el fin de nuestros intentos anteriores. Esta vez no había nieve, íbamos con tiempo y encima habían hecho un camino al lado del cortafuegos por donde se subía antes, así que seguimos a por ello. Un rato de subibaja por la cresta, y ahí está el pico con su caseta meteorológica y su torre de guardabosques, pero madremía, defendido por una última cuesta de órdago. Aquí volvió a petar nuestro venerable Rafa, diciendo que tenía miedo de que le diera un tirón, claro, esos tendones no tienen ya veinte años ¡ni cuarenta!. En fin, queda claro que no tuvo tendones para llegar arriba. Los demás sí tuvimos, besamos el suelo y echamos mucho rato en ver el paisaje, que desde allí es espectacular. Se ve el pinar donde cría una de las últimas colonias de buitre negro (volaban por allí unos cuantos), y a los pies, o mejor 800 mts. más abajo, se ve el pueblo de El Tiemblo. Tras muchas fotos de grupo donde por desgracia faltaba uno, emprendimos la bajada, con ganas de hacer el cabra por los pedregales. Por cierto, para cabras, o mejor para cabrones, los imbéciles de la moto y el quad, que circulaban a mil por hora por los caminos del monte, atronaban el bosque y nos hacían tirarnos a la cuneta a los pobres ciclistas. La guardia civil andaba por allí al quite, a ver si caen unas buenas multas. De nuevo en la pradera de arriba, unos bajamos rápido, nos perdimos y tuvimos que tirar por cortafuegos de tierra (qué emoción), otros siguieron investigando y aún llegaron antes al coche. Quedan para la historia las fotos de grupo donde se nos ve a todos tan satisfechos, bueno, a todos menos a uno, que se lo comieron los buitres…

Hola amigos. No se nos cuenta lo que paso con Rafa, ni donde lo encontro Roberto , ni donde reventaron la rueda ,como se perdieron,ni a que hora llegaron al coche. Queremos salsa rosa, relato pormenorizado y sin ocultamientos para otro programa posterior
Cuando bajabamos a la caseta de los pinos vi a un land rover de la Junta de CyL atravesar una pradera donde se paro Diego a hacer fotos en la subida. Lo segui cuesta abajo en direccion al valle de las Cruceras y los vi parados abriendo una portera . Si hay portera hay camino hasta el valle . Si Rafa primero y Roberto despues no hubieran desaparecido habriamos descubierto un nuevo itinerario.Al llegar a la confluencia con la pista principal tiramos casi de frente por una pista nueva para nosotros y estupenda de firme y de desnivel que podemos subir el dia que intentemos enlazar con las Cruceras. Casi sale una nueva ruta y con la excitante posibilidad de perderse bajando al otro valle. Nosotros llegamos con 30km , mas de 1000 m de desnivel y los cuatro muy contentos del dia pasado. Saludos de el Hombre de Hoja de Lata
Comment by perdido — 12 March 2007 @ 11:09 pm
Después de muchos intentos frustrados para poder llegar a Cabeza la Parra, siempre por motivos de tiempo, este fin de semana hemos decidido subir cueste lo que cueste.
Después del pequeño susto que se ha llevado Roberto en la carretera cuando le he dado las largas y me he puesto a su lado (pensando que éramos la guardia civil y que le habíamos cazado con exceso de velocidad), hemos llegado al Tiemblo.
El día perfecto de temperatura y clima para la gran hazaña de subir a Cabeza la Parra. La primera sorpresa de la ruta ha sido que han asfaltado la carretera que sube al Castañar, porque estaba que parecía un campo de minas.
El catering cada día es más exquisito, naranjas peladas en tupperware. Después ha empezado lo bueno, rampas duras, terreno pedregoso y supermolinillo.
El Sherpa como un machote se lo ha hecho todo sin bajarse de la bici, ni pararse un minuto, desde el catering hasta su gran cima frustrada.
Alfonso estoy sorprendido tio, estas superbien; y bueno no hablemos de Jose que esta que se sale, da miedo, le da igual lo que le echen, rampas del 25, del 30, del 100% si echa el piolet, IMPRESIONANTE!!!!!
Rafa se ha quedado a 100 m. de la cima, desconocemos el motivo, se ha perdido la foto familiar de los machacas coronando Cabeza la Parra. Yo ya no le he vuelto a ver, no sabemos si los buitres se lo han llevado al nido, o se lo han comido ahí mismo con traje, bici y gaita.
Saludos Tronchacadenas.
Comment by Diego — 16 March 2007 @ 7:34 pm