Bicicleta de Montaña26 February 2007

Sin exagerar nada, nos cayó la mundial. Hacía tiempo que no veíamos llover así, o al menos, que no nos pillaba sobre una bici. Esa sensación de estar ensopado por dentro y por fuera, cruzar un río con el agua a la rodilla y pensar: más me está cayendo en la espalda, pedalear contra un muro de agua, el ruido del diluvio cayendo a tu alrededor… es una auténtica maravilla, vas diciendo: gracias, Señor, tírame mucha más… Quedamos a las 8,30 en Somosierra pueblo, lo que significa madrugón de los buenos. Ya en la carretera nos iban cayendo mantas de agua sucesivas, pero piensas: "seguro que al llegar escampa", pero sí sí… Paró lo justo para engañarnos y dejarnos montar las bicis y poner el chubasquero, luego ya en el primer km. empezó a arreciar y nada, a mojarse. El camino sale del pueblo y entra en la que llaman Dehesa Bonita, un lugar impresionante de bosque cerrado de viejos robles, aliso, abedul y acebos, atravesado por un rio caudaloso y transparente (al menos ayer), con caminos de vacas y muros de piedra, en fin, lo que alguna vez debió ser toda la sierra norte y hoy queda solo en algunas manchas. El cruce del río hubo que hacerlo con la bici al hombro y el agua hasta la rodilla, pero algunos ya se van acostumbrando. Nico hizo la machada y cruzó montado, pero mojó los pies igual. La salida es por caminos de vaca imposibles para la bici, sobre todo cuando como ayer están bien empapados. Enseguida se empieza a faldear por la sierra siempre a la vista de la A1, y a veces por claro y otras por bosque cerrado de pinos llegamos al lugar marcado para la comida. Terminada esta y al momento de subir de nuevo, los dos miembros más veteranos del grupo se rajan sin remisión (lo siento amigos, me han pedido que sea cruel y voy a serlo). Las excusas, patéticas, del tipo "es que estoy mojado y llega la pulmonía", "ya estoy para sopitas y buen vino", etc. Olía a compromiso familiar, pero eso es algo digno y hay que reconocerlo, todo menos hacerse el vejeras… En fin, nunca pensamos llegar a ver algo así. Ya libres de aquellos dos marmolillos seguimos camino arriba con el objetivo de alcanzar el Collado del Mosquito, pero alrededor de la cota 1.700 empezó a verse nieve en el camino, y el tema se puso peor. Guardar el equilibrio en una rodada profunda de nieve es algo que solo está al alcance de unos pocos, como Rafaman y Nacio Quitanieves cuando eran jóvenes, así que los demás nos fuimos al suelo muchas veces. Caer en nieve es divertido cuando ya nada puede mojarte ni helarte más, así que fuimos aguantando. Cuando faltaba 1 km para la cumbre nos dimos la vuelta y decidimos buscar otras subidas en territorio más bajo. Tomamos un ramal que nuevamente faldea para arriba, pero habían pasado las máquinas de aterrazar y estaba imposible. Tras bastante esfuerzo llegamos al camino de hormigón, y bajando por prados verdes como brañas asturianas (habrá que verlas en agosto), llegamos al pueblo y a los coches. Total, 28 kms y unos 600 de subida, a multiplicar por el suelo pegajoso y difícil. El GPS Garmin volvió a mostrar sus carencias, cada vez que pasa por un bosque espeso se muere y deja de marcar: para él es como si no pedaleas. En fin, un buen día para hombres duros, aunque no todos pudieran llegar…

Bicicleta de Montaña19 February 2007

En este falso invierno que estamos teniendo hay que subir muy alto y elegir bien la ruta para hacerte la ilusión de que sufres, al menos durante un rato. Eso nos pasó el domingo: en El Escorial el dia era claro, con una luz muy fuerte, y en cambio arriba en Abantos se veía el temporal de nieve, así que nada, a meternos en él. Fallaron algunos, unos por trabajo (¿pero quién es el pringao que trabaja en domingo?), otros por obligaciones familiares, y otros no se sabe porqué, entrenamientos secretos seguramente. Salimos como tantas veces de El Tomillar por la carreterilla que sube al puerto de Malagón. Después del tremendo incendio de hace unos años están terminando de retirar la madera muerta, pero se ve que el bosque se va recuperando, la ladera está llena de pinitos espontáneos. Si le dejan los especuladores volverá a ser lo que era, aunque lo tengan que ver nuestros nietos. La subida, por la variante de La Penosilla, que le hemos cogido querencia. No le llaman así por casualidad, es una cremallera de curvas que en 3 kms sube 300 mts, en un paisaje muy despejado (por desgracia, los grandes pinos se quemaron). Llegando al pinar no pudimos soportar más los reflectantes de la bici nueva de Rafa, y Jose se los extirpó sin anestesia. Quedó más digna. Al poco de pasar el Arboreto, llegando a la cota de 1.500 empezamos a ver nieve, y en el puerto de Malagón ya la cellisca lo borraba todo, por fin sufríamos. Perico Delgado decía que las últimas rampas del Malagón tienen magnetismo natural, la bici se queda pegada al asfalto. Como pudimos comprobar, lo que tienen en realidad son inclinaciones superiores al 15%, eso lo explica. Como el puerto no era apto para el catering nos desviamos hacia el pico de Abantos y comimos entre los pinos. Ya todos traemos manzanas Fuji, la de Jose resultó la más valorada (8/10). El tramo hasta el pico estaba barrido por el viento y la nieve, y ahí fuimos aguantando hasta llegar. El plan era tratar de bajar el cortafuegos hasta La Penosilla de nuevo, pero habíamos elegido un mal día para hacer exploraciones, porque no se veía nada. Intentamos por la derecha del pico hasta una caseta meteorológica donde la cosa se ponía ya fea de precipicio, así que dejamos las aventuras para otro día más claro, media vuelta. La bajada como siempre, muy larga y fría, te hace desear un caldito al llegar al coche, solo que los proveedores se habían olvidado el termo en casa. Total 28 kms y 810 de ascensión, nieve y frío arriba, casi un día duro.

Bicicleta de Montaña13 February 2007

Desolador domingo de asistentes machacas, Nico, Jose y yo, ¿cuál de los tres es más inconsciente?, 55 km y 1.100 mts de desnivel, estableciéndose tres nuevos record. Nos fuimos los tres juntitos en coche hasta Valdepeñas de la Sierra de donde partimos en dirección a la presa del Vado y a donde llegamos sin más incidentes que el tiempo perdido durante el primer catering. El día estaba nublado y con ligera llovizna. En el Vado nos hicimos las fotos de rigor y como no: exclamación de la frase preferida de alguno ¡¡INVESTIGUEMOS UNA NUEVA RUTA DE VUELTA!!. Tras discutirlo exactamente 0,5 segundos (primer record), nos dirigimos hacia el Monasterio de Bonaval. Una vez allí y tras varios intentos fallidos de hacernos alguna foto con los móviles (los tres nos quedamos sin batería) empezamos a buscar un sitio por el que poder cruzar el río Jarama, que para decir la verdad, no iba mal de agua. Cruzar por los restos del puente que allí hay era para equilibristas por lo cual Nico decidió (he de reconocer que era la mejor opción) cruzar el río en bici. Estuvo encima de la bici exactamente 1,3 segundos (segundo record) y no se por que extraño motivo decidió bajarse cuando apenas había cruzado un cuarto del río: ¿sería que tenía calor y decidió meterse en el agua hasta casi las rodillas? El segundo en probar fortuna fui yo, que pensando en mis grandes dotes mototrialeras, estaba convencido de poder cruzarlo: exactamente al segundo de meterme en el rió me di cuenta de por que Nico se había bajado de la bici ya que el agua estaba buenísima en un día soleado y caluroso como el de ayer ¡manda huevos!. Jose creo que ni lo intentó y directamente se lanzo al río para nadar un rato. Una vez los tres en la otra orilla del río, iniciamos una fantástica subida a molinillo (menos Jose que subió en plato mediano) por una trialera llena de piedrecillas y acompañándonos durante toda la subida un extraño ruidito en nuestros pies parecido a un CHOFF, CHOFF. Coronamos a la carretera que va del Vado a Alpedrete y tras algunos kilómetros nuevo catering ya que todavía nos quedaba un buen trecho. Llegamos a Valdepeñas, bicis al coche y para Madrid. En este punto se estableció el tercer y último record: Jose cerró la puerta del coche y sin dar las buenas noches se quedó tostado hasta casi la puerta de su casa. En fin, día fantástico de bicicleta que tenemos que repetir todos juntos y sin que se nos olvide el bañador.                                                                                                                                                                                                                                                              Fonso                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     tra Otra versión: Salimos con niebla de tijera, algo tarde para no perder la costumbre, al llegar al Vado algunos no quisieron volver por las zetas,( normal es mas duro )que regresan al camino de ida y ya conoceis,.A la inocente pregunta de volver por Bonaval ( sin mapas )fue alamada por mayoria en menos que tarda goooogle en encontrar 2000000 de paginas. Bueno nos encontrabamos fuertes y salimos pitando hacia Retiendas por una carretera sube y baja. Nos estuvimos acordando del relato de Rafa cuando se perdio por la zona y sin agua y ahi ya se me ocurrio como ibamos a cruzar el Jarama, recemos para que haya un puente, si no el retorno por el mismo sitio nos iba a desanimar mucho y añadido al sobreesfuerzo nos iba  a desanimar. Total al llegar al monasterio veo a una pareja bien equipada de andarines expertos y les pregunto por el rio. No hay puente- me responden- y con el agua que baja …….. Estuvimos poco tiempo de descanso y sin fotos salimos para el rio . me tire al agua casi sin pensarlo pues nadie queria volver atras y sin saber sin el camino seguiria en la direccion correcta a nuestros intereses. El camino era el nuestro pero con cuesta y pedregal intransitable. Jose subio como un Vizcaino en primera posicion pero no aprecie el plato que llevaba. Yo el molinillo . Al fin encontramos el camino y llegamos al coche despues de algunos repechillos…Alfonso aguanto como un jabato sin desfondarse en ningun momento. Jose no ronca pero hizo el regreso en un agujero negro , ya me entendeis.
Sherpa I

Bicicleta de Montaña5 February 2007

Otro dia con casi pleno: Rafa, Nico, Ignacio, Fonso y yo. Enrique de Alameda nos había sugerido ir a Rascafría, pero nos pareció que habría demasiada nieve. Quedamos en Somosierra, donde según Nico no había nevado, pero al llegar había algo blanco y frío que cubría los caminos hasta la cintura, así que cambio de planes y al Pontón de La Oliva, una zona más bajita. Aparcamos junto a la granja del Pontón, bastantes ciclistas beteteros llegando, todos de nuestro tipo: mediana edad, tipo diésel, buen ambiente y buenos amigos. Iniciamos la subida por el camino de la Cueva del Reguerillo, estaba menos descarnado que otras veces. Bajada al cauce del Lozoya y sus hermosas alisedas, donde viven las vacas más relajadas del mundo, y según Nico, nutrias también. Tras pasar el derrumbe, la primera subida por el pinar, y se nos pegó un viejo montañero reconvertido a la bici: anorak, pantalones de monte, botas y mochila, todo muy descolorido, y una bici de Carrefour: qué sudada llevaba el pobre…. Tras breve duda, acometimos la tremenda subida al Collado Santo, pestosa donde las haya: larga, empinada, pegajosa, aquello no se acaba nunca. Son 850 mts de ascensión, pero parecen muchos más. Nico le tiene cogida la medida, los demás llegamos gracias al Sr. Molinillo. Bajada luego por el rebollar, y primer incidente: reventón en mi rueda, y ya íbamos con la hora pegada… Luego lo conocido, el pueblo del Atazar con su jodío repecho, la presa del pantano, y las últimas rampas hasta el poblado del embalse, hoy centro cultural. Llegada a casa hacia las 14 horas, al filo de lo admisible… Un dia agradable y fresco, con mucha niebla. Uno siempre vuelve de aquella zona silencioso y pensativo: cuánto espacio y qué poca gente…