Este grupo no está federado, ni tiene Estatutos, ni uniforme, ni se reserva el derecho de admisión. Se trata solo de pasar un buen rato los domingos por la mañana, ir al monte y hacer ejercicio, conciliando en lo posible los deberes familiares (que es lo que está de moda). En consecuencia, hay que volver a casa antes de la hora de comer, o del aperitivo, y a ser posible con el pan y el periódico bajo el brazo, para disimular. Para ello hay que madrugar mucho (quedamos entre 8 y 8,30), y hacemos rutas de duración medida. Un par de veces al año hacemos alguna excursión extraordinaria de varios dias de duración, con o sin mujer/marido/pareja estable, según las circunstancias y las ganas que tengan ellas/ellos de acompañarnos. La bici del domingo es un plan de sufrir, pero por ver a los amigos se sufre con gusto… Pinchando la foto se ve una galería con la gente que forma el núcleo duro del grupo, es decir, los que vienen con cierta asiduidad, pero también los que en cierto momento lo dejaron pero han vuelto, los que algún día vendrán pero siguen en contacto…
De nuevo los siete. Con las previsiones de nevadas tremendas íbamos algo asustados, pero la ropa se quedó en la mochila: hizo un dia claro y fresco, bueno para la bici. Mucho frío (-3,5º) al salir de Alameda, hubo que proteger los soplillos. El plan era Alameda-Paular-Puente del Perdón-Refugio de Morcuera-Canencia-Alameda. Primera negociación del dia, subir por Las Presillas (más largo) o por Majada del Cojo (más duro). Se impuso de nuevo la cordura, hicimos lo primero. Pasado el Puente de Perdón nos probamos en el circuito de Ignacio (Arroyo del Aguilón-Refugio de Morcuera, record 56′), y llegamos en 58´13´´, no estamos tan mal… Arriba encontramos a Enrique de Alameda, que también estrenaba bici (¿pero es que todo el mundo está forrado?). La de Rafa sigue yendo muy rápido cuesta abajo, pero no tanto cuesta arriba…. Un rato antes de Canencia tiramos a la izquierda por el cortafuegos para cortar el camino, y allí negociamos de nuevo: los duros decidieron seguir por la cuerda hasta Cachiporrilla, y los demás nos bajamos por el camino hacia Alameda. En los prados junto al Lozoya nos esperaba una gran reunión de buitres, pero esta vez no íbamos tan cansados… Total, 36 kms, 815 de ascensión. Después de dos semanas chupando infructuosamente, Rafa descubrió que llevaba la válvula del Camelback cerrada: casi se ahoga con el primer trago….!
