Bicicleta de Montaña27 January 2012

Entrando en el Desfiladero

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Hola a todos, muchos comentarios positivos sobre el blog, muchas gracias a todos, el feed back anima mucho a la hora de ponerse a ello. Recuerdos a todos los ciclistas, a los Peñalaros y a los colegas de Angel, que se que lo leen, tíos, no leáis muchos blogs en el trabajo, que la productividad se resiente. No voy a poner todas esas cosas que los ciclistas me pidieron el domingo que pusiera, lo más difícil de hacer un blog no es escribirlo, ni siquiera subirlo y maquearlo, lo difícil es lograr un tono que no ofenda a nadie y no ir perdiendo amigos cada vez que te marcas una opinión crítica o una bromita inoportuna. Así que nada, aquí todo polite.

El domingo nos juntamos como siempre a la llamada de Juan Carlos, esta vez para devorar 75 kms y 1400 mts de subida, menudo atracón. Por primera vez desde que andamos con los Boticas no asistió ninguna chica, así que nos las prometíamos muy felices de ir largando opiniones machistas y contando chistes subidos de tono, luego ná, la fuerza se nos va por la boca y nadie se pasó ni un pelo. Nico Miguel Juan Manuel y yo mismo por un lado, Juan Carlos Botica, Juan Carlos Aladino, Iñigo, Paco y Angel por el otro, quedada tempranera a las 8,15 en San Agustín, el del Guadalix, justo justo al lado del cementerio.

Ciclistas al amanecerMañana fresquita pero poco, sol radiante y cielo azul, y toda la ruta con buen tiempo y temperaturas entre 10 y 15 grados, así cualquiera hace bici, ya lo firmábamos para el resto del año. Un rato montando las bicis y a las 8,30 salíamos por esas pistas, vaya puntualidad británica, cómo se nota que la ruta era larga y teníamos hora marcada de retorno. El objetivo era ambicioso, muchos kilómetros, a algunos les va a servir ya de entrenamiento para El Soplao, a otros de  primer test para ver si se encuentran con fuerzas para inscribirse, aunque digo, y no por asustar: con las horas que nos tiramos ciclando por esos montes, ¡y eso no sería ni el 45% de lo que es la prueba!. Paco se puso en el casco una de esas camaritas subjetivas para grabar, parecía Robocop, pero dudo un tanto de los resultados: en las subidas humilla mucho, así que seguro que la mitad del tiempo solo se está viendo la barra de su bicicleta.

Empezamos por las pistas hacia las instalaciones del Canal, todo el camino iríamos entrando en ellas, primero el Canal Bajo, luego el Alto, venga carreteritas antiguas y pistas bacheadas, almenaras, casillas, sifones, respiraderos, acueductos, tantas y tantas construcciones diferentes, pero todas con un sello común, hechas para durar. Quien ha andado mucho por el Canal aprecia además que tienen un acabado estético muy similar,El cazador y el perro el ingeniero jefe tenía unos gustos muy definidos, desde la piedra sillar de las construcciones, hasta los mosaicos azules de los carteles, pasando ¡incluso! por los árboles que plantaron a los lados de los caminos de servicio, siempre Robinias que ya están viejitas. Gran obra esta, y más para tener casi dos siglos.

A ratos dejamos las zonas semiurbanas bastante abandonadas y decadentes y entramos en puro monte mediterráneo muy conservado, lomas de encinas y de enebros, jara, praderas verdes, qué gozada, y qué cerca de Madrid. Es domingo de caza, se oyen tiros por todos lados y vemos bastante gente de pie o sentada junto a los sotos de los arroyos aguardando con la escopeta en ristre, echan los perretes a la espesura para que saquen los conejos. La afición de los perretes es variable, unos se afanan entre los pinchos sin mirarnos siquiera, otros, como estos de la foto, se vienen con nosotros para que les llevemos a sitios más divertidos, pocos conejos debe de haber.

Bastantes instalaciones de parcela rodeada de malla, casa de ladrillo sin enfoscar y corralito con gallinas o con ovejas, todo con pinta de haber sido construido por el dueño con sus propias manos en domingos perdidos. Muchos gallos cantando al amanecer, balidos y ladridos de los aburridísimos perros que han dejado en la parcela para que protejan las cosas. Y hablando de gallos, durante toda la ruta dos tipos de actitudes, el ciclista plácido que va a su bola y solo pretende llegar arriba de las cuestas y hacer relaciones sociales, y el gallo del pelotón, ese que te pasa como un tren por la derecha o por la izquierda resopPerretes aburridoslando cada vez que el camino pica hacia arriba, el torete que se tira a todos los desafíos, a todos los pedregales y a todas las trialeras por imposibles que parezcan, no lo hace por humillar a los demás, ni siquiera por demostrar lo fuerte que se encuentra, es que le sale de dentro. De estos hay varios en el grupo, pero conste que este comentario no va con acritud, es pura envidia.

Mi bici va mejor ahora que tiene la suspensión bien inflada, hay que decir que durante la ruta otros ciclistas se me han acercado y me han confesado que a ellos también les ha echado una bronca el mecánico por llevar las suspensiones flojas. Siempre que hablamos de esto de la dejadez me viene a la cabeza el tango ese del tío que no engrasaba los ejes, una cosa es no preocuparse mucho del mantenimiento, otra mejor es no notarlo ni echarlo de menos, pero el grado máximo del “abandonao” se alcanza cuando uno le encuentra ventajas a esto de andar con las cosas de aquella manera: “no limpio las gafas de sol porque así filtran más” “no regulo las suspensiones porque así me exige más esfuerzo y me pongo más fuerte”, “no engraso los ejes porque el chirrido me acompaña”, ese sí que es el estado ideal del dejao total y feliz.

En pelotón más o menos compacto vamos superando los kilómetros, casi siempre por las pistas del canal, mucho sube y baja, un recorrido algo pestoso, el ritmo general es mas bien contemplativo, pese a los intentos dCiclistas y peatonesel Botica de animar la marcha estamos muy perros, puestos a meternos 75 kms al cuerpo preferimos hacerlo en pequeñas dosis. Pasamos muchas veces por encima y alguna por debajo del canal, en alguno de los acueductos se ve que hay pérdidas, el agua rezuma por el muro y forma charcos, pero cualquiera se pone a arreglar la gotera, hay que quitar toda la piedra sillar y maciza y metros de mampostería hasta llegar al canal de la conducción, tanto gasto no justifica el ahorro de unos litros. Las zonas nuevas están construidas con otra idea, kilómetros de canalización metálica al aire fácil de mantener y de reparar, aunque pintada en suave color arena que no destaca en el paisaje.

Pasamos por varios pueblos, El Molar, El Espartal, La Cabrera, Torrelaguna, Redueña, Venturada y Pedrezuela, en todos ellos esa mezcla que se suele ver en los pueblos de la sierra, antiguas cuadras de piedra gris con puerta de madera claveteada y entre ellas pared con pared modernas casas de apartamentos de ladrillo y pizarra, pena de estética… En cambio en los encinares de los alrededores de Redueña la Comunidad ha marcado una bonita senda de paseo con carteles explicativos de las clases de álboles y plantas que te encuentras, son una obra de arte, en hierro oxidado y con las ilustraciones en relieve a gubia sobre madera, dan ganas de llevarse uno para casa, refrénate, no seas vándalo.

Preciosos carteles
Como vemos que a este paso vamos a llegar tardísimo, por fin la gente se empieza a mover, y a buen ritmo llegamos por fin a la entrada del desfiladero del Guadalix, la verdadera atracción del día. Este es un sitio increíble, un recorrido de varios kilómetros por la estrecha garganta por la que el río supera el gran macizo rocoso, se circula por la pista que hay sobre el trazado del canal, pegado a la roca y a unas decenas de metros sobre el río, que va por abajo tan clarito y tan lleno de alisos que parece un río pirenaico. Un sitio así parece impropio del centro de la península, está muy fresco y húmedo y con los charcos del suelo congelados. Recuerda otros desfiladeros del norte, como el del Cares o los de algunos ríos del Pirineo, salvando las distancias y en pequeñito, claro. En los cortados vuelan varios buitres, y nosotros hacemos ese buen rato disfrutando de la vista, del fresco y del buen camino.

Ya fuera del desfiladero emprendemos los últimos kilómetros, bastante cansancio, prisas y no tantas ganas ya de pedalear a estas horas, la verdad es que se hacen largos. El último tramo por una bonita vereda estrecha bajo las encinas que se conoce Juan Carlos, marcada a base de muchas exploraciones y seguro que de unos cuantos fiascos. Tras varias esperas y reagrupamientos, por fin la pista ancha de arcilla que nos lleva hasta el cementerio de San Agustín y hasta los coches, tarde pero no demasiado. Paco nos regala una Webcam a cada uno, así da gusto con regalito y todo, nos despedimos y salimos para Madrid. Juan Manuel se había traído unas cervezas y patatas para hacer el camino de vuelta más agradable, pero oh decepción, se los ha dejado en la cocina de su casa, y no tenemos tiempo para parar a comprar más, bueno, la conversación ya te va compensando suficientemente.

Y eso fue todo, una ruta larga y con bastante subida, buena para comenzar nuestros entrenamientos para mayo, parece que la gente se va animando y al final seguramente haremos un buen grupo para El Soplao, hay que seguir negociándolo por casa. Un paisaje a ratos algo urbano y carreteril, otras bonito y salvaje, con el remate final del desfiladero del Guadalix, que por sí mismo justifica el esfuerzo de llegar. Cerca de Madrid hay sitios espectaculares, no hace falta irse demasiado lejos… 

Bicicleta de Montaña19 January 2012

Cencellada y luz irreal

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Cómo me gusta esa palabra, la aprendí el otro dia en la tele, viendo un reportaje de lo que estaba pasando en Navarra y La Rioja: la niebla espesa combinada con las bajas temperaturas hace que se forme una buena capa de hielo en todas las cosas, los árboles, la hierba, las piedras. Pues eso fue lo que nos tocó ver el domingo pasado en nuestra salida semanal, esta vez por tierras de La Alcarria.

Quedada en el pueblo de Armuña de Tajuña, en Guadalajara, no confundir con La Almunia, aunque seguramente ambos nombres tienen el mismo origen, la primera más castellanizada que la segunda, me lo miro en Internet: “Del árabe hispánico Almúnya, quinta, y este del árabe clásico munyah, deseo. Almunia era el nombre dado por los árabes a una villa o casa de campo en las proximidades de una ciudad: una explotación agrícola que a veces también desempeñaba funciones defensivas.” Nuestro objetivo era darnos una vuelta por La Alcarria y conocer más esa zona, que, ya poCiclistas en la nieblaniéndome pesado con el diccionario es “Alcarria: Terreno alto y generalmente llano, sin árboles, en el que crecen arbustos y hierbas”.

Quedada a las 8,30 con los Boticas, por nosotros Nico Diego y yo, por ellos Juan Carlos, Angel, Paco, Nuria y Pedro. La salida de los coches algo deprimente, niebla, un frío de narices, todo muy gris, pero con una luz extraña y fantasmal que se aprecia en las fotos.

Todos con la braga de cuello y el look Doña Rogelia empezamos a ciclar por las pistas escarchadas con esa sensación que sólo te da cuando el día está verdaderamente horrible, esa de “¿pero qué c…. hago aquí?. Las caritas en las fotos son un poema, por suerte en las cuestas arriba te vas calentando y se te va pasando, y ya pronto es disfrute.

Paisajes muy alcarreños: encinares, pedregales y tierras yermas o campos rojizos y recién arados con un 90% de piedra suelta y el resto, de tierra ¿qué puede crecer aquí? Pues al parecer son buenas tierras de labor. De vez en cuando subida violenta por caminos de arcilla aguantando el equilibrio, llegada a bonitos miradores donde cuando no hay niebla se divisa toda la provincia (o sea, hoy no) vuelta a bajar, entrada en los sotos de los ríos y remontada por las márgenes. El suelo Plaza porticada en Romanonestiene una pinta barrosísima, por suerte está duro y congelado, alguna ventaja tenía que tener este frío.

En la casa de los forestales un gran pinsapo que Paco tiene localizado y catalogado y más árboles interesantes, muchos nogales corpulentos en las vegas, seguramente valen más como madera noble que por las nueces que den, pero así siguen. Vemos que este año no han recogido la cosecha de membrillos, hay muchos árboles con ellos ya medio pochos, parecen pequeños y duros y no muy buenos para hacer dulce, seguramente por el abandono y la falta de poda.

En un recodo nos cruzamos con dos cazadores del pueblo que acaban de aparcar y se dirigen a los rastrojos con cuatro o cinco perros saltando alrededor, spaniels bretón de color chocolate o negro, raros. Hombres y perros van encantados a pasar un domingo de disfrute, al contrario que la mayoría de cazadores que vemos estos son sociables, charlamos un poco y nos deseamos buen dia. Extrañamente y pese a la buena pinta de estos campos no vemos ni un solo bicho, ni perdiz ni liebre ni corzo, el frío los debe tener amusgados por ahí.

A lo largo de la ruta vamos atravesando varios pueblos: Armuña, Fuentelviejo, Tendilla, Irueste, algunos de nombre muy señorial, Peñalver, RomanoIdílico lugarnes, todos tenían su conde que andaba por Madrid sacando pecho con su condado, sus pueblos eran pequeños pero la cosa es el nombre. En algunos de ellos quedan casas solares, catedral y plaza porticada, pero no tenemos mucho tiempo para entrar a mirar, la ruta es larga. 


Finalmente entramos en las vegas que bordean la carretera y ya nos vamos acercando de nuevo al punto de partida. Buscando cómo atravesar la A2 pasamos por debajo, por un puente de hormigón, y detrás hay un bonito puente de piedra antiguo sobre el río Tajuña, qué sitio más bonito: el río lleva el agua muy clara y profunda y para que se sepa hay allí un cartel un tanto reiterativo: “AGUAS HABITADAS POR LA TRUCHA COMÚN (AGUAS TRUCHERAS)”. Un sitio tan romántico y conservado queda raro debajo de la autovía por la que pasan muchos coches a toda velocidad, pero esta es la gracia de ir en bici, te da tiempo a encontrar sitios bonitos y poco conocidos.

Y por fin entrada en Armunia y a los coches, el pronóstico de lluvias y nieves nos ha respetado y solo en los últimos metros empiVaya bronca por dejaoeza a caer agua. Me doy cuenta de que mi suspensión delantera va floja, lo digo y me cae bronca de todos estos expertos ciclistas: al parecer la suspensión hay que inflarla de cuando en cuando (¡como si fuera otra rueda!), me prestan una bombita especial y veo que lo que tenía que marcar 6 marca 0,5, ahora entiendo porqué bajo tan mal en los últimos meses, le meto aire y el próximo día dejaré a todos atrás. Y se terminó, a los coches y a casa, han sido 60 kms y 920 mts de ascensión, menudas ganas de comer hemos hecho, a ser posible un buen potaje caliente. Una bonita ruta, de paisaje y de historia, con el añadido de la rara meteorología, una buena cencellada…

Cocina de Supervivencia13 January 2012


Se me hace la boca agua

Me pregunto yo, ¿de dónde sacan últimamente la merluza, o la pescadilla (nunca las he distinguido mucho), para tenerla a estos precios?. Cuando yo era pequeño, o sea ayer mismo, el kilo de merluza era de esas cosas a las que las señoras se referían para exagerar lo caro que está todo, pero últimamente se ven las buenas pescadillas gordas a precios de entre siete y diez euros el kilo, de lo más barato del mostrador de la pescadería. Y además todas tienen dentro de la boca el anzuelo ese que les ponen para que te creas que son de pincho. ¿Qué mares no estaremos esquilmando últimamente para poder vender así? Mejor no pensarlo, y aprovechar el precio mientras haya peces.

La receta de hoy es muy fácil pero muy resultona, a mí me encanta. Se hace en un rato y el resultado es una especie de guiso caldoso o sopón que se toma muy caliente, estupendo para cuando llegas a casa helado. Yo la suelo tener los domingos para cuando vuelvo de la bici, durante los últimos kilómetros por esas soledades frías no voy pensando en otra cosa que en los dos platos que me pegaré, unos tras otro, en cuanto llegue a casa.

Necesitamos dos buenas patatas, una cebolla, media hoja de laurel y tres  trozos de lomos de merluza, desespinados pero con la piel. Se puede hacer un caldo con la cabeza y las raspas para usarlo como fondo, pero no es imprescindible, está muy bueno usando solo agua.

Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas como de medio dedo, y cortamos la cebolla en rodajas también. Ponemos todo en el fondo de una cazuela ancha, cubrimos con agua o caldo de pescado y añadimos el laurel, salamos y lo tenemos a fuego más bien fuerte hasta que la patata empiece a estar tierna. En ese momento añadimos un poco de perejil picado, ponemos encima del guiso la merluza con la piel hacia abajo y lo tapamos, y dejamos a fuego ya más suave hasta que el pescado se ponga blanco

En ese momento movemos un ratito la cazuela para que el caldo engorde y ya está, tiene que quedar como un guiso bien caldoso, hay que tomarlo muy caliente, con cuchara, y como digo hay que comerse al menos dos platos. Muy barato (mientras las sufridas merluzas sigan a estos precios), muy fácil y muy reconfortante, es decir, todo ventajas…

Setas3 January 2012

Negrillas (T. Terreum)

Fin de año en La Rioja con la familia, y pese a las malas perspectivas (la afición o la codicia me pueden), hago tres salidas al monte a por setas, ahora ya a solateras. Desde que se fueron de este mundo los maestros seteros Homero y Félix ando como alma en pena por el monte, pillando lo que puedo como buscador ocasional y poco conocedor del terreno, qué distinto de aquellas salidas a tiro hecho, si hongos querías hongos pillabas, o anguileras, o angulas de monte, solo había que elegir y pedirlo, ellos sabían los sitios.

Con el frío bien entrado y con el tiempo seco que hemos tenido todo el otoño ya sabía yo que las únicas posibilidades eran los sufridos Tricolomas, estos no suelen fallar, aguantan los fríos y las primeras nevadas y levantan con fuerza la pinaza húmeda y congelada, es la seta (o la familia de setas) más tardía y una de las más agradecidas. Así pues con pocas perspectivas pero con bastantes ganas me planté en mis sitios favoritos del Camero Nuevo, Ortigosa, El Rasillo y demás. Entrada por los pinares y a agachar la cabeza, la pinaza parece húmeda pero es solo superficial, en el fondo el suelo está bastante seco, todavía no ha caído una buena nevada, este año lleva más de un mes de retraso y no hay perspectivas.

Enseguida empiezo a ver los primeros rastros, el suelo revuelto y rabos blancos cortados, por aquí han andado los jabalíes y los ciervos, ambos son grandes consumidores de la Capuchina (Tricoloma Portentosum), sobre todo en esta época en que en el bosque no hay mucho más que comer. MirSeta de Caballero (T. Equestre)ando bien se reconoce quién ha comido en cada zona: el jabalí deja grandes areas hozadas, levanta el mantillo con el morro haciendo un surco seguido y ancho, el ciervo es más fino, escarba con la pezuña aquí y allá dejando arañado el suelo. Aparte están las cacas claro, grises y apelmazadas las del guarro, bolitas más o menos apretadas el ciervo. La cosa es que entre unos y otros me han dejado sin una cochina seta,  y los pocos pedazos que han dejado no me atrevo a cogerlos, da algo de asquito pensar que antes han pasado por la boca de un jabalí. En el silencio del pinar espeso veo a unos veinte metros dos buenos ciervos de gran cuerna, pasan muy tranquilos mirándome entre los arboles, rascando el suelo y comiendo, algo ven en mí que les tranquiliza, distinguen que en vez de escopeta llevo cesta. Eso sí, el mensaje es claro: las setas son nuestras, no tuyas, en fin, ellos viven aquí, así deberá ser.

Por fin en los bordes soleados de un cortafuegos encuentro unos buenos grupos de Setas de Caballero (Tricoloma Ecuestre), tan amarillas y vistosas ellas, estas no gustan a los animales, ni tampoco las negrillas (Tricoloma Terreum), vaya usted a saber porqué. Puedo por fin estrenar la navaja setera que me ha regalado Caco, y como no hay abundancia ni prisa, van al cesto muy limpitas de barro y pinaza a base de trapo y cepillito, es trabajo que te ahorrarás luego. Un poco más allá encuentro una zona de Capuchinas no esquilmada, y en la misma puerta de los chalets unos setales de Negrillas que me redondean el cesto. En cuanto a lo de comer o no comer las setas de Caballero, que en los últimos años están en cuestión, hago lo que la mayoría de las asociaciones micológicas: comer en poca cantidad y pocas veces en la temporada, hay que evitar varios atracones seguidos.Capuchinas (T. Portentosum)

Antes de irme me acerco a Peñaloscintos a ver a un amigo de allí, Carmelo, que se queja amargamente de la sequía, de que no hay setas, de que no hay jabalíes (¿y quién se ha comido mis capuchinas?), y sobre todo, de que no hay trabajo, la crisis está siendo dura en las ciudades, pero más en los pueblos de la sierra, sin obras en las casas, con la ganadería en precios mínimos, sin turismo, ¿de qué va a vivir el mundo rural?. A ver si el nuevo año les viene también más propicio.  

Pongo mi cosecha de setas en la comida de año nuevo en receta fácil y superexitosa, la Kiche megarellena que ya colgué en este blog: mitad cebolla picada y mitad setas, todo salteado pero solo hasta que se ponga algo tierno, enseguida a la masa de huevo y nata, y a rellenar la kiche, para más detalles ahí va el vínculo http://dieselbike.blogsome.com/2010/11/18/quiches-megarellenas/

El truco es sacarla cuando la masa solo empieza a tomar color, para que relleno quede tierno.

En fin, el año setero empieza tristón y seco, a ver si caen grandes lluvias y nieves para que se animen las primeras Marzuelas, pero yo empiezo el año comiendo setas, gracias, como siempre, a los sufridos Tricolomas…

Dame un Consejo26 December 2011

VengablogsHace algo así como un mes abrí mi blog para escribir el artículo semanal, y ¡Argh¡ me encontré un siniestro mensaje puesto ahí por Blogsome para sus bloggeros, decía lo siguiente: "We regret to inform you that Blogsome is going to be closing down permanently. We’ve enjoyed hosting your blogs, but all good things must come to an end. After the 7th December the admin interface of your blog may no longer be accessible and the blog content may be removed". Es decir, y dicho corto, la página que aloja nuestros blogs iba a cerrar para siempre a partir del 7 de diciembre, nuestras peores pesadillas iban a cumplirse, nada dura para siempre, y menos en este mundo virtual en el que hoy tienes y mañana ya no.


Nos aconsejaban en el mismo mensaje hacer un backup de todo lo escrito y llevarnos el blog a otro alojador, Worpress.com, uno que hasta ayer mismo era la competencia de este. ¿Qué había pasado? ¿Porqué dejaban la actividad con la de gente que los utilizaba? ¿Qué iba yo a hacer? Grandes preguntas, la verdad es que había notado que en los últimos tiempos la página iba peor, funcionaba mal y muy lento, hacer un blog ya no era una gozada, sino una tortura, daban la impresión de estar muriendo de éxito, pero ¿esto?.


Rápidamente me puse a hacer los que aconsejaban, un backup de todo lo escrito. En  cinco años de historia desde el primer artículo, el 29 de enero de 2007, había escrito nada menos que 258 artículoMuchos blogs distintoss y recibido más de 65.000 visitas, así que lo primero guardarlo todo para no perderlo. Lo segundo, abrir un blog en Wordpress.com y pasarme a la competencia.

Dicen que los cambios son buenos para no apoltronarse, pero cambiar siempre cuesta. Tienes que rediseñar la página, aprender a usar los controles nuevos, elegir un diseño que te guste y maquearlo todo para que más o menos se parezca a lo que tenías, pero, aunque le dediqué bastante tiempo, el Wordpress no me gustaba: el sistema de subir fotos es complicado, no puedes vincular un álbum de fotos de otro proveedor, y como se te ocurra mover un poquito una foto cuando ya lo tienes montado, se te descoloca todo y vuelta a empezar desde cero. El esquema general no me convence, parece pensado para hacer artículos cortos con una o dos fotos y muchas cosas alrededor de dónde ir y con quíén relacionarte, estadísticas y links y chorraditas varias, es decir, un enfoque ligero que es lo que hoy se lleva, nada parecido a lo que yo hago: artículos largos con mucho texto y muchas fotos, tipo ladrillo para leer.


Como la cosa no me gustaba abrí blogs en todos los proveedores que encontré, unos gratuitos y alguno de pago (a prueba), y me pasé un mes peleando con nuevas herramientas y desesperándome, y me dí cuenta de que el Blogsome es el más fácil de usar y lo que más se ajusta a lo que yo buscoMás facil que escribir un libro. Así que al día siguiente al marcado para la catástrofe, es decir el 8 de diciembre, abrí mi página de siempre y el aviso había desaparecido, y habían introducido algunos cambios y la herramienta funcionaba mejor que de costumbre. Esto se había parecido mucho a lo del efecto 2.000 ¿os acordáis?: el 01.01.2000 iban a reventar todos los ordenadores, y al final no pasó nada.

Y ahora me pregunto: ¿A qué venía el catastrófico mensaje? ¿Era una operación de marketing? ¿Querían que probara con los demás para darme cuenta de que lo suyo era lo mejor?. En estos dias si habéis abierto la Wikipedia habréis encontrado un mensaje muy similar: un tío melenudo y con bigote, que según el texto es “el principal programador de Wikipedia” os anuncia el fin del invento, y os pide para evitarlo una donación. Quizá los de Blogsome perseguían el mismo fin (aunque nunca lo dijeron). De hecho en algún sitio de la página hay un vínculo para donar, debe de estar lleno de telarañas virtuales.


Tras la movida ha quedado en la página un vínculo con el que puedes subir automáticamente tus nuevos artículos Blogsome a Wordpress, eso da otra pista: ¿quizá el segundo se ha merendado al primero y ha fracasado en su intento de trasvasar los usuarios?

Estos sucesos en varios proveedores pueden estar anunciando que la era del “todo gratis” en Internet está a punto de acabar. La verdad es que uno no sabe de qué viven algunas de estas empresas, porque sus páginas no contienen publicidad. Quizá se están acabando los tiempos románticos y resulta que los currantes también tienen que comer, y en el futuro cualquier entrada en cualquier servicio hará sonar la hucha con una monedita que cae. Pues nada, nos iremos preparando, porque sin blogs no se puede vivir, así que si la cosa es razonable…

Bicicleta de Montaña20 December 2011

Machacas y Boticas

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Ya se nos viene todo el invierno encima, ese tiempo otoñal de gran contraste, de noches de helada y dias de calor se ha terminado, ahora es noche de helada y dia de frío, habrá que esperar a la primavera para ver otra cosa. Sin embargo, y como la primera gran nevada se nos está retrasando mucho, seguimos saliendo al monte a darle a la bici. En esta ocasión ruta lejana, en ese gran macizo al noreste de Madrid, la sierra pobre. Los Machacas y los Boticas se conocen las mismas rutas, es decir, todas las que hay, así que coincidimos de nuevo en el acuerdo de lo que había que hacer: salida del Pontón de la Oliva, subida a los cortados de los escaladores, entrada en Alpedrete de la Sierra salida por los caminos del burrito de peluche (tantas veces mencionado en este blog) hacia la Sierra Gorda, remontada hasta lo alto y vuelta a bajar hacia el pueblo del Atazar, pero allí desvío hacia delante de la gran presa, bajada hacia la presita de La Parra, desfiladero del Lozoya y a los coches de nuevo, que ya tenemos bastante,

Por los Machacas Nico Diego y yo, por los Boticas Juan Carlos B, Angel, Oscar (en puertas de una operación de menisco, para despedirse por ahora), y Celia y Raul. Llegada muy puntual para afrontar el largo dia, nosotros todos juntos en un coche, en el momento de salir Oscar descubre que viene pinchado y tenemos el primer retraso, pero eso es la cosa del destino. Mientras hacemos tiempo, nos bajamos a una chopera que hay bajo el Pontón de La Oliva y descubrimos un sitio sorprendente, con playita de agua muy clara y cuerda colgada de un arbol para tirarse al agua haciendo el Tarzán, años viniendo por aquí y no lo habíamos visto. Bueno saberlo para las llegadas en el calor del verano, nos podremoAgua supertransparentes bañar, hoy como que no apetece.

Comenzamos a ciclar con -2º, y no subirá mucho más, está soleado pero no llegará a calentar, al menos el tiempo claro y azul te alegra el ojo, ya que no el cuerpo. Nos adelantamos los Machacas y remontamos las primeras rampas hasta esos acantilados calizos sobre el Lozoya donde la gente practica escalada, a nuestro paso se levanta el bando de chovas gritonas que siempre anda por aquí, y más adelante un montón de buitres que aprovechan la corriente para remontar, no hay térmicas con este frío. En la entrada de Alpedrete nos alcanzan los demás, hoy no atravesaremos el pueblo y por tanto no veremos la preciosa iglesia fortificada, ni el recoleto cementerio que la rodea. En vez de ello tiramos por la pista de la izquierda y nos dirigimos a Valdepeñas, tampoco lo atravesaremos, no es que tengamos manía a la gente, es que hoy toca así.

Pasamos por las rastrojeras que rodeam el pueblo y busco los restos del burrito de peluche abandonado por el niño valdepeñero hace ya diez años, muchas veces hemos hablado de él en este blog. No lo encuentro, tal vez el relleno de Nylon se ha biodegradado y fundido por fin con el entorno, puedo tomar el dato para informar a los investigadores del medio ambiente. En todo caso mejor no verlo, nos recordaba demasiado el paso del tiempo y la inevitable decadencia.

 Empezamos la subida a distintos ritmos, Nico viene acatarrado y medicado, está un tanto groggy, los demás llegamos por delante al desvío del gran puerto del dia, breve parada para que los Machacas se coman sus provisiones, ya sabemos que los Boticas pasan de comer, poco a poco los haremos entrar en razón y acabaremos todos haciendo almuerzo campestre con mantel de cuadros en la hierba. Arriba por la pista y a por el puerto interminable, se impone un duro ritmo pero nadie se queda demasiado atrás, las pistas lisas y pizarrosas, en excelente estado, y los amplios paisajes te van animando y te distraen del esfuerzo.Inmensos panoramas

Llegamos finalmente arriba y nos reagrupamos, hacemos algunas fotos ante la vista inacabable, todo el macizo a nuestros pies y panorama sobre varias provincias. breve descanso y a por la bajada larguísma hasta las afueras de El Atazar, tampoco entramos al pueblo, de verdad que no tenemos miedo a la gente. En cambio tomamos la pista ascendente entre pinares desde la que se domina toda la gran obra de la Presa del Atazar con sus instalaciones, carreteras, el poblado de los obreros y la inmensa rampa desde la que se tiraban los materiales. Por fin, tras otro largo rato de subida entre barrancos, llegamos al último punto alto de la ruta, y nos lanzamos cuesta abajo por la pista que termina en la presa de La Parra, la hemos hecho muchas veces pero siempre nos gusta igual, además está muy bien de firme.

Superamos como siempre el gran derrumbe de pizarras que bloquea el camino desde hace ya más de cinco años, bastarían unos barrenitos o una máquina para despejarlo pero nadie lo hace, casi mejor así. Cruzamos por la estrecha pasarela de metal que hay sobre la presa, algunos valientes lo hacen montados en bici, otros empujando, llegamos al otro lado y ya tomamos el último tramo, el largo y sombrío camino de barro negro que va por el desfiladero del Lozoya, es tristón y húmedo pero bonito, sobre todo al final, cuando  se abre al sol y llegas a la zona de prados y alisos, si un dia me reencarno en vaca quiero caer por aquí. Presa de La Parra

El valle ahora se estrecha y se cierra, la ruta hasta el pontón es preciosa (hay nutrias) pero solo para hacerla andando, así que afrontamos la última remontada para salir del valle, Oscar se queda con calambres en las piernas, le damos varios consejos para estirar pero no le valen, cuanto mas estira más le duele, más vale no meneallo. Finalmente todos llegamos a la carretera, y, bajando por la pista de la cueva del Reguerillo, muy trialera y divertida llegamos al Pontón y a los coches.

55 kms y 1.470 mts de ascensión, una ruta buena y larga, fresca de tiempo sin llegar a ser muy fría, por esas soledades de grandes espacios, horas de pedaleo sin ver un humano. La hemos hecho rápido y aún son las 13,30 lo justo para llegar a casa a tiempo para la comida. Suerte para Oscar en su operación, a ver si le vemos pronto de nuevo en la bici ahora ya con rodilla biónica e indestructible, saludos… 

Bicicleta de Montaña12 December 2011

Por esos pinaresHola de nuevo, el jueves pasado aprovechamos la fiesta para darnos una vuelta por el monte con la bici, que es lo que nos gusta. Nueva reunión de grupos, Boticas y Machacas, aunque en versión súper reducida, por ellos Juan Carlos y Nuria, por nosotros Nico y aquí, el de la pluma. La idea era salir de Miraflores, subir Morcuera por la pista, bajar a Rascafría y Alameda y remontar por la Majada del Cojo, puerto de Canencia y pabajo.

Día frío al principio pero sin verdadera helada, un poco de escarcha, fue mejorando poco a poco y quedó un día fantástico para la bici, muy claro y con cielo azul y temperatura fresca, de unos 7º todo el tiempo.

Quedada a las 8,30 en la plaza de Miraflowers, allí llegó la menguada representación de los Boticas, tan menguada como la nuestra, los puentes son muy malos para el deporte y todo el mundo se busca planes alternativos para darse a la molicie y engordar. Precisamente durante la subida íbamos hablando de eso, de si es normal pasar un festivo allí resollando por el monte o es algo ya un tanto enfermizo, supongo que dependSenderos de roblese de cómo se mire. Nada más salir, Fuente del Cura (¿porqué hay tantas fuentes que se llaman “del cura”? sin duda los curas llevaban antes una vida tranquila y paseadora), y a por la primera subida por esta empinada pista, nos la sabemos de memoria pero nunca es fácil. Mi bici anda con holgura en la rueda delantera, roza en los frenos y me añade un extra de trabajo y esfuerzo, sé que lo hace por mí, para ponerme más fuerte, gracias gracias.

Llegada a Morcuera, esta vez hay muy poquitos paseantes y familias, claro, no hay nieve para los trineos. Nos metemos por la pista del refugio y a buena velocidad bajamos hasta el valle del Lozoya, llegamos a Las Presillas un poco demasiado helados y enseguida tomamos por una bonita vereda entre robledales que no conocíamos, y mira que nos conocemos veredas por allí.

A medio camino un paisano que viene por la pista nos advierte, “¡apartaos, escondeos, traemos vacas por el camino y son bravas!”. Eh, qué emoción inesperada, nos echamos a un lado junto a una portilla y nos quedamos viendo las ocho o diez vacas, son de las que llaman Morochas, negras como las avileñas pero con mala leche, esa de atrás va dando cornadas en el culo a la de delante, mejor no jugársela con ellas. Seguimos por el lado izquierdo del Lozoya y desembocamos en el campo de fútbol de Alameda, está bien este camino, te lleva sin atravesar ninguno de los pueblos del valle. Las campas aquí están verdes, el dia es estupendo y soleado, hay un grupo andaMirada peligrosando a caballo y disfrutando del día y uno con cestita buscando setas de cardo, yo creía que era demasiado tarde pero me enseña el fondo de la cesta y lleva unas cuantas, para un buen revuelto sí que le va a llegar.

Empezamos la gran remontada por la Majada del Cojo, debe llamarse así porque cojo llegas hasta arriba, qué dura y qué continua, no tiene ni un respiro. Los Boticas además son de los de imponer un ritmo duro así que para no ser menos subimos al límite de nuestras capacidades, esto no se acaba nunca. En realidad la pista es muy bonita, toda cerrada de rebollos, el suelo de césped o de hojarasca, muchas piedras y un par de tramos de roca que te ponen al borde de la caída, lo malo es que vas tan perjudicado que no aprecias, en fin, tras mucho resoplar llegamos al refugio del Cojo, y con otro esfuerzo más a lo más alto del día, de nuevo a la bifurcación del camino que tomamos hacia el puerto de Canencia. Allí Nuria propone echarle aún más hierro a la ruta, bajar al pueblo de Canencia y volver a subir por la que llaman La Tabanera, nos describen la pista y debe ser la que nosotros llamamos la Senda del Búfalo, pero son ya la una y nosotros vamos justos de tiempo, y para qué negarlo, justos también de fuerzas, así que en la bifurcación nos despedimos, unos a su casita, otros a seguir penando, es eso que decíamos: ¿en qué momento esta afición se convierte en enCada uno a su rollofermiza? pues en este.

Baja baja mucho rato y llegamos a Miraflores y a los coches, Nico me ha traído de Almería unos frutos que no conozco, níspolas, se parecen a los frutos del rosal pero saben muy ácido y astringente, muchas gracias Nico por la nueva experiencia, te lo digo con esta cara de chino que se me ha quedado al comerlas. Ese fue nuestro Jueves festivo, mucha subida y mucho esfuerzo, pero buen tiempo, algún dia tenemos que atrevernos con esa que tenemos pensada, subir y bajar los dos brazos de la Y que forma el Valle de Lozoya, es decir, prolongar la de hoy hasta subir al Nevero y volver, pero eso serán palabras aún más mayores, hay que prever todo un día. Por hoy el deber cumplido, a casa y a pasar una tarde de siesta y recuperación, qué duro es esto…

Bicicleta de Montaña23 November 2011

Entre la niebla

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El domingo pasado nos apuntamos al gran clásico del otoño, el Castañar de El Tiemblo. Aún guardábamos en la retina la ruta del año pasado por estas fechas en la que, tras un octubre lluvioso y templado nos encontramos con el bosque precioso de colores, verdes rojos y amarillos. Este año buscamos las mismas sensaciones, pero ha llovido poco y tarde, las hojas están ya resecas, y encima se nos sumó la dificultad de un dia de espesa niebla, así que el espectáculo fué menor y más trabajosamente buscado, pero quizá por eso, más agradecido.

Por mi parte andaba con un medio catarro alergicoso que me tenía mocoso y sin dormir, pero eso no me asustó, ya sabéis que aquí somos partidarios de curarnos liberando muchas endorfinas, si te sientes mal paliza de bici, eso te cura o te mata. Cielo plomizo y dia tristón, el firme húmedo pero no pesado, hizo frío pero sin pasarse. Durante todo el camino llevamos por encima bastantes buitres negros y leonados, mientras pudimos verlos, porque a partir de cierto momento el cielo claro se cubrió, entramos en las  

Un camino de esfuerzos

 brumas y a partir de cierta altura ya solo vimos la rueda trasera del de delante.

Nos plantamos en El Tiemblo Diego Nico y yo en un solo coche, día amenazante de lluvia que al final se fué aguantando. La ruta planeada era diferente (siempre tienen que serlo, si no aburren), así que la subida no partió del pueblo, sino de un caminejo oculto que salía a la izquierda en el camino de Las Cruceras, casi llegando. La primera impresión fué de cuestón inciclable, pero pasado el primer pinar la cosa se fué templando y a base de pata y equilibrio fuimos remontando las laderas, eso sí, es bastante más duro que la pista tradicional. El paisaje por este camino es más triste, no hay bonitos árboles de hoja caduca, solo pinos y granito, barrancos y roca. Llegados al primer collado y antes de empezar a bajar pasamos un buen rato viendo desde arriba el embalse del Burguillo, reponiendo agua en una fuente y comiendo las provisiones, todos fruta esta vez.

Rápida bajada y empalmamos ya con la ruta tradicional, la pista descarnada que se dirige al pico Cabeza de la Parra. Atravesando el pinar con varias rampas de porcentajes imposibles llega al refugio donde siempre paramos a hacer balance. Yo me encuentro bien, me estoy sacudiendo el catarro a golpe de sorbetones y escupitajos, logro superar las rampas y con mucho equilibrio y ya sin resuello logro remontar la cuesta sin bajarme, creo que es la primera vez. Llegan los demás y sin pararnos a comer (el frío y la niebla nos quitan las ganas) seguimos para arriba, a atacar las últimas rampas hasta la cumbre. Alivio colectivo

Nico se ha adelantado en la niebla, Diego y yo coronamos junto al majuelo solitario que marca el fin de la subida y seguimos por el camino tradicional, a la derecha, a tientas entre la bruma, pero al rato nos damos cuenta de que no hay rodadas, nos hemos separado y no sabemos dónde. Muchos gritos por esas cumbres, suenan sordos y apagados y no tienen respuesta, hasta que allí lejos suena otro ¡eooo!, Nico estaba siguiendo el track que lleva guardado en el GPS y en el majuelo tiró a la izquierda. Nos encontramos y seguimos todos esa ruta que presuntamente debería ir coronando las cimas de la cuerda para dejarnos en el puerto de Casillas. Horrible camino de rampas y piedrones, mucho empujar y sufrir para al final descubrir que esta variante es solo un bucle que vuelve al Pozo de la Nieve, a tiro de piedra de donde salimos. A estas alturas de patear siempre las mismas rutas las tenemos ya muy pulidas, no hay caminos milagrosos que no conozcamos.

Visitamos este antiguo depósito de hielo del que hemos hablado ya muchas veces, de la niebla van saliendo caminantes que saludan y siguen, unas fotos y para recuperar el tiempo perdido decidimos ir por lo que conocemos, cuesta abajo al Castañar. Nos cruzamos con un buen grupo de ciclistas jóvenes, los primeros han llegado a un gran roble y están acuclillados alrededor del tronco esperando a los demás, parecen los enanitos de Blancanieves, o parece que a todos les haya dado un apretón y se están aliviando coLa tierra prometidalectivamente. Más saludos y más bajada, y de repente pasamos el límite de nieblas y allí está lo que estábamos buscando, el área del Castañar del Tiemblo, suaves lomas llenas de castaños y robles de muchos colores, la hierba muy verde y los helechos dorados y hasta un rayito de sol al fondo para enmarcar la vista.

Hemos peleado mucho para llegar aquí, así que bajamos de la bici y nos ponemos a mirar y hacer fotos, y seguimos luego a marcha contemplativa y parando constantemente, esa granja, esa pareja de enormes castaños amarillos, ese arroyo bordeado de alisos, esa mancha de bosque muy amarilla o ese ejemplar viejo y retorcido. Son solo unos pocos kilómetros pero compensan sobradamente el esfuerzo de llegar, y además es todo cuesta abajo.

En un rato más el disfrute termina y llegamos de nuevo al pueblo, allí está el puesto que elCastaños de Otoño Ayuntamiento tiene para cobrar el impuesto revolucionario, una barrera con tres señores y a soltar 6 € por coche más 3 por persona, o no hay castaños. Nosotros vamos de salida así que no pagamos, desembocamos en la avenida, llena de baretos y restaurantes que también aprovechan el tirón de los turistas, y llegamos al coche. 

35 kms y algo menos de 1000 mts de subida, no es excesivo pero hay que tener en cuenta el barro y las nieblas, un otoño más hemos cumplido con la tradición del Castañar, este es uno de los fijos clásicos. El domingo que viene tenemos previsto acoplarnos con otro grupo más numeroso de beteteros, los Amigos de la Botica, se trata de intercambiar experiencias y evitar la endogamia, veremos qué tal resulta la experiencia. No volveremos por aquí hasta dentro de un año, pero esta vez hemos conocido otra ruta y otra cara, todo lo difícil al principio, toda la gozada para el final.  

Bicicleta de Montaña8 November 2011


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Click para mas fotosHermosos robledales

 

Llevo quince dias sin escribir artículo (Dios mío, esto se empieza a parecer a lo de "padre, llevo dos años sin confesarme y me acuso de…"), aunque seguimos saliendo en bici todos los domingos. La razón es que me ponía de malas el ver las fotos de las rutas, polvorientas y resecas, y para andar llorando mejor no escribir. Sin embargo una vez más ha funcionado el poder oculto del Blog, yo he clamado para que vengan lluvias y las lluvias han venido, llevamos quince dias de chaparrones intermitentes y el campo se lo está bebiendo todo, hasta el otoño empieza a parecer un otoño de verdad, las hojas que no se han caído se empiezan a poner amarillas y rojas y el domingo vimos ¡una seta!, si sigue cayendo aún podemos salvar la temporada.

La quedada fué muy reducida, solo salimos Nico y yo, la gente ya ni contesta afirmando o negando que vaya a venir. Algunos por las elecciones (no se si preparándolas o meditando su voto), otros por presuntas inflamaciones de rodilla, los más porque ya sabemos que con el mal tiempo se mojan las culeras y hay mucho alérgico a mojarse por ahí. Pues bien, sabed que, como podréis comprobar por las fotos, la del domingo resultó una de las mejores y más variadas rutas que hemos hecho, nueva en un 80%, los paisajes preciosos y de muchos colores, hubo inesperadas derivaciones culturales y faunísticas y resultó un esfuerzo exigente y duro, pero con lo bien que lo íbamos pasando ni nos dimos cuenta.

EHacia la bocaminal sherpa hizo un esfuerzo de innovación y como digo sacó una ruta nueva en gran parte, parece mentira después de tantos años andando en bici por los mismos montes. Salida en Bustarviejo, subida por pistas desconocidas hasta la carretera del puerto de Canencia, llegar arriba, más pinares y paisajes abiertos hasta el pueblo de Canencia, Garganta de los Montes, collado del Medio Celemín y entrada de nuevo en Bustarviejo.

Quedada a los 8,15 a la entrada del pueblo, en el campo de fútbol, el madrugón duele menos porque con el cambio de hora ya ha amanecido totalmente, además el dia prometía solete, no lo cumplió del todo. Ibamos bien pertrechados para el frío y la lluvia, una vez allí evaluamos el astro y dejamos ropa en los coches, pero de todos modos ya no es lo del mes pasado, el invierno ha empezado a enseñar los dientes, qué pereza. Arrancamos con buen ánimo por una pista junto al campo de fútbol, las orejitas congeladas por primera vez en muchos meses, que se vayan acostumbrando, no les queda ná. A los pocos kilómetros, un desvío con cartel cultural: "Mina de Plata del Indiano", no teníamos ni idea de esto, el título nos engancha y decidimos ir a investigarlo. Rompedora subida por caminejos y pedregales y llegamos a un curioso lugar perfectamente restaurado y declarado de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid, una antigua mina de plata, nada menos que del año 1.600, un conjunto de escombreras, bocaminas, maquinaria industrial y molino de viento para moler el mineral, todo en bastante buen estado. Varios carteles con mucha información sobre cómo se explotaba el mineral en aquélla época, heróico, los bajaban al fondo del pozo con un cabrestante manual y hala, a picar. Por lo que leímos un indiano retornado trató de rPiedritas azuleseactivar la explotación histórica y murió sin ver terminado ni el molino de mineral, seguramente después de dejar allí todo su capital. Esto nos llevó a filosofar sobre la ambición humana, seguramente las pequeñas vetas no daban ni para cubrir gastos, pero ¿y si el gran filón sigue allí y solo escarbaron en su superficie?. Yo, como cosa curiosa, recogí esas piedritas de la foto, quizá turquesa, malaquita u óxido de cobre, hay por ahí un geólogo de plantilla que nos lo podrá decir: Miguel Angel, te perdiste algo que te hubiera interesado.

El desvío nos ha retrasado bastante pero no lo lamentamos, bajamos a toda prisa por los pedregales y desembocamos en una pista que atraviesa robledales y pinares, bonita de verdad. Llegada a la carretera del puerto de Canencia y subida continua y exigente, ya nos lo conocemos bien. Allí arriba encontramos la primera seta de la temporada, una Amanita Muscaria, estupenda foto, pero vemos a varias parejitas seteras que pasan con un cesto vacío y cara de desilusión, eh tíos, una cosa es documentarse con el Internet y otra muy distinta es pisar el campo, hay que patear mucho y saber mucho para encontrar algo, esto no es un videojuego. Tiramos por otra pista a la derecha entre los pinares y llegamos a unas campas abiertas y soleadas, un sitio ideal para comer. Aún hay uvas blancas pero ya no valen gran cosa, las mías pequeñas y pepitosas, las de Nico duras, la temporada ha sido corta, o están guardando las buenas para fin de año. 

Mas pabajo y más pinares llegamos a Canencia, el pueblo aparece pardo y aterido en medio de grandes descampados, aunque dentro está animado y la gente va a los bares a tomar la cerveza del domingo. Pasamos el helipuerto y tomamos una ancha y abandonada pista que quizá era el caUn precioso picapinosmino histórico antes de que hubiera carretera, va subiendo por las lomas hasta que divisamos Garganta de los Montes y detrás la nueva dificultad montañosa que tendremos que superar, la subida al Medio Celemín.

A la entrada del pueblo, en una chopera, veo que hay enmedio del camino un pájaro, me bajo y es un precioso Pico Picapinos, tal vez un Pico Menor o un Pico Mediano, hoy estoy comparando las fotos en Internet y no es fácil distinguirlos. Lo cojo y veo que el pobre agoniza, un escopetero HP le ha pegado un tiro y está muy jorobado. Lo examinamos bien y pensamos rematarlo para abreviarle la agonía, pero tal vez nos lee el pensamiento porque se anima un poco, así que le damos su oportunidad y lo dejamos en el pretil del puente, él se baja agarrado a la piedra hasta que se camufla entre la maleza.

Salida por las traseras del pueblo y comienzo de las subidas, adelantamos a otros chalados ciclistas y les dejamos descansando en el primer collado, luego seguimos hasta el Medio Celemín y subiéndolo encontramos a otro grupo de cuatro o cinco que nos preguntan cómo bajar hasta el apeadero del tren para volver a Madrid. Uno de ellos, que es de la zona, se viene con nosotros y los tres sufrimos por esos cuestones pedregosos intentando mantener el equilibrio y la fuerza, ¡¡¡tienes que dar el fuá!!!, la frase me hace gracia pero en los malos momentos me ayuda. Entramos finalmente en Bustarviejo, y subimos las últimas cuestas del pueblo, que es todo una cuesta, vamos por los caminos de los arrabales y acabamos por fin en los coches, a tiempo para una llegada a casa en tiempo bastante honroso.

Miramos los indicadores y vemos con sorpresa que hemos sacado 40 kms y 1.520 mts de subida, ha sido una de esas rutas verdaderamente duras, pero yo he ido tan entretenido que se me ha hecho llevadero. A ver si este otoño entra en fase benigna y se prolonga y nos deja hacer una de las clásicas de colores como El Castañar del Tiemblo, pereza me da pensar en las mañanas de invierno rompiendo la escarcha, pero las estaciones dan variedad a la vida del ciclista, es lo que tienen… 

Bicicleta de Montaña, Libros Buenos y Libros Malos.19 October 2011

Contaminante globito

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Llevo dos semanas sin colgar artículo nuevo, pero sorprendentemente el contador marca más visitas por semana ahora que antes, que sepáis que eso me preocupa. Llevo también muchísimo tiempo sin escribir nada sobre la bici, este blog se ha reconvertido a los temas ligeros, hay gente que seguro se ha alegrado, pero los auténticos ciclistas y los sádicos que disfrutan sabiendo que sufrimos lo estarán echando de menos. Ya es hora de volver a las esencias del proyecto y contar una ruta, pero lo siento señores sádicos, esta vez sufrimos más bien poco.

En realidad en todas estas semanas no hemos dejado de salir, es más, a veces hemos salido twice a week, no queremos perder la forma que seguro que esta primavera nos hará falta, cuando nos apuntemos a pruebas organizadas por aquí y por ahí. En esta ocasión teníamos planeado hacer una interprovincial, salida de Cercedilla, subida por la carretera de La República, bajada del puerto por el río Eresma y entrada triunfal en Segovia a coger el tren, pero con tiempo suficiente para hacer unas cervezas y unos torreznos en el bar que hay enfrente, hice esto mismo con Los Joses hace años y el sabor de los cachos de cerdo fritos y salados se me había quedado grabado. Lanzamos la convocatoria y se apuntaron varios en el "veremos", a la hora de la verdad fuimos cuatro, Nico, Diego, Miguel y yo. Gran cabreo de Juan Manuel, para una vez que se programa una asequible con final cervecero (que es lo que a él le motiva de verdad), estaba de viaje. 

Diego en malos pasosSalimos de Cercedilla a las 8,30 justo amaneciendo, nada más entrar en los pinares de la carretera de la República vemos lo que será la constante de la salida: el monte es un secarral, no ha llovido desde junio y se nota por todos lados: el suelo polvoriento y lleno de pinaza reseca, y los arroyos sin una gota (algunos con un cartel de "vedado de pesca" al lado, patético). Este se está pareciendo a esos otoños resecos que tuvimos hace unos cinco años, cuando la gran sequía: las hojas de los árboles pasan directamente del verde al marrón reseco sin hacer colores amarillos ni rojos de por medio, los musgos no se ponen verdes y las setas no llegan a brotar. Vamos, que este año nos han robado el otoño. 

La subida a la Fuenfría se hace rápidamente y adelantando gente, cuando estás fresco este puerto parece una tachuela, en lo alto se oyen tiros y más tiros, aún no ha empezado la temporada caza mayor pero ya están los cazadores con la media veda friendo a las pobres torcaces en los puertos de toda España. El paso es menos peligroso porque se supone que ahora tiran hacia el cielo y no hacia el camino, pero de todos modos vamos gritando y cantando de vez en cuando. Llegada arriba y allí junto al camino hay dos cazadores, les preguntamos hacia dónde tienen la línea, dicen que hacia arriba del monte, pero el rato que pasamos tomando algo no es muy tranquilo. Charlamos con un senderista mientras nos comemos las uvas, nuestros cazadores están mano sobre mano, pero los puestos de un poco más arriba no paran de gastar pólvora (eso deje de joder mucho), así que levantamos el campo y tiramos hacia Segovia.

A la altura de la antigua venta de Casarás tiramos por nuevos caminos a la izquierda, Nico trae en su GPS guardada la ruta que en El País se llamaba El Acebal y que nunca pudimos encontrar. Es una novedad estupenda, largas bajadas por pinares muy espesos y un acebal de verdad, muy cerrado de pequeños arbustos ya con los frutitos rojos. Lástima de reseco y de polvazo, levantamos auténticas nubes, seguro que en tiempo lluvioso esto está mucho más bonito. Encontramos en medio del camino un globo de vivos colores desinflado, a algún niño se le ha debido escapar, ¿en Madrid? ¿en Segovia? Pesca repetitiva¿en Barcelona? vete a saber, pero como es material contaminante lo doblamos y guardamos en la mochila.  

Entre pinares cerrados nos acercamos al Azud del Acueducto, esa instalación romana que ya visitamos hace años donde está la antigua toma de agua, se distingue bien la parte antigua hecha de piedras sillares unidas con flejes de hierro. Vemos que ahora han arreglado las exclusas de cemento, colmatadas de cieno e inútiles la otra vez, ahora en perfecto uso. Seguimos por el trazado del acueducto hacia Revenga, han sustituido la señalización de marcas amarillas pintadas en las piedras por unos vistosos postes y cubos de acero Corten oxidable, muy bonitos. Pasamos el pantano de Revenga, esta vez tiene un nivel muy bajo de agua y muy alto de pescadores, debe haber alguna especie de escuela o quizá las modalidades están limitadas, porque todos están usando mosca con latiguillo. Toda la orilla llena de gente codo con codo echando su línea al agua somera y parada con pocas esperanzas, no parecen divertirse mucho, pero seguro que están aprendiendo mucho para ir luego a ríos claros y fríos llenos de truchas (pero ¿quedan de estos en algún sitio?).

Entramos en el pueblo de Revenga, allí Perdido baja callejeando como loco con extraña seguridad yLa Fiesta de la Bicicleta desemboca en el camino correcto sin vacilar, está claro que va ya venteando los torreznos. Unos kilómetros más de rastrojeras, unas portillas, un polígono industrial y ya estamos en Segovia, callejeamos un poco y llegamos a la estación con tres cuartos de hora antes de la salida del tren, para dedicarlos  a lo que queramos. ¿A qué va a ser? Miguel y yo nos pedimos jarra de cerveza, los abstemios piden cocacola o cerveza sin, y nos traen de todo, olivas, tapas de jamón y dos raciones de torreznos calientes, salados, grasientos, crujientes, Juan Manuel, ¿te lo estás imaginando? ¿a que es como si los tuvieras en la boca? pues no los tienes. Finalmente al tren, que llega a Cercedilla en mucho menos tiempo del que creíamos, a los coches y de nuevo a casa, a tiempo para comer, el que tenga hambre, claro.

Al final salieron casi 40 kms y casi 900 mts, muchos casis, pero valga por las veces que nos pegamos los palizones, el objetivo no era sufrir sino pasarlo bien. Muy bonitos los nuevos caminos, los repetiremos, pero por favor, que llueva un poco o mejor mucho, este otoño reseco ya no hay quien lo aguante…