Uncategorized4 November 2009

Hola, vamos a poner un Free Download, es decir, una descarguita gratis. Es un salvapantallas otoñal que nos recuerde en qué estación estamos. Dos posibilidades para instalarlo: una rápida para torpes y otra de calidad. La segunda queda mucho mejor, y no es compliOtoñocada. Está libre de virus, pero por favor, si eres un hacker graciosete, no me la contamines…

Primera: ratón sobre esta imagen, click en el botón derecho,

y click en "Establecer como fondo".

 

 

 



Otoño mejor

 

Segunda: ratón sobre esta imagen, doble click.

Cuando se abra una nueva imagen, ratón sobre ella y click en el botón derecho,

y hacer click en "Establecer como fondo".

Setas3 November 2009

Hayedos riojanosA la hora de estudiar la fauna de los seteros hay, digamos, cuatro niveles: están los "malos", gente que va con cestito, niños y perro a pasar el dia, y si de paso cae un níscalo, pues bienvenido. Luego están los "malillos", turistas con poco conocimiento del terreno y unos cuantos libros leídos que dan vueltas por el monte esperando que las setas aparezcan por aquí y por allá. Cuando encuentran una la clasifican, la fotografían y la admiran mucho. Luego están los "buenos", gente que va todas las semanas a los mismos sitios y se sabe cuándo y dónde es probable que haya setas y de qué clase. Y por último, están los "muy buenos", gente de los pueblos de alrededor que está todo el dia en el monte, bien sea por el ganado, por la caza o por lo que sea, y se conocen el bosque como si fuera su patio trasero, porque en realidad lo es. Estos no suelen tener demasiado interés por el nombre científico de una seta, simplemente la cogen, la echan al cesto y ya está, como quien coge racimos de uva en la vendimia. El objetivo no es otro que llenar el cesto, así que tampoco dan muchas vueltas, saben dónde y cuándo habrá, y no pierden mucho tiempo con el paisaje, ni con la poesía.

He pasado el fin de semana por la tierra, es decir, por La Rioja. La misma falta de lluvia tenían por allí que por Madrid, pero no es lo mismo: aquello está más al norte, hay más sitio libre para pisar y la sierra no recibe las mismas manadas de gente que aquí, así que en general se suele dar algo mejor. El sábado me subí a los montes riojanos con pocas esperanzas: el suelo más seco que una suela de zapato, varios autobuses de turistas con palo y cestito y el monte "peinado" entre semana por los prejubilados de la industria riojana, que abusan de su tiempo libre para sacar ventaja. En estas condiciones hay que seHomero, Carmelo y Félixr de los muy buenos para traer algo que merezca la pena, y yo lo tengo asumido, soy de los malillos.

Así iba por las pistas forestales mirando el paisaje cuando de pronto veo, sentado en una piedra, a mi vecino y amigo Homero. Me paré, le saludé y entré al robledal a buscar a su compañero Felix, que andaba encelado con los níscalos, pocos y pequeños, pero suficientes para ir pasando el rato. También había encontrado una "seta especial": una torcaz recién abatida por los palomeros, esta irá a la cazuela para acompañar a las setas.

Homero y Felix son dos de los buenos, así que me quedé con ellos para aprender algo. Al cabo de un rato se nos juntó Carmelo, este es del pueblo de al lado y es de los muy buenos, así que me dije "el día está mejorando, aquí sí que voy a aprender", así que me uní al grupo y nos fuimos todos a buscar Boletus, quién me lo iba a decir con la poca perspectiva que traía. Varios kilómetros por las pistas de tierra y coches aparcados por todos sitios, y no solo todoterrenos, también Mercedes, parece que a los dueños se los regalen, con lo poco que les duele meterlos por los baches. Llegada final al sitio y hacemos dos grupos, unos monte abajo hasta el río, Carmelo y yo monte arriba, me he pegado a la rueda buena.

El suelo del bosque lleno de matas de arándano (que aquí llaman "anavias"), y la pinaza está muy seca. Me explica Carmelo que hay que buscar los "venajos", pequeñas afloraciones de agua que se encharcan, es el único sitio donde la humedad es bastante como para criar una seta. ¿Y dónde están los famosos venajos? Sí, hombre, a tí te lo van a decir. Al cuarto de hora de andar llegamos al primer venajo, y claro, eraBoletus Edulis cierto: en los márgenes húmedos van apareciendo preciosos Edulis, recién brotados y frescos, son un espectáculo. El a cogerlos y yo a fotografiarlos, cada uno a su interés. Tras repasar varios venajos podemos volver al coche, han caído algo así como una docena de estupendos hongos, eso para mí sería una cesta memorable, para él un día solo discreto, ha habido dias este mismo año en que han tenido que subir varias veces seguidas hasta llenar el congelador.

Llegada al coche y reparto equitativo, los del río no han encontrado nada pero se llevan algo, nos despedimos y yo me voy más contento que nada, con mi cestico, mis fotos y mi lección aprendida. 

Al dia siguiente andaba aburrido por casa haciendo tiempo para salir para Madrid, pero cuando dan las diez el monte me tira, me monto en el coche y me vuelvo a subir a echar un par de horitas, sigue sin llover y todo estará aún más pisado que ayer, pero quién sabe… Y contra todo pronóstico hago una cesta muy maja, dos grandes Edulis, unos níscalos muy sanos y unas rúsulas comestibles para completar, hay que ver lo que estoy mejorando, ¿estaré saliendo de la categoría de malillo?

Para ver las fotos, click en la primera, saludos a los riojanos…

Bicicleta de Montaña28 October 2009

Glorioso Otoño

Aunque sigue sin llover como es debido, la semana pasada, después de muchas alarmas meteorológicas sobre tremendos diluvios, llovió al fin un par de dias, nada extraordinario, lo justo para mojar el suelo. Sin embargo la naturaleza, que es tan agradecida, notó esa llovidita y nos ofreció por un dia su espectáculo especial del otoño de colores.

Esperanzados por esa poca agua, y con las orejas llenas de noticias de gente que había recogido muchísimas setas por aquí y por allá, planeamos una ruta mixta es decir, salimos a ciclar pero si nos encontramos algo por el camino pasamos de bici y nos dedicamos a la recogida. En consecuencia le puse a mi bici ese humillante aditamento de la cestita en manillar, como si fuera a comprar el pan y el peri de los domingos, creo que nunca me lo perdonará.

Quedamos en La Granja a las 8 hs aprovechando el cambio de hora, es decir, más temprano aún que costumbre, que los cuerpos si los dejas enseguida se dan a la molicie. Se hizo raro el volver a llegar al sitio de dia, y con un amanecer rosa de lo más espectacular. Allí nos vimos Rafa, Nico y yo, y enseguida vimos que la elección había sido un acierto: La Granja es un pueblo diseñado para reyes y por tanto bonito en cualquier época del año, pero ahora más, porque está lleno árboles de especies que parecen mezcladas a posta para hacer un  cuadro de colores otoñales.

Salimos como casi siempre por el robledal junto a la fábrica de vidrios pedaleando con pereza, allí no había quién hiciera un poco de deAclarado el misterioporte serio: cada tres pedaladas yo me paraba a hacer una foto y los demás me iban esperando más o menos, así que la marcha era muy contemplativa. Repartíamos la mirada entre el paisaje y las cunetas, pero estas estaban poco animadas, ni una seta.

En una valla estaba la respuesta a mi pregunta del blog del otro dia, ¿de dónde saca Bezoya el agua? Del río, los muy cambrones. Al rato saltamos la pedazo de valla que cierra el acceso a la finca de La Sauceda y por fin empezamos la verdadera subida. El terreno algo húmedo pero no encharcado, ojala lo estuviera.

Muchos árboles raros de repoblación convertidos ya en grandes ejemplares: cedros, cipreses, abetos, como digo, bosques diseñados para pasear. En la bifurcación dudamos si seguir la ruta tradicional, pero preferimos tomar el ramal de la derecha hacia Los Chorros, es una zona que creíamos setera. Hicimos varias paradas, escondimos las bicis y nos lanzamos al monte, con nulo resultado: no hay setas, ni una. Todo el suelo del bosque está hozado de jabalíes, y en los surcos se ve algún “huevo de seta”, es decir, unTiro al Reclutaa que empezaba a formarse cuando el guarro la pilló. Si no llueve y lo poco que hay se lo comen los marranos, ¿qué nos queda a los buscadores? el paisaje, bueno, no está mal. En la valla un cartel nuevo, que nos sumió en dudas: ¿qué significa? ¿practican el tiro al recluta?.

Llegamos  a la zona de Los Chorros,  normalmente son cascadas que caen por la peña de granito, ahora son solo un regatillo que se queda en una charca. Comimos sin merecerlo y fuimos bajando por el sendero que en esta parte se pone trialero, entra en el bosque y cruza varias veces el río. Tras varios intentos logramos que uno se cayera en el agua para hacerle foto, le tocó a Rafa.

Finalmente desembocamos en el paseo que entra otra vez a La Granja, pero el remordimiento era tanto que volvimos a salir por una camino que sube al Reventón bordeando una bonita urbanización donde tiene chalet la exvicepresidenta del gobierno, qué bien eligen estos puñeteros: toda la explanada y la ladera del monte estaban llenos de árboles verdes, rojos y amarillos, creo que me voy a hacer un artículo en la sección Frikis de la Naturaleza describiendo las especies y qué tono cogen.

Fuimos subiColores de Otoñoendo junto a la valla del palacio, pero aquello se empinaba demasiado para quienes tienen ya la sensación del deber cumplido, así que dejamos solo a Nico y nos bajamos a los coches, mejor volver temprano para un día que puedes. Luego me llamó por teléfono y me dijo que había subido empujando hasta casi los 1.700 mts, los hay que no pueden parar.

Al final una ruta que, hay que reconocerlo, solo puede llamarse paseíto, 25 kms y unos 450 de subida, y con los objetivos cumplidos a medias: cero setas pero mucho paisaje. Las fotos están donde siempre, (click en la primera) esta vez merecen la pena. Hay gente que se va a Japón, a Estados Unidos o a Canadá a ver los colores del otoño y resulta que, salvando las distancias, lo tenemos ahí cerca…


 

Bicicleta de Montaña19 October 2009

Perdidos por la cuerdaclick para mapa de rutaVa un test psicológico: imagínate que andas medio perdido por el monte y te encuentras un montañero con buena pinta, le preguntas y te da unas instrucciones contrarias a lo que dice tu mapa, y se va. Llegas al punto conflictivo, y el camino que te ha indicado no se ve. ¿Qué haces? a) te fías de la persona, buscas y perseveras, y te arriesgas a bajar por la ladera. b) piensas que él o tú os habéis equivocado, vuelves a tirar de mapa y sigues el camino que aparece dibujado.

La pregunta no es tonta, puede dar pistas sobre cómo eres en realidad. Hace tiempo fuí a un interesante curso de trabajo en equipo (Insights), que clasificaba a las personas según su modo de trabajar: rojos son los mandones, amarillos los extrovertidos, verdes los empáticos, y azules los técnicos. En la situación planteada al principio, un verde hubiera seguido montaña abajo por el camino indicado, el montañero parecía experto, nada hacía pensar que nos estuviera bacilando y ante la duda el pálpito le hace fiarse de las personas. El azul en cambio hubiera acumulado datos, el mapa estaba claro y él se fía básicamente de la información técnica, trabaja mucho las rutas y casi siempre le sale bien. Nadie lo hace mejor ni peor, simplemente usan fuentes distintas.

Quedamos el domingo para hacer una ruta casi completamente nueva, parece mentira pero aún quedan, la subida al Mondalindo, pese a su cursi nombre es una montaña de puro granito de más de 1.800 mts, justo detrás del pueblo de Valdemanco. Reunión de Sherpas en pleno: Nico, Ignacio, Diego y Miguel Angel, más Perdido, que va chupando rueda de los esfuerzos orientatorios de los demás, y un ciclista nuevo: Juan Manuel, amigo de Miguel Angel, un tío muy montañero (ropa muy técnica pero no de bici), que venía algo asustado por la fama pero que estuvo siempre delante, muy bien. 

Llegada de noche y ya con frío a la explanada que hay a la entrada a Valdemanco, mucho tráfico de coches de beteteros, allí al lado en La Cabrera, había una prueba organizada por Karakol. En la explanada hay un coche a oscuras y con la puerta abierta: ¿parejita? ¿robo?, al rato llega una ambulancia con un tío con la pata vendada que abre el coche y se pone a pegar gritos: "¡ha sido la p… Guardia Civil! ¡Que lo sepa todo el mundo!". Por lo que nos enteramos (el tío balbucea y no cuenta bien las cosas), la Guardia Civil le ha parado por la noche, le han registrado el coche y se lo han inmovilizado con una barra. No dice porqué ni cómo se ha roto la pierna, pero el coche está lleno de medicinas, papeles… Empezamos la ruta sin tener todos los detalles, un amarillo se hubiera quedado hasta enterarse bien de todo.

Esta lindo, el MondalindoAtravesamos el pueblo al amanecer, las casas están hechas de granito sin desbastar, las canteras de Valdemanco son, según los datos, de las mayores productoras de granito del mundo. Salida por detrás, el sol pinta de amarillo la cumbre del Mondalindo, desde aquí se ve imponente, pelada y muy arriba. Al poco cruzamos otra ruta conocida, la subida al collado del Medio Celemín, hay flechas naranja pegadas por allí para guiar a los de la prueba colectiva, mejor darse prisa antes de que llegue la marabunta. Subimos las duras y arenosas rampas donde siempre se levantan perdices, pero esta vez no hay de esas y sí un buitre arriba en la ladera, nos paramos a verle un rato y vemos que debe de estar herido porque no sale volando sino que sube hasta el pinar a saltos. No tenemos tiempo para cogerlo y llevarlo al Seprona, mal lo tiene con el monte tan seco.

Seguimos por las polvaredas, todo está muy amarillo, a ver si esa borrasca que anuncian para mañana llega de verdad y se queda. Tomamos ya por el primer desvío nuevo y entramos en el pinar, algo menos seco, como esto es ladera norte la humedad se ha conservado algo, hay hierba verde y algunas setas. Aprovechamos para parar a comer, traigo otra novedad, una tortita mejicana fría rellena de jamón serrano y queso Brie, supremo tentempié. Abrimos y cerramos varios zarzos (qué bonita palabra), y subiendo subiendo el camino va y se muere y nos deja allí, en medio de la ladera pelada y con la cumbre a la vista. Ignacio y Juan Manuel echan la bici al hombro y se ponen a subir la ladera, los demás damos la vuelta y buscamos el otro ramal que hemos dejado atrás. Lo seguimos pero tampoco lleva a ningún sitio, el mapa está mal. Tiramos por un cortafuegos vertical, a empujar, el día se va torciendo poco a poco , mecagüen la Tienda Verde y sus mapas.

Llegada al final a la cumbre, los otros dos han elegido mejor y ya llevan allí un rato, entonces es cuando aparece el montañero misterioso enviado por el cielo para probar el carácter de cada uno, y nos dice: "llegad al punto geodésico, bajad un poco y tomad el camino de motos, ladera abajo". En el punto geodésico hay una lápida grabada en recuerdo de un profe por sus alumnos, y algúnHay que ser hideputa hideputa se ha divertido rompiéndola con una piedra. Como decíamos el camino no está, y el verde Ignacio quiere tirarse ladera abajo, pero el azul Nico saca el mapa y ve que el verdadero camino debe de salir unos dos kms más allá. Al final hacemos lo último y empezamos un penoso rato de empujar por la cuerda de la sierra, mucha piedra suelta, mucho rastrojo pinchoso, los buitres nos sobrevuelan y allí perdemos el horario y nos resignamos a llegar tarde.

Finalmente aparece el camino, mucho más lejos de lo que decía el mapa, y nos tiramos montaña abajo por caminitos entre zarzales y piornos, cada uno según la prisa que lleva y lo protegidas que tenga las piernas. Piernas contra piornos las primeras llevan las de perder, así que al llegar a los coches hay bastantes rasguños, Ignacio ya termina de recoger y Miguel Angel y Juan Manuel ya se han ido, este último tenía cita para comer en Madrid y llegará tarde, parece que siempre que incorporamos un nuevo le pegamos un palizón que le desanimará de volver. 

En resumen un dia muy duro, 1.300 mts de ascensión por 35 resecos kilómetros, llegada tarde a casa, pero no habíamos mandado nuestras bicis a luchar contra los elementos, y más cuando a las dificultades del dia se suma un mapa mentiroso…

Bicicleta de Montaña6 October 2009

Esto nos motiva especialmenteYa era hora, un dia clásico entre los clásicos, el grupo original en una ruta de las de toda la vida, de las buenas buenas. Unos ciclistas vienen, otros se van, el grupo se agranda y se achica como una ameba, pero de cuando en cuando volvemos a coincidir los cinco del principio, Nico, Rafa, Ignacio, Diego y yo. Solo faltaría que un dia se vinieran Fonso y Jose y nos podríamos hacer una de esas fotos de "diez años después" (que por otro lado, suelen ser bastante deprimentes).

La ruta elegida, como digo un clásico, era la subida al puerto del Pasapán, ya en la provincia de Segovia, junto al pueblo de Ortigosa del Monte. Hace tiempo que no vamos por allí porque está lejos, pero la zona sigue siendo bien bonita. No sabemos porqué ese puerto tiene un nombre tan curioso, quizá venga del nombre vulgar que le daban al gañote o garganta en tiempos del Lazarillo o del Quijote: era el pasapán.

Ahora que han hecho la nueva autovía Madrid-Segovia hay que salirse a la carretera vieja en la indicación de Ortigosa, y pasar junto a la planta embotelladora de Bezoya. Nosotros solemos aparcar junto a un restaurante-hostal que hay allí, pero vemos que ahora han cerrado con valla su parking, así que tenemos que dejar los coches junto a los árboles de la carretera.

Ya estamos llegando de nuevo a los sitios antes del amanecer, se acerca el invierno, pero mientras no haga demasiado frío es soportable. Este recorrido circular empieza en la carretera y sube a lo alto de la sierra que se ve allá a lo lejos, muy alto. Hoy lo haremos en el sentido de las agujas del reloj (al revés es durísimo), así que toca un primer rato de carretera como de dos kilómetros. Vemos, como casi siempre aquí, que hay varios globos aerostáticos empezando a subir en el horizonte, los globeros son el único colectivo que madruga más que nosotros, bueno, y quizá algunos jubilados seteros.

La subida es larga pero tendida, no hay rampas violentas, así que vamos por los pinares en esfuerzo constante pero no agotador, podemos ir charlando de todo, del fiasco de Madrid 16, del Real Madrid, y hasta de política. Los caminos, algo menos secos que en la vertiente madrileña, pero no lo bastante húmedos como para haber setas. Saltamos dos o tres vallas, y llegamos a la salida del pinar, allí arriba se ven ya los canchales de piedra suelta por donde va el camino, más arriba del límite del bosque, en esas alturas el terreno está pelado, y solo crecen arbustos bajos. Llegamos a una primera bifurcación y Rafa e Ignacio siguen por el camino conocido, nosotros tres exploramos un ramal a la izquierda muy ancho y bien construido, pero ya con retamas, lo que indica que no se usa. Es un camino de tala, lo seguimos dLa vaquera de la Finojosaurante unos kilómetros y muere en lo alto de la ladera, en un derrumbadero de piedras. Vuelta para atrás y a seguir la huella de los otros dos, van a marcheta más lenta, pero ya no los alcanzaremos hasta arriba. Las últimas moscas de este verano tardío suben haciéndonos compañía, pero por suerte se ceban con Nico y nos dejan a los demás en paz, él sabrá porqué.

En el collado hay dos pastores echando paja a las vacas y aprovechando para hacer inventario, ¡falta la Pinta! que no, que está allá abajo con el toro, es verdad. Nos llamó la atención el amable cartel de la valla que cerraba el camino, decía escrito con pulcra letra: "Por favor, cierren la puerta. Gracias". ¡Qué buen rollo!, que distinto del "Proibido pasar" habitual, claro, arriba está la explicación, la dueña de la ganadería es una chica joven que nos da los buenos dias amablemente, aquí hay un claro toque femenino. Además aquí arriba se respira la brisa de los montes, el paisaje es bonito y el dia está soleado y fresco, así que el último tramo de subida se nos hace corto. Llegada por fin al final del camino, el Pasapán, el refugio está cada año más cerca de la ruina total. Miramos los altímetros y el GPS, y volvemos a comprobar que marcan 1.997 metros, otros años nos subíamos a la valla o al tejado para hacerlos marcar los 2.000, pero ya somos mayores para niñerías. Estuvimos haciendo inventario de nuestras cinco o seis rutas habituales que suben por encima de los 2.000 mts, empezando por la reina, la subida al Nevero, con 2.200Refugio del Pasapán mts. Eso sí que es un paisaje pelado…

Rápida, y esta vez escasa, comida, disfrutando de la vista de las montañas azules, y vuelta a bajar por el lado izquierdo de la ruta, el verde de la alturas se convierte de nuevo en amarillo de los campos resecos, y baja baja, pasamos varios carteles muy prohibitivos, esos con mal rollo, que nos motivan especialmente para dar el salto y meternos por el camino. Sigue el rápido y emocionante baja por caminos trialeros llenos de piedras, y finalmente llegamos de nuevo a la planta Bezoya, que tiene las puertas abiertas y está llena de coches y camiones, pese a ser domingo. ¿No hacen fiesta estos? ¿De qué llenan ahora las botellas si los ríos del monte bajaban secos? Muchas preguntas son esas…

Por fin cruzamos la carretera y llegamos junto al bar, hay un enorme autobús junto a nuestros coches, el conductor se nos queja amargamente de que le hemos impedido dar el giro para entrar en el aparcamiento, y de que lleva horas esperándonos, bueno, ya serán menos horas. Resumiendo, 45 kms y unos 850 mts todos para arriba y continuos, esta vez no hay subibajas ni repechos. Esta vez sí hay fotos, están donde siempre.

El domingo que viene no hay bici, al menos para mí, quién más quién menos tiene su plan para el puente del Pilar. Y en ausencia de bici, ya se sabe, cualquier tema puede caer en el blog…

Dame un Consejo1 October 2009

Cortes Carne Vacuno

He de confesarlo, me gusta la carne, como a casi todo el mundo. De vez en cuando apetece un chuletón de buey o un buen solomillo, pero para comer en el dia a dia hay que encontrar una carne más barata y menos agresiva con el colesterol. Para eso en casa nos gusta la carne de añojo (la ternerilla blanca es un asco, y una pena), y mejor que sea sin nervios, tierna, jugosa, con mucho sabor, un filete fino y con buen aspecto, vamos, que son tontos en mi casa. Cortada así queda estupenda a la plancha (un planchazo rápido y muy caliente), o empanada. He de empezar diciendo que ahora éstán de moda los cortes argentinos, el vacío, la entraña, la tira para asar, lo que produce gran hilaridad a mi carnicero: según él eso aquí fue siempre la carne que vendían para el perro, llena de trozos de grasa o de hueso, nervuda y dura. Así que cuando un cliente sabihondo se los pide él se hace el interesante, se hace de rogar, pero no le molesta vender carne de tercera a precio de exquisitez.

Llevo años comprando carne, aquí vale todo lo dicho en el post Cómo elegir un buen melón (o una buena sandía) sobre los machos proveedores, siempre nos creemos que sabemos comprar mejor que las mujeres. A fuerza de charlar con el carnicero y de mirar lo que compran otros clientes he ido probando casi todos los cortes, incluso esos que dicen que se reserva el carnicero para sí, o el que se dice le guardaban al cura, o ese que llaman "secreto", porque solo lo pedían unos pocos aventajados. Como el carnicero veía mis afanes un dia al fin soltó prenda, sacó un gran pedazo de grasa, se tiró diez minutos cortando y separando y al final dejó en el tajo un trozo triangular muy limpio, me lo hizo filetes y me lo llevé, y la cosa es que  me supo tan bueno que ya no compro otra cosa. Era una tapilla.Ver imagen en tamaño completo

La tapilla está en la pierna trasera por la parte de atrás, más o menos es el antagonista de la babilla o tito. Comparando con los humanos vendría a ser el glúteo, y yo siempre pensé que si tuviera que comerme una persona empezaría por ahí, el glúteo humano debe estar muy tierno, pero el de la vaca más, porque la vaca nunca se sienta sobre el culo. Como decía suele ser carne que guardan en la cámara en bruto (al menos en la carnicería de mi barrio), porque es muy trabajosa de limpiar. Sacan el trozo y se ponen a quitarle toda la grasa exterior, lo que les lleva un rato. El trozo limpio resultante viene a pesar entre 1,1 y 2 kgrs, pero exigen que te lo lleves entero, no se meten en tanto trabajo para vender un par de filetes, así que vuelvo a repetir aquí el mensaje que dimos para los solteros y parejas sin hijos en el post de los melones, aunque claro, también se pueden comer unos filetes y congelar otros. Los filetes salen entreverados, con finas líneas de grasa que se funden en la plancha y desaparecen, así que quedan muy limpios y sabrosos, y no tienen nigún nervio. Eso sí, hay que agobiar al carnicero para que los saque finos como rajas de chorizo, él va al tran tran y procura vender más carne con menos cortes.

Como cada vaca tiene solo dos tapillas (igual que cada bonito tiene solo una ventresca), tengo que andar al acecho para adelantarme a los otros machos proveedores del barrio, se ha corrido la voz y todos quieren el mismo trozo. Como ya nos conocemos todos, si veo en la cola delante de mí a otro cazador de tapillas le maldigo, se que me arrebatará la presa. En tal caso no compro y vuelvo otro dia, porque alguna vez he cogido cadera o babilla pero no es lo mismo, los gourmets de mi jauría no se dejan engañar.

Pues nada, ya está dicho, tapilla en finos filetes para hacer rápido a la plancha, no hay nada mejor. Bueno, si algún lector tiene otro corte favorito (y se que hay algún lector carnicero), que nos lo diga en los comentarios, nos encantará probar. Y si alguno de vosotros vive por Las Rozas, cuidado, nos veremos en la cola de la carne…

Bicicleta de Montaña27 September 2009

Vistas espectacularesCon una semana de retraso empiezo a escribir el artículo del pasado domingo, la semana ha sido muy mala de viajes y todo eso, así que venga, a sacudirse la pereza y darle a la tecla.

De nuevo Nico, Diego y yo nos vimos en Miraflores tan temprano como siempre, deseosos de cumplir con el deporte dominical, si un dia lo dejas, volver se te hace muy cuesta arriba. Aunque tenemos todas las rutas de esta zona bien pisadas, queríamos salir por un ramal nuevo que sale desde arriba del puerto de Canencia, alguna vez vemos beteteros por allí y no puede ser que ellos conozcan una ruta que nosotros ignoremos. Miguel Angel no se incorporó esta vez, está tratando de recomponer su variopinto grupo, pero estos salen al monte a las 9 y vuelven luego ni se sabe a qué hora, así que ese plan no nos encaja.

Comienzo por las calles de Miraflores hacia arriba, ya se sabe que este pueblo es todo en cuesta, pasamos por los señoriales y graníticos chalets de veraneo de hace un siglo, hay muchos y la mayoría han visto tiempos mejores. El puerto de Canencia por la carretera se hace largo y pesadito, los ciclistas de ruta lo consideran una dificultad menor pero a nosotros siempre se n¿Qué significa?os hace duro.

El campo muy seco, esperando las primeras lluvias de otoño, ojalá sea como el del año pasado, húmedo, templado y por tanto, muy setero. Rafa me ha llamado ya para preguntar si ya se puede salir a probar algún sábado, pero no, el suelo está más seco que la mojama, y septiembre nunca fué bueno para setas. Bueno, mientras estoy escribiendo esto está cayendo fuera un tormentón de los buenos, con rayos, truenos y tromba, a ver si la cosa continúa.

Llegados a lo alto del puerto y pasado el cartel del término municipal tomamos a la derecha por esa senda nueva y comenzamos a pasar pinares grandes y abiertos, la zona es bonita de verdad ahora que está reseca, ¿qué será cuando esté bien regada? Hay varias bifurcaciones y elegimos siempre la más empinada, es decir, a la derecha siempre, dejamos un ramal a la izquierda que tiene un cartel que indica algo, adjunto foto, se aceptan teorías: ¿quizá ruta para hombres confundidos y con muelles en los pies?. Vemos varias pintadas reivindicativas de los agentes forestales que piden empleo fijo, por suerte pintan sobre los contenedores, no sobre los árboles. Esta gente es reivindicativa, pero respeta.

En la siguiente bifurcación aparecen tres perros bien bonitos, los dos grandes se ponen a lamernos y hacer fiestas, el pequeño a gruñir y ladrar como corresponde, el tamaño respetable da mucha seguridad en tí mismo. El chico que los lleva nos cuenta más o menos por donde andamos y nos dirige a un mirador que según dice domina los valles, aunque la ruta es muy empinada y llena de piedras. No ha exagerado nada, pero nosotros somos ya expertos en molinillos y equilibrio, así que llegamos a una loma alta con peñas de granito desde donde se ve media provincia, la Bola, Navacerrada, los valles y los pantanos, hasta el de El Pardo. ¿Cómo no conocíamos antes este sitio?. Unas cuantas fotos y a subir aún más arriba, por un camino imposible. Todos se ponen a empujar pero yo me encuentro fuerte y sigo subiendo en equilibrio, hasta que a cinco metros de la cumbre renuncio y me bajo, no era falta de fuerza, es que el corazón se me salía por la boca, esto no puede ser bueno. Ah, Nico me desafía a que cuente la verdad sobre los entrenamientos secretos de cada uno, tiene razón, ahora estoy yendo al gimnasio casi cinco dias por semana, esto se nota. Hacemos parada para comer, hoy hemos coincidido todos con fruta, así puesta toda junta se Bodegón muy sanola podría usar de modelo para pintar un bodegón.

Nos cruzamos con otro betetero de muy buena pinta, pero nos indica mal el camino de bajada y acabamos en medio de ninguna parte, sobre las rodadas de un todoterreno, grandes lomas amarillas por todos lados y ningún camino, no suele haber sitios tan perdidos por Madrid. Encontramos un pastor muy moderno dejando paja para las vacas, lleva pantalones técnicos y unos estupendos prismáticos y es bien amable, nos cuenta que no hay ningún camino de bajada, que tendremos que llegar al borde de las lomas y desde allí bajar al pueblo de Canencia con la bici a hombros, zigzagueando por la ladera. En ese momento se acaban las fotos, se ve que con la vibración y los saltos el enfoque se ha jorobado de nuevo, Dios qué harto estoy de las cámaras digitales.

De esta manera alcanzamos el pueblo por el río, cruzamos por las calles y salimos, y vuelta a subir el puerto de Canencia pero al revés, hay que estar tonto o muy concienciado de la importancia del deporte, para hacer estos derroches tan bobos. Llegada arriba ya haciendo algunas eses y venga a hacer carretera hasta Miraflores, este tramo pestoso y de subibajas es el favorito de Ignacio para hacer emboscadas, crees que le llevas muy atrás y de repente lo sientes en la oreja, tratando de hacerte una de esas pasadas rápidas que humillan. Entramos en Miraflores y de repente oigo ¡Roberto!, y es Jesus Mari, el cuñado de Nico que hace tiempo se pasó al lado oscuro, es decir, dejó la BTT y se compró bici de carretera. Anda por allí con un grupo de gente y estamos un rato charlando, hace años que no le vemos, pero esto me sirve para comprender que la densidad de familiares del Sherpa por kilómetro cuadrado es muy alta en esta esta zona de la sierra.

Llegamos a los coches y recogemos todo, unos 1000 mts de ascensión y 45 kms. El dia ha estado bien, hemos conocido nuevos sitios, esta ruta hay que repetirla. No solo en buena para la bici, además tiene grandes paisajes, y esas lomas de prado tan solitarias me las llevo memorizadas para la cosa de las setas, a ver si este otoño me doy una vuelta por aquí con el cestico, cualquier excusa es buena para salir de Madrid..

Bicicleta de Montaña14 September 2009

La última rampaOlvidadas ya las vacaciones de verano y recuperadas las rutinas laborales, quedamos el domingo para hacer una salida de bici "normal", es decir, con comida y cámara de fotos. Esta vez Nico, Rafa y yo, Luis Carlos al final no se animó, y otros andan aún tomando tierra de las vacaciones, más les vale hacerlo pronto, que el curso es muy largo. La ruta elegida, una de las tradicionales, La Jarosa, aunque con extensiones nuevas hasta el Puerto del León y Cercedilla.

Salida a las 8,15, parece que esa hora nos ha quedado ya fija, alguien nos ha arañado un cuarto de hora de sueño y ni nos hemos dado cuenta. Los pronósticos anunciaban lluvia, pero de eso nada, tuvimos un dia soleado y agradable, vencido ya lo peor del verano se puede volver a decir que un dia soleado es agradable. Aparcamos en el pueblo de Guadarrama, pero en sitio nuevo, en las urbanizaciones no siempre encontrábamos plaza. Empezamos con las rectas asfaltadas que van hacia el pantano pasando bajo el gran viaducto de la subida al puerto, adelantamos bastantes jubilados que subían de paseo con la fresca, qué buen rollo el del jubilado caminante y campestre, no hay vida mejor. El arroyo que baja desde la presa traía bastante agua, pero eso no quiere decir nada, no depende de las lluvias sino del nivel del pantano y de la actividad de la gran depuradora que hay al pie, es decir, es el hombre el quMuerte al mejillóne abre más o menos el grifo. Llegamos al fin al pantano y nos quedamos un rato a ver el paisaje con la Cruz de los Caídos  al fondo, se estaba muy bien, ninguna gana de empezar a sudar por las subidas. Echamos de menos una tumbona.

En el paso de barcas y pescadores han puesto un instructivo cartel: "Stop, evitemos la entrada del mejillón cebra". Parece que este maldito molusco está invadiendo las aguas dulces de Europa y es muy dañino, así que aquí te piden que sean responsable y limpies y desinfectes la barca y las artes de pesca cada vez que cambies de aguas. Como nosotros no metemos la bici en el agua no tuvimos que desinfectarla, así que enfilamos sin más la subida del puerto por el camino de la derecha. Esta subida es corta y muy dura, con rampas de tierra de hasta el 20%, por suerte el ambiente estaba fresco, se notaba que había llovido algo. Seguimos por los pinares, los tres agrupados y resistiendo bien, y por fin desembocamos en la carreterita que hace la cuerda desde el puerto del León hasta el Collado de La Mina, el techo del dia.

Tras un rato de hablar y saludar ciclistas, nos tiramos finalmente a la derecha, hacia el puerto, pasando por las antenas y lMoais de Pascuaas instalaciones militares. Breve paso por el puerto de Guadarrama (¿porqué este bar está siempre lleno de moteros?) y enseguida tomamos el camino que baja a Cercedilla por la Peña del Arcipreste. En enero escribí que el temporal había derribado docenas de pinos, pero ya los forestales se habían encargado, ni un tronco por alli. Hacemos alguna parada para ver el valle, hay unas rocas de granito con un perfil curiososo, como un indio mirando el paisaje, o como esos Moais de Isla de Pascua. La comida al pie del arroyo que baja de la sierra, estrenamos otro menú recomendable para el ciclista, piña natural en dados, qué rica y refrescante, si no fuera tan pesada de pelar.

Entramos en Cercedilla por la zona de la estación, toda revuelta y en obras porque van a soterrar los pasos a nivel, y subimos por la carretera que atraviesa el pueblo, y allí Nico se encontró con su madre, que iba a misa. Nico es medio Parrao, es decir, medioLa Madre es la de blanco cercedillano, por eso es buen sherpa de los caminos. Como íbamos bien de tiempo nos invitó a entrar al chalet familiar, allí tuvimos cervecita y baño de piscina (con un agua serrana bien helada), un buen descanso antes de seguir ruta.

Finalmente llaneo por la carretera Cercedilla-Guadarrama y parada a comprar el pan, pero chasco, eran las 12,30 y ya no tenían pan candeal en la panadería Hernández, desde que les echo tantas flores en el blog parece que suba todo Madrid a comprarlo. Pese a las muchas subidas y a la sensación de ruta larga, lo cierto es que fueron "solo" 900 mts de ascensión y unos 35 kms de distancia. Un buen dia de bici, con cervecita y baño incluido, buena ocasión para conocer los territorios del Sherpa…

Bicicleta de Montaña8 September 2009

Es bonita, pero es de otro dia.Arrancándonos la pereza postvacacional quedamos el domingo para hacer la primera salida en bici del curso. A la hora de elegir recorrido se notó y mucho el distinto estado de forma de la gente, fruto de las distintas concepciones que la gente tiene del verano. Por un lado, los superentrenados que han pasado las vacaciones machacándose con la bici proponían empezar fuerte y elegir algo duro (Nico), por otro los que las han pasado machacándose el estómago a cañas y cenonas (Rafa) pedían árnica y querían empezar poco a poco con algo suavecito… Al final ganaron los segundos, y elegimos Pedriza para empezar, el que se quedara con ganas de más podía subir hasta La Nava.

El domingo a las 7, cuando estoy ya vestido y con todo el material extendido sobre la mesa me empieza a sonar el móvil en el dormitorio, despertando a la familia y haciéndome correr escaleras arriba para cogerlo. Por supuesto, Rafa, que mira que ayer estuve de cena y me encuentro mal, que no voy a ir… En fin, el que habia moderado los ánimos de rutas duras luego pegó plantón. Con el lío y la carrera ya me despisté y me fuí dejando sobre la mesa tanto la cámara como la comida, así que no miréis, no hay fotos y la que se ve es de otras veces. En definitiva, Nico, Diego y yo estrenamos solos la temporada, pero eso sí, nos aplicamos fuerte para trabajar por los que no habían ido.

Dia raro, nube baja allí arriba y momentos de calabobos, mejor eso que el calor. Aparcamos fuera del parque y empezamos a subir los caminos polvorientos, aquí hace falta que llueva, y pronto. Nico se empieza a rezagar, me encuentro flojo, me voy a comer una barrita, cuánto fingimiento si ya sabemos que estás que te sales. En efecto, a los diez minutos nos alcanzan dos beteteros desconocidos que venían subiendo a toda fuerza, y enganchado a su cola el Nico, que no puede soportar que alquien le adelante. Esto de la bici no es cosa de fuerza, sino de motivación. A trechos cuando nos juntamos nos vamos contando el veraneo, yo mis cosas con los peces, él su ruta con los de Mammoth por Austria, desde que nos separamos en Julio dice haber hecho más de 1.600 kms, ¿como va uno a competir con eso? Según dice el recorrido es precioso y está todo muy bien organizado.

Otro ciclista nos adelanta y vuelve a arrastrar a Nico que nos deja, es como un torito que entra a todos los trapos, entre unas cosas y otras hacemos la subida al Collado de los Pastores a todo meter, seguramente con récord. Pinchazo de Diego y retraso sobre el horario previsto, buena excusa para que algunos limitemos el recorrido total. Los ciclistas que nos adelantaban subiendo tan fuerte se dan la vuelta y vuelven a bajar, así yo también corro, los demás seguimos hasta el mirador de los buitres. Allí, y a la hora de pensar lo de la extensión a La Nava nos volvemos todos prudentes, hay que empezar el curso con paz en casa, así que para abajo para llegar temprano. En la bajada muchísimos ciclistas de todos los pelajes, nosotros bajamos disfrutando de la velocidad, y yo cierro a Nico en alguna curva. El tío me la guarda, y cuando en la siguiente me abro para cogerla siento que viene por la derecha a mil por hora intentando adelantarme, toque de manillares, derrapajes y patinazos, parece la carrera de cuádrigas de Ben-Hur, milagrosamente aguantamos los dos el equilibrio, pero ya moderamos la velocidad de bajada, no es cosa de darse un guarrazo el primer dia.

Bueno, finalmente la ruta supera los 1.000 mts de subida acumulada, no está mal para reencontrarse con la bici. Luis Carlos del Dentón (mi compañero de pescasub) ha prometido incorporarse a futuras rutas, y Juannillo también, en cuanto descanse de su luna de miel, veremos si cumplen la palabra que han dado. Nosotros hemos retomado la temporada, sin fotos y sin comida, pero con bici, que el lo que cuenta…

Buceo y Pesca Submarina25 August 2009

La gran pescadaVoy a dejar para otro artículo el resumen de lo que ha sido la temporada de pescasub este verano, y me centro en contar la salida que tuvimos mi inseparable compañero de pescatas Luis Carlos y yo con Javier, un amigo de él también originario de la zona a quien yo no conocía, y que resulta vivir aquí en Las Rozas, casi vecino mío.

En primer lugar agradecerle que nos contara sus secretos y sus sitios favoritos, no se encuentra fácilmente por ahí gente dispuesta a contarte cosas, hoy en dia todos estamos muy egoístas y el que sabe algo, se lo guarda. Este es de los que van por allí siempre que pueden, también en invierno, quién pudiera…

Ya he contado alguna vez que nosotros conocemos aquellos sitios un poco de pasada y solo los pescamos quince dias al año, así que la técnica es la del turista: bajar al fondo y buscar por allí pensando que si hay peces estarán más o menos por todos sitios. No es así, claro, los buenos peces están en las buenas cuevas, y hay que conocerlas.

Salimos pues los tres con la barca de Luis Carlos, felizmente arreglada de sus problemas de estanqueidad y con batería nueva, con la marea alta y un mar tranquilo y transparente, con la olita justa. Echamos la primera anclada bajo el faro, en un lugar poco profundo, unos 8 mts, y aparentemente sin pescado a la vista. Javier nos señaló varias grietas en la pared del acantilado y se quedó en la barca mirando. Luis Carlos baja primero y sale Luis Carlos y Javieren pocos segundos con un estupendo sargo de casi 3 kilos, y con los ojos como platos: "están dentro, muchos, gordos como vacas, y se dejan tirar tan tranquilos…". Javier se pone los plomos y se tira de la barca, que la cuide tu padre, baja también y sale también con el suyo, encantado. Bajo yo y en efecto, hay una grieta horizontal que desemboca en una cueva hacia arriba, y en lo alto, iluminando con la linterna ves un grupo como de seis sargos paseando de un lado a otro, como adormilados. Al final se asustan y se van más al fondo, donde ya es imposible tirarles. Levamos ancla, y a por otro sitio.

Esta vez es un entrante en la pared del acantilado con fondo de arena muy profundo, como de 15 metros, una especie de gran piscina azul y tranquila que sería estupenda para jugar con delfines, pero no para pescar, yo he estado aquí muchas veces y el fondo arenoso no tiene algas ni peces. Sin embargo, Javier nos señala el fondo de la pared y allí hay otra grieta que se te pasaría si no la conocieras, y de nuevo entrando en ella una galería hacia arriba y en lo alto otra media docena de sargos nadando pacíficamente. Esta vez soy yo el que tira y me hago con el más gordo, se defiende, pero los demás ni se asustan. Llega a haber un momento en que estamos a la puerta haciendo cola como en la pescadería, uno entra y sale con su pez y luego va el otro, ¿quién es la última?. Al final se asustan de nuevo y se van muy al fondo, allí no puedes tirar porque corres el riesgo de perder la flecha, así que exploramos otras cuevas por debajo, y en una de ellas hay un buen congrio a lo suyo, qué brutos son, con la boca completamente despellejada sigue rozándose en una grieta y sacando tentáculos de un pobre pulpo que es hoy su comida. Tiro fácil y a la percha, lo que queda del pulpo nos lo agradece.Estos sí son de los gordos

Tercera parada en una gran grieta que dice Javier que a veces tiene pescado pero que "le da mal rollo", y no me extraña, cuando entro yo está llena de algas en suspensión que reflejan el haz de la linterna, el agua está helada y sombría y hay fuertes corrientes dentro, hago más o menos el paripé de ir hasta el fondo y mirar y vuelvo a salir a la luz del dia aliviado, de aquí nos vamos rápido. Por último estamos un rato en medio de la bahía buscando unos bajos rocosos y cuando los encontramos nos echamos allí, bastante fondo y paisaje completamente distinto de alga y roca suelta y especies de fondo, muchos lábridos de tamaño respetable dejándose ver para marcar su territorio, un cabracho (primero que veo y pesco este año), y sube y baja hasta quedar bastante agotados. Javier nos hace señas para que vayamos y nos cuenta que acaba de pinchar un congrio de los muy gordos y que tras lucha desigual a lo tarzán contra el cocodrilo el bicho se ha soltado y se ha largado, pese a llevar una cuchillada en la cabeza que seguramente le habrá hecho solo cosquillas. Hacemos varias bajadas pero échale un galgo, dónde andará ya.

Al fin tras cinco o seis horas de pesca nos volvemos para el puerto tan contentos, hacemos el reparto y nos vamos para casa, quedaremos más veces. Cuando me pongo a limpiar mi sargo me llevo una sorpresa: tiene el vientre muy abultado, como si fuera una hembra llena de huevas, qué pena. Sin embargo, cuando lo destripo veo que en realidad tiene todo el tubo digestivo repleto de uñas de percebe, y no de los pequeños, ha digerido todo el cuerpo y se le han quedado las cabezas allí, hay al menos una docena. Y yo me pregunto: ¿cómo hace para evacuar esas pedazo de conchas? La cloaca es pequeña, y las uñas tienen al menos 2 cm, y están llenas de picoLa costa desde el acantilados, sin duda es un parto difícil. A la vista de esto creo que el sargo sube con las buenas mareas y arranca los percebes de la línea alta a mordiscos, para ello tiene esa curiosa dentadura compuesta por dos líneas (por eso se llaman Diplodus), una primera de incisivos muy afilados y amarillentos, como de tío viejo, y otra segunda en el fondo de la boca, como muelas. Cuando no puede comer más se dirige a las cuevas oscuras y allí pasa la marea, haciendo una pesada digestión. Y es allí donde a veces le pillan los pescasub abusones y conocedores de la costa.

En resumen, un dia estupendo de pasarlo bien y trabajar en el agua fría, aprendiendo cosas. Veréis que no he puesto fotos de la costa ni referencias, no es por nada, es que se me han olvidado por completo los sitios en los que estuvimos. Lo que sí está claro es que no es lo mismo aletear a lo loco por el agua que ir a sitios buenos conocidos, es decir, que el que sabe, sabe…