Bicicleta de Montaña1 September 2008

Empinado y PolvorientoPues nada, según lo prometido, ya estamos de vuelta tras el verano, dispuestos a seguir con la actividad betetera para mantener en lo posible la forma y divertirnos los domingos, que no todo va a ser trabajar, dormir y ver la tele. Lo que en cambio no podemos es cambiar la localización de Madrid en el el mapa, así que curso nuevo rutas viejas, aunque sea con nuevas variantes.

A la llamada del Sherpa nos apuntamos Diego y yo, hubo bajas sensibles en la plantilla porque al menos tres de los Machacas se habían apuntado a la Human Race, ellos son personas humanas y de cuando en cuando gustan de darle a la zapatilla como complemento del pedal. Si se les da bien y en el agua no se ahogan también podemos acabar todos practicando el triathlón, en casi todas nuestras rutas pasamos junto a algún pantano o regato. Por otro lado Jose Vecino se ha comprado una bici de carretera, para probar otras cosas y coger mucho fondo, me lo encontré el domingo temprano preparado para salir por allí.

Nosotros hicimos la subida desde Cercedilla (desde el polideportivo, no desde la estación) hasta los miradores y la Fuente de la Reina. Muchísimos beteteros por el camino, de todos los niveles, que te ayudaban a superarte: los malos porque da gusto pasarles, los buenos porque siempre los tienes allí, casi al alcance, y te picas aún más. Entre unas cosas y otras hicimos la subida en récord. Se notó el cambio de ejercicios del verano, en mi caso con fuertes dolores de la cachTrepador Azula del culo, o como diría Rafa, de los isquiones.

Una vez arriba, y buscando la originalidad, nos tiramos por el camino Smith (o Schmidt, no se si era inglés o alemán), camino que desde luego es más para andar que para ciclar:  un rato penoso de montar y desmontar, más lo segundo que lo primero. Una vez en Navacerrada otra originalidad, bajamos por la pista de los cafres del descenso, inclinadísima, llena de tierra suelta y de saltos, y ya abajo, casi en El Ventorrillo nos metimos por otro nuevo camino muy cerrado de vegetación hasta Cercedilla (el Sherpa lo recordaba de su niñez, es decir, casi de ayer mismo). Durante la comida estuvimos viendo una pareja de trepadores azules, que se dejaron hacer foto.

Para empezar pues, un recorrido corto, 27 kms, pero muy empinado, 850 mts. A ver si la gente se va desentumeciendo de las vacaciones y se viene a la bici, que la forma sólo se recupera en el monte…

Bicicleta de Montaña22 July 2008

La soledad de las alturasComo cantan los mariachis y los joteros al empezar la última estrofa, allá va la despedida, última ruta antes de las vacaciones y hasta que lo retomemos en septiembre, las bicicletas no son para el verano, que para el verano lo que mola son las actividades playeras y acuáticas. Si me aburro mucho o me pasa algo extraordinario tal vez escriba una crónica desde el retiro del norte, pero irá en otra sección porque la bici no pienso tocarla. Vamos, que si entra otro artículo será porque nos está lloviendo bien y estamos tan desesperados que hay que matar el tiempo con el blog.

Elegimos para despedirnos la salida desde Lozoya con ascenso hasta el Nevero, una ruta de las que castigan bien. Esta vez se sumó Diego tras casi dos meses de no subirse en la bici, nos frotamos las manos ante la perspectiva de cogerle en horas bajas y mojarle la oreja, y hacer muchas fotos de la ocasión, que no es fácil ganarle. Luego no fué así pero al menos no exhibió superioridad insultante y pudimos ir llegando todos en grupo a las sucesivas cumbres.

Quedamos a las 8 en el pueblo de Lozoya pensando en que iba a ser uno de los dias más calurosos del año, y realmente lo fué, pero entre que el recorrido va en buena parte por el pinar y que cuando sale a terreno pelado lo hace a más de 2000 mts. de altura, la verdad es que se nos hizo fresco. De nuevo empezamos el recorrido habitual en sentido contrario, últimamente es la manera de hacer las rutas innovadoras. Por abajo toda la hierba ya agostada, pero según vas subiendo pasas las zonas de robledal y luego las de pinar  y todo el camino queda sombreado. Subida a buen ritmo pero con tiempo de ir viendo las cosas de la naturaleza aquí y allá: un gran escarabajo (Ciervo Volante hembra), y más Plumaje de una rapaz nocturnaarriba un plumaje completo que por tamaño y color parecía el de una rapaz nocturna, seguramente una lechuza. No había esqueleto así que habrá servido de cena a un zorro o gineta, una pena, porque no deben de quedar tantas.

Arriba del puerto nos volvimos a colar en esa zona donde el camino se pierde entre los pinitos, pero nos dimos cuenta antes de bajar demasiado. Paramos para hacer fotos a la hondonada donde Rafa ha cogido querencia, últimamente siempre se queda allí a echar una siesta mientras los demás penamos los últimos repechos: es fresca y con hierba verde, ya se sabe que tiene buen gusto. El último tramo va por esas zonas peladas a gran altura y los caminos, cuando los hay,  son de mal firme y mucha pendiente, hay que tirar de equilibrio y mirar la rueda delantera para no desanimarse. Arriba en las ruinas había bastantes caminantes mirando el paisaje y haciendo fotos, el Nevero fué un antiguo depósito de nieve al que la gente subía con mulas en verano para bajar hielo y venderlo, antes el que tenía capricho de un helado se lo tenía que pagar. Pero ¿a cuánto venderían el cubito si para traerlo tienes más de tres horas de camino cuesta arriba? Bueno, eran otros tiempos y otras economías. Por supuesto no encontramos ya ni gota de nieve, pero se estaba fresquete.

Resumen de la ruta, 45 kms y 1.100 de ascensión, una buena para cerrar la temporada. Hale, hasta el curso que viene: "Y subimos al Neveroó; Y allá va la despedidaá" que cantaría el jotero.

Bicicleta de Montaña14 July 2008

Un fresco rincónFelicitaciones a los machacas del chupete, que han terminado su ruta por Austria y demás, han escrito estupendamente sus propias crónicas con estilo poético pero no cursi, podéis leerlas en http://ultreia.blogsome.com/, y en http://www.espacio23.com/.

Por nuestra parte, y aunque ya nos hemos despedido oficialmente de la temporada 2007/2008, aún andamos buscando gente para tratar de arañar una salida más, no puede haber forma más sana y divertida de pasar una mañana de domingo. Con esa máxima nos juntamos Nico y yo para darnos una vuelta por la sierra norte, partiendo de Braojos. Ah!, saludo también al guía ciclista braojeño, que contacta con nosotros cuando la ruta va de su pueblo. Pues nada, quedamos el pasado domingo Nico y yo en Diversia para juntarnos en un solo coche y poder ahorrar gasolina y derrochar conversación. Dia engañosamente soleado, hizo calor aquí abajo, pero frío serrano por allí, yo pagué la imprevisión de ir solo con la camiseta de algodón.

Braojos estaba lleno de coches, así que tuvimos que meternos en el pueblo y aparcar en una placita interior que está muy bien, para otras veces ya sabemos. De nuevo bastantes perros, pero faltaba el más odiado, el que busca los tobillos de los ciclistas y anda por todo el pueblo con el rabo enhiesto proclamando su dominio. Andaban los demás con un aire de relajo y buen rollo que nos hace sospechar que el matón se ha muerto. Bajadas las bicis comprobamos que Nico trae rueda medio pinchada, así que a cambiarla antes del comienzo. Nos acompaña y observa un perrillo pequeño y flaquito, de esos supernerviosos que vienen con la tripa pegada al suelo y moviendo el rabo a mil por hora, lo que se llama un perrillo chisgarabís. Mientras estamos atareados con el cambio, él hurga en los útiles extendidos, coge en la boca la cámara de repuesto y sale corriendo. Bueno, dos gritos y la suelta, y por suerte comprobamos que como buen cazador tiene la "boca blanda", no la ha agujereado.

Superado el contratiempo empieza la subida por el camino del arroyo, vemos que ha debido llover fuerte por la noche y pese al sol y el cielo azul el aire está muy fresco. Nico me ofrece un cortavientos que yo rechazo como hombre duro, media ruta me pasé pasando frío, para cuando se lo pedí ya me dolía la cabeza del frío pasado. Subida tranquila con un ojo en el pinar, estaba verde y húmedo e ideal para los Boletus Aestivalis que están en temporada, pero con un ojo en el camino no hay quien se fije bien, ya hemos dicho que en otoño volveremos a practicar el setas-bike en serio. Subida por el ramal de la izquierda hasta llegar al refugio de Santuy y una vez allí descanso no se si merecido, pero estaba el pradito de hierba verde demasiado invitador. Un vistazo a las líneas defensivas de la guerra que se ven dentro del pinar y salida por un camino nuevo, el del centro, que se supone nos debía llevar hasta el puerto de Linera por su cara sur.

Tsugas CanadiensesLa subida comienza a hacerse sacrificada, el terreno muy pesado y pegajoso por el agua caída, lo que triplica el esfuerzo, y ello pese a que ha entrado una niveladora y han dejado todo el camino ancho y liso. Al fin llegada al puerto, allí el aire venía de Segovia con mucha fuerza, te podías inclinar de espaldas sin caer. Nueva bajada ya por camino conocido, y frenazo para ver con detalle un grupo de grandes coníferas en las que nunca habíamos reparado, y mira que hemos pasado veces. Echamos un buen rato observando y discutiendo, para mi que son Tsugas Canadienses de repoblación, pero se han adaptado de maravilla y hacen unos árboles impresionantes.

Aunque ya íbamos con prisas tiramos a la ventura por una pista ancha a la derecha, y la Providencia premió nuestro arrojo (valga por las veces que lo castiga, que son mayoría), y en un momento empalmamos con la llamada "Senda 3", que sube hasta Peña Quemada desde la misma plaza del pueblo de Braojos, bajando hasta el molino de la subida, pero por la otra orilla del río. Nos quedamos tan contentos y sorprendidos que decidimos que otro dia subiremos por esta vía. Mención aparte merece el cartel indicador de la senda, hecho a mano con tallas en la madera de plano de la sierra y  un corzo y un buitre, quizá obra de los alumnos de carpintería de algún cursillo del INEM. Mención aparte merecen también los muchos senderistas que lo habrán leído y no se lo han llevado, porque está tentador.

Resumen de la etapa, 35 kms y 960 mts. de ascensión y sólo dos ciclistas, tal vez el domingo que viene volvamos a salir, el curso ya se ha cerrado pero estamos como quien dice aprovechando los últimos coletazos… 

Bicicleta de Montaña8 July 2008

Capas de AzulPara comenzar, un saludo a los Machacas benjamines, que se han lanzado a su desafío europeo y salieron el sábado desde Maloggia en Italia, a completar una ruta por Austria y Suiza. Superaron con éxito su etapa reina (un auténtico tappone), toda la subida la tenían el primer día. Si queréis leer sus aventuras, podéis ir ahí a la derecha, al blog de Ale o de Juannillo: ambos son ciclistas con pluma. Animo también para Valverde, que va camino de hacer historia en el Tour, ya que los franceses nos jorobaron la baza de Contador…

Nosotros nos animamos el domingo a ir quemando las últimas fechas que nos quedan antes de vacaciones, y quedamos Rafa, Ignacio y yo para hacer el recorrido que nunca hacemos cuando están "otros", es decir, el Río Moros. No entiendo esa manía que le tienen "otros" a esta ruta, es lo bastante dura (puedes sacarle hasta 1100 mts), está muy cerca, estéticamente creo que es de las más bonitas, y el firme de asfalto que un día tuvo es ya hoy caminejo de montaña con algún trozo de alfalto, así que para mí es ruta redonda. Esta vez además metimos variante y pasamos por sitios nuevos que bien merecieron la pena.

Quedamos a las 8,15 como siempre en el puerto del León, muy poco abrigados, a tono con la semana de calores que teníamos, y con el parte que anunciaba más calor aún. Desde la carretera se veía toda la sierra despejada, salvo, qué curioso, el puerto de Guadarrama, nuestro destino, que tenía una buena manta de niebla que iba llegando desde Segovia y se derramaba por la falda madrileña. Subiendo el puerto fuertes rachas de viento frío de las que preceden a un frente, pero los temores de pasar frío quedaron luego en nada: la niebla levantó, o más bien como se verá nosotros nos levantamos por encima de la niebla, y tuvimos un dia de sol y aire fresco de las cumbres.

Sacamos las bicis de entre los paquetes de pañales Tena Lady que abarrotaban el coche de Rafa, él dice que para un familiar, no sabemos si creerle, que los años no pasan en balde para nadie. Montamos y empezamos a pedalear con el fresquete mañanero, tratando de entrar en calor. Por todo el camino grandes arbustos florecidos de esa retama amarilla que huele a limón, un gusto pedalear por allí, salvo para los alérgicos. En ese momento me entró un mosquito en el ojo, me palpé y descubrí que no llevaba gafas, pero seguí palpando y ví que tampoco llevaba casco, así que media vuelta y al coche otra vez mientras los démás iban siguiendo, que están muy flojitos y necesitan ventaja. Como luego se verá hice muy bien en volver por el casco.

En un rato llegué de nuevo a la valla de la zona protegida, han cambiado el cartel de "prohibido el paso de fecha tal a fecha cual" por uno que sólo dice "prohibido el paso en temporada de incendios". Si ya respetábamos poco el otro, fijaros este, tan inconcreto. Subida a buen ritmo hasta los pantanos, allí estaban los otros dos esperando. Comimos en el arroyo y decidimos intentar el tramo superempinado y pedregoso que va a Marichiva, con el resultado de que pillamos una buena depresión: desmontamos diez veces, qué tiempos aquellos en que lo hacíamos de un tirón y sin bajar. En nuestro descargo, estaba más pedregoso que nunca.

Plantas de montañaArriba en Marichiva votamos (por 2 a 1) intentar una variante nueva, ir por toda la cuerda de la cordillera (que es el GR), a la derecha de la pista, para buscar algún ramal que nos volviera a bajar a la derecha hasta Río Moros. El camino es más bien cortafuegos, y con el subibaja de los picos es de empujar en un 80%, y no había ningún ramal a la derecha, contra toda lógica. Sin embargo, las vistas y el aire de montaña compensaban sobradamente, tanto que al cabo de un rato dejaron de oirse las protestas del votante negativo, que ya estuvo tan encantado. Empujando llegamos a la cota 2000 y nos sentamos un rato a ver enfrente el Pasapán y el resto de montañas que se recortaban, hicimos muchas fotos. Había varias plantas exclusivas de las alturas, ahí pongo una foto de una como de 1 mt de alto para que la clasifique Nico. En ese momento llegó un corredor de maratón de montaña de esos fieras, y nos explicó que sale una sendita más abajo que luego se va haciendo camino ciclable y termina en el camino del Moros.

De nuevo a caminar, ahora cuesta abajo, el camino era demasiado empinado para ir montados. Al cabo de un rato ya en una pista ancha pero empinadísima y con suelo de tierra suelta tuve mi percance, la bici se fué de delante (llevo la cubierta muy gastada) y yó bajé arrastrando cabeza abajo, con los brazos bajo el cuerpo hasta dar de boca contra unas raíces: de boca total, las mordí, qué sensación de indefensión. Evaluación de daños, leves, y ya con mucho cuidadín a seguir, estos me esperaban algo más allá. Esa pista sigue bajando mucho rato y conecta con la ruta de Río Moros en el puentecito donde suele haber tanto hielo en invierno.

El resto de ruta hasta el coche lo hicimos pedaleando muy fuerte, se ve que después de tanto caminar las piernas pedían pedal. Nos despedimos como siempre en estas fechas, como si fuera la última hasta después de vacaciones, despues de comentar un rato las peripecias de esta ruta tan atípica que nos salió: no es para repetirla a menudo, pero para una vez bueno es pasar el domingo respirando el aire de las montañas…

Bicicleta de Montaña23 June 2008

Ignacio en soledadEscribo al blog a toda prisa antes de salir de viaje, porque lo he prometido. Ayer tuvimos el primer dia de verdadero calor del año, después de muchos fines de semana de nieblas y lluvias ayer salió despejado y sin una nube, y por Dios que nos dejó ver la que nos espera. Como los californianos que salen en las revistas de btt haciendo el cabra por el desierto de Mojave, así anduvimos penando por La Pedriza, sudando y tostándonos al sol, y bebiendo mucha agua.

Quedamos esta vez en aparcar fuera del parque para bordear la valla un rato y entrar por una puerta lateral. Nos vimos esta vez Ignacio Nico y yo, Javier había prometido asistencia pero no se presentó, así que le llamamos para pedirle explicaciones y despertarle de la resaca. Yo asistí con la camiseta sin mangas que dice Nico que le recuerda a los de Village People, los mariquitas esos que cantaban vestidos de indio, de obrero y tal. Hoy me estoy arrepintiendo, tengo los hombros un tanto abrasados. Mi Camelback bien lleno de limonada con azúcar para resistir el previsible calor, aunque para hacerla tuve que gastar los dos últimos limones de la nevera, y no volveré a tener más en todo el verano. Digo esto porque en el Carrefas tenían sólo tres tristes mallas de ellos a ¡4,95 €!. ¿Qué ha pasado? ¿Se han secado todos los limoneros de Murcia?. Esta pasando algo muy raro con esto de la comida, alguien se está forrando. Como alternativa sugiero ese concentrado que han sacado los de Minute Maid que se llama Lemon&Nada, está buenísimo y dice que lleva dos kilos de limones, y sólo vale 1€: ¿cómo lo hacen ellos?.

Bueno, pues como decía entramo en La Pedriza por una puerta de peatones escondida, va por unas casas enmedio de prados verdes con vacas, si te evades un poco parece que estás en Asturias, o en Cantabria. Ignaci oal principio reservón, sigue obsesionado con eso de que no está en forma, nosotros no lo notamos. Los caminos ya polvorientos y pedregosos, se va más seguro con un poco de barro. Un primer tramo de carretera ya con bastantes coches madrugadores y a empezar a subir, pero en dirección contaria. Enseguida alcanzamos a un grupo de uniformados que venían de Morata de Tajuña, su ritmo era de paseo y se les veía muy folclóricos, cantaban Ay Lerele a voz en grito y como que no sudaban. Yo me encontré fuerte y aún fresco y me distancié bastante pasando gente aquí y allá, cosa que motiva mucho. En el último kilómetro de la subida luchaba con las últimas fuerzas, porque sabía que Nico iba a poner la directa para cogerme en los últimos metros (todos somos previsibles, a estas alturas). Llegamos al comederos de los buitres y esperamos a Ignacio.

Llegaron también los Moratenses, y les recomendamos intentar la subida de La Nava, pero tenían disensiones internas, como en el precongreso del PP. Al final se tiraron para arriba pero algunos no iban convencidos, así que pronto se dieron la vuelta. Nosotros para arriba, llegamos bien y con fuelle, Ignacio incluído.

Planta desconocidaA la bajada y de nuevo en el comedero nos separamos, Nico y yo hacia el Collado de los Pastores, Ignacio a la izquierda en bajada directa, no se sentía con ganas del nuevo tramo de zetas (ese que Ale dice que es para marikitas). Propongo cambiar de nombre al Collado de los Pastores y llamarle Collado de los Ciclistas, por que había como veinticinco, unos comiendo, otros llegando o saliendo, otros mirando los carteles o el paisaje… y total pastores no creo que lo haya pisado ni uno solo en los últimos veinte años. A la bajada tomamos una sendita trialera por el pinar, más o menos a la altura de donde Ignacio fué abducido, y fuimos saltando y rebotando por las piedras (yo reboté de más un par de veces, y con el costadillo). Había allí entre la pinaza una planta que nunca hemos visto, y que nos tiene desconcertados, incluído el botánico. Era muy bonita. Abajo, donde el sendero se une a la carreterita nos encontramos con Ignacio, con quien habíamos quedado, y ya los tres juntos hasta la salida del parque.

Enorme afluencia, y lasgas colas de gente que esperaban entrar en algún momento. Bajados de los coches, con la música puesta, jugando un partidito de toques o comiendo ya la tortilla sentados en la cuneta, esperaban que algún madrugador se aburriera y saliera con el coche, para dejar libre una plaza del cupo: vaya ganas de ir de campo…

Pues nada, 46 kms y 1.450 mts. de ascensión, otra más a nuestra querida Pedriza, muy sudada esta vez, polvorienta y acalorada, ¡por Dios, que vuelva el frío!

Bicicleta de Montaña16 June 2008

Caída en el mejor lechoTras varios intentos y aplazamientos el domingo nos juntamos unos cuantos para hacer la famosa ruta Rozas-Escorial-Rozas, la habíamos comenzado al menos dos veces más, pero la habíamos abortado a mitad. Es larga, así que exige presencia en el comienzo muy temprano, y empezar sin contratiempos. Yo por los Machacas, y tres Joses: Pepe, Cuco y Jose Vecino. Otros Machacas no cayeron. a Nico le llamé el Sábado tarde y estaba en medio de la serranía en Cazorla, no calculaba llegar a meta hasta las 9,30 al menos, Rafa salía de curcero por el norte de Europa, y en cuanto a Ignacio, está para rutitas y buen vino, pensaba haber salido pero se rajó cuando supo que la programada tenía 70 kms., dice que su tope psicológico en estos momentos está en 45, y que no quiere ir retrasando al grupo. Luego resulta que ni retrasa ni nada, el que tuvo retuvo y cuando al fin se anima no se queda atrás, pero dejémosle con sus fantasmas, todos sabemos que aquí el coco es más importante que las piernas. No vino en cambio con los Joses Rafa el Inquieto, y eso me permitió ir haciendo alguna que otra foto.

Salimos más o menos a las 8,30 de Rio Chico, digo más o menos porque Jose se dió la vuelta para recoger en su casa un chubasquero, había salido demasiado veraniego. Luego el tiempo no justificó la precaución, tuvimos un dia de sol y nube, pero no cayeron más que cuatro gotas. El tramo de Rio Chico es común a todas las rutas que hacemos desde Las Rozas, y no es que no sea bonito, pero de vez en cuando pide variación. El terreno ya seco y pedregoso, se hacía casi mejor cuando había charcos. En las primeras subidas, buen ritmo y equilibrio, y en el Pinarillo Jose sube como un cohete, contra su costumbre de ir empujando ¿Porqué? Pepe le había prometido hacerle una foto de derrota, sudando y empujando, y eso sí que no, no hay nada que más motive que el cachondeo de cuñado. Saliendo de la zona de Rio Chico esta vez hacia el ramal izquierdo, para ir por Colmenarejo y no por Galapagar y la Cañada Segoviana. Desembocamos en la carreterilla de las Adormideras y torcemos hacia unas pistas de bajada, que juraría son las mismas que el otro dia subimos. Bajando a buena velocidad hubo percance, metí la rueda delantera en un ribazo de hierba que tenía zanja, y salí por las orejas y rodando por la ladera. Como se ve en la foto, la caída fué en blando, de hecho estaba tan a gusto tumbado entre las florecillas que me costó decidirme a seguir.

Un rato por caminos perdidos y desembocamos en la presa del rio Aulencia, un sitio desconocido para mí pero de lo más espectacular. La presa es de hierro y parece tener más de un siglo, y hay algunas instalaciones de piedra que parecen una antigua piscifactoría y un chalet de guardeses con gran escalinata. Como digo, un lugar perdido en medio del monte y de lo más misterioso. En el lago que se forma hay un cartel: "Prohibido bañarse, aguas cenagosas", y vamos, habría que estar gili para bañarse allí, tiene pinta de vivir dentro el Monstruo del Cieno. De todas formas, que palabra más terrorífica: "cenagoso", sugiere criaturas que se arrastran y cadáveres de ahogados que salen de noche. Volvemos a subir al camino por casi la única subida digna del nombre en toda la ruta, aunque no por haber menos subida acumulada resulta menos costoso este recorrido, hay mucho subibaja y muy violento, lo que unido a la larga distancia la convierten en una de las duras.

Breve paso junto al pantano de Valmayor y llegada a las cañadas que van avanzando hacia la sierra, hay muchas y muy perdidas. Al lado izquierdo la dehesa de la Fuente, una de esas grandes propiedades cercadas y aparentemente improductivas, solo grandes ejemplares de pino y encinares, y mejor está así. Había un jabalí bien gordo junto al camino, se volvió a meter al cercado pero a paso lento y desafiante, no tenía ningún miedo. Entre los árboles se veía ya Abantos y toda la sierra que hay tras el pueblo de El Escorial. Pasamos algunas urbanizaciones que lindaban con el monte salvaje por caminitos estrechos y sombreados, mucha madreselva florida a ambos lados, y un olor estupendo.

Lagarto OceladoDesembocamos en la pista ancha y optamos por no llegar a Zarzalejo, sino tirar directamente a San Lorenzo por un caminito que a veces está solo dibujado en los afloramientos de granito, una prueba trialera y de equilibrio. En un descampado nos salió un precioso Lagarto Ocelado, yo me acerqué con mucho cuidado y me dejó llegar con la cámara a casi un palmo, he puesto por ahí varias fotos.

Finalmente entrada y callejeo por El Escorial, y la vuelta por las fincas de alrededor son prados y fresnedas con mucho ciclista y mucho jinete, a veces cerca del tren y otras no, el paseo es agradable salvo los ratos de abrir y cerrar vallas para el ganado. En esos tramos finales rectos y con subida todos íbamos silenciosos pero muy picados, yo te paso tú me pasas pero yo corono primer que tú, todos sonrientes y de buen rollo, pero a degüello.

Al final son algo menos de 70 kms y no se cuánta subida, pero como digo esta es una ruta de distancia más de que ascensión. Llevábamos ya varios domingos a punto de hacerla, y esta vez por fín cayó El Escorial.

Bicicleta de Montaña9 June 2008

Entre los meños.Ya estamos a 40 de mayo, y seguimos con el sayo puesto, y sin visos de poderlo quitar aún. El sábado hizo bueno y soleado, a mediodía picaba el sol y te daba idea del calor que podrías estar pasando si este fuera un año normal, pero el domingo la cosa volvió a torcerse y tuvimos una ruta de cambio, ya con nieblas y algo de frío. Hoy lunes vuelve a llover, hay atasco, y con la huelga de camioneros no hay gasolina pa la moto en la gasolinera, y parece que pronto no habrá ni barritas en la tienda. Dios mío, qué duros se hacen los lunes.

Quedamos el domingo en San Rafael en grupo mixto y reducido, Rafa y yo con Nico y Jose Vecino, este había renegado por esta vez de su grupo, que lo quieren llevar al lado oscuro de la carrera a pie y los maratones. Plan incial, hacer la vuelta de siempre, subiendo al Espinar, el Hornillo, Collado de la Mina y volver, una ruta dura de más de 1000 metros de ascensión, con paisaje muy variado: primero pinar cerrado y luego mucho campo abierto y ventoso. Llevábamos también la presión añadida de volver a casa pronto para disfrutar de los espectáculos deportivos de la tele: motos, Nadal y F1, unos fueron muy bien y otros no tanto.

Una vez en el punto de salida nos dió la vena aventurera y nos planteamos la ruta al revés, por variar, aún sabiendo que el primer tramo en esa dirección es de empujar de firme. Siempre que bajamos de La Mina a San Rafael nos tenemos que bajar de la bici para pasar las torrenteras de piedras y las fuertes pendientes que hay dentro del pinar, imaginaos lo que es eso, pero subiendo. Luego en realidad la cosa no fué tan mala, hubo que empujar, pero cuando el dia está empezando empujas bien y con ganas, otra cosa es cuando te toca eso como remate. Subimos la ladera tratando de hacer memoria en esa complicada red de caminos, cómo cambia el aspecto de la cosa cuando vas cuesta arrba en vez de cuesta abajo.

Al final de la subida paramos un momento a ver Cueva Valiente que se divisaba allí entre la niebla, muy arriba, en ese momento el día se estaba abriendo y se veían manchas de cielo azul y solete, lástima que la mejoría se frustrara después. Pasamos La Cepeda, un curioso enclave de Madrid en la provincia de Avila, el mismo caso que el Condado de Treviño, supongo que el origen histórico es similar. Son amplios prados despejados y con buen pasto, probablemente por eso fueron tan disputados. Al llegar a los búnkeres la máquina se quedó sin batería y se acabaron las fotos, una lástima, porque a partir de ese momento es cuando ves fotos bonitas para hacer. Un rato más de prados abiertos y algo ventosos, y llegamos a la portilla donde se bifurca el camino. Estaban llegando muchos ciclistas (47, nos dijeron), en una especie de prueba informal, sin uniformes ni dorsales, eran todos de La Nava y se habían apuntado a subir al monte. Unos iban a tope, otros se sentaban a comer, otros hablaban por el móvil, en fin, aquello parecía poco organizado.

Nico sugirió en ese momento cambiar de planes para ampliar la ruta y darle más dificultad, torciendo hacia las turbinas que se ven en el horizonte, llegando al nuevo pantano que vimos otra vez en obras y bajando luego por la carretera. Eso, en cálculos optimistas es hora y media más de tiempo, y mucha más subida, en cálculos reales son más de dos horas de extensión. Rafa y yo no éramos partidarios, él por el aperitivo, yo porque quería bajar a Guadarrama a por pan, y ambos porque queríamos ver a Nadal. Jose sí que estaba con ganas de marcha, y Nico por supuesto, desde que ha estado en contacto con la Legión anda más novio de la muerte que nunca. Lo echamos a cara o cruz y ganaron ellos, pero no, nada nos podía torcer de la querencia que llevábamos al establo, así que decidimos partir el grupo, los valientes a sufrir, los prudentes a ir bajando. Tampoco nos resultó facil abajo del puerto tuvimos que hacer 9 kms de carretera rompepiernas hasta San Rafael, allí estaban sus coches, y allí seguirían mucho rato.

Su parte la reconstruyo con los correos que me han mandado:


Muy dura resulto la extensión a los molinos, cinco horas de bici, 73 Km y 1.500 mts de ascensión. Llegamos a la presa, que estaba tan llena que estaba soltando por el aliviadero fijo de coronación (por si no se nota, Jose se dedica a esto). Una vez allí, decidimos arriesgar por el camino de la margen derecha, empinado y pedregoso, para reducir algún kilometro en el camino de los molinos. Una subida muy dura que hicimos en menos de media hora (las rampas en los molinos son del 12% y cuando llevas prisa se hacen mas duras por el viento). A partir de ahí, mucha subida y algo de llaneo hasta el Puerto de La Lancha, ya con 50 kms a la espalda. Desde ahí hasta San Rafael por carretera (qué peligro), dándole mucha caña, el reloj amenazaba. A las 14:10 llegamos al fin, y Nico se acordó de Rafa: menos mal que al final no vino, se hubiese quedado sin aperitivo.

Es curioso tratar de refundir dos relatos distintos, pero hay dos puntos de coincidencia: que el tema les salió más duro de lo esperado, y que Rafa hubiera protestado. Bueno, cada uno según sus fuerzas y motivación, pero que conste que nosotros no fuimos gallinas, eso se llama ser prudentes…

Bicicleta de Montaña2 June 2008

Una prueba imposibleAntes de nada, celebrar las 5.000 visitas al Blog desde que le pusimos el contador (¡viva Contador!), es un gusto escribir los lunes sabiendo que hay gente que lo lee (leave a coment, please).

Llueve, detrás de los cristales llueve y llueeveee, como cantaba Serrat, qué bonita canción para escucharla, no tanto para vivirla en carne propia, nos perdimos el otoño por falta de agua y nos perderemos la primavera por falta de sol. Dentro de quince días entra el verano y salvo aquél amago que tuvimos en San Rafael hace cuatro o cinco rutas, tal parece que sigamos en invierno. Dicen los sabios agoreros que vamos hacia un clima global sin estaciones intermedias, del invierno se pasará al verano y viceversa, y por ahora lo están clavando…

Este domingo pensábamos intentar de nuevo la ruta Las Rozas-Escorial que se frustró por falta de tiempo, pero visto que el sábado aún no habíamos quedado con los Joses decidimos programar una ruta Machaca de las clásicas, Escorial-Abantos-Peguerinos-Cueva Valiente, 45 kms y 1.500 mts de ascensión, es decir, mucha subida pero firmes menos trialeros. Quedamos en El Tomillar Nico, Diego Rafa y yo, algunos otros están perdidos para la causa. Para hacer algo más variada esta pateada ruta comenzamos entrando en El Escorial, haciendo los primeros kilómetros por las calles del pueblo y recorriendo los monumentos y las zonas de copas. Salida por las cuestas de atrás hasta llegar al pantanito y los señoriales chalets que dominan todo el valle, ya se sabe que el pueblo es precioso. A la salida encontramos varios ciclistas de un club de los buenos, de los federado-depilados, que andaban buscando el camino de las famosas zetas. Nosotros por lo conocido hasta la carreterilla del puerto y al fin en Malagón, donde estos fieras nos cogieron después de hacer sus zetas y sus eses, llevaban fuelle más que sobrado.

Arriba niebla y frío, tanto que pasamos de la comida para buscar zonas más abrigadas. El paisaje estaba escocés, con todos los piornos florecidos hasta donde llegaba la vista (que era poco). En la bajada nos paramos en el refugio de La Cueva a ver un coche de recién casados que estaba envuelto en cinta dorada y lleno de pintaditas. Hasta ahí todo normal, pero además le habían robado la matrícula trasera para que los novios no pudieran escaparse por la mañana: ¡son cosas de muchachos!.

Para la comida yo me había envuelto cuidadosamente un buen trozo de Kiche Lorraine, iba todo el camino pensando en ella y me olvidaba del frio y la lluvia. Llegamos al camping de Peguerinos para comer y me pongo a buscar en la mochila, y oh gilipollas, la había olvidado en la mesa de la cocina. Esa fué la última vez que la ví, porque se la desayunaron mis niños. Pasé la gorra y los compañeros se enrrollaron, cayóTremenda sangría un sandwich de mortadela, chocolate, orejones, vamos, comí mejor que nunca. Inmediatamente a la pista de nuevo, y a tren hasta el desvío a Cueva Valiente, subida mítica del BTT y test del estado físico y técnico de los ciclistas. Las lluvias han acabado de arrancar el alfalto del camino y lo han convertido en una cuenca de arroyo llena de agua y cantos sueltos, lo que unido a sus fuertes pendientes lo convierten en una prueba imposible. Aún así solo echamos pie a tierra una vez, salvo Nico, que echó rodilla a tierra directamente y la desolló bien. Llegados arriba tanteamos un poco con la niebla, y nos dimos media vuelta para bajar a buena velocidad, castigando las suspensiSaxifraga Púrpuraones y los manillares.


Sacamos fotos de una flor rara que solo encontramos a mucha altura, aquí y en la Majadilla del Queso, según Nico una Armeria Arenaria. En el camino de vuelta nos tuvimos que apartar varias veces para dejar pasar a moteros salvajes, a estos deberían ponerles la gasolina a 3 €. Durante un rato anduve mentalmente bajo y descolgado, creo que con la frustración de la comida, pero finalmente lo superé y me puse al nivel del resto. De nuevo subida al puerto, el coche de los novios seguía allí, seguro que ya habían perdido el avión.

Arriba volvimos a encontrar a los fieras depilados, y también a un chico con una flamante bici de carbono de triatlón que había pinchado y no llevaba desmontables para sacar la cubierta (a quién me recuerda?). Le echamos una mano, porque aunque él fuera rutero y nosotros beteteros la solidaridad entre los biruedas funciona. Este incidente nos entretuvo lo justo para que Rafa se perdiera el aperitivo, porque ya los amigos le tienen prohibido que aparezca sin duchar.

Como resumen, 55 mojados kilómetros y 1.500 empapados metros de ascensión, y punto culminante en la subida fetiche a la cueva, esta es una ruta para valientes.

Bicicleta de Montaña26 May 2008

Tres de cadaYa hemos comentado alguna vez que ser Sherpa requiere un carácter especial, una especie de inquietud interior que te hace ser exigente, buscar nuevas rutas y arrastrar a la peña por los caminos, porque la peña lo que quiere es relajarse, mirar los pajaritos y comerse las barritas tumbados en la hierba… En los últimos tiempos los Machacas andaban algo contemplativos haciendo fotos, visitando ruinas y leyendo carteles culturales, en parte por el relajamiento natural de los cuerpos, en parte por la incorporación de algunos elementos tripohedonistas, de modo que el nivel de exigencia deportiva bajaba, y el tamaño del álbum fotográfico subía. La fusión amistosa con el grupo de los Joses ha supuesto volver a los orígenes, a las rutas a la carrera para completar muchos kilómetros, nuestra forma física lo va a agradecer pero el blog y nuestra culturilla campera pueden salir perdiendo.

Quedamos el domingo para hacer nuevas rutas por la zona de Las Rozas y Galapagar, llevamos ya algunas saliendo de casa montados en bici y eso que nos ahorramos de gasolina, que no está el precio para muchas excursiones. El parte meteorológico anunciaba mucha lluvia, con esa precisión que tienen los partes en los últimos tiempos (Mariano Medina decía "riesgo de chubascos", estos dicen "probabilidad de lluvia del 90%"), pero el tiempo nos dió cuartelillo justo hasta que yo volví a entrar en mi garage a eso de las 13 horas. El plan era hacer Las Rozas- Escorial y volver, pero en seguida se vió que el objetivo era demasiado ambicioso, y hubo que recortar. Quedamos Rafa, Nico y yo por los alrededores del Heron, y desde allí bajamos a buena velocidad hasta la entrada de Rio Chico, a encontrarnos con Pepe, Rafa el Inquieto y Josete, fuimos tres pa tres.

Primeras subidas como siempre por los caminos barrosos, pero poco antes de la cuesta del Pinarillo giro a la izquierda, por otra pista que lleva hacia el término de Villanueva del Pardillo. Muchos más kilómetros de encinar y monte sin construir, algunas perdices bajaban desde arriba por la ladera como obuses y pasaban entre el grupo, que iba estirado con Rafa por delante marcando camino y pedaleando sin parar. A ese ritmo nos costaba seguirle, cualquiera se para a hacer fotitos. En una de las bajadas pedregosas a toda velocidad reventé una rueda y Pepe se quedó para ayudarme. Desembocamos finalmente en la urbanización Las Cuestas (acertado nombre), y luego por caminos del Canal hasta unas subidas pedregosas y muy duras, donde paramos para primera comida. Desde allí se veía toda la zona, valles y media montaña cubiertos de encinas, al parecer propiedad todo de un solo señor. De nuevo el Rafa que se pira con la boca llena, y todos detrás para no perderle, entramos en zonas de praderas con vacas, pon caminos muy poco transitados.

una gran carpaEn un lado del camino había un grupo de grandes amapolas blancas, según Nico el botánico "Papaver Somniferum", es decir, las del opio. Parece que crecen silvestres, pero estas estaban tras una sospechosa valla alambrada… Intentamos saltar para coger algunas (para estudiarlas, no os creáis), pero con las prisas renunciamos. De nuevo por varios caminos hasta llegar a los primeros chales, y finalmente a la orilla del pantano de Valmayor. Me bajé a mirar a unos pescadores que estaban sacando una gran carpa de espejos, antes los pescadores eran jubiladetes españoles, últimamente muchos son Polacos y Ucranianos. ¿Será que les recuerda la pesca a su país? ¿Será un recurso de ocio barato? Estos eran muy majetes, me dijeron que se la pensaban comer, vaya ganas… De nuevo desde el camino me llamaron los inquietos ciclistas y nos metimos a bordear el pantano por zonas muy cerradas de jara, y luego por senderos junto al agua. Hace años hicimos esto mismo y me pareció una zona tristona y reseca, ayer parecía el Amazonas, un rato muy divertido de correr y llevarse los arbustos con la cara y el pecho. Finalmente desde Valmayor hasta la Cañada Segoviana, y ya coincidiendo con la ruta del domingo pasado hasta entrar en Galapagar.

El pueblo estaba repleto de gente que preparaba pequeños altares a los lados de la calle, leímos en los  carteles que era la procesión del Corpus (pero, ¿no era eso un jueves?), andaban cubriendo todo con plásticos y mirando al cielo, a esas alturas estaba bien amenazador. Salida de nuevo a los caminos y llegada al tramo de Rio Chico pero en dirección contraria, la cuesta del Pinarillo es un puntito menos imposible en este sentido. Nos separamos en el Cantizal, después de penar en cuesta arriba todo lo que por la mañana habíamos gozado en cuesta abajo.

Pese a no haber subidas claras y sostenidas, salieron 993 mts de ascensión y 50 km de recorrido. No hay fotos de los caminos junto al pantano, ni de la procesión del Corpus… ya lo sentí, pero al ritmo que nos llevaron no podías permitirte ni una parada: los verdaderos deportistas no hacen fotos…

Bicicleta de Montaña19 May 2008

En plena naturalezaEl sábado pasado hicimos por fin la tan pospuesta paliza segoviana, es decir, salir de Las Rozas y llegar a Segovia, con vuelta en tren. Aprovechamos para ello el único dia que daban en los partes como relativamente soleado, un pequeño hueco en esta gloriosa primavera cerrada en agua, quién lo iba a decir leyendo las angustiosas y resecas crónicas del otoño pasado. A la llamada general no se apuntó ningún Machaca, todos con compromisos familiares o con viajes de fin de semana, así que el grueso del grupo lo compusieron los Joses, y durante la ruta se nos incorporaron dos más que teníamos citados en Villalba.

Ruta de caminos pedregosos y trialeros como les gustan a los Joses, los Machacas somos más de rutas con pista lisa y mucha pendiente, que son las que te ponen la pata dura y el corazón ancho. Buen nivel físico general, y no podía ser menos para superar los 75 kms y 1.310 mts de ascensión y llegar a tiempo para coger el tren de las 15 hs en Segovia, que siempre es una presión añadida. Buen tiempo, temperatura alrededor de los 17º y sólo entrando en Segovia unas gotas de agua. Mucho verde por todos sitios y caminos llenos de charcos, arroyos y barrizales que animaron mucho la ruta.

Salimos Jose mi vecino y yo a las 7,35 de la urbanización montados en bici, ese es un lujo que se da pocas veces. Habíamos quedado con el resto en la entrada a la zona de Rio Chico, allí se llega atravesando la nueva zona de El Cantizal. No pasaba por allí desde hace años, cuando iba con los críos en bici y no había más que campo abierto y caminejos. Ahora hay miles de pisos, calles y jardines, tiendas y bares, uno parece su abuelo cuando dice estas cosas, pero es que el cambio ha sido en seis o siete años, lo del boom inmobiliario es de no creérselo. Llegamos todos a la vez al punto marcado, nos saludamos y tiramos por encima del puente histórico sobre el río Guadarrama, por la antigua carretera hacia Galapagar. El bar restaurante Rio Chico, especializado en chuletillas, perdió su clientela cuando desviaron la carretera y lo dejaron en un ramal muerto, pero el dueño ha sabido reconvertirse y ha construido una planta alta con habitaciones tipo motel, parece que sigue en el negocio del filete, pero en otra variante. El entorno es tranquilo y lleno de naturaleza, pero nosotros lo hemos visto solo desde la bici, ¡eh!. El grupo inicial lo compusimos Jose y yo, Pepe y Jose (Cuco) y otro amigo llamado Rafa, muy inquieto y que siempre salía el primero (¿será que lo da el nombre?).

Enseguida se entra en la zona de monte y encinares que va paralela a la carretera de Galapagar, aquello está salvaje y solitario, pese a estar tan cerca. El dueño estuvo unos años luchando contra la servidumbre de paso, tenía la entrada sembrada de trozos de vidrio, alambre de espinos y cámaras de bici pinchadas, pero al final ha renunciado, el camino está arreglado y la valla se puede levantar. Este tramo que nosotros llamamos Rio Chico (otros lo llaman el Mortirolo) llega hasta las afueras de Galapagar, son unos 5 kms de camino pedregoso y rampas muy duras (la del Pinarillo es una prueba para la técnica y el fuelle), pero el paisaje compensa. Hay huellas de jabalíes por todos lados.

En ese momento Pepe llamó a los componentes del segundo pelotón que nos estaban ya esperando en Villalba para que se tomaran un café y le echaran paciencia, habíamos sido muy optimistas con nuestra forma física. Se bordean las últimas urbanizaciones de Galapagar y se entra en un camino que acaba desembocando en la Cañada Real Segoviana, ancha y rodeada de árboles y muros de piedra. Nos estuvo sobrevolando un pájado que gritaba mucho y que me pareció un cuclillo, pero con la cola y alas más afiladas. Veo en Internet que es el Críalo, primo hermano del otro, nunca lo había visto antes en el campo. De esa costumbre de volar gritando le viene el nombre (Clamator Glandarius), y por lo que leo no hay pájado más ecológico: parasita a las urracas reduciendo su número, y come casi exclusivamente orugas de procesionaria. He puesto un link a una página donde se oye su grito. Finalmente salimos de la Cañada Real, que tiene un portón, y tomamos ya la anchísima vía que va directa a los valles de los puertos, se veían a lo lejos verdes y soleados, es fácil imaginar lo que sentían las ovejas al llegar a esta parte y ver el objetivo. Por todos lados horribles vallas hechas con todo tipo de desperdicios: palets, somieres, chapas de bidones y una de un tío que debió tener un almacén de muebles que quebró, hecha con docenas de cabeceros de camas, de todos los estilos y materiales. Pero la hierba todo lo iguala y ni eso conseguía estropear el paisaje.

Al poco entramos en más zonas de chalets nuevos ya en los barrios de Villalba y de Los  Negrales, parece mentira, la de casitas que han hecho por todos lados, y se han comido encinares, cañadas y de todo. Allí nos esperaban otro Rafa y Nacho, el primero para intentar hacer la ruta (y lo logró), el segundo solo para guiarnos un rato y darnos palique. Paramos en la gasolinera de Repsol e hicimos la primera comida, y un rato más allá dejamos a Nacho y seguimos hacia la sierra, que se veía llena de con nubes amenazadoras. El camino se transforma en torrentera de piedrones en una zona que se llama "Entretérminos", se ve que como no es claramente de nadie, nadie arregla el camino. Arroyos, charcos, vadeos, los pies ya mojados y el trasero que empieza a resentirse con tanto bote, y aún vamos por la mitad de la ruta. Al poco cambia el paisaje y se entra en encinares tan cerrados que hay que ir pegados a la bici y bien agachados, a riesgo de dejar un ojo. Finalmente desembocamos en la carretera de Cercedilla y apretamos duro en la larga subida al pueblo, a mí ese terreno liso y exigente me gusta, pero ya todos queríamos andar un rato por sitio despejado y sin baches.

Nuevo avituallamiento en el vending de la gasolinera (¿porqué no tienen un baño?), y a comenzar la gran dificultad montañosa del dia, el paso de la sierra por la Fuenfría. Dejamos la carretera de La República y preferimos subir por la senda lateral que lleva al hospital, que ya se sabe, es muy verde y cerrada de árboles pero tiene un piso fatal. Se desemboca en la valla y ahí ya sí, la subida hasta los miradores. Yo iba muy confiado porque hemos hecho esta subida como veinte veces y es exigente pero divertida, de pendiente constante pero apta para el pique y la humillación del compañero. Sin embargo no es lo mismo empezar en Cercedilla que en Las Rozas, ni hacerla para desayunar que cuando ya llevas 50 kms. en las piernas. Se me hizo eterna y muy dura, me dió tiempo a ver paisajes que nunca antes había apreciado y me adelantó un tío con pinta de manta al que normalmente hubiera pasado como un cohete. Abajo han cambiado las direcciones prohibidas del entorno del hospital, así que unos se perdieron, otros no se encontraron, y para cuando nos reagrupamos arriba eran ya las 12,50, empezábamos a rondan los horarios límite para el tren de vuelta. Casi sin parar seguimos tirando hasta Fuenfría, pasamos a ver el convento de Casarás y empezamos a bajar a toda velocidad a la vertiente segoviana por la carretera, despreciando la bonita pista que siempre cogemos. Un kilómetro más abajo del cruce el valle se abre, y aún sin ver Valsaín se tira ya a la izquierda y allá lejos está, Segovia, con mucho campo aún de por medio pero ya parece a tiro de piedra. Yo temía este tramo porque recordaba la vez que nos fuimos por la carretera, nos engañó el pastor y acabamos en Segovia después de mucho llanear, pero por aquí se va muy bien, nada que ver.

A partir de ahí todo bajada por caminitos estrechos a toda velocidad, el paisaje es muy abierto y va por praderas donde me parecía ver varias clases de setas comestibles, un día habría que hacer una visita. Se cruza la carretera, se pasa el nuevo puente sobre el AVE y ya por las antiguas eras se entra en Segovia precisamente por la zona de la estación. Menos mal que así es, porque eran las 14,35 y el tren para Madrid salía a las 14,55 y el siguiente tarda dos horas. A pesar de ello nos sentamos en las terrazas a tomar un gran cervezón helado con torreznos bien grasientos y salados, o sea, deliciosos, y por un momento estuvimos a punto de mandar el horario a la porra y quedarnos a comer un cordero, pero no lo hicimos, somos unos bragazas. Subimos al tren cuando ya pitaba, y de vuelta a casa, cada uno se fué bajando en su pueblo.

En resumen una ruta de muchos kilómetros, mucha subida y mucha exigencia física y técnica, pero con precioso paisaje para compensar, en esta primavera pasada por agua Segovia parece Asturias…