Sin Asignar4 May 2012

Dos deportes distintos

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Aquí estamos de nuevo retomando la Transandalus en bici de montaña  donde la dejamos el año pasado, bueno, donde la dejó Nico, porque Miguel y yo nos volvimos al tercer dia por motivos de trabajo (después de hacer las dos etapas de Almería), y Juan Manuel se volvió algo después por otros motivos. Vamos, que cada uno lleva su programación y sus etapas, y esto de hacer la gran ruta a golpes y arreones según disponemos de tiempo y ganas resulta algo raro y desordenado.  Lo mejor es no relacionar lo uno con lo otro y tomarse estas aventuras como días de bici con amigos por sitios apetecibles, sin afán de coMomento de la partidampletar nada.

Quedamos el jueves laborable en ir juntándonos por los sitios, de modo que al cabo estuviéramos los cuatro en la furgoneta de Juan Manuel con toda la impedimenta: bicis, cascos, mochilas con lo justo para malvivir durante cuatro días o tres noches, y sobre todo, con el viernes concedido en las empresas como dia libre o de vacaciones.  Milagrosamente todo funcionó y a eso de las seis salíamos todos de Madrid con la furgo a reventar de trastos rumbo a La Carolina, en Jaén, pueblo fijado como comienzo de ruta de la porción que teníamos como objetivo este año. Esto de la Transandalus es muy abierto, tienes unos planos de ruta divididos en pequeños tramos de entre 10 y 40 kms., y tú mismo te fijas los objetivos según tus fuerzas, tus ganas, y tu disponibilidad laboral. Como nosotros tenemos mucho de las primeras y muy poco de la última nos fijamos objetivos ambiciosos (“retadores”, dicen los de Recursos Humanos): terminar el domingo en Fuenteovejuna tras recorrer en tres días 325 kms. y ascender 5.000 mts, habiendo recorrido buena parte de las provincias de Jaén y Córdoba.


Niños CarolinosEl viaje bien, como siempre que vas en grupo con buenos amiguetes: muchas ganas de charla, buen rollo y expectación por la que se nos venía encima. Llegada a La Carolina y entrada en el antaño glorioso Hotel NH Perdiz (cuatro estrellas),  hogaño un hotelón raro y desangelado, un tanto decrépito y falto de actualización e inversiones. Casi vacío por dentro, sus paredes adornadas de trofeos y sus salones con eco recuerdan aún las tertulias de muchos cazadores alegres que con el purazo y el coñá en la mano fantasmeaban con los compañeros “le pegué un tiro así”, “tenía unos cuernos así”, “cayó de panza y rodó patas arriba”. El hotel como digo es un conjunto de edificios bajos con grandes pasillos  y pequeñas habitaciones, y con una distribución muy rara. Resulta llamativo el artesonado del techo, construido con cientos de vigas vistas de sabinas seguramente centenarias pEntre el ganaouestas allí sin desbastar, como otro trofeo de caza: no nos gustó, seguramente hacían en vida un inmenso y venerable bosque, y además toda aquella corteza retorcida a la vista y sin tratar no parecía nada higiénica.

Deshicimos las maletas y nos fuimos a intentar cenar algo por La Carolina, ya se sabe, tapas y cañas y eso, pero no hubo suerte, el pueblo parecía bastante muerto y no había ningún ambiente, así que después de vagar por las calles oscuras nos acercamos a un restaurante que nos aconsejó un paseante. El sitio estaba puesto con ciertas pretensiones y su cocina las tenía también, pero no se si porque estábamos cansados del viaje o porque el menú del dia valía 20 eurazos, la cosa es que no nos gustó mucho, cenamos y ya. Vuelta caminando hasta el hotel y a acostarse en las camitas, cuando uno va a un 4* se espera camotas King Size, pero estas de aquí eran más bien tamaño cadete.


Eso sí, al día siguiente nos trataron estupendamente en el desayuno: como era muy temOvejas paridasprano no había bufé así que nos dijeron que podíamos pedir “todo lo de la carta”, y así lo hicimos: dos huevos con jamón, fruta, un inmenso zumo recién exprimido, café, bollería, tostadas de mollete con aceite y tomate rallado, magdalenas… A duras penas nos levantamos de la mesa, con la barriga tan llena no sabíamos si empezar ruta o meternos en la furgo y volvernos para Madrid. Al final nos decidimos por lo primero, armamos las bicis, nos hicimos las fotos de partida frente a la recepción, dejamos la furgoneta en el parking del hotel con la ropa sobrante dentro, y hasta pronto, te veremos de nuevo dentro de tres días si todo va bien y nada pasa.


 
La del alba sería pues cuando los cuatro ciclistas enfilaron por el ancho paseo hacia el centro del pueblo, comienzo oficial del camino. Nos íbamos cruzando con todos los Carolineros (¿o Cariolingios?) que empezaban su jornada de día de diario: brigadas de jardineros podando los árboles, niños yendo a la escuela de la manitaPor los olivares, un paseante de perrajo que nos ladró y se nos tiró a los tobillos, un buen grupo de amas de casa vestidas de “chándar” que salían a caminar a paso atlético y en animada charla. Paramos un momento a ver la iglesia y salimos a las eras de atrás, primeras pistas de tierra, primeras duras rampas de subida, primeros olivares, y primer pinchazo, mi rueda trasera, no llevábamos media hora y empezaban los líos, he de adelantar ya que en este viaje la mecánica me ha jugado malas pasadas, seguramente no tiene nada que ver con el lamentable estado en que llevaba la bici.
Nos ponemos a arreglarlo y Nico me echa la bronca por lo viejas que llevo las cubiertas, qué exagerado, solo tenían un par de zonas desgastadas por donde se veían las tripillas de la cámara, habrá que buscar más adelante alguna tienda de bicis para comprar otra.
El camino entra ya en zona de serranía, lomas suaves y muy verdes cubiertas de espesos encinares, por todos lados cosas que ver: rEgo Sum Viaecuas de lustrosos caballos de monta, toros de lidia, rebaños de ovejas recién paridas (cientos de corderitos, yo diría que tocaban a dos por oveja), el paraíso ciclista para circular relajado y mirándolo todo. Entramos en una finca cerrada con muchos carteles de “CUIDADO, GANADO BRAVO”, a la puerta hay unos mayorales que nos preguntan si hemos traído la muleta, que para ciclar por allí es imprescindible. Nos cuentan también que la ruta parece estar de moda, porque todos los días pasan unos cuantos ciclistas, y vienen de todas partes.
En efecto el campo está lleno de reses bravas, vaquillas, terneros, bueyes y torazos, cada uno en sus grupos separados: los peques en el campo con las mamás vigilando cerca, los torazos negros ya  separados por camadas de seis u ocho en cercados, esperando quizá la oportunidad de empitonar al tío que se ponga un poco chulo. En cualquier caso todos tenían un sello especial que apreciamos de inmediHermosos cortijosato: no se trata de ganado lento y cachazudo criado para dar carne o leche, sino bichos nerviosos y activos que no paran un momento y que van a todos sitios corriendo, saltando por las laderas, ligeros como ciervos. Como dicen los taurinos, un ganado con muchos pies.
Seguimos por las pistas abriendo y cerrando portillas, o saltándolas, pasando muchos carteles de aviso de todo tipo de peligros, de las reses bravas, de zona de seguridad para montería, nada nos asusta. El paisaje de encinas se va transformando en paisaje de olivares, se empieza a ver más gente, algunos grandes cortijos y la ermita del Cristo del Camino, “EGO SUM VIA”,  y al final entramos en Baños de la Encina, primer pueblo de ruta. Baños es un pueblo muy monumental con su iglesia mudéjar, su gran alcazaba en el monte, y su casa del pueblo indicada con grandes letras rojas, irreductibles. Preguntamos por un taller de bicis para lo de mi cámara, pero aunque se reúne mucha gente amable para indicarnos parece que el único taller es de tractores, no es lo mismo.
Salida por el pantano de Rumbla, indicaciones de GR y de Camino de Santiago, mGrandes comilonasás olivos y más cortijos, algunos inmensos, pintados y cuidados y llenos de palmeras, otros abandonados y en ruina. Cada poco rato aparecen las instalaciones de una almazara de moler aceitunas, a veces aislada en medio del campo. Aquí las aceitunas las hay a toneladas, sin embargo están todas paradas y no huele a molienda, ya ha pasado la temporada. 

Al rato encontramos un caminante con ganas de palique, viene desde Portugal haciendo su propio camino, un rato de charla e intercambio de experiencias, él también tiene blog, ya intercambiaremos crónica y fotos.


Emprendemos las duras subidas que nos llevarán al parque del Gorgojil, zona de cría del lince ibérico y donde hay un centro reproductor, el terreno aquí está más salvaje, aunque sigue habiendo mucho ganado. Ya rugen las tripas, así que nos llevEl paseanteamos una alegría cuando llegamos a Andújar y vamos mirando posibles sitios para comer.

Antes, parada en una tienda de bicis donde me venden por fin una cubierta trasera nueva, para que dejen de meterse conmigo y evitemos averías. Parada en el bar “El Turis”, las raciones más baratas de España, carne de monte en salsa (aquí llaman así a un plato de carne negra de jabalí, de ciervo o de lo que sea, con salsa de azafrán, muy rico), carrilleras, ensaladilla, tostadas con tomate y bacalao, todo con varias cervezas, sacamos la tripa de mal año y nos quedamos dormitando un poco. El bar es también de lo más ruidoso de España, todo el mundo grita, y en la megatele Homer Simpson no logra hacerse entender, aunque también lo tienen al 100% de volumen. En general aquí en Andalucía a todo el mundo le gusta el ruido, ruido es alegría.

La etapa original tenía unos 70 kms y solo nos quedan 10 para acabar, pero eso es poco para nosotrCaminos imposiblesos, así que decidimos alargar ruta y liarnos con el desvío y la tremenda subida a la ermita de la Virgen de la Cabeza (la "Cuesta del Reventón"), es justo lo que apetece con la barriga llena y a la hora de la siesta. Vamos siguiendo las indicaciones para romeros y carretas, y al final pillamos un caminejo casi imposible para los pies, cuanto más para las ruedas: jarales, pedregales, pasos a veces esculpidos como un estrecho canalito en las lajas de piedra, y todo con unos porcentajes tremendos. Monta y desmonta, empuja, suda, maldice, se te pone un humos de perros, al menos a mí, esto no es ciclable para casi nadie, salvo para Miguel que está en forma, apretando los dientes pasa por todo y arrasa con los matorrales y las piedras sin bajarse. Finalmente llegamos a lo alto, hay una ermita, pero no  es la que buscamos, esta es la de San Ginés y la nuestra se ve a lo lejos en lo más alto de las montañas, separada por un profundo valle. Objetivo lejano
Agradecemos mucho la oportunidad de seguir fortaleciendo las piernas, bajamos hasta el río y llegamos a una amplia explanada de hierba verde y encinas, el “Lugar Nuevo”, allí es donde se aparcan las carretas para bailar sevillanas y montar la juerguilla, y de allí parte la nueva subida, esta completamente peatonal e imposible para las bicis. Con nuestra cruz (con ruedas) a cuestas, iniciamos nuestro calvario hacia arriba por el Cordel de los Molinos, una cartel nos dice “DISFRUTA DEL CAMINO”, y nosotros no podemos disfrutar ya más, de tanto que hemos disfrutado.


 Ermita de la Virgen de La Cabeza

Finalmente llegamos a la cumbre, una ancha cima llena de chalets adosados para vender a los romeros, una ancha vía de acceso a la ermita flanqueada de edificios de las distintas hermandades y cofradías, y allí arriba, todavía más alto, el gran edificio de la ermita. Subimos y con ello nos ganamos el cielo, entramos y vemos un poco por allí y damos la vuelta para bajar, todo seguido y a buena velocidad, hacia el valle.

Ahora entramos en una zona muy agreste del camino, muchas encinas y aspecto de serranía de la de Curro Jiménez, al poco nos empezamos a cruzar con recuas de mulas y caballos, en unas va gente joven bien vestida de montero o de corto, en otras van guías, y otras llevan amplios serones repletos de pertrechos, comida, sAlegres romerosacos de  dormir, damajuanas y botellas, nos paramos y pegamos la hebra y nos cuentan que son romeros que vienen con diversas empresas desde Cardeña en una ruta de tres días, lo venden en internet como una experiencia y mucha gente se apunta.

Todos traen en la mano un cubata con hielo, cervecita, limonada, algunos vino, todo muy frío, se nos cae la baba de verlo, los primeros pasan de nosotros, pero el segundo grupo se enrolla bien y nos sacan cervezas, Aquarius, jamón del bueno, pan, son gente bullanguera y majísima y nos pasamos un buen rato con ellos reponiendo fuerzas. Seguimos camino y al rato cruzamos con las últimas unidades de rezagados, completamente “daleaos” en la montura, empinando la bota sin parar nos gritan que si queremos vino, que hay mucho, estos no llegan a la ermita, ni siquiera al final del bosque. SAtardeceacamos la conclusión de que esta romería organizada es una buena excusa para pasarse unos días de gran juerga y buen ambiente, con la bebida a caño libre, el deporte lo va haciendo la montura.
Salimos de los bosques y emprendemos los últimos kilómetros, ahora ya es franca bajada, delante tenemos un precioso atardecer anaranjado, nos vamos parando a hacer fotos y al final la oscuridad nos pilla, el cruce por el puente del Guadalquivir lo hacemos casi a tientas, estamos en las afueras de Marmolejo, nuestro destino, vaya palizón que llevamos en las piernas, 126 kUna tranquila cenitailómetros y 2.350 metros de ascensión acumulada, malos firmes, mucho rato empujando y momentos de verdadera hartura de pelear con los caminos, y mañana tocará otro tanto, y pasado más… Bueno, pensemos solo en la cena y en la camita, eso es lo próximo.
La dormida en el Hostal Plaza, que como su nombre indica está en una placita recogida, agradable y llena de terracitas, bien las habitaciones, dejamos las bicis en el pasillo, nos duchamos y bajamos a cenar a una de las terrazas, nos lo hemos ganado, más cervezas y más carne de monte, viva el tapeo que es lo español y lo que está mas bueno.

Y así se acaba la crónica del primer día, gran palizón bastante inesperado y no queda nada como quien dice, a dormir que mañana hay que madrugar y seguir contando la segunda etapa…

Sin Asignar16 April 2012

Un ciclaje imposible

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Ha tenido que llegar el 15 de abril para que finalmente veamos caer en la sierra madrileña una nevada digna de verdad de ese nombre. Y afortunadamente ha ocurrido que la nevada nos ha pillado precisamente en el monte, con nuestras bicis y dispuestos a meternos en lo blanco hasta los corvejones, vaya dia de paliza y de sufrimiento, pero también de diversión, memorable. Viendo la página con sus fotos veo que queda más blanco que un anuncio de Ariel, pero así fué más o menos. Se recomienda ver las fotos, pinchando en la camarita azul.

Quedada en Diversia para embutirnos cinco ciclistas y sus cinco bicis en la furgo de Juan Manuel, esta vez iban el dueño de las ruedas más Nico, Diego, yo mismo y nuestro ciclista belga Karel de Beule, si le llamamos Van de Beule queda más ciclista todavía. Gran duda en el momento de salir de casa a las 7,30 de la mañana: el cielo apuntaba azul y claro, no hacía demasiado frío, decisión: guantes cortos, camiseta de manga corta y un ligero chubasquero por si llovía (¡exagerao!). Luego por supuesto error enorme, el dia se puso de gorro con orejeras y plumífero, menos mal que otros son más prudentes que yo y se traen ropa de sobra para usar y prestar.


Paisajes blancosLa idea era empezar en La Serna, Braojos o cualquiera de esos pueblos de la sierra norte alrededor de la A1 y cerca de Somosierra, en toda esa zona en el límite de la Sierra del Rincón, que ha sido declara Reserva de la Biosfera por la Unesco. Suponíamos que pillaríamos un dia claro y agradable con un poco de nieve en el suelo para ciclar divertido, pero ya según llegábamos a La Cabrera vimos a lo lejos que la montaña estaba envuelta en un espeso nubarrón muy blanco, señal de que estaba nevando. Una breve negociación para pensar si cambiábamos la ruta por otra más baja cerca de Buitrago, pero no hubo rajada, decidimos meternos en plena nube y tratar de sobrevivir.


Llegada a La Serna y aparcada en el pueblecito que no podía estar más muerto y melancólico, el cielo encapotado, ventarrón frío que baja de la montaña y los primeros copitos que llegan y se amontonan encima de los coches. Todo el mundo se  pone braga en las orejas, gruesos forros, guantes largos, y los que no llevábamos mendigamos unos guantecitos y así equipados tiramos por la carretera hacia la sierra, el primer rato cuesta abajo con el frío entrando hasta los huesos. Enseguida Karel demuestra que está que se sale, se adelanta cien metros en cada subida, luego tiene que ir dando la vuelta para reunirse con los paquetes que le siguen. El camino muy verde, lleno de caballos y vacas, y de cigüeñas que seguramente van pensando lo bien que se hubieran quedado en Africa.


Al poco abandonamos la carretera para tomar pistas de tierra hacia la sierra, como siempre pasa las llanuras abiertas y ventosas son lasBuscando una pista que te dejan helado, y es un alivio meterse en el bosque, aunque esté mucho más alto y lleno de nieve. El termómetro iba bajando y bajando hasta llegar a los -4º, pero a nosotros nos parecía que cada vez hacía mejor temperatura. Las cuestas son empinadas y duras, pero las agradecemos.
Al llegar a los 1.100 metros la primera  nievecilla por el suelo, poco a poco se va espesando, ya la altura del refugio de observación de aves forma ya una gruesa capa que lo cubre todo. En otros artículos he dicho que una capa de nieve polvo recién caída de 10 cms. es perfecta para ciclar disfrutando, pues igual puedo afirmar hoy que una capa de 20 cms. es absolutamente inciclable, la nieve llega hasta el pedalier y se clavan los pedales, las ruedas patinan en la cuesta arriba y giran locas, y casi es peor aún en la cuesta abajo: vas patinando (no girando) a toda velocidad, intentando mantener el manillar recto y abriendo una profunda huella en la nieve.
Hollando es la palabra, según el diccionario “hollar” es “Pisar, dejando señal de la pisada”, y viene de “follar”, y este del lat. vulg. “fullare”, pisotear. Muchas consecuencias pueden sacarse de esta peculiar etimología, pero juro que nosotros nos limitábamos a pisar nieve, hay que tener cuidado con quiénes leen esto luego. Pues eso, anchas pistas de nieve profunda, virgen e impoluta, y allí iban los cafres de la bici haciendo el cabra, pisando y dejándolo todo revuelto: divertidísimo.


Hollando y hollando llegamos hasta donde ya no había quien aguantara el equilibrio, luego seguimos empujando varios kilómetros, y al final acabamos buscando alguna trocha por la que volver a caer al valle, no tenía sentido seguir subiendo. El GPS decía que allí había camino, pero no se veía por ningún sitio, al final pillamos la subida que siempre hacemos desde Braojos y la tomamos de bajada, enseguida la nieve se aligeró y pudimos bajar a buena velocidad hasta el pueblo. 20 kilómetros y sensación de haber hecho mucho más, nos pusimos a pensar si ya nos habíamos ganado la comida o si merecía la pena empezar a subir por otro sitio.
HollandoAhí vino la propuesta de Nico de “alargar” la ruta hasta La Acebeda por caminos, en realidad se equivocó de verbo y quiso decir “duplicar”, porque le hicimos caso y empezamos a subir nuevas pistas hacia el norte y aquello no se acababa nunca. Rampas de hasta el 22%, suelo arcilloso y sobre todo unas rachas de viento de cara que te tiraban para atrás, una combinación ideal para hacer hombres duros, venga a subir y bajar y aquello no tenía fin. Nueva llegada a las alturas de nieve espesa y de nuevo a empujar y a bajar patinando por la nieve, no habíamos tenido bastante castigo y queríamos ración doble.

Finalmente tras subir varias nuevas zetas nos plantamos en lo alto de la sierra y vimos a los pies el pueblo de La Acebeda, y allí entramos, nadie por las calles salvo una viejilla forrada y dos veraneantes cogiendo agua en la fuente, las caras rojas como pinza de cangrejo, que se rieron de nosotros y nos indicaron cómo llegar al único bar del pueblo donde seguramente tendrían un caldito que echarse al cuerpo.

El bar un tanto deprimente, solo un cliente del pueblo medio dormido y el barman, le preguntamos si teníaCiclistas en la nieve caldo caliente y solo le faltó decirnos lo de “sí, pa tus morros”. Pillamos lo único que había, un tinto y un pincho de tortilla que nos supo a gloria, y volvimos a salir a la ventisca. A partir de ahí ya bajada continua por la vía de servicio, ningún frío, el vinito te calentaba bien en el cuerpo, nuestros abuelos ya lo sabían, hay que estudiar la sustitución del Camelback por una bota de vino de las de toda la vida.  

Llegada final a La Serna, a recoger todo y a meterse rápido a la furgo, menos mal que las tapicerías son de vehículo industrial, porque las culeras iban bien mojadas. Al final salieron 40 kms. con 1.100 metros de ascensión, pero hay que sumar el suelo embarrado, la nieve profunda y sobre todo el viento de cara, necesitamos algún tipo de aparato que corrija los datos fríos del GPS con los porcentajes de dureza real. Así fue el dia, exigente pero divertido, la primera ocasión del curso ciclista para pisar nieve de verdad, a ver si sigue lloviendo y nevando y no se queda al final en poca cosa, la primavera puede esperar un poco, que aún nos falta mucha agua…

Dame un Consejo13 April 2012

Buenas a todos, sigo con la bici averiada y sin poder salir, parece que por fin este finde sí que la tendré, así que volverá a haber crónicas beteteras. Mientras tanto voy a comentar una cosa que me tiene algo sorprendido, a ver si a vosotros os pasa, y es la siguiente: de un tiempo a esta parte (un año o así) están invadiendo mi correo electrónico diario muchas empresas virtuales con páginas muy atractivas y bien elaboradas que pretenden (y lo están consiguiendo), hacerse con mi poder de compra. La mayoría no recuerdo haberlas buscado, un dia llega el correo ofreciéndome el enganche y yo, que no se decir que no, digo "pues bueno", y ya estoy también en esa rueda.

Me refiero a esas plataformas de venta que suelen especializarse por temas, unas veces son verdaderas tiendas virtuales que te venden y te cobran, otras son intermediarios que te venden un bono para productos o servicios de otras empresas a precios muy reducidos (en teoría). Tanto es así que en mi correo hay cada dia al menos diez emails de este tipo, y llegan a ocupar mi primera media hora de trabajo. Ya se que podría poner un filtro y rechazarlos, pero confieso que me resulta entretenido mirarlos mientras me tomo el café.  

Recuerdo que hace bastantes años, cuando íba en algún viaje de verano a Inglaterra me quedaba muy mosqueado con ciertas tiendas cutres y misteriosas que sólo tenían dentro unas encimeras corridas con gruesos catálogos plastificados (atados a la mesa con una cadenita), estaban repletas de gente que entraba y se pasaba horas mirándolos, allí podías comprar por correspondencia cualquier cosa, y yo pensaba: "¿quién puede ser tan tonto como para comprar algo sin verlo y tocarlo primero?" pues hoy respondería: ¡Todo el mundo!  

Poco a poco este sistema de compra está modificando mis hábitos, y algunas pistas tengo de que le está pasando lo mismo a mucha gente. Algunos ejemplos:

* Mi ocio de fin de semana: casi todos los dias me entra un correo de Atrápalo.com, de Entradas.com, de LetsBonus o de otras plataformas de venta de entradas, ofreciendo espectáculos, teatro, cine, restaurantes y demás a precio reducido. Elegir la butaca y pagar es muy fácil, así que ya todo lo reservo así. Por lo que veo ya casi nadie compra entradas en las taquillas, porque en el momento de entrar todos llevamos el papel de la impresora con el código de barras. Lo siento por las tradicionales taquilleras, pero esto les ha venido de maravilla a los teatros, llenan casi siempre. Los jueves ya te empiezan a entrar las prisas: "¡no he pillado nada para el fin de semana, si me quedo en casa me voy a aburrir!", abres las páginas y parece todo tan atractivo: restaurantes, teatros, monólogos, circo, magia… O bien un pack de cosas que nunca habías imaginado (pero que molan): saltos en paracaídas, navegar por el Duero, bucear en las islas, sacarte el carnet de moto, subir en un Ferrari… qué dificil es resistirse. Además incluyen un montón de opiniones de los usuarios, normalmente muy fiables, o sea que encima vas a acierto seguro.

* Mis viajes: Ya nadie visita una agencia de viajes física, o casi nadie. Hasta hace poco vagabas por Internet intentando montarte tú mismo un viaje barato, pero ahora ya te ofrecen muchos cada día, y con todo hecho: Booking.com, Atrápalo.com, LetsBonus, eDreams, y varios más te mandan "escapadas" con todo pensado, el avión, el hotel y el SPA, y te gritan: "¡No te quedes en casa este puente de mayo!". Tres clicks y ya  has pillado tu viaje, qué facil, pobre Visa… 

* Mi ropa: casi todos los dias entra un correo de BuyVip ofreciendo promociones de muchas marcas de moda a precios aparentemente reducidos, ventas especiales etc, o uno de Spartoo con todo tipo de zapatos y cosas para los pies. Como no soy de marcas no suelo usar, pero el otro dia quise probar y compré dos camisas de vestir de Cortefiel a través de ellos, la experiencia fue muy mala: una de ellas vino abierta y manchada, la otra era de un tejido de pésima calidad. Las he devuelto y espero mi dinero, a ver qué pasa. Tenía que haberlo imaginado: una buena camisa Cortefiel vale 42 €, estas eran presuntamente iguales, pero valían 18 €… Para mí BuyVip tachado, y CortefielOnLine, también. Y digo que debe de haber mucha gente cambiando sus hábitos de compra porque en el almacén Nacex donde llevé mi paquete  para devolver había muchísimos iguales, de ida y de vuelta.

* Mi electrónica: Media Market, antes "cathegory killer" y terror del Corte Inglés, se ha quedado por mí sin cliente, ahora todo va por Pixmanía.com: me han aceptado por varias veces la devolución de productos que no me gustaban sin hacer preguntas, y están respondiendo bien en las reparaciones (las cámaras digitales sieeeempre se estropean). Los precios son buenos y envían muy rápido, así que por ahora, con ellos.

*Mi deporte: ahí no han logrado pillarme aún, y eso que demuestran conocer bien mis gustos (¿cómo demonios lo han averiguado todo sobre mí?). Varias veces por semana me entra una newsletter de Triavip, una plataforma de ventas de material de ciclismo, pero como me parece cara sigo con Decathlon y las tiendas especializadas.

Perdon por la extensa relación, y en resumen, yo diría que en la actualidad hasta un 20% de mi consumo va ya por los nuevos canales, y subiendo, ¿os pasa lo mismo a vosotros?. Cada vez voy menos a las tiendas físicas y lo compro casi todo desde mi sillón, ya se que a este paso se me va a poner el culo gordo, pero ¿a quién le importa? ¡puedo comprar sin moverme todo tipo de material de gimnasia y productos de dieta!.

Sin Asignar2 April 2012

Tíos afortunadosLa gente de mi quinta anda ya rondando los cincuenta, con los hijos crecidos y casi ya independientes, y con cierta estabilidad económica. Noto yo que a estas edades la gente bulle, y dado cómo están la salud y el tema económico hay inquietud por hacer cosas antes de que nos den los achaques o venga la maldita crisis y se lo lleve todo. Llega el momento de empezar a hacer recuento y pensar cuáles de las cosas que siempre quisiste hacer has conseguido ya, y cuáles te faltan todavía, y se me ha ocurrido reunirlas en una lista. La idea no es por supuesto original (casi ninguna lo es), aparece en la película “Ahora o Nunca” con Jack Nicholson y Morgan Freeman, pero el intento es más discreto, ellos tenían pasta sin límites para derrochar y unos sueños mucho más locos, pero, por otro lado, a ellos les quedaba mucho menos tiempo, al menos eso espero. No me refiero a grandes proyectos vitales como “ser feliz” o “tener mucho dinero” o “vivir cien años”, (mejor no hacer mucho recuento de todo eso), sino a esos planes inocentes y alcanzables que siempre te hicieron tilín. Ahí van los míos:


1.       Jugar muy bien al tenis.
2.       Escribir una buena novela.
3.       Ser un buen cocinero.
4.       Hacer un safari fotográfico en Africa.
5.       Hacer una excursión de pesca de altura.
6.       Hacer un viaje a Galápagos.
7.       Tener un loro.
8.       Tener uno o varios perros.
9.       Tener una barca para hacer pescasub.
10.   Poder tomar vacaciones con libertad.

Ahora te pregunto: ¿cuáles eran tus planes? ¿y cómo los llevas a estas alturas?. Si te encuentras con ganas por favor, rellena un Comentario, me interesa mucho…

  

Dame un Consejo27 March 2012

Los Crocs originalesEste es mi calzado informal, en principio para el verano, desde hace algún tiempo ya casi para todo el año. Los zuecos originales Crocs, maravilloso invento, han sido sableados por los chinos que ya los sacan en cien variables, de colores, de formas y de estilos. Comodísimos, frescos, anatómicos, silenciosos, se pueden usar con la tirita esa subida o bajada, de ambas maneras se sujetan muy bien al pie. Son frescos en verano y en invierno se pueden llevar con calcetines blancos que se ven a través de los agujeros, ande yo caliente, aunque para este uso mejor te limitas a tenerlos como zapatillas de casa. Valen para conducir y Desastre de zuecosse lavan con un manguerazo, no cansan el pie aunque camines mucho, todo ventajas.

En cuanto al precio los crocs originales valían entre 30 y 40 euros, si eres un tío auténtico píllate esos, pero si no, los chinos cuestan alrededor de 6 euros, al menos en los chiringuitos de costa, y dan también buen resultado. Un solo pero, no te subas con ellos en unas escaleras mecánicas, los americanos, que a todo le ven riesgo, han denunciado varios casos en que la rejilla de la escalera se ha merendado los zuecos, a veces con los dedos dentro. 

Antes los dueños de yate cuidaban su imagen llevando náuticos de marca, ahora van con unos zuecos chinos y nadie les llama cutres, quedan hasta bien, son los nuevos tiempos… Ah, recuerdos a Luis Carlos, gran defensor de los zuecos chinos.

Buceo y Pesca Submarina, Viajes23 March 2012

Este minipuente de San José, o del día del padre, era ideal para pillar una escapada no muy lejana, máximo digamos a las Islas Canarias o Europa, son tres noches si consigues salir del trabajo el viernes a la hora de comer y volver el lunes de noche. Nosotros teníamos en mente Lanzarote, nunca nos cansamos de Canarias, están a dos horas y media de viaje y tienen planes tan buenos como cualquier otra isla por el Caribe o Asia. Las últimas buceadas del año pasado me dejaron muy buen sabor de boca y tenía ganas de repetir, pero además quería probar un plan que tengo idealizado desde pequeño, eso de ir a hacer una excursión en barco a la pesca de altura, a por marlines, atunes y bichos similares. Tal vez bucear y pescar son demasiado plan para solo tres dias, pero yo ya estoy en la etapa Carpe Diem, que me echen planes que me apunto a todos, a quemar Lanzarote.

Breve referencia primero al plan de pesca, porque se chafó en el último momento. Llevaba apalabradas dos empresas por Internet para elegir allí la que mejor rollo me diera, son http://www.pescalanzarote.com/ y http://www.lanzarotefishing.com/. Llamé a ambas y me parecieron similares, y una vez allí visité sus barcos en Puerto Calero, dos estupendos yates de altura (el Tono y el Mizu), con todo lo necesario para pescar pescadotes, silla de combate, cañas y demás. Los precios, si contratáis directamente, son idénticos, 75 € por pescador, incluye todo lo necesario más almuerzoGloria de Marlín a bordo y dos cervecitas heladas. En cambio los intermediarios, pueden pediros hasta 100 € por lo mismo. Confirmé por el móvil con uno que tenía excursión montada para el lunes, apurando un poco el tiempo de volver a puerto y coger el avión de vuelta a Madrid, y me puse a soñar con grandes peces, bueno, grandes relativamente, porque ya vi que ahora estamos fuera de temporada para casi todos los grandes: marlines, petos, y atunes solo se pescan aquí de junio a noviembre, pero bueno, algo caería.Desgraciadamente el domingo por la noche me llamó al móvil el capitán del barco (qué honor) y me dijo que había prealerta de temporal y que se suspendía la salida. Dado que al final el lunes ha salido soleado, radiante y azulísimo me he quedado con la duda: ¿exageración de los meteorólogos o es que no había pescadores suficientes? nunca lo sabré.

Me centro pues en el plan del buceo, que sí ha salido redondo. Confieso que no iba con muchas esperanzas, porque las veces que he hecho tubo y aletas por las playas canarias me han parecido unos fondos arenosos, llenos de unos erizos negros de larguísimas púas y sin mucho pescado. Sin embargo la buceada resultó estupenda, muchos peces y muy grandes, y sobre todo un agua clara con visibilidad estupenda, de más de veinte metros. Lamento no haber podido hacer fotos, la culpa es de Ryanair, con la fuerte limitación de volumen y peso en el equipaje opté por las mudas y dejé en casa la caja estanca y la linternota sumergible, así que todas las fotos de hoy son antiguas, o prestadas. El club de buceo está dentro del hotel H10 Rubicón, donde nos alojábamos, son muy majos y tienen de todo para el disfrute. Precios relativamente bajos para lo que hay por ahí, 45 € por inmersión, que se quedan en 35 € si estás alojado en el hotel. Ahí se incluye todo, aunque hay un suplemento de 5 € si quieres salir en barco, lo normal aquí es ir de peatón y salir desde la playa.

Esto era para mí una novedad, siempre he salido desde barco, y los que entraban por la playa me parecían unos perdedores. Sin embargo pude ver que en esta zona del sur de Lanzarote los buenos fondos empiezan inmediatamente después de las barreras artificiales de bloques, por lo que en realidad es una ventaja poder acceder tan rápidamente y sin el engorro de embarcarse. El barco queda reservado para excursiones lejanas como la de la reserva del Islote de Lobos o las de avistamiento de grandes pelágicos, todas pueden hacerlas si lo pides con antelación. También tienen una inmersión de pecios, tres atuneros convenientemente hundidos frente a la costa a unos 25 metros, pero aquí se trataba solo de dar una vuelta en fondos de entre 15 y 20 metros, con promesa de aguas muy claras y mucha vida, veremos.

Nos plantamos con la furgoneta en Playa Flamingo y allí nos equipamos con todo. Dos preguntas me hicieron: ¿eres friolero? ¡nunca!, pues entonces traje de 7 mm, sin más. ¿Tragas mucho aire? ejem, confieso que sí, por lo que tengo visto hasta un 30% más que mis hijos, ellos son de cuerpo nervudo y peso moderado, a su edad yo también respiraba poco y me arreglaba con bombonas pequeñas, pero ahora me asignaron una bien gorda y bien cargada. Es un gustazo ir respirando a borbotones y no tener que economizar, como el que está sediento y bebe agua fresca a grandes tragos y dejándola caer por la barbilla.

Así bien equipados nos fuimos metiendo por el canal de boyas entre la curiosidad de los bañistas. Los dos chavales instructores, rubios y bronceados ellos (polaco y eslovaco) iban marcando el territorio y enterándose de las hembras jóvenes para después, una sonrisa aquí, un guiño allá, un bufido de regulador para hacer ruido, cada uno a su pesca y a su interés. Primera impresión: el agua está helada, esto no es el Caribe sino el gran Atlántico, el color, la claridad y la temperatura del agua son más bien los del Cantábrico, pero no me disgusta, al contrario.

Salmonetes en parejaLlegamos aleteando a la bocana de la playa, y allí a desinflar los chalecos y abajo. Por el borde del malecón vamos bajando y mirando, el fondo es arenoso, pero de una arena volcánica gruesa y pesada, no es limo, puedes mover las aletas sin enturbiar. Llegados abajo, ¡qué sorpresa!: hay salmonetes, pero no unos cuantos, hay cientos, miles de salmonetes de tamaño respetable, agrupados flanco con flanco cubren el fondo hasta el punto de que en algunas zonas no se ve la arena. Nunca había visto tanto pescado junto, y menos de estos: en el pescasub del norte se los ve normalmente en parejas (casi siempre uno grande con uno pequeño, quizá hembra y macho) o en pequeños grupos, y son un encuentro afortunado, porque se dejan tirar y son un pescado estupendo. Aquí en cambio hay muchísimos, algunos deben llegar casi al kilo de peso, y están muy confiados. De color arena al principio, cuando te acercas cambian de librea y exhiben anchas bandas verticales, con la excitación se ponen de color rojo fuego, ¡qué pena no tener la linterna!.

Seguimos adelante atravesando grandes cardúmenes de peces: samas, roncadores y otros muy pequeños que no conozco, las masas espesas se abren cuando entramos y se cierran detrás, plateadas, ¡como en los documentales de la 2!. Según vamos entrando en zonas más profundas aparecen bandos de pequeñas barracudas (espetones), y después varios grandes ejemplares solitarios, nosotros en el fondo y ellos a su bola parados a pocos metros de la superficie, da respeto verlos por encima de uno, pero no nadan ni escapan.

Seguimos ganado fondo y empezamos a encontrar otro de los objetivos de la buceada, grandes rayas posadas en la arena. Cuando vemos un grupo nos paramos cerca y el instructor saca un tubito de aluminio que lleva al cuello con una bolita dentro. Lo agita suavemente y el tic tic que suena las inquieta, pero no las asusta, así que no salen zumbando, sino que se hinchan y se levantan, y al fin salen nadando. Me parecieron pastinacas, así que mejor no ponerse al alcance del aguijón.

Mas allá en la zona de roquedo un buen pulpo encuevado, le ofrecemos unos erizos rotos para que salga, y después un mero majo, como de unos 5 kilos, que nos mira tranquilo dentro de su grieta. Entre los peces que nadan vemos una sepia de buen tamaño, la seguimos y nos lleva a otras dos, se alinean y comienzan a interactuar, con la cabeza alta y los tentáculos hacia abajo se emparejan y cambian rápidamente de color y diseño, rayas, puntitos, parece como si el color y el dibujo pasaran de la una a la otra, lástima de nuevo de linterna, todo se ve de un verdoso apagado pero el color tiene que ser fantástico.

Por fin llegamos a otra zona arenosa más alejada, hay más rayas, pero no vemos el objetivo principal, los grandes tiburones angelotesEl angelote que no vimos que siempre andan por aquí, una pena, habrá que volver en otra ocasión. Llevamos ya 45 minutos bajo el agua, el tiempo ha pasado volando y yo tengo fresquete, pero los instructores nadan con los brazos pegados al cuerpo, están helados, alguna ventaja tiene que tener el michelín. Pasamos unos minutos en parada de seguridad y salimos al aire y al sol, qué gozada…

Pues nada, una buena inmersión con una sorprendente cantidad de pescado y mucho que ver, habrá que planear otra visita a Lanzarote pronto, pero esta vez más enfocada al buceo, quizá yendo en barco a las dos reservas naturales (Lobos y La Graciosa) y bajando a los pecios. Tantos sitios que ver y tan poco tiempo, ¡carpe diem!.

Cocina de Supervivencia6 March 2012

A pringarse hasta los codos.Como esta semana no hubo bici, aprovecho para poner una de cocina, y siguiendo la línea declarada de este recetario de supervivencia (barato, fácil de comer y resolutivo), pongo aquí la receta de los burritos que yo uso, míralos en la foto, se me hace la boca agua, y si al lado tuvieran una lata de cerveza helada, ya se me haría el culo pesicola, como dicen los finos.

Necesitamos unas tortillas mejicanas (me gustan más de trigo), medio kg de pechugas de pollo en dados, una cebolla, un pimiento rojo, unos ajos, comino en polvo, pimienta, vino blanco, mayonesa, yogur, un tomate y las hojas verdes que nos gusten, aquí son canónigos, pero vale lechuga y mejor con un poco de rúcula.

Para el relleno, ponemos en sartén grande a fuego fuerte y con un fondo de aceite de oliva unas tiras de pimiento, cuando empiezan a ablandar añadimos la cebolla en dados y cuatro dientes de ajo. Cuando todo empieza a tomar color apartamos hasta la parte del mango de la sartén y en el espacio libre añadimos más aceite y ponemos la pechuga en dados, espolvoreada de comino, pimienta y sal. Cuando se dora mezclamos todo, añadimos un chorro de vino blanco y dejamos hasta que se consuma, ya está.

Para salsa a mí me gusta una imitación de Durüm: dos cucharadas soperas de mayonesa, dos de yogur, comino en polvo y sal y se diluye (se deslíe) con un chorrillo de agua fría, moviéndolo mucho. Están muy buenos también con Guacamole, pero esa es más complicada, requeriría otro artículo, o ir a este enlace: http://www.mailxmail.com/video-recetas-guacamole 

Ya están listos: templar un poco las tortillas de trigo (15 segundos de microondas), tres cucharadas del relleno, tomate en trozos y hojas verdes, salsa a gusto y hala, a mancharse hasta los codos…

Sin Asignar2 March 2012

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Esos prados resecos

Qué sequías madre, no hay quien se aclare con el campo, estos cambios de tiempo nos tienen de lo más desconcertados. Aún asustados por los fríos siberianos nos juntamos el domingo pasado en Soto del Real bien abrigaditos y nos encontramos con un sol radiante y un monte polvoriento y reseco que nos dejó totalmente fuera de juego, sudando en nuestras camisetas, térmicas y bien negras.

 

Siete asistentes esta vez, Nico Diego y yo, más Juan Carlos, Paco, Sergio y Angel, felizmente recuperado de sus lesiones raras. El plan era dar la vuelta completa al Cerro de San Pedro, un monte solitario de granito desgastado que hay a las afueras de Soto del Real, dicho así no parece un plan muy ambicioso, pero en realidad lo de la vuelta es relativo, en ciertos ratos te ibas a muchos kilómetros del monte ese.


Salimos temprano peUn paso complicado.ro ya bien de día por el carril bici de Soto hacia el macrovertedero de Valdemingómez, no necesitábamos carteles para ir en la buena dirección, por encima de nosotros bandadas de cientos de cigüeñas y de miles de gaviotas se dirigían también para allí a tomar su asqueroso desayuno, se han hecho residentes de los embalses de la zona para dormir, y del basural para comer.


El dia como digo radiante, por la radio habían anunciado un 5% de probabilidades de lluvia, y sin embargo llovió, unas gotas solo, lo justo para dejar a los meteorólogos en mal lugar. La primera parada en la puerta de acceso a la Dehesa de Navalvillar, el pastadero comunal de Colmenar Viejo. Una vez dentro qué decepción, la última vez que estuvimos estaba verde y esponjoso de agua por todos sitios, las vacas comiendo a dos carrillos, en esta ocasión reseco y amarillo, daba pena verlo. Pasamos por la base de helicópteros y por las ruinas del poblado del oeste en el que se rodaron varias películas, tienen su cartelito para que te fijes, pero no quedan más que unas vallas, un patíbulo y los maderos esos donde el vaquero amarra el caballo, si os acordáis siempre lo ataban dando solo una vueltas a la brida, siempre me pregunté por qué no se escapaban.

El Gallo ataca.
Delante se ve ya el cerro de granito, vienen varias largas subidas y largas bajadas encadenadas, aquí el Paco es especialista en  acelerar cuesta abajo para subir luego el primero y sin esfuerzo, como tiene, digamos, más masa que los demás, saca siempre ventaja, lo malo es cuando se acaba la inercia y se queda clavado. Ahí pongo la foto de Angel el Gallo del BTT haciendo lo que mejor se le da, derrochar pedal en la cuesta arriba para humillar a los que se quedan clavados.


Pasamos la valla que cierra la dehesa y nos ponemos a examinar una especie de probetas de plástico que han sujetado con bridas a las encinas, tal vez algún insecticida o solo un tubito de esos que se hacen fosforescentes cuando los agitas, para marcar el paso. Sea lo que sea los pusieron, pero no los quitaron, ahí se quedan para ensuciar el monte.


Entramos ya eMuro reforzado.n los caminos pedregosos de lajas de granito y piedra suelta, nuevas pMuro tradicional.ruebas para la técnica de los ciclistas, a lo lejos vemos las cuatro nubes con flecos negros en la panza indicando que allí sí está lloviendo, si fuéramos herbívoros africanos iríamos allí corriendo a pillar las cuatro hierbas que nacerán de esta breve ducha. Todo el recorrido va ahora por cañadas entre las fincas de vacas, hay mucha encina y el paisaje es bonito, más lo sería si estuviera más húmedo. Algunos propietarios especialmente cuidadosos han reforzado los muros tradicionales atiborrándolos de cemento, comparad y decidid cuál queda más bonito, yo lo tengo claro.


Tras tragar muchReseca primavera.o polvo desembocamos en los caminos de servicio del Canal Alto, aquí hay gente de paseo aprovechando que el dia está soleado y han florecido los almendros, este año llevaban bastante retraso. Aquí se nos unen otros dos beteteros que andaban solos y seguramente algo aburridos, buena pinta, jóvenes y nervudos y con unas bicis de carbono impresionantes, nos iremos damos charla mutua hasta el final de la ruta. Seguimos viendo siempre el Cerro de San Pedro, ahora está a la izquierda, si esto fuera un reloj y el cerro su centro diríamos que en la Dehesa estábamos a las seis y yendo contra la marcha nos hemos puesto ya  a las nueve, vamos, que nos queda un cuarto de ruta.


Pasamos unas urbanizaciones seguramente pirateras, desde la crisis ya las mira uno con otros ojos, antes decías ¡qué maravilla de chalet en el campo!, ahora piensas ¡qué problema y qué ruina debe tener el propietario!. En una zona de amplias vistas nos paramos a ver el paisaje, a la derecha y muy cerca la sierra de La Cabrera, por detrás de la primera cordillera se ve un pico nevado, hay laPinta peligrosa.rga discusión sobre cuál puede ser, desde luego está en los Montes Carpetanos, el brazo norte de la Y del Valle del Lozoya, concluimos que seguramente es El Nevero, que hace honor a su nombre.


Más caminos, más muros y más prados resecos, algún hilillo de agua que pasamos casi sin mojar las ruedas, ya muy cerca de destino pasamos bajo el gran viaducto del AVE, una línea impecablemente recta, así cualquiera va a 300 kms/hora. Debajo hay un rebaño de vacas avileñas pastando la paja seca, el semental, negro zaíno y con la cornamenta muy afilada no se diferencia mucho de un toro de lidia, algún inconsciente le provoca de lejos pero el bicho está a su paja y sus vacas, pasa de provocadores.

Demasiados gamberros.
Finalmente llegamos a los arrabales de Soto, en los blogs anteriores hablaba de la gente que tira por el monte latas verdes de Mahou Clásica y fue profético, aquí había como cincuenta, qué gran juerga de cazadores y agricultores ha debido de haber. El pueblo está lleno de gente y coches, viva el aperitivo del domingo, nosotros esta vez pasamos de él y hacemos resumen, 57 kms y algo más de 1000 mts de subida acumulada, no está mal, y en buena hora para volver, vamos rápido para casa y así compensamos pasados y futuros retrasos. Un dia muy bueno, tanto que nos dejó fuera de juego, sudando con las camisetas térmicas…    

Bicicleta de Montaña21 February 2012

Gozada de nieve.Clic para album de fotos

El domingo pasado no salimos con los Boticas, ellos volvían a La Alcarria y esta vez teníamos prisas para volver a casa, así que elegimos una de nuestras rutas tradicionales en la sierra, más cerca. El objetivo era también entrenarnos en distancias más cortas con más subida relativa, y sobre todo, volver a pisar la nieve y a sentir el gustazo de ciclar por lo blanco, este año de nieves escasas aún no lo habíamos probado.


El recorrido planificado empezaba en El Escorial, subida por las famosas zetas (uno de los tramos míticos del BTT madrileño, algún dia haré un artículo exclusivo sobre ellos), puerto de Malagón, Robledondo, remontada por el río de Las Aceñas, embalse de Peguerinos (o de La Aceña), subida al refugio de La Cueva, MalaUn bosque pulido. gón y bajada de nuevo por las zetas.

Tres Machacas esta vez subidos en la furgo de Juan Manuel, nos faltaba Nico que estaba vagueando miserablemente en la hospedería de un convento cerca de Las Hoces del Cabriel, y no para expiar sus pecados, sino para levantarse a las 10,30 y atracarse a desayunar, tío, veo el futuro por un agujerito, y te veo gordísimo.

Aparcada dentro del pueblo pasado el monasterio junto a los jardines y sus cedros centenarios, este es un pueblo diseñado para reyes, y se nota. El día espléndido, soleado y con mucha luz, aguantó así hasta el final. Frío moderado que te daba ganas de pedalear, pronto sobraba la ropa. Arrancada por la carretera junto al Golf de La Herrería, daban ganas de aficionarse a ese deporte de vejetes solo para pasar la mañana por aquellos céspedes.

Enseguida desvío a la derecha y entrada al pinar, todo podadito, limpio, lleno de carteles identificando los árboles, este bosque es tan pulido que parece de pega, hasta los corzos que se venRio de La Aceña. se quedan mirando tan tranquilos, parecen parte del decorado. Lo que no es de pega es la subida, dos curvas violentas, pasamos la valla y llegamos al comienzo del tramo de las zetas. Como digo todo betetero madrileño que se precie las ha hecho alguna vez, o al menos las ha intentado sea subiendo o bajando. Hacen una subida dura pero el porcentaje es siempre ciclable, están llenas de piedras, raíces y piñas pero los buenos de verdad consiguen pasarlas todas y llegar arriba sin poner pie a tierra ni una sola vez. Los que no somos buenos de verdad nos proponemos siempre lograrlo, pero siempre echamos el pie dos o tres veces, y siempre en los mismos sitios.

Arriba desembocamos en la carreterita del puerto y comenzamos el esfuerzo de superar esos últimos kilómetros por los que sube cada año la Vuelta, el mismísimo Perico habló mucho de este tramo, decía que tenía una especie de magnetismo que pegaba la bici al asfalto, y no exageraba. En las últimas rampas nos superaron cinco chavales de otro club, vaya máquinas.


Una vez arriba barrita mirando el paisaje, el anticiclón nos tiene la boina de humo bien calada, aunque el dia era claro no se veían las turbinas qArriesgados vadeos.ue hay más allá del embalse. De nuevo a la bici y subir un poco más para pillar los primeros tramos de nieve, sin dificultad, y empezar la rápida bajada hasta Robledondo. Hay en España muchos “pueblos de las dos mentiras”, como Puertollano e Islallana (todo el mundo se sabe alguno), pero Robledondo debería ser llamado el pueblo de las dos verdades, porque realmente está dentro de un robledo y en el fondo de una hondonada.
Rápida y riesgosilla bajada por la húmeda carretera y desvío a la derecha para entrar en el desfiladero del Río de Las Aceñas. “Aceña” viene del ár. hisp. assánya,y es “ Molino harinero de agua situado dentro del cauce de un río”. Hay en efecto dos construcciones en este pequeño río que algún dia pudieron ser molinos, y seguro que hay algunos más arriba, bajo las aguas del pantano de La Aceña, ya junto al pueblo de Peguerinos. En el tramo bajo hay una escuela de pesca de trucha, con el río vallado y repoblado de abedules, es un escenario tan perfecto que parece también algo falsete.Hielo como cristal.
Siempre es divertido subir este desfiladero porque hay que vadear el río varias veces y nunca sabes cuán mojados terminarán tus pies, depende del equilibrio en la bici y del caudal que traiga. Esta vez me mojé bastante, y los pies ya no volvieron a entrar en calor. Cruce por la presa, saludo al aburrido segurata y a bordear el embalse hasta su cabecera, la superficie tenía grandes placas de hielo.
En ese momento me suena el móvil, era Nico desde su retiro monjil, nos llamaba para reírse un poco creyéndonos en los llaneos alcarreños, pero nos encontró subiendo montañas y pisando nieve, y con un día tan bueno. Una vez atendido el deber de dar novedades nos ajustamos las zapatillas, nos fajamos bien fajaos, nos enderezamos el casco y comemos otra barrita, viene la prueba de fuego del día, la subida por la nieve hasta el refugio de La Cueva.

Embalse congelado.Este tramo, de unos cuatro kilómetros, es el summum del pedaleo blanco, como es muy umbrío a poco que caiga tiene nieve y siempre la tiene impoluta y en polvo porque no se ablanda ni se hiela, esta vez el espesor estaba entre 5 y 15  cms, perfecto. Enfilamos para arriba y a gozar, pedaleo continuo y recto sin golpes de manillar y con el desarrollo justo, si pierdes tracción el cuerpo para atrás y menguar la pedalada, todo es silencio y solo se oye el ras ras de las ruedas en la nieve, poco a poco y rezando vas superando las rampas y con un poco de suerte y de técnica has llegado arriba sin poner el pie en el suelo, ¡superado!.

Carretera hasta lo alto de Malagón de nuevo, ahora hay más hielo y es más difícil, me meto para atajar por los prados blancos y allí voy subiendo y esquivando a los niños con sus trineos, pero la idea no es buena, demasiado espesor. Nos juntamos finalmente arriba, nos abrigamos un poco y a bajar el puerto, de nuevo por las zetas, tienen su riesgo porque algunas dan sobre las barrancas del río, nos adelantan los mismos chavales de antes pero Miguel aprieta los dientes, se los juega en cada curva y logra mantener su posición, quien tuvo retuvo. Llegamos tan bien de tiempo que nos acercamos a la zona de bares y nos pegamos unas cañas y una ración de callos, las cañas bien, los callos normalitos, aunque con la sed y el hambre que se pilla en la bici todo sabe de maravilla.

Y por fin al coche y a volver, 45 kms y 1.300 de ascensión, un esfuerzo largo endurecido por la dura subida por los tramos nevados, creo que es la primera vez que recuperamos las sensaciones del pedaleo en nieve, y al paso que va el astro quizá sea la única esta temporada. Lo sentimos por los que faltaron…
 

Bicicleta de Montaña15 February 2012

Toboganes entre los pinos

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Abandonamos por fin La Alcarria para buscar otros paisajes, pero no nos emocionemos, el  organizador nos tiene preparada para el próximo domingo otra sesión especial de Alcarrias, con casi 80 kms., ¿pero qué hemos hecho para merecer esto?. De nuevo en esta ocasión un tanto acojonaos con los fríos siberianos que nos aguardaban, y en efecto, el termómetro del coche marcaba al llegar  -12º, hay fotos para probarlo. Sin embargo siempre decimos que esto del frío es relativo, el dia estaba sereno, el cielo azul, el sol brillaba y fingía que calentaba, así que allí fuimos ciclando por la ruta y charlando, y el dia se nos fue pasando sin sentir y sin sufrir.

Antes de entrar en harina recuerdos para Angel, que no vino porque se resintió de una antigua y escalofriante lesión, hace ya diez años se cayó de la bici y se sacó los dos hombros, qué cosa más grimosa. El domingo pasado (en La Alcarria, sí) nos lo contaba y se felicitaba de no haber tenido recaídas en tanto tiempo, pues por hablar de Un lugar agradableello toma, el otro dia mientras estaba en la cama se le volvió a salir el hombro, qué estarías tú haciendo. Nos mandó un sentido correo excusándose, para qué lo leería yo, me dio tanta dentera que hasta me lo sueño por la noche. Durante la ruta del domingo algunos tuvimos que sustituirlo en la función del gallito que demarra en las cuestas, pero no había color.

Llegada a las 8,15 al lugar de quedada en las afueras de Navas del Rey, con un frío que partía las piedras. Vamos aparcando todos delante de un llamativo puticlús, el LOVER, la “V” es un corazón pero mi teclado no sabe hacerlo. Había allí otro grupo de ciclistas, y aún llegó luego otro grupo de diez o quince más. Intercambiamos con ellos saludos, información y buenos deseos, todos llevábamos más o menos la misma ruta en los GPS. Nos juntamos Nico y yo más Juan Carlos, Paco, Iñigo, y dos del Peñalara, Sergio y Federico.

Salida por pistas anchas y  onduladas entre encinares y grandes pinos, nada más salir vemos en un sembrado la primera avefría, como su nombre indica siempre las vemos cuando hace muchísimo frío, y yo me pregunto, ¿dónde se meten las avefrías cuando no hace frío?. En estMaravilloso diseñoe primer tramo remontamos las lomas hasta muy alto y bajamos por detrás hasta caer, literalmente, hasta el fondo del desfiladero del Alberche, por donde viene la carretera de Avila.

Pasamos de largo por delante del mesón El Puerto, qué buenas cervezas y qué buen tapeo nos hemos pegado aquí alguna vez, pero hoy es demasiado pronto, acabamos de desayunar, no vale darse el premio sin sufrir antes el castigo. Subida por la otra vertiente del desfiladero y tomamos ahora una pista hormigonada, mala señal, cuando lo hacen así es porque la tierra se va con la lluvia, es decir, porque es muy muy pendiente.

Sube y sube, subimos tanto que al final tenemos hasta calor, y paramos para que algunos exagerados se quiten ropa. Por todo el puerto van saltando perdices, Iñigo dice que casi siempre van en grupos de tres, no creo que haya una razón concreta pero parece que la norma se cumple.

Arriba del puerto hay un pequeño campo de tiro que parece abandonado, tres puestos y una caseta para el lanzador de platos. Curioseamos en la caseta y sorpresa, hay un inmenso nido de avispas en una esquina, menos mal que no es época y está abandonado. Fijaos en el diseño espectacular, parece un cuadro de Tapiès, la avispa arranca y mastica trozos de madera para hacer una pasta de papel que luego va pegando, los distintos tonos tienen que deberse a las distintas maderas que toma cada vez. Sin embargo, si cualquier avispa se pusiera a pegar en cualquier sitio cualquier madera, el nido sería uniformemente  jaspeado, ¿porqué en cambio se combinan así las líneas de color?. Está claro que cada avispa toma una zona hasta que la termina, y lo hace con la misma madera, o quizá cada avispa prefiere siempre la misma clase de madera y va haciendo secciones alternándose con las otras. O queda aún otra explicación, y es que la avispa busca conseguir precisamente ese aspecto rayado para camuflar el niRecord mundial de moquillodo, o porque le gusta el resultado. Esta explicación es inquietante, supone que la avispa tiene inteligencia e intención, o peor aún, que  tiene afanes estéticos…  En fin, hay mucho que pensar sobre las avispas, pero nosotros tenemos que volver a la ruta.

Larga bajada hasta la carretera de Robledo de Chavela y empieza el llaneo pestoso por el asfalto, el paso por las grandes  antenas de la NASA nos distrae un poco, sigue haciendo un frío tremendo aunque no lo notamos, la prueba es ese récord mundial de longitud del moquillo que aparece en la foto, es auténtico, no está preparado.

Un ratito para comer algo y subida larga por un camino de mala cuesta y peor firme, últimas pruebas del día. Las laderas de la montaña están aquí ocupadas por instalaciones cubiertas de malla, son granjas de perdices y faisanes para repoblar cotos. Hay un sitio donde deben tirar los pájaros muertos o las sobras de pienso, porque hay varios buitres negros, milanos y cuervos comiendo allí. Vemos también la segunda avefría, se levanta y posa en el mismo sitio como si estuviera criando pero es pronto para eso, con sus alas desproporcionadamente grandes para su cuerpo pequeño sube y baja por el aire con mucha facilidad, va sobrada.

Bajada al último pueblo del dia, Fresnedillas, donde nos encontramos una prueba de duathlon, nuestro recorrido va por los mismos caminos que el de ellos, pero al revés, así que nos vamos cruzando ciclistas y les vamos dando ánimo. Del principio al fin podemos apreciar los distintos niveles de la bici de montaña: primero los gallos, ya están llegando, luego gente muy en forma, incluso algunas chicas, luego gente variopinta y resistente, luego gente algo pasadilla deBuitres negros kilos y con material barato, luego marujas y algún crío, luego tercera edad… ¿En qué grupo estaríamos cada uno de nosotros? Mejor no pensar.

Ultimo y largo tramo de caminos llanos, lo hacemos a toda velocidad tirando unos de los otros, al fin llegamos a los coches y ya están allí los de los otros grupos, se hacen muchas fotos delante del Club Lovers, es buen motivo de juerga. Tras un buen rato esperando llegan Paco y Federico, uno de los dos había pinchado, y nos despedimos aún en buena hora para llegar a comer. 56 kms y 1.200 metros de ascensión, una ruta larga y dura pero que parece quedarse corta en comparación con los palizones que llevamos últimamente, y los que nos esperan. Hoy cambiamos de aire, pero si Dios no lo remedia, el domingo que viene volvemos a lo mismo…